Ningún personaje me pertenece, todos son de JK Rowling. Fic basado en "La princesa y el guisante"

Capítulo 4: Orgullo

Ginny sintió que su mejilla era acariciada y pensó que estaba dentro de un sueño, que al abrir los ojos las caricias se desvanecerían y que chocaría contra la realidad, contra las 4 paredes en las que se encontraba encerrada. Abrió los ojos de golpe. No estaba dentro de su celda y las caricias seguían ahí, constantes y anhelantes. Él había ido por ella.

-¿Draco? - Rodó un poco para quedar boca arriba y la imagen del rostro de Draco Malfoy totalmente serio la deslumbró por unos instantes. Su rostro dejó de ser acariciado y cuando ella intentó alcanzar el rostro de su acompañante, fue rechazada de forma abrupta. Draco se levantó de la cama y comenzó a caminar por la habitación.

-Despertaste.

Ella miró a todos lados, no estaba en su habitación usual en Gryffindor, ni en la que se había convertido su celda los últimos días, debía estar en la habitación que le habían asignado al príncipe de Slytherin ¿Cuánto tiempo llevaba dormida? Él pareció notar las inquietudes que pasaban por la mente de la pelirroja.

-Solo has estado media hora aquí dentro. Te desmayaste.

-Ya… está bien. - Le temblaban las manos, Draco estaba actuando de manera extraña y eso la ponía nerviosa. - ¿Qué hora es?

-Faltan varias horas para el amanecer.

Ginny se sentó en la cama y recordó el las sensaciones se arremolinaron en su estomago y solo atino a tocar sus labios delicadamente. El sonrojo le llegó hasta la coronilla. Draco se acercó lentamente hasta ella, el semblante serio no cambió.

-He cabalgado durante 2 días y medio, sin descanso… - La voz le temblaba. Ginny se quedó sin palabras, no sabía si debía asustarse o sentirse completamente cautivada. - Me escribieron diciendo que estabas en problemas y solo tomé al caballo más rápido y salí sin avisarle a nadie. Deben pensar que el príncipe ha muerto, a mi madre le va a dar un ataque de pánico cuando vea que solo le dejé una nota. - Ginny tomó delicadamente la mano de Draco y lo obligó a sentarse frente a ella. - La reina va a matarme.

-Lo dudo mucho, no creo que quiera quedarse sin su único heredero. - Draco por primera vez miró a la pelirroja a los ojos, ella le devolvió una sonrisa nerviosa.

Fue lo único que necesito para que su semblante serio se fuera por la borda. Tomó el rostro de Ginny y lo jaló hacia el suyo. Ella sintió como si un animal salvaje estuviera atacando sus labios. Intentó corresponderle el beso, pero tan pronto había comenzado Draco se había alejado de su boca y la abrazaba con fuerza. Ginny de pronto sintió que el príncipe era el ser mas vulnerable del planeta, incluso del universo.

-Estás agotado, deberías dormir.

Draco volvió a mirarla a los ojos.

-Tu vas a ser mi esposa.

Ginny soltó una risita nerviosa y una lágrima se escapó de sus pupilas.

-Vas a ser mi esposa por los siglos de los siglos. - Draco acarició el rostro de Ginny con suma delicadeza. - Te dije que vendría por ti si te encadenaban y que lucharía hasta contra dragones si fuera necesario.

-Los dragones no existen.

Ambos se quedaron callados unos segundos. Ginny no sabía qué hacer o qué pensar. Jamás había estado sola en medio de la noche con un muchacho con el cual quería casarse. Un escalofrío recorrió su espalda. Al alba las cosas serían duras, frías, asquerosas y definitivamente no volvería a encontrar un momento en paz con el príncipe. Se separó lentamente del jóven, él la miró a los ojos. Sabía que lo que estaba pasando por su cabeza estaba mal en todos los sentidos de la palabra y eso hacía que le gustara cada vez más la idea. Si tan solo su madre supiera lo que estaba a punto de hacer la arrastraría de los cabellos por todo el palacio y la colgaría en la plaza pública más cercana. Una sonrisa maliciosa atravesó su delicado rostro.

