Disclaimer: La historia es mía pero los personajes pertenecen a Los dueños de Once


28 días después

Había pasado una semana, yo ayudaba a Robin a cuidar a la pequeña Alayna, junto con Zelena pues aún tenía depresión post parto. En las mañanas Robin estaba con ellas, por las tardes iba a trabajar, y en la universidad pidió un año de permiso. Yo por mi parte deje de tomar idiomas, en las mañanas asistía a mis clases con normalidad, y por las tardes iba a mi antiguo departamento a hacerme cargo hasta que Rob llegara del trabajo.

-Hola, como están las mujeres más hermosas del mundo- Escuche que preguntaba mientras abría la puerta con algunas bolsas del súper.

-Dormidas, no las despiertes por favor. Pero aquí estoy yo por si se ofrece algo.- Dije mientras le ayudaba con una de las bolsas.

-Lo decía por ti y mi beba hermosa- Dijo mientras acariciaba el rostro de la bebé que dormía en su carrito.

-¿Quieres cenar?- Pregunté evadiendo el comentario.

-Claro iré a lavarme.

Comencé a servir la cena para Robin y para mí, cuando llego del baño se sentó y comimos en silencio, hasta que Alayna despertó reclamando un cambio de pañal a gritos – No te levantes, termina tu cena- Me levanté y me encargue de la niña hasta que se volvió a quedar dormida. Regresé a la mesa y terminamos de cenar, después de levantar los trastes y lavarlos, tomé mis cosas para irme.

-Buenas noches, nos vemos mañana- Dije al despedirme

-Nos vemos mañana- Y Robin me dio un tierno beso en los labios antes de que cerrara la puerta.

Esta semana había sido algo extraña, yo sabía que estaba mal, August me dijo que estaba mal, Gold me dijo que en ese departamento la única que no hacía falta era yo, pero no podía dejar a Robin y a la pequeña solos. Zelena estaba tan mal que no quería ni amamantarla, no iba a dejar que pasaran un mal rato, así que seguiría estando ahí. Daniel se mostro bastante incomodo al principio pero empezó a aceptar pues le dije que eran mis amigos y no podía abandonarlos.

-REGINA- Dijo Dani casi gritándome- ¿Qué te pasa?

-Estaba pensando en cosas, perdón- Dije mientras bebía mi soda.

-¿Y en qué cosas?

-Pienso que debería volver al departamento, mi padre dijo que me ayudaría con todo mientras encuentro un nuevo trabajo y Robin va a necesitar ayuda con los gastos.

- Creo que te preocupas mucho por lo que le pasa a Robin ¿No?- Dijo un tanto celoso, en realidad el nunca había sido así.

-El es mi amigo y tu sabes que me encanta ayudar- dije sin darle importancia.

-Pues esperare a necesitar tu ayuda a ver si te preocupas así por mi- Dijo lanzando un billete sobre la mesa, para cubrir la cuenta y salió del lugar.

No lo seguí, pedí la cuenta y me fui. Sin querer camine sin rumbo hasta el departamento, quería ver a Robin, cargar a Alayna y ser feliz como solo era feliz con ellos. Toqué la puerta y Rob me recibió, entré y me dijo que Zelena había llevado a la bebé a conocer a la familia de Marian, que era casi como su familia.

-y ¿Qué te trae por aquí, un sábado?

-Salí con Daniel y tuvimos una pelea, el esta celoso del tiempo que paso con ustedes- Dije casi sollozando.

-Con nosotros en general, o conmigo- Preguntó

-Bueno contigo ¿Robin, que estamos haciendo?, Vengo aquí todos los días a cuidar a la mujer que no quiere ni ver a su hija, yo me encargo de la nena toda la tarde, te preparo la cena, y al final solo recibo un beso y me voy. Estas 2 semanas han sido maravillosas pero, no está bien.- Dije llorando.

-Regina, yo tampoco sé lo que estamos haciendo pero, lo único que sé es que Te Amo. Y no quiero que te vuelvas a alejar, regresa al departamento, regresa a mí. Ya veremos qué hacer con Zelena, total ya no puede amenazarme con deshacerse de nuestra hija, esta vez quiero hacer las cosas bien, JUNTOS, como debió ser siempre.- Era demasiado para ser procesado.

A pesar de que mi cabeza decía que era riesgoso, mi corazón pertenecía a Robin, regresar con él era todo lo que quería, le dije que sí sin pensarlo dos veces. El se acercó a mí y me beso, yo correspondí el beso y me tiré sobre de él en el sillón, ese beso iba cargado de emociones, emociones que habíamos guardado por casi un mes. En un acto de locura tomó las llaves de la Harley y me dijo:

-Vámonos de aquí-

-Estás loco a donde iríamos.

