Disclaimer: La historia es mía pero los personajes pertenecen a Los dueños de Once
Como una casa se desploma.
A partir de ese día las cosas eran como vivir en un sueño, Robin se había portado de lo mas caballero y nos turnábamos para preparar la cena o el desayuno. Por las mañanas íbamos al trabajo, por las tardes a la facultad, y las noches eran nuestras. Algunas de ellas solo nos sentábamos juntos en el sillón a leer para nuestras investigaciones, yo subía mis pies en sus piernas o nos sentábamos espalda con espalda, otras elegíamos una película y preparábamos chocolate y café, otras nos sentábamos a platicar sobre nuestras vidas y algunas a planear como hablaría con Daniel y Finalmente había noches en que las palabras no eran necesarias solo nuestras miradas y nuestros labios que hablaban por si solos.
El tan esperado día llego, me había preparado durante dos semanas para hablar con Daniel. Estaba en el sillón esperándolo cuando mi teléfono sonó:
-Gina mi amor- Escuché
-Hola Dan ¿Qué pasó?, te estoy esperando- Dije algo preocupada
- Estoy bien es solo que no podré ir, tuve un percance en el trabajo y tengo que atenderlo perdón. Te prometo que tratare de verte en la semana ¿Está bien?- Explicó.
-Está bien- Dije y colgué aunque por dentro sabía que no estaba bien.
Me fui a mi habitación y me desplomé sobre la cama, deje salir en forma de lágrimas todos los sentimientos que debía expresarle a Daniel pero que una vez más tenía que callar. Tomé mi teléfono y decidí llamar a Rob.
Regina: Puedes regresar al departamento, Daniel no vino.
Robin: ¿Qué pasó?
Regina: Aquí te explico.
Robin: Okey, estoy con mis padres llego en una hora.
Regina: Estaré esperándote.
Los siguientes 60 minutos se sintieron como una eternidad, no quería terminar con Daniel por teléfono, pero estaba a punto de no tener otra opción más que hacerlo así. Robin llegó y me encontró en la cama sollozando, no dijo nada, él solo se acerco y se acomodó junto a mí. Pasó su brazo alrededor de mi cuello y el otro sobre mi abdomen y solo se quedo ahí, no supe en qué momento nos quedamos dormidos.
-Buenos días, bella durmiente.- Dijo mientas me acomodaba el cabello y me daba un beso en la frente.
-Buenos Días, príncipe de los ladrones- Dije con una sonrisa de lado.
-y sigues con eso, ¿Algún día se te va a olvidar?- Dijo haciendo pucheros.
-No, y tú tienes la culpa por usar ese disfraz tan obvio. Robin Hood- Dije mientras me reía,
-Y ahora sí cuéntame ¿Qué pasó ayer?- Dijo mientras liberaba su brazo y se acomodaba frente a mí.
-Pues el señor ocupado otra vez no pudo venir por su trabajo, me dijo que nos veríamos en la semana. Y en verdad espero que lo cumpla pues si no, no me quedará otra opción más que hablar con él por teléfono.- Contesté.
-Está bien, y espero que no sea mal momento para decir esto pero "TE QUIERO" y sabes que aquí estaré- Sus palabras resonaron en mi cabeza y yo me quedé unos minutos solo mirándolo a los ojos.
-Y yo también te quiero- Dije mientras besaba sus labios.
El Domingo paso rápido y el resto de la mitad de semana también, habíamos convertido el dormir juntos en un hábito, no de forma sexual solo éramos él y yo compartiendo sueños hasta que ese día antes de la media noche y antes de acostarnos a dormir, alguien llamó desesperadamente a la puerta. Decidimos salir juntos a ver quién era, yo tomé la sudadera de Robin y me la puse para salir a abrir.
-Zelena ¿Qué haces aquí?- Dijo Robin sorprendido.
-¿Qué quieres a esta hora?- Respalde de manera retadora.
-Antes que nada déjenme explicar, ¿Puedo pasar?
-No, tienes 5 minutos- Dije enfadada.
-Gina no seas así, Pasa Zelena- Dijo Robin invitándola a pasar.
Tuve que moverme de la puerta, pero no solté la mano de Rob en ningún momento, pasamos a la sala y Robin y yo nos sentamos en el sillón grande y ella en el que se encontraba en frente.