-Te das cuenta que mañana todo será desagradable…

-Lo sé, pero estaré aquí contigo, no te volverán a encerrar.

Así como existían los rumores de que los reyes de Slytherin eran unos bárbaros y sanguinarios, existían ciertos rumores acerca del singular y hermoso príncipe. Ginny sabía que a ella la había tratado especialmente bien porque de alguna extraña manera sentía algo romántico y deseaba, por fin, casarse. Pero muchas princesas, duquesas, marquesas e incluso alguna reina alegaban que el príncipe de Slytherin era un seductor innato. Ella se había sorprendido al notar que no era así, pero ¿a quién quería engañar? Todos los príncipes lo eran, por no decir que todos los hombres lo eran, incluso habían rumores de las virtudes de Harry en ciertos aspectos indecorosos.

-Pero tampoco me permitirán estar a solas contigo, ni siquiera un solo segundo.

-Eso es obvio, pero te llevaré de regreso y allá todo será…

-Mi corazón te pertenece, pase lo que pase. - La voz de Ginny tembló un poco. Draco frunció el ceño y se alejó para mirar el semblante completo de la princesa. Ella le esquivó la mirada.

-Creo que no estoy comprendiendo del todo esta situación. - Ella tomó una gran bocanada de aire y lo miró a los ojos, le brillaban, no estaba seguro si era por diversión o tristeza.

-Sabes que existe una pequeña posibilidad de que igual me obliguen a desposar a Harry. - Draco intentó decir algo pero Ginny lo detuvo. - Yo no quiero que eso suceda y voy a luchar por irme contigo de regreso a Slytherin, pero hay que ser realistas. - Ginny no estaba segura si lo que decía era del todo realista, pero estaba segura de que de esta manera convencería a Draco. - Estamos en Gryffindor, ellos tienen aquí un ejército completo que puede custodiar cada uno de mis movimiento, tú has venido solo.

-Ginny…

-Pero, así me obliguen a hacerlo. - La voz le salió como un susurro y Draco tuvo que esforzarse por oír. - Hay algo que aún puedes arrebatarle a Harry, algo que aunque me case con él no quiero que sea suyo.

Draco sintió que el aire se le iba del cuerpo. Ginny no podía estar hablando en serio.

Ella no sabía si sentirse victoriosa o completamente estúpida. Se acercó tímidamente al rostro de Draco y le besó una mejilla. Cuando estaba alejándose Draco la frenó.

-No puedes decirme esas cosas.

Ginebra Weasley, princesa del reino de The Borrow, acababa de encender algo y no estaba segura de poder manejarlo. La mirada que le dedicó Draco Malfoy la hizo estremecerse de pies a cabeza. Se atrevió a comenzar a soltar los dorados botones de la chaqueta del príncipe dejando una camisa de seda negra que contrastaba perfectamente con la piel pálida del rubio. Él solo la observó atentamente mientras su respiración se volvía cada vez más larga y pausada.

-¿Qué clase de cosas no puedo decirte? - La chaqueta terminó en el suelo. Ginny tomó una mano de Draco y le besó los dedos. Él emitió algo parecido a un ronroneo. Acarició el labio inferior de la pelirroja con el pulgar, ella cerró los ojos.

Ginny había salido corriendo de su habitación con tan solo un camisón de pijama y una bata de seda, Lily no le había dado tiempo de ponerse algo un poco más decente. Draco solo tuvo que jalar un listón para que la bata corriera delicadamente por los hombros descubiertos de la pelirroja y con el mismo pulgar con el que había tocado sus labios, comenzó a trazar una caricia por el cuello hasta la clavícula. Y cuando los labios calientes de Draco impactaron con el hombro de Ginny ella sintió que iba a vomitar mariposas. Él subió hasta su oreja mientras ella, torpemente, le abría los botones de la camisa.

-Esto destruirá tu vida. - Se sobresaltó al escuchar la voz de Draco. - ¿Estás segura? - Ella asintió, nerviosa. - Dime cuando quieras que pare. - Se notaba que era una frase predeterminada de Draco Malfoy, por lo cargada de pasión que sonaba su voz, no se iba a detener.

-Jamás.

Draco tomó el rostro de Ginny entre sus manos la obligó a mirarlo a los ojos.

