McNally: ¿Cómo? Yo pensé… como dijiste que se había ido…

Connors: Sí… bueno… ella se fue, pero nunca más va a volver –contestó Jamie con una mueca de dolor-.

McNally: ¿Quieres hablar de ello? Yo no quiero…

Connors: He llegado hasta aquí, ¿no? Creo que puedo continuar…

McNally: ¿Está seguro?

Connors: Sí –dijo Jamie intentando coger aire con esfuerzo-. Pasamos cuatro años maravillosos en el pequeño apartamento. Sammy y yo dejamos de compartir habitación, ¡claro! –exclamó Jamie con una sonrisa melancólica-, pero salió ganando… se quedó con el mejor cuarto, hahaha…

McNally: Ya me imagino… Esa habitación debió de convertirse en el refugio del macho alfa-dijo Andy intentando hacer menos doloroso el momento con una trivialidad-.

Connors: Bueno… no te voy a negar que Sammy hacía estragos con esa sonrisa que tiene…

McNally: Qué me vas a decir a mí…

Connors: Nada que ya no sepas –dijo Jamie guiñándole el ojo en ese gesto tan característico suyo, que funcionaba tan bien como la sonrisa de Swarek-.

McNally: Disculpa… te he interrumpido…

Connors: Bueno… Maddy y yo nos quedamos con la peor habitación, pero no necesitábamos más… sólo estar juntos. Conseguimos entrar a la Academia y aunque tanto Sammy como yo no creíamos mucho en el proyecto al principio, pronto nos dimos cuenta que era nuestra vocación. Y Maddy por fin pudo comenzar a hacer realidad el sueño que había tenido desde pequeña. Pronto Ollie se unió al grupo, y los tres Mosqueteros se convirtieron en cuatro.

McNally: Entiendo a Maddy yo también lo deseé desde que era una mocosa –dijo Andy con mirada soñadora-.

Connors: Parecía que íbamos a comernos el mundo. Maddy y Ollie ponían el sentido común y Sammy y yo éramos cómo decirlo…

McNally: ¿Un poco más creativos?

Connors: ¡Muy buena esa! Nos conoces bien, ¿eh?

McNally: Eso parece…

Connors: Nos sentíamos afortunados de poder hacer algo con lo que nos sentíamos comprometidos. El tiempo pasó rápido y pronto ya estuvimos pisando las calles. A Ollie lo destinaron a otra Estación

McNally: Ahí es donde Ollie coincidió con mi padre. Fue su oficial instructor.

Connors: Sí… algo recuerdo… Tommy McNally… Ollie hablaba de él con mucha admiración… aunque hay cosas de esa época que son un poco confusas para mí –dijo Jamie con esfuerzo-. El resto estuvimos un año juntos en la misma Comisaría hasta que un día... –Jamie enmudeció hasta que notó como Andy le apretaba la mano que tenía sujeta entre las suyas-.

Era un día soleado… julio –balduceó Jamie-. Hacía un calor sofocante. Habíamos organizado una salida para después del turno. Íbamos a ir al lago a pasar la tarde para combatir la alta temperatura con un baño… también con Zoe y la niña mayor… Izzy… las otras dos no habían nacido todavía… Todo parecía perfecto, hasta que nos llamaron por un tiroteo en un edificio abandonado. Maddy y yo llegamos los primeros al lugar, todo parecía tranquilo… Decidimos salir del coche y acercarnos un poco. Cuando ya habíamos avanzado un poco, me di cuenta que había olvidado mi radio en el coche. Entonces no era como ahora que la radio está incorporada en el equipo. Decidí ir a buscarla… la radio de Maddy no funcionaba demasiado bien ese día, y necesitábamos estar comunicados... Le hice prometer que se mantuviera quieta…

McNally: … pero no te hizo caso…

Connors: ¡No! –exclamó Jamie en un sollozo entrecortado-. ¡No me hizo caso! Sólo bastó un tiro… continuó diciendo Jamie mientras Andy lo arropaba entre sus brazos como si de un niño se tratara-.

McNally: No fue culpa tuya…

Connors: ¡Sí, fue culpa mía!

McNally: Tú no sabías que no te haría caso.

Connors: Ella siempre era muy prudente… siempre hacía lo debido, pero yo siempre la fastidiaba diciéndole que era demasiado sensata. Pero nunca se es demasiado sensato si no quieres que te maten, ¿no? –preguntó Jamie separándose de Andy con la cara inundada en lágrimas-.

McNally: No… pero si ella se movió debió ser porque vio algo que la hizo comportarse así. Seguro que no tuvo nada que ver contigo. Por lo poco que creo conocerla con todo lo que me has dicho, nunca habría hecho nada que la pusiera en peligro sin una razón.

Connors: ¿De verdad crees eso? –preguntó Jamie con un halo de esperanza en la mirada, mientras intentaba enjuagar las lágrimas con un pañuelo que Andy le había dado-. El bebé…

McNally: ¿Qué bebé?

