Disclaimer:Los personajes pertenecen a los dueños de Once pero la historia es mía.
¿Te casarías con un ladrón?
Habían pasado dos años desde la última vez que vimos a Zelena, Robin yo terminamos nuestra licenciatura y la universidad nos pidió publicar nuestra tesis en forma de Libro, el cual se había vendido de manera excelente por lo novedoso del tema. Ahora estudiábamos una maestría, y habíamos ganado una beca que nos permitía y estudiar y mantener a nuestra pequeña familia. Alayna crecía a un ritmo impresiónate, aún recuerdo lo celosa que me sentí cuando su primera palabra fue "papá", y también lo mucho que lloré cuando la escuché llamarme Mamá.
*flashback*
-Ma- escuché la aguda voz que venía de la recámara
-Mamá- Volví a escuchar, salí corriendo llena de una emoción especial tomé a la pequeña y la levante.
-Repítelo mi cielo- Dije con emoción y felicidad
-Ma…má- Decía balbuceante, mis ojos se llenaron de lágrimas y recordé el día en que acompañe a Zelena en el quirófano y me dejaron cortar su cordón umbilical.
-Te amo, y estoy tan feliz de ser tu mamá- Dije llorando mientras le daba un beso en la frente y le hacía cosquillas.
*Fin del flashback*
Los primeros meses habían sido muy difíciles, hubo momentos en los que creí que no iba a poder lograrlo, momentos en que me aterraba pensar que cualquier día Zelena volvería y trataría de arrebatarme a mi familia. Sin embargo ahora todos esos miedos se habían disipado
-Mamá, ¿Cuándo voy a ir a la Escuela?- Oí una vocecita junto a mí.
-Pronto mi amor- Dije sin dejar de prestar atención a la cena que estaba preparando
-Pero quiero ir a la escuela como Lola, de mi caricatura- DEcia haciendo pucheros con la boca.
Dejé la comida y me agaché hasta quedar a su altura. –Mi cielo, se que tu quieres ir ya, pero aún quedan unos meses, y ahora estás impaciente pero cuando pases los siguientes 24 años de tú vida en la escuela, te arrepentirás de habérmelo pedido cada día- Contesté con una sonora carcajada.
Aunque no entendió lo que le quise decir se fue a jugar, mientras yo terminaba la cena. Aunque nunca entendí a las mamás que lloran al dejar a sus hijos en el kínder, ahora mis pensamientos daban vueltas, pareciera que fue ayer cuando nació, y ahora Rob y yo pasábamos nuestras tardes libres buscando colegios. Pensé en lo acostumbrada que estaba a pasar las tardes con Alayna, y en lo acostumbrado que estaba Robin a tenerla en las mañanas.
(6 meses después)
Todo había pasado tan rápido, ese día la alarma sonó pero no quería levantarme, cuando un olor a café y huevos con jamón me despertó, vi el reloj y me di cuenta de lo tarde que era. Me levante y me di un baño rápido, después de alistarme me acerqué a la cocina.
-Buenos días bella durmiente- Dijo Robin mientras me daba un beso en la mejilla y una taza de café.
- Buenos días, ya es tardísimo- Dije tomando el café y comiendo rápidamente.
-Mami ya estoy lista, solo falta que me peines- escuche una vocecilla, y ahí estaba mi bebé con su uniforme nuevo, nada me hacía sentir más orgullosa que verla así porque sabía que ella sería la mejor estudiante.
-Si cariño, dame unos minutos- Termine mi desayuno y me levanté para ir a terminar de preparar a Alayna.
Nos despedimos de Robin, y caminamos hasta el autobús en todo el camino no podía dejar de pensar en lo difícil que sería dejar a mi pequeña, pensé en que si ella llegaba a llorar yo rompería en llanto a su lado. Sin embargo se despidió de mi con un beso y entró con entusiasmo, Robin pasaría por ella para llevarla a casa más tarde, de verdad que no podía pedir algo mejor, ellos eran MI FAMILIA.
-Robin POV-
En cuanto salieron de casa, tomé mi teléfono para marcarle a August pues habíamos quedado de vernos en el centro comercial. Horas después llegamos y estaba muy nervioso.
-Hola August, gracias por venir nadie mejor para ayudarme con esta sorpresa.
-Hola, no te preocupes Regina es mi mejor amiga y no me perdería esta sorpresa ¿Has pensado que tipo de anillo quieres?
-Estaba pensando en un solitario de oro blanco
-Me parece buena idea, pero deberías considerar una amatista en lugar de diamante, es la piedra favorita de Gina y tiene su color favorito.- Dijo como sugerencia.
- Pues busquemos una amatista dije emocionado.
-¿Cuándo se lo darás? Y ¿Dónde? – Dijo curioso.
-Esa es una sorpresa- Dije y no volvimos a cruzar palabra, si bien nuestra relación no era mala, tampoco podía decir que éramos grandes amigos, pero Regina lo quería y el la hacía feliz.
- Te agrada este, yo se que ella es de un estilo clásico y refinado- Dije en la 6¬ tienda en la que entrabamos.
-Me encanta, creo que lo encontramos- Dijo con una sonrisa
No pude quedarme a comer, tenía que ir por mi hijita a la escuela, y de ahí a casa. Camino a casa pase al centro de posgrados a esconder el anillo en mi locker, después fuimos a casa y prepare la cena para esperar a que Gina llegara.
-Hay, que rico huele, creo que me extrañaron en casa- Dijo juguetona mientras me abrazaba por la espalda y me daba un beso en el hombro.