-No te casarás con el estúpido de Potter.

Ginny intentó decir algo pero Draco la besaba y comenzaba a subir su camisón.

D&G

Ginny despertó a la mañana siguiente sola pero con una sonrisa de oreja a oreja, ahora ella debía fingir que no sabía que Draco se encontraba en el castillo. Tres de sus damas usuales en The Borrow la miraban sonrientes a los pies de su cama, una mezcla de alegría y tristeza.

-Lamento que hayan tenido que venir a Gryffindor. - Ginny emitió un suspiro. - ¿Novedades?

Mary se acercó hasta donde estaba Ginny, Anne y Victoria solo comenzaron a reír por lo bajo.

-¿Novedades? ¿En serio nos preguntas a nosotras si tenemos novedades? - Ginny no pudo evitar explotar en carcajadas, la cara de Mary era todo un poema épico. Solo atinó a encogerse de hombros.

-Cuando nos llegó la carta de que estarías aquí, casi encarcelada por haberte comprometido con el príncipe de Slytherin pensamos que te habías vuelto loca y que te encontraríamos atada de manos y pies a una celda en los calabozos. - Ginny intentó interrumpir a Anne, pero esta no se lo permitió. - Hasta pensamos que era un rumor. Victoria estaba segura que solo eran rumores…

-¿Y cómo saben que no es un rumor?

Las tres doncellas explotaron en carcajadas.

-Lo hemos visto salir de esta habitación hace unas horas. No te preocupes, nadie más lo vio. - Añadió Mary ante la cara de terror de Ginny. Ella suspiró y se puso seria. Obviamente la seriedad no le duró mucho.

-Es guapísimo. - Murmuró Victoria. Las cuatro explotaron en carcajadas.

La puerta del cuarto se abrió y entraron cuatro criados cargado dos enormes baúles. Ginny frunció el ceño.

-¿Qué es todo eso?

Anne sonrió de lado.

-Te han tenido encerrada durante mucho tiempo, estás horrible.

-Gracias eh.

-De nada. - Ginny negó derrotada. - No podemos permitir que vean que ganaron, mucho menos ahora que el príncipe Malfoy está en el castillo.

-No entiendo.

-Te vas a presentar al desayuno, más despampanante y hermosa que nunca. Vas a demostrarles que eres la soberana a la corona que cualquier reino querría y que lamentablemente ellos perdieron. Vas a entrar a ese comedor vistiendo los colores de Slytherin y todos sabrán que no debieron haberte encerrado, que no debieron haberte oprimido, pero por sobre todas las cosas, vas a caminar erguida para demostrarles que jamás lo van a volver a hacer, que jamás van a poder volver a pisotearte y que tienen que estar preparados… - Ginny se estremeció. - porque ellos serán los siguientes postrados a tus pies.

D&G

Draco sonreía mientras tomaba desayuno en la mesa de Gryffindor. Todos lo miraban listos para matarlo. Lily y Molly intentaban no explotar de risa ante la situación.

En la mañana habían llegado cerca de 20 nobles de Slytherin, al parecer su madre había visto la nota y había pegado el grito en el cielo, pero todo estaba a su favor. Los reyes creían que él había llegado con ellos y no la noche anterior.

-Buen café. - Dijo el rubio burlonamente.

-Asquerosa alimaña. - Murmuró Harry. Draco se tocó el pecho con una mano fingiendo dolor.

-Controla tu vocabulario, Potter.

-¿Qué haces aquí, Malfoy? - Rugió Ron, no podía haber más tensión en la mesa, Lily sentía que podía agarrar un cuchillo y untala en su tostada.

-Esperaba que mi padre aún se encontrara aquí negociando la paz, pensé en que sería bueno acompañarlo.

-Él ya se largó.

-Lo he notado.

-Entonces deberías marcharte tu también.

-Algo me dice que no.

Las trompetas que anunciaban que alguien iba a ingresar a la habitación sonaron y todos se extrañaron ya que no esperaban a nadie más en el desayuno.

-Ginebra Weasley, princesa de The Borrow y sus damas, Lady Mary, Lady Anne y Lady Victoria.

