Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 10:
Demorius Toralia
Los cinco se encontraban sentados en sillas alrededor de la mesa. En el medio había una jarra de té helado y cada uno tenía su vaso lleno. No tomaron ni un sorbo. Los tres muchachos y la chica de pelo rosa miraban de reojo a Hinata, aguardando a que ella comenzara. Si bien tenían muchas preguntas que hacerle pero era mejor esperar a que ella hablara y ahí Bang, preguntas.
— Sakura —llamó Hinata—. Hay algo importante que debo contarte.
La susodicha volteó su rostro.
—Y yo muchas preguntas que hacerte —dijo finalmente.
—Lo sé… pero primero escúchame. Esto es muy importante. Corres un gran peligro. —
Los presentes se alertaron un poco cuando oyeron la palabra peligro. Para los humanos, el significado de peligro era un niño con cuchillos, un alcohólico al volante, una enfermedad. Pero para los seres como ellos esa palabra se relacionaba con sangre, guerras, muerte. Ya de por sí su mundo mágico se encontraba bastante inestable.
— ¿A qué te refieres? —preguntó tratando de no sonar alarmada.
— Para que entiendas tengo que contarte una historia —Como vio que nadie intentó interrumpirla, y de hecho, se acomodaron mejor, aclaró su garganta para empezar a hablar—. Hace mucho tiempo, cuando Japón apenas era una joya en bruto, se fundó el clan Hyuuga. Mi clan. Capaces de controlar demonios. Eran temidos, respetados e incluso odiados. Descendientes de Ootsuki Hamura. Él realizó un pacto con los demonios. Este consistía en que cada uno realizaría un contrato con un Hyuuga cuando cumpliera diez años. La persona le ofrecía su cuerpo a cambio de poder y protección. El contrato se marca en la piel. Imborrable e inquebrantable, como la marca en mi pierna.
"Así empezó a hacerse fuerte. Pasaban los siglos. Los Hyuuga fueron utilizados para la guerra, misiones suicidas, eliminar enemigos. Poco a poco nuestro nombre se extendió por todo el mundo.
Todos con los mismos ojos, así somos. Divididos por la rama primaria y secundaria. Los pertenecientes a la primera eran los más importantes: concejo, líderes, cabezas, familias privilegiadas; los segundos eran el resto de las personas, todo el pueblo… Pero, a medida que se hacían más grandes se ganaban más enemigos, además de que los demonios ya no se conformaban. Empezaron a pedir más y más. Ofrecieron sacrificios de animales, de personas incluso… Estaban entrando en una crisis. Pero el demonio más peligroso, Demorius Toralia, dijo que la única forma de saciar su hambre era a través de una magia curativa muy especial perteneciente al clan Haruno. Explicó que los curaba y la vez lograba restaurar el poder que desgastaban prestándolo a "su" humano.
Sakura agrandó sus ojos. Magia curativa muy especial. Haruno. Ella…
—Si —asintió Hinata—. Mi clan realizó un pacto con el tuyo. Sus curaciones a cambio de protección. Sin embargo lo que en un principio había empezado como un pacto terminó siendo una buena relación entre clanes. Los dos estaban en su auge máximo. Clanes poderosos… Pero pasó la más grande tragedia: La Noche de las Luces Verdes.
"Tu clan, Sakura, fue asesinado. Seguro te debes preguntar por el enemigo, por el causante de tal desgracia… Pero no hay nada. No importa cuánto busque, el causante de la desgracia se desvaneció como el viento… Y lo peor no termina ahí. Mi clan… Fue asesinado.
— ¿Qué? —pregunto impactada Sakura.
— Si —asintió ella—. Tampoco hay registro del culpable. Nada. Ni mi demonio sabe quién fue.
— ¿Tu demonio? —Preguntó Gaara—. ¿Cómo es eso posible?
— Mi demonio estuvo en esa época —respondió.
Gaara se la quedó mirando detenidamente. Después dijo:
— ¿Eres inmortal?
Los presentes quedaron desconcertados. Observando de hito en hito a la chica y al pelirrojo.
— No —dijo después de un rato.
— Entonces, ¿cómo es posible que tú…? No entiendo —bufó cerrando sus ojos, frotándose el puente de su nariz.
