Connors: Ayer con Andy, me di cuenta que debo hablar de cómo me siento con la gente que quiero.

Swarek: ¿Con la gente que quieres? Sinceramente… ¿crees que todavía hay alguien en esa lista?

Connors: Espero que sí –dijo Jamie mirando avergonzado hacia el suelo-. Precisamente quería hablarte de eso.

Swarek: Pues no estoy interesado… Y ahora si me disculpas, espero que a partir de ahora nuestra relación se centre en lo puramente profesional –dijo Sam dejando a Jamie con la palabra en la boca-.


Traci: ¿Ha estallado la guerra y no me he enterado?

McNally: ¿Lo dices por Sam?

Traci: ¿Por quién sino?

McNally: Sinceramente… no lo sé. Parece que sea él al que le están afectando las hormonas. Desde que lo he visto por primera vez esta mañana que está de un humor de perros.

Traci: ¿Y tú cómo estás? Pareces cansada…

McNally: No he dormido mucho esta noche. Estuve hablando con Jamie un buen rato, y después me costó conciliar el sueño.

Traci: ¿Con Jamie? ¿Y esas confianzas? ¿Ya no le llamas Connors? ¡Uy uy uy!

McNally: No hay nada de lo que te estás imaginando con esa mente calenturienta… Ese chico ha tenido una vida complicada, y parece que Sam también, aunque nunca me haya contado nada –dijo Andy con el ceño fruncido-.

Traci: Ya sabes… Swarek el inexcrutable…

McNally: Sí.

Traci: ¡Mira ya vuelven los chicos! ¡Se acabó el turno! –dijo Traci mirando su reloj- ¡Voy a darme una ducha!

McNally: Voy en cinco minutos. No acabes con toda el agua caliente –dijo Andy mirando hacia donde estaba Meri-.

Meri: ¡Hola! Te he estado buscando esta mañana –dijo Meri con una sonrisa radiante-.

McNally: Me han metido en una reunión sin apenas dejarme ni comer una tostada. Tú tampoco has dormido mucho esta noche, ¿eh?

Meri: No –dijo Meri sonrojándose- ¿Quién más no ha dormido mucho?

McNally: ¿Connors?

Meri: Pero no por lo que estás pensando…

McNally: Yo no estoy pensando en nada –contestó Andy con cara de inocencia-.

Meri: Jamie y yo nos estamos conociendo.

McNally: ¿Ahora se le llama así?

Meri: ¡Qué no, tonta! Hahaha… Estuvimos hablando…

McNally: ¡Lo sé! Era sólo una broma.

Meri: Pero te mentiría si no te dijera que todo me da un poco de miedo.

McNally: Es bueno que lo sientas… pero sólo lo justo y necesario ¡Disfrútalo! Creo que Jamie vale realmente la pena. No quiero ser una entrometida pero, ¿puedo preguntarte de qué estuvisteis hablando?

Meri: ¡Sí, claro! Me estuvo hablando sobre su pasado. Él me contó que le habías ayudado con eso… Siento tanta pena por todo lo que le pasó –dijo Meri mientras una lágrima le resbalaba por la mejilla-.

McNally: Pero eso… por fin forma parte de su pasado.

Meri: Yo no quiero que lo olvide, sólo tiene que aprender a vivir con ello. Pero no puedo evitar sentirme un poco egoísta ¡Soy tan feliz! ¡No lo puedo evitar! Me voy a la ducha que Jamie debe estar ya esperándome. ¡Mira! Por ahí viene.

Connors: Así que aquí es donde os escondíais…

Meri: Me ducho en un segundo… bueno… en un momento ¡Ahora vuelvo!

McNally: Ella está verdaderamente feliz. Y por lo que veo en tu cara… Tú también. ¡No sabes cuánto me alegro! –dijo Andy mientras le daba un largo abrazo-.

Connors: Me siento como un tonto… como un tonto adolescente. Y me siento en deuda contigo… Tengo que hacer algo por ti. Bueno… por ti y por el testarudo de amigo. Tengo que conseguir que seas feliz…

McNally: Soy feliz… Voy a tener un bebé…

Connors: Ya… pero ya me entiendes. ¿Sabes? He intentado hablar con Sam esta mañana…

McNally: ¿Qué? ¡No! ¡No tienes porque hacer eso! ¡Deja las cosas como están!

Connors: He intentando hablar con él, pero no quiere ni siquiera dirigirme la palabra. Hasta me ha dicho, que a partir de ahora nuestra relación se va a limitar a lo estrictamente profesional –dijo Jamie un tanto triste-. Si no fuera porque sé que no lo siente realmente, me habrían hecho mucho daño esas palabras, pero…

McNally: ¿Qué? ¿Ese hombre se ha vuelto loco? ¡Me va a oír!

Connors: ¡No, Andy! –exclamó Jamie cogiéndola por los hombros-. No empeores las cosas con Sam por mi culpa, no vale la pena…

McNally: Tú no tienes la culpa de nada, Jamie… ¡Sólo el cabezota de tu amigo! ¡Pero que me va a oír, me va a oír!

