Jamie miró de nuevo la puerta acristalada sin atreverse a tocar. Llevaba cinco minutos paralizado sin hacer ningún movimiento, por el miedo de lo que pudiera pasar una vez traspasara el umbral. Por fin, sacó fuerzas de flaqueza e hizo sonar el timbre.
Swarek: ¡Hola Jamie! ¿Cuánto tiempo llevas ahí? –preguntó Sam después de haber observado a Jamie un rato por la ventana-.
Connors: ¿Yo? ¡Nada! ¡Acabo de llegar! –contestó Jamie visiblemente nervioso-.
Swarek: ¡Ya veo! –exclamó Sam haciendo una mueca-.
Connors: ¡Sammy! He… he traido esto –dijo Jamie señalando un pack de la cerveza preferida de Sam-.
Swarek: No… no hacía falta, hombre. ¡Pero gracias! Son mis preferidas… ¿Aún te acuerdas?
Connors: Hay cosas que nunca se olvidan… -dijo Jamie con una sonrisa radiante un poco más relajado-.
Swarek: Acabo de pedir las pizzas. Espero que no hayan cambiado tus gustos.
Connors: Sigo fiel al jamón y a la piña.
Swarek: Nunca he entendido como te puede gustar esa guarrada. ¡Anda, pasa antes que me arrepienta! –dijo Sam dándole un golpe cariñoso en el cogote-.
McNally: ¿Qué pasa? ¿No vas a entrar?
Meri: Creo que no debería…
McNally: ¿Por qué? La casa está límpia… -dijo Andy a modo de broma-. Desde que Nick se ha mudado, la casa parece preparada siempre para pasar revista-.
Meri: Ya me imagino… Ahí está precisamente el problema…
McNally: ¿En que esté limpia?
Meri: No, claro que no… No es eso… Es por…
McNally: Nick.
Meri: Sí… Lleva días rehuyéndome… Y lo entiendo… Supongo que está dolido, pero yo…
McNally: Tú le quieres, pero no cómo a él le gustaría…
Meri: Supongo que no… Pero estoy segura que si Jamie no hubiera aparecido, Nick estaría en mi vida… de una manera diferente.
McNally: Esa es la historia de su vida…
Meri: A ti te pasó lo mismo, ¿no?
McNally: Sí, Sam también aparició en mi vida… A veces pienso que si hubiera seguido con Nick, no habría sufrido tanto, pero…
Meri: … pero sobre el corazón no se manda…
McNally: ¡No! Entiendo cómo te sientes, yo al principio cuando rompimos, también me sentía mal. Él no había hecho nada malo, pero yo había decidido que quería luchar por estar con otra persona, o al menos intentarlo y sabía que le había hecho mucho daño, aunque él nunca me lo reprochó ni hizo nada para que yo me sintiera violenta, ¡todo lo contrario! Él se convirtió en mi amigo más incondicional… en la persona con la que siempre puedo contar cuando necesito algo.
Meri: Tenemos que buscarle a alguien, ¿no crees?
McNally: Tendremos que pensar en alguien, sí… -dijo Andy quedándose pensativa por un instante-. Bueno, ¿vas a subir o qué?
Meri: ¡No, mejor no!
McNally: Él no va a estar… sale casi todas las noches… supongo que necesita distraerse –dijo intentando parecer convincente-.
McNally: ¿Entonces?
Meri: Ok… ¡Vamos!
Swarek: Nos has tenido muy preocupados durante estos años…
Connors: Yo sólo quería morirme, Sam.
Swarek: Lo sé, pero no podía entenderte… Creía que te habías vuelto loco por el dolor…
Connors: No era locura…
Swarek: Ahora lo sé… Creo que por fin puedo entenderte.
Connors: ¿Por qué?
Swarek: No sé que pasaría conmigo si le sucediera algo a Andy.
Connors: Ella es especial… Me di cuenta en cuanto la vi.
Swarek: Sí… Nunca he creído en el amor a primera vista, pero te juro que me enamoré de ella cuando abrió aquella puerta y apareció ante mi… -dijo Sam mostrando sus hoyuelos con una mirada soñadora-.
Connors: ¿Cómo os conocisteis?
Swarek: Es verdad… Tú no conoces esa parte de la historia… A veces olvido que no hemos estado todo lo unidos que deberíamos haber estado.
Connors: Asumo el cien por cien de la culpa.
Swarek: Yo debería haber puesto más de mi parte…
Connors: Tampoco te di muchas opciones. Creo que no hubieras conseguido mucho más… yo me cerré a todo y a todos… pero no sigamos hablando más de esto… -dijo Jamie apoyando su mano en el hombro de Sam de manera cariñosa-. Cuéntame cómo conociste a esa mujer que te ha cambiado la vida.