Todos en el salón se levantaron. Draco, Molly y Lily no esperaban que Ginny bajara a desayunar con ellos, pero al verla solo atinaron a sorprenderse, el príncipe de Slytherin sonrió de lado, complacido. Todos los demás no entendían qué hacía Ginny fuera de su habitación, con sus damas, portando tan horribles colores.

Las tres damas se habían puesto vestidos color verde esmeralda con detalles en plateado, las tres se veían preciosas, pero era Ginny quien arrasaba con las miradas.

Su piel y su maquillaje eran perfectos, no parecía que tenía las orejas que realmente tenía. Había peinado su cabello en un elegante y simple moño alto, portaba una pequeña tiara. Su vestido era simplemente espectacular. Tenía el cuello cerrado y sin mangas, pero el detalle estaba en que, de la cintura para arriba, todo era de pedrería verde esmeralda brillante dejando entrever partes de su piel, caía en una falda plisada también repleta de pedrería verde combinada con algunas plateadas y terminaba en una enorme cola. Sus manos estaban adornadas con algunos anillos plateados, al igual que sus orejas.

Caminó con la frente en alto hasta llegar a su sitio en la mesa, todos estaban estupefactos. Era obvio que nadie le iba a reclamar estar fuera de su cárcel, no podían quedar expuestos ante el príncipe de Slytherin. Draco caminó hasta donde ella estaba, ambos se saludaron con una pequeña reverencia, él se atrevió a tomar su mano y depositar en ella un delicado beso. Ella sonrió altaneramente y siguió su camino, Draco movió la silla para que ella tomara asiento y regresó a su sitio. Todos continuaba parados mirándola. Sus damas se felicitaron mentalmente y tomaron asiento en la mesa contigua, junto con las demás damas.

-¿Se van a quedar parados toda la mañana? - Inquirió curiosa la pelirroja mientras un criado le servía té.

-¿Ven? - Dijo Draco cuando todos se habían sentado. - No podía marcharme sin mi prometida.

D&G

-No.

-Ginny, es la única manera.

-No vas a entrar en un duelo a muerte con Harry por mi.

-Los has escuchado, es la única manera. Es eso o que mis padres paguen una gran cantidad de dinero por ti y dudo que eso te haga feliz o que mi madre vaya a aceptarlo.

-Draco, por favor. - Draco le acarició la mejilla.

-Has estado espectacular, ellos te pisotearon y hace unas horas les demostraste que no lo van a poder volver a hacer, tú eres más que una simple pieza que pueden mover como les dé la gana. Déjame terminar lo que has empezado. Así no gane ellos ya no van a poder controlarte.

-Si no ganas implicaría que estarás muerto.

-Puedo morir por ti.

-No digas estupideces. - Draco emitió una risita. - Ambos sabemos que eres mejor que Harry en esgrima. - Ginny suspiró. - No quiero que ninguno de los dos muera. No quiero que manches tus manos.

Draco miró el piso.

-He matado personas antes. - Ginny se estremeció.

-No quiero que mates a nadie por mi, ¿no te das cuenta que si lo matas nuestra vida se va derrumbar? Yo no voy a poder mirarte a la cara.

-¡Es que ni siquiera lo he propuesto yo!

-¡Entonces no aceptes!

-¿Y dejarte aquí, con él? - Se miraron a los ojos unos instantes. - ¿Te das cuenta que si no acepto será porque he decidido dejarte aquí para que te cases con Harry Potter y seas la futura reina de Gryffindor? No voy a permitir eso, sé que no quieres casarte con él. Por último ganaré la pelea, te irás conmigo y después podrás casarte con quien quieras.

-Tiene que haber otra manera. - Draco negó.

-Ellos vieron tu reacción al escuchar el duelo y notaron tu crisis cuando yo lo acepté. Saben que esto te está lastimando y exactamente por eso lo están haciendo. No puedes dejar que te vean vulnerable. Reitero, hiciste un gran trabajo con tu entrada, tienes que seguir así.

Ginny se tapó la cara con las manos y ahogó un pequeño grito.

-Esto no puede estar pasando. Yo no soy tan fuerte.

