Sam después de su última conversación con Andy había optado por darle su espacio y evitar los problemas. Observaba todo y a todos desde un segundo plano, intentando analizar las cosas antes de actuar y ser así menos impulsivo.

Sabía que Jamie intentaba acercarse a él, pero también intuía que quizás pensando en un posible rechazo de Sam, no se atrevía a dar el paso definitivo.

Pasaron los días, pero el caso McRae seguía sin poder cerrarse, no había ningún testigo y la falta de pruebas hacia que fuera poco factible que pudieran continuar con la investigación que estaban haciendo las dos Estaciones. Si no había ninguna novedad durante aquella semana, el caso iba a quedar en suspenso, a expensas que apareciera una nueva prueba que permitiera reabrirlo de nuevo. A medida que iba transcurriendo la semana, Sam iba encerrándose en si mismo, y cada vez se hacía más evidente, la coraza tras la que solía ocultarse cuando quería hacer creer a los demás que las cosas no le afectaban.

Oliver: ¿Qué tal el día?

Swarek: Sin novedades…

Oliver: ¿Vais a cerrar el caso?

Swarek: Parece inevitable…

Oliver: ¿Cómo te sientes?

Swarek: ¡Perfecto! ¿No me ves?

Oliver: A mi no me engañas, colega… Estás triste… aunque quieras esconderlo todo detrás de esa falsa indiferencia.

Swarek: Mañana se va a acabar todo. Ella volverá a su Estación y sólo nos veremos lo estrictamente necesario. Sinceramente, ya no sé qué hacer –dijo Sam bajando la mirada- la situación parece irreversible entre nosotros. No quiero pensar en ello, pero tampoco puedo evitar estar dándole vueltas una y otra vez…

Oliver: Intenta darle un poco de tiempo… Dale su espacio… Estos días las cosas han ido un poco mejor entre vosotros, ¿no?

Swarek: ¡Si quieres verlo así! Las cosas se han vuelto inexistentes entre nosotros, Ollie… -dijo Sam con una evidente tristeza en su voz-.

Oliver: ¿Has hablado con Jamie? –preguntó Ollie intentando cambiar de tema-.

Swarek: No más que lo justo y necesario… ¿por qué?

Oliver: Creo que deberías hacerlo…

Swarek: Eso mismo me dijo Andy.

Oliver: Pues igual deberías hacerle caso.


Connors: He oído que nos vas a abandonar.

McNally: Bueno… dicho así suena horrible… pero el caso no avanza y a Callaghan y a mi se nos están acumulando los expedientes en nuestra Estación.

Connors: Pues es una pena… Ya me había acostumbrado a tenerte por aquí –dijo Jamie abrazándola con un brazo-.

McNally: A mi me pasa lo mismo… Aunque en cierto modo, tengo ganas de irme…

Connors: ¿Por Sammy?

McNally: ¡Quién sino! Tanta indiferencia me hace daño… ¡Ha vuelto el hombre de hielo! ¿No te has dado cuenta?

Connors: Si te digo la verdad, no lo he visto mucho durante estos días. Estáis casi todo el tiempo encerrados en el despacho de detectives.

McNally: Tienes razón…

Connors: ¿No se ha acercado a ti?

McNally: Ni un milímetro más de lo necesario –dijo Andy mientras una sombra de abatimiento asomaba en su cara-.

Connors: Pues ya somos dos…

McNally: ¿Tampoco ha hablado contigo?

Connors: Como muy bien has dicho tú: ni una palabra más de lo necesario.

McNally: ¿Lo damos por perdido?

Connors: Antes de eso, trataré de hacer un último intento.

McNally: ¡Suerte!

Connors: Por cierto, ¡no me contaste cómo fue vuestra conversación! Lo único que sé es lo que me contó Ollie…

McNally: ¿Ollie?

Connors: Sí, me dijo que ibas directa a ellos como si fueras el Acorazado Potemkin, hahaha… Y que Sam todavía tenía dudas que fueras a por él, hahaha… que el muy ingenuo se pensaba que querías hablar con Ollie, hahaha…

McNally: Sin comentarios…

Connors: No fue muy bien, ¿no?

McNally: ¡No! Que no quería perderme… bla, bla, bla… Pero sigue con esos estúpidos celos, que lo único que hacen es no dejarle pensar con claridad.