Meri: ¿Y ese ruido?
McNally: ¿Qué ruido? Creo que estás un poco paranoica –dijo Andy acurrucándose en el sofá-. Vaya película que hemos escogido para ver. ¿No había otra más lacrimógena?
Meri: Por mi está bien. Estoy un poco deprimida… -contestó Meri limpiándose las lágrimas con un pañuelo, mientras se quedaba con la boca abierta, al ver pasar a un Nick medio dormido en calzoncillos en dirección a la cocina-.
¿Has visto eso? –preguntó Meri apenas susurrando-.
McNally: ¿El qué?
Meri: ¿Estás dormida?
McNally: Un poco... Ya sabes que ahora me duermo de pie.
Meri: Acaba de pasar Nick medio desnudo.
McNally: Me parece que eres tú la que está soñando despierta, hahaha…
Meri: ¿A eso le llamas un sueño? –preguntó Meri sin poder cerrar la boca aún, al volver a ver a Nick pasar con un vaso de agua entre las manos, mientras Andy lanzaba un grito como si hubiera visto un fantasma. A partir de ahí, pasó lo inevitable… un somnoliento Nick dejó caer al suelo el vaso, volviendo al mundo de los vivos en una transición más rápida de lo que hubiera deseado.
McNally: ¿Se puede saber que haces aquí? –preguntó Andy levantándose de golpe del sofá-.
Nick: Creía que vivía aquí –dijo Nick mientras se agachaba para recoger los cristales del suelo-. ¡Vaya susto me has dado!
McNally: ¿Qué yo te he dado un susto? –pregunto Andy mientras Meri se incorporaba también del sofá-. ¿Se puede saber cómo se te ocurre aparecer con estas pintas a estas horas?
Nick: Acabo de levantarme… ¿qué pintas quieres que traiga? La noche anterior dormí sólo dos horas. Estaba muerto de sueño… Cuando volví de trabajar me fui a la cama y hace un rato me ha entrado mucha sed, así que…
Meri: ¡Te vas a cortar! –exclamó Meri mientras Nick se distraía un segundo para mirarla desde su posición de cuclillas-.
Nick: ¡Ah! –dijo Nick soltando un grito-.
Meri: ¡Te lo he dicho! ¡Toma! –exclamó Meri dándole un pañuelo de papel-.
Nick: ¿Qué me lo has dicho? ¡Mejor no hubieras dicho nada! –exclamó Nick dejando los cristales otra vez en el suelo-.
Meri: ¡Déjame ver! –dijo Meri acercándose más a él-.
Nick: ¿No crees que ya has hecho bastante? –preguntó Nick mientras se iba en dirección al lavabo con el pañuelo envuelto en su mano-.
Meri: ¿Has visto eso? –dijo Meri con las manos alrededor de la cintura-.
McNally: Sí, que parece enfadado, sí, hahaha –contestó Andy sin poder evitar una carcajada-.
Connors: ¿Te detuvo mientras estabas encubierto? ¿En qué estabas pensando?
Swarek: ¡No lo sé, realmente! Hahaha –exclamó en una risotada mientras se rascaba la cabeza-. No he vuelto a ser el de antes desde que la vi por primera vez-.
Connors: ¡No me lo puedo creer!
Swarek: Se estaba echando a perder una operación de muchos meses, pero allí estaba yo sin que mis piernas respondieran… viendo como una novata sin experiencia me detenía sin que yo pudiera hacer nada.
Connors: En la Estación debió haber un poco de cachondeo…
Swarek: Ya te puedes imaginar… Para colmo, Jerry no sabía que estaba encubierto y me descubrió ante mi soplón.
Connors: ¡No! Hahaha… -dijo en una carcajada, mientras al segundo se volvía a poner serío-. Siento mucho lo de Jerry… Sé que él era para ti como un hermano-.
Swarek: Sí… yo le conocí al poco tiempo de morir Maddy. Tú reacción me dejó un tanto desconcertado… Ollie lo intentó, tanto como pudo, pero Zoe estaba embarazada de nuevo y la situación le superaba… y yo pedí el traslado… No podía ver lo que estabas haciendo con tu vida.
Connors: Y al poco tiempo yo me fui encubierto…
Swarek: Y yo volví a la Fifteen y ahí es cuando conocí a Jeremy… Él era la persona más optimista del mundo. Nunca sabías si tenía un problema o si era feliz. Transmitía una serenidad que siempre he envidiado. Y cuando murió algo se rompió dentro de mí. Me encerré en mi mismo y lo pagué con lo que más quería en el mundo…
Connors: Andy.
