Disclaimer: La historia es mía pero los personajes pertenecen a Los dueños de Once


Volver a casa.

De pie frente a la casa de Henrry Mills, me sentía el ser más pequeño que existía. Los recuerdos llegaban a mí de golpe, mi padre y yo habíamos estado solos desde que mi madre Bárbara había muerto cuando yo tenía 8 años, él siempre trató de ser uno de los mejores padres y siempre estuvo para mí; Hasta qué llego el momento de ir a la universidad. Aun podía recordar nuestra pelea hace 3 años.

*Flasback*

-Entiende Regina esa no es una carrera de verdad, tienes que estudiar algo real y que te asegure un futuro.

-Pero papá, es lo que real mente me gusta y yo quiero seguir a mi corazón y ser feliz con lo que hago- Decía llorando.

-Esta no eres tú, de seguro estas ideas te las metía en la cabeza tu amiguito el disque poeta y Actor bohemio. Piensa de qué vas a vivir.- Gritaba mi padre.

-No metas a Archie en esto quieres, las humanidades siempre han sido mi pasión, ya verás que haré grandes cosas.

-Pues no pienso pagar una carrera como esa.

-No te preocupes te voy a demostrar que se trabajar y la carrera que quiero está en la universidad Pública.

-Te volviste loca, chiflada- Dijo mientas entraba a su habitación y me cerraba la puerta.

A partir de ese momento me dediqué a hacer todo por demostrar a mi padre que podía ser la mejor. Después del primer semestre pude poner en orden mi horario, conseguí trabajo en la cafetería y después de un tiempo pude rentar mi propio departamento, en el cual viví 2 años.

Y aquí estaba de nuevo frente a la puerta a punto de tocar para pedirle alojamiento temporal. Por suerte no estaba, Ashley la ama de llaves abrió y dispuso mi antigua habitación para que la ocupara. Yo por mi parte me arreglé y decidí hacerle una cena especial a papá cuando llegara del trabajo, siempre le gustó la pasta que preparaba porque decía que me quedaba como la de mamá. Y la hora llegó.

-Regina, que sorpresa verte aquí ¿Estás bien?- Dijo él.

-Que te parece si vas a lavarte para cenar y ahorita te cuento- Dije mientras comenzaba a servir la pasta.

-Ya volví, y bien ¿Qué pasa?-

-Papi, tuve un problema con mi departamento. Mantenerlo después de que se fue Ruby se estaba volviendo casi imposible, acepté un nuevo inquilino pero tuvimos problemas y le pedí amablemente primero, y luego desesperadamente que se fuera pero hacía caso omiso. No tuve fuerza para sacar sus cosas y no podía cambiar la cerradura primero tendría que avisar al arrendador y tardaría amucho. Llegó un punto en que ya no pude soportar la situación y decidí salirme.- Conté la historia entre sollozos pues aún tenía coraje- Es por esto que quiero pedirte quedarme aquí por un tiempo, solo en lo que consigo otro departamento.

Inesperadamente mi padre se levanto de su asiento y se acerco a mí, me rodeó con sus brazos y dejo que apoyara mi cabeza en su pecho. Me contuvo hasta que llanto se detuvo y me dijo: Esta también es tu casa, siempre tendrá las puertas abiertas para ti. Además extrañaba tanto la pasta.


Dejo un capítulo corto mientras termino el siguiente, me pareció importante esta parte espero que les guste.