Draco suspiró y se arrodilló frente a ella para quedar cara a cara. Ella se estremeció un poco cuando la tomó por los hombros desnudos y los acarició levemente. Imágenes de la noche pasada afloraron a su subconsciente y sus mejillas se tornaron rosadas. Los labios comenzaron a temblarle levemente.

-He venido aquí por ti y no me voy a ir de este reino sin ti, no me importa lo que tenga que hacer. - Le besó la frente y salió raudamente por la puerta, dejándola completamente sola con sus sentimientos a flor de piel.

Los minutos parecían horas y ella seguía sin poder moverse. La puerta se abrió estrepitosamente. Anne respiraba entrecortadamente.

-Van a pelear ahora.

Ginny levantó la mirada del suelo, corrió, pero sintió que su corazón se había quedado atrás.

D&G

Sentía que era el premio y quería vomitar. No sabía en qué momento habían armado las tribunas y los toldos color rojo brillante en los jardines del palacio, pero ahí estaban. En unas tribunas todos los nombres de Gryffindor, en otras, los nobles de Slytherin. Su familia estaba en uno de los toldos, con criados de Gryffindor abanicándoles o dándoles comida. Ella se encontraba con sus damas y los reyes de Gryffindor. Lily respiraba entrecortadamente.

-James… - Intentó la reina.

-Cállate, Lily.

Ella había intentado frenar el duelo, pero había sido en vano.

Ginny supo que la pelea empezó por las trompetas, cerró los ojos y solo empezó a escuchar el chocar de las espadas. Algunos hacían sonidos, pero no le brindaban nada de información. De pronto los choques cesaron, se escuchó una espada caer al suelo y todo se quedó en completo silencio. Parecía que nadie respiraba, que ningún corazón latía. Una voz cortó el espacio.

-Mi amor por Ginebra no se verá manchado con una muerte, se quedará intacto por el resto de mi existencia. - Todos se quedaron sin aire, Ginny abrió los ojos, Harry estaba con una rodilla en el piso, su espada estaba a varios metros de distancia, mientras que la espada de Draco se encontraba peligrosamente cerca de su yugular. Los ojos de Ginny y Draco se conectaron, ella estaba estupefacta, sin dejar de mirarla dijo: - Que el príncipe Harry despose a la princesa.

Draco tiró su espada y caminó fuera del terreno del duelo hacia el castillo, solo. Todos se quedaron estupefactos. Lily corrió hacia Harry y lo abrazó amorosamente. Ginny se había quedado petrificada, la silueta de Draco ya se encontraba entrado al castillo. Alguno de los nobles de Slytherin habían seguido al príncipe, otros hablaban con los nobles de Gryffindor.

-¿Te vas a quedar ahí sentada como una idiota toda la tarde? - No esperaba ese comentario del rey de Gryffindor, pero James Potter estaba parado frente a ella, sumamente serio.

-¿Disculpe?

-Sal de aquí, suficiente vergüenza ha sido ver como mi hijo perdía como para tener que seguir mirándote la cara. - El rey se dio media vuelta y se fue. Ginny seguía sin moverse.

-¡Ginny! - Anne la sacó de su ensimismamiento. - Vete al castillo ahora.

Ginny se levantó y corrió lo mas rápido como el vestido le permitió. Sus damas la siguieron pero caminando con la sonrisa terriblemente resplandeciente. Vieron como la familia de Ginny no podía moverse de su sitio. Molly se levantó y caminó hasta donde se encontraban Lily y Harry.

D&G

Ginny abrió tan estrepitosamente la puerta que Draco no pudo evitar dar un salto en su sitio. Se miraron a los ojos unos instantes, él ordenó a todos los nobles que se "largaran ahora mismo" de la habitación. Silencio sepulcral. Ella corrió a abrazarlo, él correspondió el abrazo.

-Tenías razón, no pude matarlo. Lo lamento.

-Cállate. - Ginny tenía el rostro enterrado en el pecho del rubio. Él se quedó callado. - Estoy demasiado orgullosa de ti. Creo que no podrías haberme hecho mas feliz… No podría haber vivido a tu lado sabiendo que habías matado a Harry.

-Ginny, te vas a casar con él.

-No, Draco, me voy a casar contigo.

D&G

JIJIJIJ holi c:

JM