-Eh tenido problemas con los vecinos del antiguo edificio donde vivía, aparte de que en el último mes y medio me fue difícil pagar la renta, eso mas las quejas por mi gato generaron que el dueño me sacara a esta hora. No sabía a dónde más ir, no sé en donde vive Marian y tu sabes Rob que no tengo familia aquí. Por favor déjenme quedarme unos días en lo que encuentro otro departamento.-
-Que te saco tan fuerte, que te golpeaste la cabeza y te volviste loca, tú crees que después de la humillación del colegio te voy a abrir las puertas de mi casa.- Conteste inmediatamente.
-Gina deberíamos platicarlo, acompáñame a nuestra habitación- Robin dijo esto se levanto y camino hacia esta, yo lo seguí.
-Gina se que Zelena te hizo algo horrible, sé que es mi ex novia y que nos ha lastimado mucho, pero ella dice la verdad en que no tiene a nadie. Debemos dejarla esta noche, que ocupe mi habitación y yo me vengo aquí contigo no podemos ser iguales que ella hay que demostrarle que somos mejores personas.- Dijo Robin tratando de convencerme.
-Pero yo no la quiero aquí
-Solo es una noche, mañana yo mismo hablo con Marian para que se la lleve.
-Como quieras, pero te advierto una cosa el gato no entra que lo deje en la calle sabes que soy alérgica y la garganta se me puede cerrar en minutos.
-Eso era lógico bonita, no te expondría así y gracias. Te quiero
Robin salió a hablar con Zelena y yo azoté la puerta, me acosté de nuevo pero no puede dormir hasta una hora después que Robin se acomodó a mi lado. Los días pasaron y la situación en lugar de arreglarse empeoraron Zelena seguía en mi departamento y Robin parecía no afectarse, por mi parte ella buscaba cualquier pretexto para pelear, no ayudaba en la casa y yo me molestaba porque Robin cubría sus tareas con tal de que no discutiéramos ella y yo. Un día la situación logró sobre pasarme.
-Gina, ¿Por qué haces una maleta?
-Ya no la soporto mas, si no se va ella me voy yo.
-Pero es tu departamento.
-Ya no me importa, hagan lo que quieran pero yo no puedo seguir soportando esto. Prometiste que le dirías a Marian que se la llevara y lo único que hozo fue llevarse al maldito gato.
-Gina por favor, yo no quiero que te vayas.
-Pues entonces ven conmigo, la casa de mi padre es grande.
-No creo que sea lo correcto ¿Y si no me acepta?
-Es lo mínimo que podría hacer por mí
-No sé, pero no te vayas- Dijo sentándose en la cama y pasando sus manos por su cabello.
Termine de hacer mis maletas y llamé a August quien me ayudaría a llevándome en su auto a casa de mi padre. Camine a la puerta y la observe en la sala sentada sintiéndose la reina del lugar. Abrí la puerta y ahí estaba mi mejor amigo quien rápido tomo las maletas y comenzó a bajarlas mientras yo dejaba las llaves.
-Gina, por favor piénsalo esto no es necesario.
-Deja que la princesa se vaya no tiene caso insistir- Dijo Zelena burlona mente.
-Tu bruja cállate, que todo esto es por tu culpa- Grité
- Hay mi reina, como se ve que no aguantas nada- seguía contestando entre risas.
-Está bien Regina, si crees que esto es lo mejor no puedo hacer más- Dijo Robin derrotado.
-Ahora ya no soy Gina, sabes que toma las llaves pues no pienso volver. Aunque ella ya no esté no volveré, pueden hacer lo que les plazca pero a mí no me metan en sus líos- y lancé las llaves a Robin
Salí azotando la puerta y baje las escaleras lo más rápido que pude, al llegar al auto August me dio un fuerte abrazo y me abrió la puerta para que subiera. El camino a casa de mi padre fue silencioso y con algunas lágrimas que escapaban, August solo me observa y de vez en cuando limpiaba mi cara y estando ahí reflexione en que a pesar de la pelea la parte más difícil del día aún estaba por llegar.
Nos detuvimos a la mitad de la calle frente a una casa color menta, fue ahí cuando Augusto bajo las maletas y supe que no sería fácil lo siguiente. Tenía que llamar a la puerta de Henrry Mills.
Un capítulo más queridos seguidores, está algo intenso pero espero que les guste y ya saben comenten para que sepa que tanto les gusta
