McNally: ¡Eh! ¿Qué estás haciendo? –preguntó Andy mientras Traci la arrastraba hasta la cocina-.

Traci: ¡Eso mismo digo yo! –exclamó Traci con las manos en la cintura-. ¿Se puede saber qué os pasa?

McNally: ¿A quién?

Traci: ¡No te hagas la loca! ¿A que viene esa actitud esa actitud entre tú y Swarek? ¡Me estáis dando ganas de vomitar!

McNally: ¿No podemos comportamos como personas civilizadas?

Traci: ¿Civilizadas? ¡A mi no me engañáis! ¿A ver? ¡Déjame mirar esa cara! –dijo Traci sosteniendo la barbilla de Andy y obligándola a mirarla-.

¡Aha! Vosotros habéis tenido tema. Hay un brillo especial en tus ojos, que hacía tiempo que no veía…

McNally: Si tú lo dices…

Traci: ¡Claro que sí! –dijo Traci manteniendo el mentón de Andy inmóvil-. Pero entonces… ¿a qué viene vuestra actitud?

McNally: Todo sigue igual, Traci… no ha cambiado nada –contestó Andy zafándose de la mano de Traci-. Ya estoy harta de todo esto… No quiero volver a hablar de reconciliaciones que no van a darse –dijo Andy con lágrimas en los ojos antes de salir corriendo de la habitación-.

Traci: Lo que tú digas… -acertó a decir Traci mientras veía desaparecer a Andy por la puerta-.


Connors: ¿Cómo te estás sintiendo Vives?

Meri: ¡Bien! ¿Por qué?

Connors: Bueno… es lo que acostumbra a preguntar la gente, cuando quiere saber cómo se encuentra una persona.

Meri: ¡Ah! –dijo Meri mirando distraída por la ventanilla del coche-.

Connors: ¿Sólo ah? Estás muy callada… y tú no eres precisamente de las que les gusta el silencio…

Meri: Y usted no es precisamente de los que les gusta hablar. ¿En qué situación nos deja eso?

Connors: Hahaha… En eso tienes razón… -dijo Jamie con una sonrisa en la boca-. Pero igualmente te noto un poco rara…

Meri: ¿Rara? –preguntó girándose para mirar a Jamie-. Pues no, se equivoca… no me pasa nada –dijo Meri volviendo a mirar hacia la ventanilla.

Era la primera vez desde que estaba en la 15, que salía a patrullar con Jamie Connors y se sentía inquieta. Estar junto a ese hombre durante tantas horas, le estaba afectando más de lo que estaba dispuesta a permitir y por esa razón intentaba disimular con silencios, lo que sería incapaz de ocultar si se dejara llevar por su acostumbrada incontinencia verbal. Miró disimuladamente hacía él y sintió un escalofrío. Se trataba del típico chico malo, del que toda mujer debería huir mientras le quedara un mínimo de cordura, pero ¿no era eso lo qué lo había más atrayente?

Connors: Hemos trabajado bien juntos, ¿no?

Meri: Sí, ha estado bien…

Connors: ¡Qué entusiasmo! Te veo con ganas de repetir, ¡eh!

Meri: Sí, cuando quiera...

Connors: ¿De verdad estás bien?

Meri: ¡Claro!

Connors. Ahora voy a hablar yo –dijo Jamie mientras aparcaba en un callejón sin salida-.

Meri: ¡Eh! ¿Por qué paras el coche? –preguntó Meri visiblemente nerviosa-.

Connors: ¡No sé qué te pasa! Y antes que me digas que no te pasa nada, te diré que no sé qué te han contado, pero seguramente han exagerado un poco.

Meri: No me han contado nada…

Connors: Entonces, ¿por qué me evitas como si fuera el diablo?

Meri: ¿Por qué… por qué dice eso? Yo no lo evito.

Connors: ¡Mira Maddy! –dijo cogiéndola por los hombros-. Hace mucho tiempo que no me importa lo que la gente piensa de mí, pero… contigo es diferente, no quiero que creas que…

Meri: ¿Quién es Maddy?

Connors: ¡Lo siento, Vives! –exclamó Jamie un tanto confundido, mientras retiraba apresuradamente sus manos de los hombros de ella-. Será mejor que volvamos al trabajo…


Luke: ¡Se acabó por hoy! ¡Mañana más!

McNally: No hemos avanzado mucho, ¿no?

Luke: ¡Casi nada!

McNally: Esperemos que mañana haya más suerte…

Luke: ¿Quieres que te acerque a casa?

McNally: No… ¡ya sabes! Es lunes… Hoy tengo trabajo de niñera con Nick.

Luke: ¡Es verdad! Las famosas clases de baile de Nash…

McNally: ¡Exacto!

Luke: ¡Parece que vuelve la tropa!

McNally: Voy a aprovechar para saludarlos.

Luke: ¡Ok! Yo mejor me voy… ¡Nos vemos mañana!

Andy vio como iban entrando todos y sonrió. Era feliz en la 33, pero echaba de menos a sus antiguos compañeros. Casi sin darse cuenta, sus excompañeros estaban a su alrededor formando un circulo mientras le lanzaban miles de preguntas.

McNally: ¡Todos a la vez no! ¡Estoy bien! Hahaha… Me alegra verte de vuelta, Chloe.

Chloe: ¡Gracias! ¡Hoy es mi primer día!