— No soy inmortal —afirmó por segunda vez—, porque el hecho de poseer un demonio no nos hace eso. Tenemos la vida de un humano. Duramos lo que duramos, morimos cuando morimos. Una vez que una persona muere el contrato expira. Los demonios son los que viven, elegirán a su futuro contenedor luego de la muerte del anterior. De nacimiento nos eligen, aunque realizamos el contrato a los diez años, la edad suficiente de los Hyuuga para soportar el poder. Si lo hacemos más jóvenes pueden pasar dos cosas: 1) —levantó su dedo índice— morimos y no concretaríamos el contrato. 2) —levantó su dedo corazón— el demonio toma posesión del cuerpo muerto —sonrió de lado.
Permanecieron un buen rato en silencio, procesando toda la información. Era una mezcla difícil de digerir. No todos los días así de la nada tenías a una descendiente del legendario clan Hyuuga. Si. Leyenda. Porque ellos eran una leyenda. Nadie pudo establecer pactos con demonios, ellos sí, y no solo eso, sino que lograban controlarlos.
Naruto no entendía algunas cosas. ¿Cómo ella estaba viva? Si los Hyuuga fueron asesinados. O tal vez pasó lo mismo que con Sakura: sobrevivieron algunos, pasando desapercibidos, teniendo hijos en las sombras, sin levantar sospechas, hasta llegar a Hinata. Otra cosa, que era más curiosidad que duda: ¿Qué demonio posee? Por lo que había visto supuso que alguno del elemento fuego. Y tercero: ¿Qué peligro corría Sakura?
— ¿Qué peligro corre Sakura? ¿Qué tiene que ver ella? —dijo Sasuke, adelantándose.
Apretó el puño bajo la mesa. Maldito vampiro. Le ganaba, en todo. En el amor, en las competencias, en terminar actividades primero. Puta que dolía tener un mejor amigo así. A veces se cuestionaba si era una persona envidiosa. Aunque realmente creía que no era envidia, sino más bien hastío de perder constantemente. Siempre, de los años que se conocían, él quedaba segundo. Los segundos eran perdedores, personas que solo existen para dejar en claro que el primero siempre (y cuando decía siempre era siempre, aunque siempre era mucho tiempo) eran los mejores.
Hinata miró la cara de Naruto, sonriendo.
— Tiene mucho que ver —miró a Sakura—. Te va a sonar idiota, incluso yo creía que era idiota… Me equivoqué. Mucho —hizo una pausa, abstrayéndose—. Hace un año mi demonio tuvo un presagio —habló tan suave y bajo haciéndoles pensar que las paredes tenían oídos—. El mundo mágico está inestable, se pondrá más. Muertes, Sangre, luchas entre clanes y seres mágicos…Solo pudo ver un campo de batalla en llamas… Y estaban ustedes —levanto su vista—. Gaara, Naruto, Sakura… y Sasuke, tú eres… —se detuvo ahí mismo, agitando su cabeza—. Él me dijo que los buscara. Que nadie estaría a salvo a menos que detengamos lo que se inició en la noche en que mataron a tu clan — miró a Sakura—. No sé qué va a pasar… Pero desde que me puse en marcha tengo un mal presentimiento. Hay personas que intentaron matarme sin darme razón alguna, simplemente aparecían frente a mi… Hice millones de cosas para encontrar información acerca de algún Haruno. De hecho —sonrió con lástima—, el hombre que controlaba el dragón se encargó de buscar la información.
— Y no le pagaste. Por eso te atacó —Naruto mostró una mirada de desaprobación y superioridad.
— Me encantaría saber el concepto que tienes de mi —bufó molesta—. No. Le pagué. Pero quiso sobrepasarse.
— ¿Y por qué no usaste tu demonio? —cuestionó Sasuke como si fuera algo lógico y obvio.
— Estaba débil. El día anterior me atacaron dos tipos. Es muy difícil usar todos los días el poder… Más considerando el demonio que poseo.
— ¿Y cuál es ese? —dijo Sakura.
— Demorius Toralia
Sílaba por sílaba lo repitieron. Algunos en susurro y otros en sus mentes, Aquel Demonio era del que les leyó Gaara. El Rey de los demonios. ¿Qué clase de humano podía controlar eso? Su nombre sonaba estruendoso, como si fuera perfectamente llamado así para que el mundo entero temiera. Una chica con la apariencia de una niña… poseedora de tal monstruo… Increíble…
¡Otro capítulo más!
Espero que les gustara. Dejen un review, me ponen muy contenta. Y gracias por los anteriores.
Recomienden la historia a sus amigos fickers (Si es que quieren, claro jeje)
Bueno, en fin, me despido.
Byee!
