McNally: Entonces no seríamos nosotros.
Swarek: Supongo que no…
McNally: Sólo tenemos que hablar con Meri y contarle dónde estaba ayer Nick, pero antes… -dijo Andy acercándose mucho a Sam-.
Swarek: ¿Antes, qué? –exclamó Sam casi sin aliento, al sentir tan cerca a Andy-.
McNally: Creo que te voy a dar ese abrazo que te debo, e igual algo más… -dijo Andy besándole suavemente en los labios-.
Swarek: Andy… -acertó a decir Sam antes que Andy se avalanzara sobre él, lo abrazara e hiciera el beso más profundo. Siguieron besándose así, sin importarles nada de lo que ocurriera a su alrededor, hasta que alguien tosió a sus espaldas-.
Luke: ¡Chicos! Siento interrumpiros –dijo intentando mirar hacia otro lado-. Creo que tenemos algo. En cuanto podáis… -carraspeó nuevamente- uniros al resto en el despacho de detectives-. Me alegro que por fin… ¡ya sabéis! –dijo levantando las manos mientras una media sonrisa asomaba en sus labios-.
Swarek: ¡Gracias! –exclamó Sam todavía un tanto confundido, mientras le estrechaba la mano a Luke-.
Traci: ¿Todo el mundo escucha la señal? –preguntó Traci, mientras entraban al despacho Andy y Sam.
Swarek: Sentimos el retraso… esto… estábamos…
Luke: …haciendo un descanso... que es lo más inteligente que podíais estar haciendo.
McNally: ¡Pero parece que nos hemos perdido algo importante!
Luke: Os actualizamos la situación: Collins ha recibido una llamada de uno de sus soplones. El tipo dice que tiene información sobre el caso, pero que no quiere ver ningún uniforme por la zona, de lo contrario no dirá nada. Collins ha sido rápido… le ha dicho que hoy no trabajaba y estaba pasando el día con su novia.
Swarek: ¿Y dónde está Collins ahora?
Luke: Él y Vives se han quitado el uniforme y han ido al lugar de encuentro.
Swarek: ¿Vives? ¡No sabemos si está preparada! ¡Ella nunca…! –exclamó Sam, pensando en que pudiera repetirse la historia de Maddy-.
McNally: ¡Ella estará bien! –dijo Andy de manera tajante para evitar cualquier duda-. Nick es un magnífico compañero y cuidará de ella.
Swarek: ¡Tienes razón! –exclamó Sam con una sonrisa tranquilizadora-. ¿Llevan micrófonos?
Traci: ¡No, sólo el móvil! Es la señal que estamos escuchando.
/
Nick: ¡Todo irá bien! ¡Relájate! –dijo Nick con un voz que mostraba seguridad además de ternura, mientras aparcaba en un estrecho callejón-.
Meri: ¿Tengo que saber algo? –preguntó Meri mientras se ajustaba el escote del vestido que Nick le había obligado a poner. Un vestido que insinuaba más de lo que ella estaba acostumbrada a enseñar.
Nick: Tú sólo sígueme la conversación… ¡Confía en mí! Y perdóname si hago algo inapropiado…
Meri: ¿Algo cómo qué? –preguntó Meri un segundo antes que Nick la besara de una manera tan apasionada, que sintió como le temblaban las rodillas, mientras él besaba su cuello y acariciaba sus hombros y su espalda. Al cado de un minuto alguien llamó con los nudillos al cristal de la puerta del conductor-.
Randall: ¡Eh, tortolitos! – Os puedo recomendar un hotel muy económico aquí cerca, aunque si queréis hacerlo aquí en el coche… -dijo mirando a Meri, primero con desconfianza y después con admiración-.
Nick: ¡Qué pasa, Randall! –dijo Nick chocando el puño del chico que acababa de llegar-.
Randall: ¡Hola Nicholas! ¿Y ella es?
Nick: Eva… pero no has venido para esto, ¿no?
Randall: Pero a nadie le amarga un dulce… ¿No me la vas a presentar? –preguntó mirando fijamente el escote de Meri-.
Meri: Puedo presentarme yo solita –dijo Meri saliendo del coche, mientras se bajaba disimuladamente el vestido para hacer más evidentes sus pechos-.
Randall: ¡Un placer… Eva!
Meri: ¡Igualmente! No sabía que Nicholas tuviera amigos tan guapos…
Nick: Se me olvidó comentártelo –dijo Nick saliendo precipitadmente del coche-. Mi amigo y yo tenemos cosas que hacer… ¿por qué no vas a comprarnos algo para beber aquí a la esquina?
Randall: ¡Para mi algo fuerte! Pero no tardes mucho, ¡eh, guapa!
Meri: ¿Tequila?
Nick: ¡Perfecto! –exclamó Nick, mientras con la mirada indicaba a Meri que se fuera-.
/
Swarek: ¡No debería dejarlo sólo!
McNally: El tío no hablará si ella está allí. Nick lo sabe, y por eso la ha mandado fuera…
Luke: Creo que Andy tiene razón… Collins debe saber que el tipo no es peligroso, sino no hubiera insistido a Vives que se fuera.
