Jamie estuvo pendiente de Meri durante todo el desfile. No entendía porque ella, lejos de su acostumbrada cercanía, se mostraba esa mañana tan distante con él. Llevar tantos años sin una relación estable, le estaba pasando factura, porque ahora mismo se sentía realmente perdido en lo referente a su novia. Llevaba demasiado tiempo obteniendo lo quería sin hacer ningún esfuerzo y si quería que esa relación tuviera futuro, debía trabajar duro. Su vida había pasado de ser una carrera de velocidad a una maratón y estaba contento por ello. Ahora sólo le faltaba volver a entender a las mujeres.

Meri notó como él la miraba, y sintió como se le erizaba el pelo de la nuca. Por muy enfadada que estuviera con él, no podía evitar esa reacción cuando lo tenía cerca. Estaba enojada, pero también sentía miedo que Jamie se hubiera cansado ya de ella. No era el tipo de mujer con la que él estaba acostumbrado a salir, y su poca experiencia hacia que se sintiera más insegura con cada minuto que pasaba. De repente escuchó su nombre y pegó un respingo.

Oliver: ¡Vives! ¿Tendremos el honor de contar hoy con su presencia? Viendo que te he llamado tres veces y que tu única reacción ha sido saltar de la silla la tercera vez, creo que lo más conveniente es que te quedes con Collins hoy en recepción. Menuda pareja formáis hoy… uno con la mano lisiada y el otro en plan zoombie.

Nick: Pero… si sólo es un corte sin importancia…

Meri: No es tan pequeño… recuerda que tuviste que ponerte puntos de esos que se pegan porque no dejaba de sangrar.

Oliver: ¡Vaya! Veo que por fin te ha sido devuelto el don del habla. ¡Me alegro! Aprovéchalo para ser amable con la gente, que venga a interesarse por la jornada de puertas abiertas de mañana… porque os recuerdo –siguió diciendo, dejando de centrarse en Meri para pasar a mirar de manera general al resto de las personas que asistían al desfile- que mañana hacemos nuestra famosa jornada de puertas abiertas. Y ahora todo el mundo a hacer su trabajo.


Nick: ¡Meri, lo siento! –exclamó Nick mientras la alcanzaba a la salida de la reunión-. Llevo comportándome como un estúpido desde hace unos días.

Meri: No pasa nada… Entiendo como te sientes…

Nick: ¿Cómo un idiota?

Meri: Lo has dicho tú, no yo... –dijo mientras veía a Jamie observándolos con disimulo sin atreverse a acercarse a ellos-.

Nick: ¡Toma! Te has dejado esto en casa –dijo mientras le daba el coletero que acostumbraba a usar en el trabajo-.

Meri: ¡Gracias! Casi me vuelvo loca buscándolo –contestó Meri mientras se hacia una coleta con él. ¿Dónde…?

Nick: En el cuarto de baño… Hemos salido un poco precipitadamente de casa esta mañana…

Meri: Sí, podríamos llamarlo así, hahaha –dijo soltando una risita que pronto enmudeció, al ver como Jamie se acercaba a ellos-.

Connors: Tenemos que hablar, Meri –dijo Jamie intentando mostrar su mejor sonrisa-.

Nick: Yo os dejo para que habléis.

Connors: ¡Te lo agradezco!

Meri: ¿Qué… qué es tan urgente que no puede esperar a que acabe el turno?

Connors: Es algo que para mi es importante –dijo Jamie adoptando un semblante serio nada habitual en él-.

Meri: Si es así… dijo Meri intentando apartarse del camino de sus compañeros que iban en dirección a los coches patrulla para salir a trabajar-. Vamos aquí al lado, ¿te parece? –preguntó mientras sus piernas le temblaban por los nervios, a la espera de lo que Jamie tuviera que decirle-.

Connors: Me parece bien… -contestó Jamie, cuando de repente Vanessa Bellamy se acercó por detrás de él-.

Bellamy: ¡Vamos cariño! –exclamó con su habitual voz insinuante-. ¡Ah estás aquí! –exclamó al darse cuenta que estaba hablando con Meri-. ¿Ya le has dicho a Vives que hoy te voy a tener para mi solita todo el día? Con lo distraída que estaba hoy en la reunión, dudo que se haya enterado…

Connors: Vane… necesitamos un minuto, por favor.

Bellamy: ¡No tenemos un minuto, amor! Nos van a sancionar si no salimos ya con el coche –dijo cambiando su cabeza de posición para mirar a Meri-. ¿Verdad que nos perdonas, guapa?

Connors: Es… está bien –dijo Jamie un tanto contrariado-. Recuerda que tengo que decirte algo importante –siguió diciendo mientras sujetaba a Meri por los hombros-.


McNally: ¿De verdad que habéis hablado? –dijo Andy dándole un abrazo a Sam-. ¡Me alegro tanto!

Swarek: Yo ahora mismo también estoy muy contento –dijo Sam sin dejar que ella la soltara-. Si lo llego a saber… hablo antes con Jamie.