McNally: Te ves muy bien... Se ve de lejos que Epstein te ha cuidado bien –dijo Andy guiñándole un ojo-.

Nick: ¿Qué haces por aquí?

McNally: ¡Sorpresa! Callaghan y yo hemos venido a trabajar en un caso.

Chris: ¿Te vienes al Penny?

McNally: Hoy no puedes ser, pero mañana contad conmigo. Estoy deseando un delicioso zumo de manzana con vosotros…

Chloe: ¡Voy a ser tía! ¡Estoy tan feliz! –exclamó Chloe tocando la tripa de Andy-. Estoy deseando cargar a mi sobrinito en brazos.

McNally: Todavía quedan unos meses…

Chloe: ¡Es verdad! Todavía no has engordado nada…

McNally: No será porque Nick no intente cebarme como un pavo, hahaha…

Nick: ¡No exageres! Cualquiera que te escuche, pensará que te estoy preparando para el día de Acción de Gracias…

¿Voy a cambiarme de ropa y nos vamos?

McNally: ¡De acuerdo! ¡Te espero aquí! –dijo Andy mirando hacia puerta por donde en ese preciso momento entraba Meri, seguida de un oficial que no había visto nunca, pero que reconoció de inmediato por la imagen que Sam le había enseñado unos días antes. Tenía que reconocer… que el original superaba en mucho la fotografía del celular.

Meri: ¡Hola Andy! –dijo Meri dándole un par de besos a Andy-. ¿Qué haces aquí?

McNally: Trabajo en un caso… Estaré unos cuántos días por aquí.

Meri: ¡Qué bien! –dijo Meri en un tono que indicaba más entusiasmo del que realmente parecía sentir-.

McNally: ¿Te pasa algo?

Meri: Bueno –dijo Meri mirando hacia donde estaba Jamie Connors-. He tenido días mejores…

McNally: Si quieres que hablemos…

Meri: Sí, pero en otro momento…

McNally: ¡De acuerdo! ¡Pásate por casa cuando quieras! –dijo Andy dándole un abrazo a Meri, mientras Sam se acercaba a ella hablando amigablemente con Jamie Connors-.

Swarek: Te presento a la oficinal McNally…

Meri: Andy, hablamos luego... –dijo Meri huyendo precipitadamente antes que Andy pudiera contestarle-.

Connors: Encantado de conocerte –dijo Jamie mirando como Meri desaparecía en dirección a la cocina-. He oído hablar mucho de ti.

McNally: ¿Y tú eres?

Swarek: Connors, Jamie Connors… -respondió Sam antes que su amigo pudiera abrir la boca-. ¿Recuerdas que tenías ganas de conocerle?

McNally: Yo… sí bueno… sólo sentía curiosidad…

Connors: ¿Curiosidad? Hahaha… ¿Curiosidad de qué?

Swarek: Eso, cuéntale… cuéntale por qué querías conocerle –dijo Sam mirando nerviosamente hacia recepción-.

McNally: Me habían dicho que estabas muy bueno…

Connors: Hahaha… ¡Qué directa! Así es que te habían contado que estaba bueno… ¿Quién? Si puede saberse… Vives, ¿tal vez? –dijo Jamie mirando hacia donde estaba Meri-.

McNally: Se dice el pecado pero no el pecador…

Swarek: Os tengo que dejar… -dijo Sam distraído, caminando hacia la entrada de la Comisaría-.

Connors: ¿Así que tú eres McNally? –dijo Jamie retóricamente, mientras la miraba de arriba abajo-.

McNally: ¿Quieres que de un paseo para que me veas mejor? –preguntó Andy con una carcajada-.

Connors: ¡No, no hace falta!

McNally: ¿Qué tal por la 15?

Connors: ¡Bien! De vuelta a los orígenes…

McNally: ¿Ya habías estado destinado aquí?

Connors: Sí, hace siglos… Cuando salí de la Academia…

McNally: ¿Fue entonces cuándo conociste a Sam?

Connors: Sí, más o menos –contestó Jamie con la mirada perdida, llena de un intenso dolor-. Bueno, eso ya pasó… No me gusta pensar en el pasado…

McNally: Sí… bueno… Es mejor pensar en el presente… -dijo Andy disimulando su desconcierto ante la actitud de Connors-. Hay gente muy buena aquí… Yo los echo de menos…

Connors: Tienes razón… Quería preguntarte una cosa –dijo repartiendo el peso de su cuerpo primero sobre una pierna y luego sobre la otra, para intentar disimular su nerviosismo-.

McNally: ¡Adelante!

Connors: ¿Eres amiga de Vives?


Swarek: ¿Se puede saber qué haces aquí? –preguntó Sam cogiendo del brazo a Marlo para sacarla del campo de visión de Andy-. Pensaba que habíamos quedado en la consulta del médico.

Marlo: Sí, habíamos quedado allí… pero mi coche se averió y yo estaba aquí cerca, así que pensé…

Swarek: ¡No quiero que vengas por aquí!

Marlo: Pero, ¿por qué?

Swarek: Porque no quiero…

Marlo: Estoy en Inteligencia, Sam… puedo venir a trabajar aquí en un caso en cualquier momento, no puedes impedir que entre a esta Comisaria. Además, aquí trabaja el padre de mi hijo, ¿recuerdas?

Swarek: ¡Cómo voy a olvidarlo!