Swarek: Espero que tengáis razón –dijo Sam con un evidente nerviosismo en la cara-.
/
Nick: ¡Gracias, colega! –dijo Nick mientras Meri asomaba por la esquina del callejón-. Es la pieza del puzle que nos faltaba por completar-.
Randall: Ahora sólo falta que cumplas tu parte…
Nick: ¿Alguna vez te he fallado?
Randall: No.
Meri: ¿Llego en buen momento? –preguntó Meri al acercase donde estaban los dos hombres-. ¿Un tequila para celebrar?
Randall: ¡Buena marca! –dijo Randall al ver la etiqueta de las botellas-.
Meri: Traígo limón cortado y sal.
Randall: Esta chica tuya es una maravilla… ¡ha pensado en todo! –exclamó Randall sin dejar de mirarla de arriba abajo-.
Nick: Sí… -dijo Nick pensativo- pero tenemos que irnos…
Meri: Pero antes nos tomaremos una copa, ¿no?
Nick: Será mejor que nos vayamos –dijo Nick comenzando a enojarse-.
Meri: No seas impaciente, amor… -dijo Meri insinuándose con descaro a Nick-. Mira lo que ha dicho Randall… que hay un hotelito por aquí muy acogedor, por si te parece que tu apartamento está muy lejos.
Nick: ¡Tienes razón! Creo que no voy a poder esperar –dijo cogiendo uno de los vasos de plástico que había dejado Randall sobre el capó. Acto seguido besó a Meri de forma ansiosa, lamió la sal que ella le ofrecía, bebió del vaso y mordió el limón. Los otros dos lo imitaron. Repitieron unas cuantas veces más, hasta que Randall pareció satisfecho.
Randall: ¡Un placer hacer negocios contigo, colega! –dijo cogiendo el poco tequila que quedaba-.
Nick: ¿Dónde has dicho que está ese hotel? –preguntó Nick guiñándole el ojo a su soplón-.
/
Luke: Que alguien vaya a recogerlos de forma discreta al hotel. No creo que estén en condiciones de conducir ninguno de los dos. Ya tenemos un nombre. Preparad el dispositivo para localizarlo. Si conseguimos que hable, tendremos al asesino de McRae.
McNally: ¡No me lo puedo creer! ¡Casi le tenemos!
Swarek: ¡Después de tanto tiempo! ¡Menuda actuación la de esos dos!
Luke: Esperaremos a que acaben de dormir la borrachera para felicitarlos adecuadamente…
Meri: ¡Madre mía! ¡Uauuu! –dijo Meri en cuanto vio que Randall desaparecia por el callejón-. El corazón me late a mil –dijo Meri cogiéndole la mano a Nick para acercársela al pecho-. Y todo me da vueltas…
Nick: Ya me imagino… -pensó Nick. Él que estaba acostumbrado a beber, estaba bastante perjudicado. Podía hacerse una idea de cómo se sentía Meri que raramente bebía-. ¡Lo has hecho muy bien! –exclamó Nick intentando apartar la mano de ella, mientras le hacía señas que les estaban escuchando desde la Estación-.
¿Me estáis escuchando desde la Estación? –preguntó Nick sacando el móvil que llevaba escondido-.
Luke: ¡Alto y claro! ¡Buen trabajo! El dispositivo está en marcha.
Nick: ¡Vamos al punto de encuentro!
Luke: Allí os esperan para recogeros.
Nick: Os lo agradezco… El tequila me está pasando factura ¡Corto la llamada! ¡Suerte con el operativo!
A ver si hay suerte… -dijo Nick mirando hacia el asiento del copiloto-. Será mejor que nos vayamos, no quiero sorpresas y ya estoy comenzando a ver doble –dijo Nick encendiendo el coche-.
Meri: ¿Por qué no me has dicho que era un poco pervertido? –preguntó Meri arrastrando ostensivamente las palabras-.
Nick: ¿Quién? –preguntó Nick distraído-.
Meri: Tú amigo.
Nick: No quería ponerte nerviosa… Sé lo mucho que le gustan las mujeres, por eso lo del vestido. ¡Toma, ponte esto encima! –dijo Nick mientras estaban parados en un semáforo. Momento en el que aprovechó, para acercarle una camiseta que había en el asiendo de detrás, un poco avergonzado por no poder quitarle los ojos de encima-.
Meri: ¡Estoy bien! ¡Tengo calor!
Nick: ¡Sí, yo también! Por eso, ¡ponte la camiseta!
Meri: De verdad, ¿crees que lo he hecho bien? –preguntó Meri con la camiseta aún en la mano-.
Nick: Sí, creo que se te va a dar bien estar en operaciones encubiertas…
Meri: ¡No sabía que me iba a gustar tanto! ¿Sabes que besas muy bien? –preguntó Meri, dándose cuenta al instante que el alcohol le había soltado la lengua más de lo aconsejable-.
Nick: Por favor, Meri… has bebido demasiado, no digamos cosas de las que después vayamos a arrepentirnos…
Meri: Me estoy comenzando a marear…
Nick: ¡Ya me imagino! ¡Vamos para el hotel!
Meri: ¿Al hotel?