McNally: ¡No hagas bromas con esto! –dijo soltándole de golpe-. No sabes lo que Jamie necesitaba que volvieras a su vida.

Swarek: ¡Lo sé! Pero también sé que me ha gustado mucho cuando me has abrazado.

McNally: ¡Vale! Pues sólo tienes que pedir uno cuando lo necesites…

Swarek: ¡Quiero otro! –contestó Sam mostrando sus hoyuelos-.

McNally: ¡No juegues!

Swarek: No estoy jugando…

McNally: Luego te doy uno…

Swarek: ¡Venga, no seas tímida! Estamos solos en la cocina y ya casi tenemos que volver del descanso de nuestro caso favorito…

McNally: …Y si no recuerdo mal, hemos venido a hablar de Jamie y de Meri… ¡no a darnos abrazos!

Swarek: Tienes razón, pero me has distraido con ese abrazo que me has dado, y soy un pobre y simple hombre que sólo puede hacer una cosa a la vez.

McNally: Hahaha… ¿por fin estás asumiendo tus limitaciones?

Swarek: ¡Me has pillado!

McNally: Bueno… sigamos con lo que nos interesa…

Swarek: Yo pensaba que tú también estabas interesada en el abrazo.

McNally: ¡Inspector Swarek, pongámonos serios por un momento! Entonces… ¿lo que tenía que hacer ayer Jamie era quedar contigo?

Swarek: ¡Exacto!

McNally: ¿Y por qué no se lo dijo a Meri?

Swarek: Por miedo.

McNally: ¿Miedo Jamie? ¿Miedo a qué?

Swarek: A mi, supongo… No sabía como iba a resultar nuestra reunión, y no quería hacerse ilusiones, así que prefirió guardarlo en secreto hasta ver como acababa el tema.

McNally: ¡Ya veo que no se lo pusiste fácil! –dijo Andy con las manos sobre las caderas-. ¿Qué le dijiste? ¿Qué lo estabas invitando a su ejecución?

Swarek: Bueno, no le di muchos detalles…

McNally: Y mientras la pobre chica, hecha un mar de lágrimas, pensando yo que sé qué.

Swarek: ¡Bueno, no es para tanto!

McNally: ¿Qué no es para tanto? Si la hubieras visto llorar toda la noche no dirías lo mismo, por no hablar de la sesión de películas lacrimógenas que estuvimos viendo…


Nick: ¿Te puedo hacer una pregunta? –dijo Nick aprovechando que en ese momento no había nadie esperando a ser atendido en recepción-.

Meri: ¡Claro, dispara!

Nick: Ayer cuando me corté, ¿estabas llorando?

Meri: Sí, bueno… pero no fue por tu corte –dijo Meri con una media sonrisa-.

Nick: Ya me imagino… ¿te ha hecho algo Connors?

Meri: ¿Por qué lo dices? ¿Tú sabes algo?

Nick: No, pero soy una persona observadora, y he visto que estás muy seria con él…

Meri: ¡Tengo miedo! Creo que quiere romper conmigo.

Nick: ¿Por qué dices eso?

Meri: Eso es lo que pasa a continuación… de cuando decís la famosa frase de: tenemos que hablar, ¿no?

Nick: Bueno… no siempre.

Meri: No siempre… pero la mayoría de las veces. Él está acostumbrado a otro tipo de chica.

Nick: Eso era antes… Ha cambiado… Está loco por ti.

Meri: Eso pensaba yo, pero desde ayer está raro. Me dijo que tenía planes por la noche, pero se mostró muy evasivo cuando le pregunté.

Nick: Si quisiera romper contigo, ya te lo hubiera dicho…

Meri: Eso es lo que me temo, que tanta insistencia en hablar conmigo sea por eso –dijo Meri mientras una lágrima le rodaba por la mejilla-.

Nick: Ya verás como no. Confía en mi –dijo Nick secándole la lágrima con la yema de su dedo-.

Meri: Me he pasado media vida entre libros. No… no tengo mucha experiencia en esto.

Nick: Y él la tiene toda… -dijo Nick en el momento que su móvil comenzó a sonar-. Lo siento, creo que es importante –siguió diciendo mientras miraba la pantalla del dispositivo-.


McNally: Así es que la situación es la siguiente: uno no está acostumbrado a dar explicaciones y no se ha dado cuenta que ahora tiene a alguien a su lado a quien tiene que dárselas y Meri… está muerta de miedo porque cree que ella no está a la altura y que Jamie va a romper con ella.

Swarek: Meri no debería ser tan insegura… Jamie está muy enamorado de ella.

McNally: No tiene mucha experiencia… Y conoce el historial de Jamie. Los dos tienen que cuidar mucho esa relación si quieren que funcione.

Swarek: ¿Te estás dando cuenta que estamos intentando arreglar la vida amorosa de los demás, cuando no somos capaces de hacer que la nuestra funcione? –preguntó Sam acariciándole la nuca-.

McNally: Así somos nosotros –contestó ella sin apartar la mano de Sam-.

Swarek: Igual deberíamos empezar a ser un poco más egoístas, ¿no?