Connors: En el edificio había una criatura de pocos meses. Lo había olvidado por completo… Maddy y yo queríamos tener un hijo, pero no habíamos podido… Se había vuelto una obsesión para ella.

McNally: Ella debió oir al bebé y quiso protegerlo…

Connors: ¿Es posible? Yo… yo nunca había vuelto a hablar de esto.

McNally: ¿Ni con Sam?

Connors: ¡No! Con él con el que menos… Nos fuimos distanciando… Yo no quería recordar…

McNally: … Y él te recordaba demasiadas cosas…

Connors: Sí. Veía a Sam y todo se volvía doloroso.

McNally: Y lo apartaste de tu lado… Extraña manera tenéis de pasar el duelo… Sufrís vosotros y hacéis que sufran todos aquellos que os quieren… Como si los demás no tuvieran ya suficiente carga… ¿Por qué lo tenéis que hacer todo tan complicado?

Connors: Ahora no estás hablando de mi, ¿no?

McNally: ¿Eso crees? ¿No te sientes identificado? –preguntó Andy llorando-.

Connors: Sí… bueno…

McNally: Te veo a ti, y veo a Sam. Aún debemos dar gracias, porque a él no se le ocurrió intentar que lo mataran cada vez que salía a patrullar.

Connors: Igual que yo, ¿no?… No sabes cuantas veces lo deseé, pero ninguna maldita bala quiso hacer el trabajo –dijo Jamie mirando hacia el suelo avergonzado-. Gracias, Andy…

McNally: ¿Por qué?

Connors: Por hacerme hablar. Me siento liberado… Aunque también me siento como si me hubiera pasado un camión encima.

McNally: Deberías haber hecho esto antes y no precisamente conmigo…

Connors: ¡Lo sé! Tengo que saldar muchas deudas.

McNally: Hablando de deudas… creo que alguien debe estar esperando que le reclames un baile.

Connors: ¿Crees que tengo alguna oportunidad? –preguntó Jamie un tanto avergonzado-.

McNally: ¿Crees que mereces tenerlas?

Connors: Por primera vez en muchos años… y gracias a ti, me parece que sí…

McNally: ¡Entonces a por ella!

Connors: Me siento como un quinceañero. No tengo demasiada experiencia…

McNally: ¿Perdona? He oído por ahí que no has hecho voto de castidad precisamente.

Connors: No –dijo Jamie bajando la mirada avergonzado- pero eso es sencillo… no sentía nada por ninguna de esas mujeres. No tenía nada que ofrecer, ahora es diferente…

McNally: Sí, sobretodo porque es amiga mía y como me entere que le has hecho daño, te las tendrás que ver conmigo –dijo Andy señalándole con el dedo a modo de amenaza-.

Connors: ¡Lo intentaré!

McNally: ¡No basta con intentarlo, jovencito! –exclamó Andy sin bajar el dedo-.

Connors: ¿No crees que sea demasiado mayor?

McNally: ¿Para enamorarte?

Connors: ¡No tonta! –exclamó Jamie soltando una carcajada mientras le daba un empujón cariñoso a Andy-. Por la diferencia de edad…

McNally: ¿Crees que Sam es desasiado mayor para mi?

Connors: No, pero…

McNally: Pero nada… Sólo tienes que hacerla feliz. O al menos intentarlo…

Connors: ¿Y si ella no siente lo mismo? Tengo miedo…

McNally: Recuerda cuando pensaste que Maddy estaba enamorada de Sam… No te des por vencido antes de comenzar la batalla.

Connors: ¡Tienes razón! –exclamó Jamie levantándose de un salto del suelo-.

McNally: Yo no voy a poder hacer eso –dijo Andy mirándolo desde abajo-. Me temo que vas a tener que ayudarme, hahaha…

Connors: ¡Eso está hecho! –contestó Jamie levantándola en un sólo movimiento, mientras los dos quedaban frente a frente-. De repente él la abrazó y la mantuvo así durante unos instantes sin dejarla ir. Entonces Andy le devolvió el gesto y se quedaron así, juntos, sin decir nada. Gracias de nuevo… Hacía tanto que no me sentía así… -le dijo Jamie junto a su oreja-.

McNally: ¡Anda, venga! ¡No pierdas el tiempo! ¡Mira qué hora es! No vayas a llegar ahora tarde por estar haciendo arrumacos a una embarazada, hahaha…

Connors: ¡Me voy corriendo! Mañana te cuento… Todavía tenemos muchas cosas que hablar…

Andy lo vio marcharse como un chiquillo atolondrado y sonrió. Había sido duro, pero se sentía satisfecho. Esperaba que llegara a tiempo... Sólo lo sentía por Nick, quien volvía a resultar el perdedor de la historia.