-A donde sea, total mi hija no regresará hasta el lunes.

-Pero es algo tarde

- ¿Alguna vez has hecho una locura por amor?, anda toma una de mis chamarras y vámonos.

No lo pensé dos veces, tomé una chamarra de piel negra y salí tras de él, me subí a la motocicleta y me puse el casco, manejo por alrededor de 3 horas y media hasta que llegamos a la playa, estacionó la moto y caminamos un rato por la orilla mientras veíamos el atardecer.

-¿Qué hermosa playa?

-No es más hermosa que tú

- Eres un tonto, pero me gustas- Dije besándolo nuevamente.

-Y yo te amo, pero ahora ya es noche y no pienso manejar de regreso, que tal si buscamos hospedaje- Dijo

20 km sobre la bahía encontramos unas cabañas que tenían una excelente vista del mar y lo necesario para pasar la noche, decidimos quedarnos ahí. Después de comprar algo para cenar y darnos un baño, me recosté para oír las olas y cerré los ojos, en eso estaba cuando sentí que unos labios rozaban los míos y una sonrisa se dibujo en mi rostro. Robin se recostó a mi lado y siguió besándome, pasó de besos tiernos a besos llenos de pasión y energía. Pero lo detuve.

-Espera, sé que esto parecerá tonto en la universidad, pero nunca eh estado así con un hombre, se que algunas veces dormí en la misma cama que August y también contigo pero yo soy virgen.- dije algo apenada

-oh ya veo, pensé que con 3 años tu y Daniel.

-No, él nunca pudo sabes, incluso me hacía sentir que no era suficiente.

-Pues es un tonto, tú eres más que suficiente. No hare nada si no estás lista.- dijo mientras se recostaba a mi lado acomodándome en su pecho.

Pasaron algunos minutos, estaba llena de miedos, mi corazón latía sin control y sentía la presión en mí. Me coloqué sobre él y lo besé con la intensidad de todo lo que estaba sintiendo, sentí como su miembro empezaba a crecer y ejercía una ligera presión en mí mientras el acariciaba mi espalda. Me acerqué a su oído y susurré en un ligero gemido – Si, quiero- Esto bastó para él tomara el control de la situación.

La mañana siguiente desperté como en los tiempos en que él dormía en mi cuarto, yo extendida en 3 / 4 de la cama y Robin destapado aferrándose a la orilla para no caerse. Me acomodé y el instintivamente hizo lo mismo. Lo observé durante unos minutos hasta que decidí despertarlo con un ataque de besos.

-Buenos días mi reina-

-No me digas así- dije mientras intentaba liberarme de su abrazo.

-¿Por qué no?

-No me gusta, y tampoco me digas princesa o nena o bebé. Me chocan esos apoditos-

-Está bien, como ordene su majestad- Dijo arrancándome una sonrisa.

Tomamos un baño nuevamente y salimos a desayunar, después condujo de regreso a casa y pasé a casa de mi padre por mis cosas, pasamos la tarde acomodando mi cuarto nuevamente. Cuando Zelena volvió me encargué de la pequeña Alayna que al verme, quiso que la cargara, Rob le dijo que me quedaría para cuidarlos mejor, decidimos que lo hablaríamos cuando ella se sintiera mejor.

Nuestras rutinas se habían ajustado, yo terminé con Daniel y éramos como una pequeña familia. Habían pasado 28 días desde que me mudé y Zelena no mostraba progreso, la verdad hasta me daba lástima y empezaba a ser más cordial con ella y ella conmigo. Una noche Robin y yo despertamos pues Alayna no paraba de llorar, fui a preparar su mamila y él fue por ella, me alcanzo en la sala con una carta en las manos escrita con la letra de Zelena.

"Robin, escribo esto porque la verdad, no tengo el valor de decírtelo.

Este tiempo ha sido realmente difícil, no puedo ser madre, no quería ser madre, solo te quería a ti. Entendí que no es el modo, que no tengo que hacer pagar a un ser inocente por mis locuras, por eso me voy. Cuando lean esto estaré lejos, te ruego que no me busquen, prometo no volver ni lastimar a nadie más. Sé que los dejo en las mejores manos, he visto como miras a Regina y como ella te mira a ti, como cuida a Alayna a pesar de ser mi hija y sé que ella los amará como yo nunca lo hice.

Te quiere Zelena"

Junto a la carta había una Acta de Nacimiento de Alayna, solo que esta vez en nombre de la madre se podía leer: REGINA MILLS


Les dejo un nuevo capítulo y espero que lo disfruten.

aviso: Cambiare el rated a T por precaución solamente.