Nick aparcó en el callejón detrás del hotel, a la espera que alguien los recogiera. Estaba acostumbrado a beber, pero no estaba en condiciones para conducir, por lo que agradeció que el hotel estuviera tan cerca. Miró hacia su derecha. La camiseta seguía sin estar donde debía, y Meri con los ojos cerrados, intentaba que su malestar no fuera a más, mostrando todos sus encantos para aquel que tuviera una perspectiva tan buena como la que él tenía en aquel momento. Apartó la vista averzonzado e intentó poner la camiseta encima del escote de ella, pero Meri la tenía fuertemente agarrada y todos sus esfuerzos fueron en vano.
Nick: No tardará en venir alguien.
Meri: Creo que me voy a morir… -dijo Meri poniéndose las manos en la cabeza-.
Nick: Eso es lo que crees ahora, hahaha… ¿No te has dado cuenta del tamaño de los vasos?
Meri: ¡No!
Nick: Pues los has traido tú, hahaha… No eran precisamente vasitos de tequila…
Meri: ¡Madre mía! ¿Es que las cosas no van a dejar de dar vueltas?
Nick: ¡No durante un rato! – exclamó Nick pensando que lo peor estaba por venir-.
McNally: ¡Eh chicos! –dijo Andie tocando suavemente el cristal-. ¿Cómo estáis?
Nick: Ahora que estás aquí, mucho mejor…
Meri: ¿Andy? –preguntó Meri intentando abrir los ojos-.
McNally: Sí, soy yo… ¡Tú sólo cierra los ojos! –dijo Andy intentando contener la risa-. ¡Collins, siéntate atrás! ¡Os llevaré de vuelta a la Estación!
Bellamy: ¿Quién crees que es ese al que hemos detenido?
Connors: ¡Un pez gordo! De lo contrario Callaghan y Swarek no estarían aquí…
Bellamy: Pues parecía un tipo sin importancia…
Connors: ¡Esos son los más peligrosos! –exclamó Jamie, mientras Sam se acercaba a ellos-.
Swarek: ¡Buen trabajo!
Bellamy: ¡Gracias Detective! –dijo Bellamy con su voz más melosa-. ¿Quién es el afortunado?
Swarek: La pieza del puzle que nos faltaba…
Bellamy: ¡Qué enigmático! ¿No nos puede decir nada más?
Swarek: Es mejor que no corra la voz.
Bellamy: ¿A quién quiere que se lo digamos?
Connors: ¿Qué quieres que hagamos? ¿Volvemos a la Estación? –dijo Jamie cambiando de tema, ante las inoportunas preguntas de su compañera-.
Swarek: ¡No, sólo volved a vuestra rutina!
Bellamy: ¡De acuerdo, Detective!
Swarek: Y tú prepara una buena ración de aspirinas… -dijo Sam señalando a su amigo, sin apenas poder contener la risa-.
Connors: ¿A qué viene eso?
Swarek: Ya lo verás, hahaha –dijo alejándose hacia su coche-.
Connors: No me vas a dejar así, ¿no? –preguntó gritando, pero lo único que consiguió fue Sam Swarek le sonriera con cara de pillo-.
Traci: ¿Cómo están? –preguntó Traci a Andy cuando ésta entró al recinto anexo a la sala de interrogatorios-.
McNally: Nick bien… Meri… ha vivido momentos mejores. Creo que va a tener dolor de cabeza todo el fin de semana… Los he dejado en la sala de los sofás para que nadie les moleste.
Traci: ¡Bendito dolor de cabeza! –exclamó Traci-. Gracias a él puede que hayamos resuelto el caso-.
McNally: Por cierto, ¿cómo va? –preguntó Andy desviando la vista hacia la ventana de cristal, donde Sam y Callaghan, estaban interrogando al testigo de asesinato-.
Traci: De momento nada… Se está manteniendo firme. No quiere hablar…
McNally: Sólo es cuestión de tiempo…
Traci: ¡Eso espero!
Meri: ¡Cómo abras la luz te mato! –exclamó Meri con un hilo de voz al intuir que Nick iba hacia la puerta-.
Nick: Sólo quería traerte un zumo de tomate.
Meri: ¿Quieres que vomite?
Nick: Si no lo has hecho ya, no creo que suceda.
Meri: No me pongas a prueba.
Nick: ¿Cómo estás? –preguntó mientras se sentaba en una esquina del sofá que ocupaba Meri-.
Meri: Un poco mejor, supongo… ¿He dormido?
Nick: ¡Un poco! Andy ha venido a preguntar cómo nos encontrábamos…
Meri: ¿Ha entrado? ¿Aquí?
Nick: Sí, hace un rato.
Meri: ¡Madre mía! Pues si que he dormido profundamente…
Nick: ¡Cómo un tronco! –dijo soltando una carcajada-.
Meri: ¡No, por favor! –exclamó Meri, tapándose los ojos con un cojín-. No hagas tanto ruido… ¡Me va a estallar la cabeza! ¿Crees que ese zumo servirá de algo?
Nick: ¡A mí siempre me funciona!
McNally: ¡Eh! ¿Cómo está la Bella Durmiente? –preguntó Andy al ver entrar a Nick en la cocina-.
Nick: Despierta… y de un humor de perros.
McNally: ¡Hahaha! ¡Ya me imagino!
