Legeremancia
Capitulo I: Anagrama
Leía aquellas palabras una y otra vez, trataba de leer entre líneas, de comprender aquella caligrafía compleja, contorneada como si trataran de hacer de cada letra una obra de arte, había hecho lo mismo los últimos veinte minutos, pero aun no comprendía, no del todo.
"Querida Mione;
Me alegra que estés bien, no olvides pasar a saludar a la Sra. Dalgo y llena el plato de mis queridos Alindar y Encorache.
Estuve viendo tus notas y basado en tu investigación creo que puedo decir que estas en lo correcto querida.
Con amor Canuto"
Siendo practica, respiro profundo un par de veces, relajo la espalda y se apoyo sobre el respaldo del mullido sillón de la biblioteca de sus padres, sus ojos volvieron al papel, denotando por primera vez las letras remarcadas, a simple vista no tenían sentido alguno, pero Sirius, en su absurda calidad de prófugo del ministerio no se podía permitir escribir textualmente lo que pensaba, un clic sonó en su cabeza, ¿Cómo no lo había notado antes?
-Un anagrama- se dijo a si misma con una sonrisa de suficiencia, saco una hoja de papel del escritorio y tomo un bolígrafo dispuesta a ordenar aquella nota. Luego de varios minutos de combinar las letras remarcadas en el orden de aparición de las palabras tenía un resultado un poco más conciso.
Lago
Allen
Irlanda
Anochecer
Sábado
Bueno era algo, recordaba el lago al que se refería, y suponía que aquello era una cita, debía ir al lago Allen en Irlanda el sábado al anochecer, era martes, tendría el tiempo justo para crear una coartada para sus padres, se preguntaba si debía informar a Harry y Ron de esto, no estaba segura, pero como si alguien hubiera predicho aquella pregunta, una lechuza blanca, sumamente familiar toco la ventana de la habitación.
Hedwig atravesó la estancia hasta posarse sobre aquel escritorio de estilo victoriano, con un rollo de pergamino atado a su pata, Hermione lo saludo con una sonrisa y desato el rollo, desplegándolo con delicadeza.
"Recibí un mensaje de Canuto, nos vemos en la Madriguera este jueves, te quiere, Harry"
Sonrió, algo se traía entre manos, paso las siguientes horas intentando crear una historia convincente para sus padres, decidiendo finalmente que bastaría con decirle que los Wesley la habían invitado a pasar unas semanas con ellos y que regresaría a tiempo para acompañarlos a Paris, como lo había planeado tan cuidadosamente su madre.
Los siguientes dos días pasaron muy rápido, para cuando se dio cuenta caminaba por el sendero de margaritas que Molly Wesley había plantado en la entrada de su casa hacia varias primaveras, podía oler la hierba húmeda, que se levantaba desde la tierra hasta casi la altura de su cabeza, escuchar las aves que anidaban en algún tronco anudado de uno de los árboles cercanos, el humo salía en espirales de las chimenea como signo inequívoco de que había alguien en casa, la luz del porche estaba encendida y un suave aroma a canela y romero la golpeo al acercarse mas a la puerta, roída por los años, con la pintura visiblemente desgastada, pero tan adorable y familiar.
Fred y George abrieron la puerta, antes de que siquiera pudiera tocar, destilando bromas desde el momento en que poso sus ojos sobre aquellos orbes azul claro.
-Hermione!, que bueno que ya llegaste, comenzaba a preocuparme cariño- le saludo la Sra. Wesley mientras no dejaba de batir algo dentro de un enorme tazón en la cocina.
La casa estaba repleta de cabelleras rojizas que se movían de un lado a otro, Percy leía sentado cómodamente en uno de los mullidos sillones de la sala, junto a la chimenea Fred y George parecían debatir la mejor forma de agregar explosivos a su nuevo invento, Ginny estaba sentada en la base de la escalera, con la mirada perdida en algún punto de la casa, Molly Wesley se movía con rapidez por la pequeña cocina y Arthur Wesley se había distraído con El Profeta, en una esquina, una cabellera diferente, bastante despeinada y azabache junto a otra pelirroja la miraban con curiosidad, dejo su equipaje a un lado de la puerta, sin tardar mas y se dirigió hacia ellos.
-Hola chicos- les saludo
-¿Has tenido buen viaje?- pregunto Harry con una sonrisa
-Si, mis padres me dejaron muy cerca- respondió
-¡OH! ya basta, dinos de una buena vez que sucede- espeto Ronald visiblemente molesto.
-Ron- Tercio Harry levantando su mano a modo de aviso para que se comportara.
-¿A que te refieres?- inquirió la castaña bastante desconcertada.
Ronald resoplo poniendo sus ojos en blanco, se cruzo de brazos y se dirigió hacia la sala, sentándose a un lado de Percy, quien ni siquiera se inmuto cuando, con sopesada brusquedad, el pelirrojo se había lanzado directamente al sillón y sin moverse un milímetro de la posición en la que había caído comenzó a farfullar algo respecto las evidentes preferencias de Sirius y la complicidad de sus dos amigos, en la que, según él, no tenia cabida.
Hermione miro confundía la trayectoria del pelirrojo y volvió su vista a un sonriente Harry que le invitaba a tomar asiento junto a él.