Connors: Pero es mejor que te calmes antes ¿de acuerdo? Como hables con él ahora, le dirás cualquier tontería y luego te arrepentirás.

McNally: ¡Tanquilo lo sabré manejar! Tú sólo ocúpate de hacer a esa chica feliz y dejarte querer por ella. ¿De acuerdo?

Connors: ¡De acuerdo!

McNally: Voy a ver si encuentro al troglodita de tu amigo –dijo Andy desapareciendo de la vista de Jamie-.


Oliver: ¿No te vas para casa?

Swarek: Sí, lo estoy deseando.

Oliver: ¿Un día duro?

Swarek: ¿Tú qué crees?

Oliver: Creo que va a empeorar.

Swarek: ¿Por qué lo dices?

Oliver: Por la cara que trae McNally. No sé qué le has hecho, pero no debe ser nada bueno.

Swarek: ¿Y cómo sabes que no viene a por ti?

Oliver: ¿Apostamos?

McNally: ¡Samuel Jay Swarek! Espero que tengas una buena razón para hacer lo que has hecho, porque de lo contrario…

Swarek: ¿Y qué se supone que he hecho ahora si se puede saber?

Oliver: Bueno… creo que yo sobro aquí, si me necesitáis para algo estaré por ahí –dijo Oliver señalando hacia ninguna parte-. Mi despacho es todo vuestro. No tengáis prisa. Estas cosas es mejor hablarlas tranquilamente, ya sabéis… -siguió diciendo Oliver ante la mirada enfurecida de Andy-.

Swarek: ¿Y bien… para qué soy bueno?

McNally: ¡Para nada realmente! –exclamó Andy con las manos en la cintura-.

Swarek: ¡Oye! ¿Quién te ha dicho que mi segundo nombre es Jay?

McNally: ¡Tengo mis fuentes!

Swarek: ¡Sí, ya veo! ¿Jamie ha estado hablando más de la cuenta?

McNally: ¿A qué le tienes miedo?

Swarek: ¡A perderte! –exclamó Sam a bocajarro, en un impulso, sin siquiera pensar lo que había dicho-.

McNally: ¿Qué? ¿A qué viene eso ahora?

Swarek: Siento celos…

McNally: ¿De Jamie?

Swarek: ¿Jamie? ¿Ya no es Connors? ¿Desde cuándo toda esa familiaridad?

McNally: No lo puedes entender, ¿no? ¿Tanto te cuesta entender que la gente se tenga confianza?

Swarek: ¿Jamie? Algo debe querer a cambio…

McNally: ¿Qué? ¡No! Hahaha… –dijo Andy soltando una carcajada sarcástica-.

Swarek: Tú no lo conoces tan bien como yo…

McNally: Creo que en eso te equivocas… ¿Cuánto tiempo hace que no hablas con él?

Swarek: No hace falta que hable con él para saber cómo se comporta. Ya me conozco yo su forma de seducir a las mujeres… con esa labia, con ese encanto… Todas acabáis cayendo en sus redes. Lo he visto muchas ves en los últimos doce años.

McNally: Por favor, Sam… ¡Te estás poniendo en ridículo! Primero fue Nick, ahora es Jamie… ¿Cuál será el siguiente? Le puedo decir a Celery si le va bien prestarme a Ollie los martes y los jueves… y a Chloe si me pasa a Epstein los lunes y los miércoles. ¿Tú qué crees? ¿Les va a gustar el trato?

Swarek: Yo… -comenzó Sam a decir sin saber muy bien como continuar-.

McNally: ¿Qué te crees que soy? ¿Una pu…?

Swarek: ¡No, por favor! ¡No digas eso! Yo no quería…

McNally: ¿Tú no querías? Pero lo estás insinuando...

Swarek: Yo no estoy insinuando nada de eso, pero tienes que entender que sienta celos… Casi vives con tú ex y ayer desapareciste con Jamie del Penny.

McNally: Tienes razón… ayer Jamie me llevó a casa… pero eso fue después y sólo después –dijo Andy señalándole con el dedo- de no encontrarte por ninguna parte para que fueras tú el que me acercaras a casa. ¿No te dijo nada Ollie? Jamie y yo fuimos a preguntarle dónde te habías metido.

Swarek: No, él no me dijo nada… -dijo Jamie un tanto confundido-.

McNally: A veces las cosas no son lo que parecen, ¡pedazo troglodita! –exclamó Andy entre enfadada e impotente ante la actitud de Sam, sintiendo un poco de envidia sana por una Meri que en ese momento salía como una exhalación del vestuario.

McNally: Hahaha… ahora que lo pienso… -rió divertida Andy-. También le tendré que pedir permiso a Meri.

Swarek: ¿A Meri? ¿Por qué?

McNally: ¿Te das cuenta que tienes que hablar más con Jamie? Deberías estar con él en estos momentos, compartiendo con él todo lo que le está pasando. Te estás perdiendo demasiadas cosas… y sinceramente… –dijo Andy acercándose mucho a Sam- es una pena.