-Un poco, pero creo que te extrañe un poco más- Dije contestando a su coqueteo.
-Vamos a cenar, me muero de hambre- Dijo mientras iba a la habitación de Alayna- Nena a cenar, lávate las manos. – Le oí decir.
La cena transcurrió de manera pacífica, nuestra pequeña nos platicaba de lo bien que le había ido en la escuela y lo feliz que era, después de cenar me ofrecí a lavar los platos y Regina fue a ver que Alayna se lavara los dientes y se acostara a dormir. Cuando terminé me senté en el sillón grande con los pies extendidos y me dispuse a leer un poco, Regina se acercó con sus libros y su computadora y se sentó entre mis piernas.
-Recuerdas el congreso de Historia de la cultura- dije a modo de pregunta.
-Si- contesto sin levantar la vista de su escrito.
-¿Porqué no vienes conmigo?, así pasamos nuestro aniversario en la playa y la nena se puede que quedar con tu papá o con Gold y Cora.- Le dije.
-¿En serio? –Gritó emocionado- Claro que me encantaría, voy a hablarle a papá.- Dijo mientras se abalanzaba sobre mí y me besaba.
-Regina POV-
La semana se sentía pasar lentamente, llame a papá y acepto cuidar a Alayna, yo me dediqué a preparar todo lo que necesitaríamos y Robin dijo que se encargaría de los hoteles. El jueves llego y la emoción iba en aumento, ese día y el viernes lo pasaríamos en el congreso, pero el sábado sería nuestro día especial pues se cumplían dos años desde que Rob me pidió oficialmente que fuera su novia. Salimos temprano y pasamos a dejar a la niña con su abuelo, y nos dirigimos al congreso. Los días pasaron rápido a decir verdad.
El sábado salimos rumbo a la playa y me sorprendió que era la misma en que dos años atrás Robin y yo habíamos escapado, fuimos al mismo hotel y dejamos nuestras cosas, Robin me pidió que me arreglara para una cena especial. Me bañe y decidí que como hacía mucho calor no llevaría maquillaje, solo un poco de mascara en las pestañas y un brillo suave en los labios, el cabello suelto para que estuviera al ritmo de la brisa y un vestido negro de tela ligera y sandalias. Robin pasó por mí a las 7:00 en punto y me dio la sorpresa de que un corcel sería nuestro transporte.
-Tenias razón- Dijo sonriente
-¿Respecto a qué?- pregunté confundida.
-A que el negro es tú color.- Dijo mientras cabalgábamos hasta un muelle de piedra.
Al llegar al muelle puede ver que antes de llegar al final había una mesa con un arreglo de tulipanes, casi olvido mencionar que Robin se veía muy guapo en un blanquísimo traje de lino, nos sentamos a la mesa y de un pequeño barco salió un mesero con dos copas de vino y una pizza de champiñones con peperoni.
-Salud, porque tú si sabes cómo consentir a esta reina- Le dije alzando mi copa
-Salud, porque al final logré ser el ladrón del corazón de su majestad.- Contestó mientras alzaba su copa y la chocaba conmigo.
La cena estaba deliciosa, la plática era amena y yo sentía que no podía ser más feliz, tenía la familia que no soñé jamás pero no podría haber mejor que esta, Robin siempre fue un caballero y yo lo amaba con toda mi alma. – ¿Quieres bailar?- Preguntó mientras me daba la mano y me llevaba a la orilla antes de llegar al barco, de inmediato reconocí la canción, era la canción del baile de Halloween*, al terminar la canción me dijo: -Debí hacer esto hace tres años- y me dio un beso, un beso cargado de sentimientos.
-TE AMO REGINA- Gritó hacia el mar.
-Y yo Te Amo a ti Robin- Contesté en eso nuestra canción comenzó a sonar.*
El momento más feliz es cuando llegas a casa, y me besas y hablamos de todas las cosas que van a pasar.
El momento más feliz es cuando tarde, en la cama, yo te abrazo y tú susurras que quieres quedarte por siempre jamás.
Sé que es casi nada, pero me sirve de tanto, sólo una palabra para olvidarme del pánico.
Minúsculas gotas de paz, trocitos de tranquilidad, son el colchón de un corazón a medio curar.
Bailábamos animadamente, como en aquella fiesta en la que la escuchamos por primera vez y él me dijo que el momento más feliz de su vida fue cuando volvimos a casa y encontramos la carta, y supo que por fin podríamos ser felices.
El momento más feliz.
Sé que es casi nada, pero me sirve de tanto,sólo una palabra para olvidarme del pánico.
Minúsculas gotas de paz, trocitos de tranquilidad, para mi corazón.
Al terminar la canción Robin, se puso enfrente de mí, saco una cajita color lila y se arrodillo, abrió la cajita y ahí estaba un anillo de oro blanco con una amatista, mi corazón estaba a punto de estallar de emoción y yo no sabía qué hacer.
-Su majestad, Regina Mills ¿Te casarías conmigo? – Dijo decidido.
-No- Dije seria.
-¿No?- Dijo levantándose de un brinco, y yo me boté en una carcajada.
-Claro que sí me quiero casar contigo, pero debiste ver tu cara- Dije partiéndome de risa.
-Nunca vas a cambiar, pero por eso Te amo- Dijo mientras me ponía el anillo y nos fundíamos en un beso.
Chicas y chicos les dejo un nuevo capitulo. Espero que les guste y bueno esta historia está llegando a su final
* watch?v=LSx5zNhmi3c esta es la canción del baile de halloween.
* watch?v=1AtFwwX8-DE Esta es la de regina y robin.