-¿Qué ha sido todo eso?- pregunto Hermione tomando asiento
-Me temo que Ron esta, digamos que…- Harry parecía debatirse en busca del termino adecuado- celoso.- dijo finalmente.
Hermione suspiro, dándole a entender su total confusión, los ojos verdes de Harry se posaron en ella con algo entre la comprensión y la diversión.
-Sirius me ha enviado una carta, en ella me decía que viniera a la Madriguera y que debía decirte cuando llegaría para que también vinieras, que los tres tendríamos que ir a algún sitio del que tu, bueno, estarías mas que informada- Termino diciendo Harry demostrando un poco de confusión mientras se pasaba rápidamente una mano por el desordenado cabello.
Hermione lo miro unos instantes, saco un papel de su bolsillo, desdoblándolo con sumo cuidado y se lo extendió.
-Hace un par de dios recibí este mensaje de Sirius- le informo- es un anagrama Harry- continuo notando el desconcierto del pelinegro.- es una dirección, o algo así, con un dia y una hora, no fue muy explicito.
-Lago Allen, Irlanda, el sábado al anochecer- leyó, refiriéndose a las anotaciones que la chica había escrito en la misma carta.
-Debemos ir los tres, si no me equivoco es la razón por la que debíamos reunirnos aquí esta noche- dijo Hermione, dirigiendo su mirada al aun molesto Ron.- ¿Por qué esta tan molesto?- inquirió.
Harry suspiro, sin levantar la mirada de aquel pergamino, se sentía cansado, había pasado la mayor parte de la tarde tratando de que Ron comprendiera que nadie lo hacia a un lado, era obvio en trauma emocional que ser el mas pequeño de los chicos Wesley había causado en él, había tratado razonar con el pelirrojo de todas las formas posibles, explicando lo importante que era mantener la ubicación de Sirius en total secreto, repitiendo que enviar cartas a casas Muggles era mucho mas discreto, que era necesario esperar a la castaña para tener todas las piezas, pero había sido inútil.
Desde que el año pasado, él y Hermione, habían desaparecido y reaparecido en la enfermería, haciendo todo lo posible por adjudicarle aquella visión al estado de shock en el que el pelirrojo se encontraba luego de haber sido mordido por el mismo animago en la casa de los gritos, este sospechaba que algo le estaban ocultando, su intuición se corroboro aun mas cuando se dio la noticia del escape del moribundo Sirius Black y Harry se había mantenido impasible cuando el había corrido por medio castillo solo para avisarle, no se le había pasado por alto el nerviosismo contenido de Hermione, pero era una regla inquebrantable, para todo aquel que use un giratiempo, no mencionar a nadie lo sucedido. Aquella conducta cómplice entre sus dos mejores amigos había trastocado el lado neurótico de Ronald Wesley llevándolo a un constante estado de alerta en el que al mínimo estimulo, por pequeño que este fuera, explotaba en una sarta de incoherencias sobre favoritismo y exclusión.
-Ya sabes como es, esta molesto por que no recibió ninguna carta, dice que todos lo excluyen- se limito a murmurar Harry.
-Eso es absurdo- reprocho Hermione mirando al chico con desaprobación.- ya no es un niño para actuar de esta manera.- finalizo cruzándose de brazos.
Pero antes de que pudiera dar un paso en dirección a Ronald para reprenderlo por aquella conducta infantil, la Sra. Wesley los había mandado a llamar para cenar, las horas pasaron entre animadas charlas, alivianando el animo de todos, incluso el de Ron, uno a uno los Wesley se retiraron a sus habitaciones, Hermione se disculpo con Ginny pidiéndole que se adelantara, que iría en un momento, mientras Harry y Ron tomaban asiento frente a la Chimenea.
-Bien, como le dije a Harry, Sirius envío un anagrama, con una dirección, debemos estar allí el sábado al anochecer, aunque no tengo muy claro para que quiere vernos, debemos estar preparados.- susurro la chica sentándose al lado de Ron, quien observaba las llamas ondear en el hogar encendido.
-¿Qué demonios es un anagrama?- Inquirió algo hosco Ron.
-Es una forma de disfrazar los mensajes Ron, desordenas las letras de la palabra original para hacer una nueva- explico Hermione.
-¿A dónde debemos ir?- Inquirió sin desviar su vista de las flamas.
-Irlanda- sentencio Harry
Los tres se miraron un par de segundos, como sorteando quien haría la siguiente interrogante, aquella que había destrozado la mente de Hermione desde hacia varios días, la de Harry desde hace varias horas y la que ahora se agolpaba en la garganta de Ron.
-¿Cómo llegaremos?- dijo este finalmente.
Hermione y Harry se miraron buscando respuestas, pero nada salio de sus labios, pasaron varios minutos debatiéndose entre medio de transporte, descartando red Flu, apariciones, escobas y autos voladores, se habían quedado sin opciones justo a las 2 a.m., sin otra opción mas que irse a la cama y consultarlo con la almohada.
Un pequeño abreboca del fic que se comienza a cocinar, inspirada por sus reviews, veremos como evoluciona esta historia que aun se cocina en mi cabeza.
Plumarosa1