Connors: Eso es culpa mía…

McNally: ¡No! ¿Por qué?

Connors: Forcé un poco las cosas el día del Penny…

McNally: ¿Qué quieres decir con que forzaste las cosas?

Connors: Hice un par de comentarios mientras bailabas…

McNally: ¿Qué tipo de comentarios?

Connors: Ya sabes… Sobre lo guapa que estabas y lo bien que lo hacías…

McNally: ¡Ah!

Connors: ¡Lo siento! ¡Metí la pata! Celery se dio cuenta y me dijo que era admirable lo que estaba haciendo, pero ahora me doy cuenta que no debí hacerlo.

McNally: Tú, sólo querías ayudar… ¡Gracias! –dijo Meri dándole un beso en la mejilla-. No te preocupes… le pasa lo mismo con Nick y el pobre lo único que ha hecho, es estar conmigo cuando necesitaba un hombro al que llorarle. Quería que Nick dejara de venir a mi apartamento. No sabes cómo se puso cuando se enteró que iba a mudarse conmigo por un tiempo.

Connors: ¡Me lo imagino! ¡Es Sam! Lo conozco desde que éramos unos mocosos…


Luke: Las espadas siguen en todo lo alto, ¿no?

Traci: ¿A qué te refieres?

Luke: A esos dos… ¡míralos! –dijo Luke, mientras con la mirada señalaba hacia donde Andy y Sam parecían trabajar en una más que fingida armonía-.

Traci: ¡Ya! –exclamó Traci con desgana-.

Luke: No pueden estar juntos, pero tampoco separados…

Traci: Ya sabes… como dice el refrán: los que se pelean, se desean…

Luke: Una vez advertí a Sam que no la dejara perder, pero por lo que veo… no tuve demasiado éxito.

Traci: ¿Así cómo la dejaste perder tú?

Luke: Fuí un idiota, ¿no?

Traci: ¡Un super idiota!

Luke: Ella no era para mí…

Traci: No…

Luke: Pero como Sam no espavile, tampoco va a ser para él. Conseguirá que ella se canse de esperar.


Swarek: ¡Eh, Jamie!

Connors: ¿Sammy? –preguntó Jamie un tanto confundido al girarse y ver cómo era Sam el que le había llamado por su nombre-.

Swarek: He estado pensando… que tal vez te apetecería beber unas cervezas y que pidiéramos unas pizzas.

Connors: ¡Ah… sí… claro! –acertó a decir Jamie un tanto desconcertado ante la invitación de Sam-.

Swarek: ¡Esta noche, en mi casa! ¿Te acuerdas dónde vivo?

Connors: ¡Cre… creo que sí!

Swarek: ¿A las ocho?

Connors: ¡A las ocho! ¡Allí estaré!


Meri: ¿Tienes planes para esta noche? –preguntó Meri mientras se secaba con una toalla en el vesturio de mujeres.

McNally: ¿Bromeas? ¿Con el Espiritu Santo?

Meri: ¿Quieres que hagamos algo?

McNally: ¿Dónde está tú Principe Azul?

Meri: ¡Tiene planes! –dijo Meri un tanto abatida-.

McNally: ¿Y esta carita? –preguntó Andy tocándole la cara con cariño-.

Meri: ¡No sé! Me ha dicho que le había surgido algo… No me ha dado más explicaciones.

McNally: ¡Qué raro!

Meri: Yo no tengo demasiada experiencia… ¿Y si ya se ha aburrido de mí?

McNally: ¿Cómo va a aburrirse de ti? ¡Está loco por ti!

Meri: ¿Seguro? –preguntó Meri avergonzada-.

McNally: ¡Házme caso! Sé de lo que hablo…

Meri: Él mismo me dijo que durante todos estos años, ha estado con muchas mujeres… Y yo…

McNally: ¡Eso es agua pasada!

Meri: No habrá vuelto a las andadas, ¿no?

McNally: Espero que no… porque lo mato, hahaha… -dijo Andy soltando una carcajada, para intentar que Meri se relajara-. Ya le dije lo que le esperaba si te hacía daño.

Meri: Hahaha… ¿Eso le dijiste? –preguntó con más alegría de la que realmente sentía-.

McNally: ¡Sí! Y ten por seguro que cumpliré mi palabra –dijo Andy guiñándole un ojo-.