Nick: No, no te lo imaginas, hahaha…
McNally: ¡Buena idea! –exclamó Andy, señalando los botes de zumo que Nick acababa de coger del armario-.
Nick: A ver si con esto se acaba de espabilar…
McNally: ¿Y tú? ¿Cómo estás?
Nick: Yo… yo estoy bien... Aguanto mejor la bebida que ella…
McNally: No te preguntaba por eso. Estaba escuchando antes… ya sabes… mientras…
Nick: Sólo era una actuación…
McNally: Muy convincente, por cierto…
Nick: ¡Ya, bueno! Ha sido fácil… Meri lo ha hecho muy bien.
McNally: Los dos lo habéis hecho muy bien, pero no se trata de eso. No cuando hay sentimientos de por medio, y uno puede dejarse llevar por ellos.
Nick: No he podido evitarlo… supongo que he forzado un poco la situación, ¿no? No debería haberlo hecho… -dijo mientras se dejaba caer en una silla- pero estaba tan hermosa…
McNally: No quiero que sufras… –dijo Andy poniéndose de cuclinas hasta quedar a la altura de Nick- pensando que hay algo de real en esto. Como has dicho antes, sólo era una actuación…
Nick: Déjame quedar con ese momento.
McNally: Siempre que sepas como gestionarlo.
Nick: Ella no es para mi, Andy. Lo sé… pero no por eso duele menos… Connors es un hombre con suerte.
McNally: Sí –contestó Andy pensativa-.
Nick: Tengo que dejar de ser tan enamoradizo. A partir de ahora me haré el duro. La chica que me quiera tendrá que luchar por mí –dijo esbozando una sonrisa torcida-.
McNally: Seguro que habrá muchas dispuestas a hacerlo.
Nick: ¡Sí, claro! Con la suerte que tengo…
McNally: ¡No digas eso! –exclamó Andy intentando ponerse de pie-. ¿Quién me habrá mandado ponerme de cuclillas? ¡Anda, ayúdame a levantarme!
Swarek: ¡Parece que casi lo hemos conseguido!
Luke: Pensaba que no cedería nunca… ¡Buen trabajo! –dijo dándole una palmadita en la espalda a Sam-.
Swarek: ¡Es un trabajo en equipo!
Luke: De no ser por tu actuación, no lo hubiéramos logrado. Tú última intervención ha sido magistral. Vamos a dejar que descanse un poco. Ahora sólo falta que firme la declaración.
Traci: ¡Bueno! ¿Os puedo felicitar? –preguntó Traci saliendo de la sala anexa-.
Swarek: Esperemos a que firme.
Traci: Ese chico está muerto de miedo… pero con el programa de testigos podrá tener una oportunidad. Si sigue en la calle, no llegará a los treinta.
Swarek: Supongo que no –dijo Sam un tanto distraído-. ¿Dónde está McNally?
Traci: Ha ido a la cocina a tomar algo.
Swarek: ¡Voy a buscarla! Yo también necesito merendar algo. Creo que no he comido nada desde ayer por la noche…
Sam entró en la cocina con el paso decidido. Nick y Andy estaban abrazados. Ella parecía acariciarle el pelo, en un gesto que recordaba a una madre consolando a su hijo. Nick percibió un ruido y se separó bruscamente de Andy.
Nick: No es lo que piensas, Swarek. Yo sólo…
Swarek: No estoy pensando nada Nick. ¿No quedamos que nos tutearíamos?
Nick: Sí –dijo Nick visiblemente nervioso- pero fuera del trabajo.
Swarek: ¡Tienes razón! –exclamó Sam esgrimiendo una sonrisa-. Sólo venía a comer algo ¡Estoy muerto de hambre! El interrogatorio está siendo bastante duro…
Nick: Por cierto, ¿cómo está yendo?
Swarek: ¡Casi lo tenemos! Sólo falta que firme la declaración…
Nick: ¡Me alegro!
Swarek: ¡Habéis hecho un buen trabajo tú y Vives!
Nick: ¡Casi me había olvidado de ella! ¡Voy a llevarle el maldito zumo! –dijo mientras salía de la cocina precipitadamente-.
McNally: Gracias… -dijo Andy cuando se quedaron solos-.
Swarek: ¿Por?
McNally: Por comportarte como una persona civilizada.
Swarek: ¿Estás insinuando que antes no lo era?
McNally: ¿Hace falta que te responda a eso?
Swarek: Supongo que no –dijo Sam abriendo la nevera-. Veamos… ¿Qué hay por aquí?
McNally: Hay algo de jamón y queso… y en el armario tienes panecillos…
Swarek: Aunque pensándolo bien… Tampoco quiero comer mucho –dijo mostrando sus característicos hoyuelos- tengo planes para esta noche, ¿sabes?
McNally: ¿Ah sí? ¿Y con quién si puede saberse?
Swarek: Con la madre de mi hijo –dijo Sam acercándose a ella, dándole un suave beso en los labios y finalmente acariciándole la nariz con la suya-.
McNally: ¿Con cuál de las dos? –preguntó Andy maliciosamente-.
Swarek: ¡McNally, no comencemos!
McNally: ¡Tienes razón! –exclamó devolviéndole el beso, mientras le rodeaba el cuello con sus brazos-.
