Observaba las gotas que resbalaban por el frío vaso de cerveza que tenía frente a él, estaba nervioso de volver a verla y la verdad había llegado hasta ese punto sin tener un plan para presentarse frente a ella como alguien a quien nunca había visto, pero sabía que la mejor opción para presentarse nuevamente era enviando a Demyx a buscar información o alguna oportunidad que pudiese tomar. El nocturno melodioso era bueno en eso, la información era un poderoso recurso que su personalidad le ofrecía con una facilidad inmejorable, por lo que no había tardado más de una hora en seleccionar la oportunidad que necesitaba.
-¿Un festival escolar? –El rubio alzó una ceja al escuchar al castaño hablar tan confiado- Sería una buena opción, lamentablemente no tenemos más recursos al alcance de la mano.
-Claro que es una buena opción ir, imagina toda esa comida, esas chicas hermosas en trajes de maid preguntando "¿le tomo su orden?" –Dem observó a los demás y al ver sus caras añadió- y por supuesto, encontrar a los chicos sin alterar "el curso natural de sus vidas". Para nuestra insuperable suerte comenzaba hoy y podemos llegar con toda tranquilidad.
El festival de primavera se llevaría a cabo en el edificio principal del establecimiento educacional, Terra pensó que sería bueno saber si Aqua estaría presente, aunque de seguro era una profesora como quería serlo en la misma academia donde habían entrenado. Tomó el vaso con su mano derecha y lo empinó en su boca bebiendo todo el contenido de un sólo trago, necesitaría valentía para pararse frente a ella después de no poder cumplir su palabra. ¿Cómo se vería? ¿Seguiría siendo tan maternal y responsable como siempre? Quizás ni siquiera trabajaba en aquel lugar, quizás no la vería en aquel momento, pero eso no importaba. Terra buscaría a Aqua por todos los mundos de ser necesario.
Al pagar la cuenta se levantaron para comenzar con la parte más complicada de la misión, presentarse sin mayor sospecha. Caminaron hacia la escuela sin saber que alguien los seguía desde lejos, pero ese alguien sólo estaba vigilando las acciones del grupo como el mensajero que era y no pretendía ser.
-¿Qué prefieres hacer ahora? ¿Vamos a ver a Sora o comemos algo? –Preguntó un rubio despreocupado mientras caminaba por los pasillos de la escuela, aunque había sido terrible la semana previa al festival se sentía relajado caminar una vez los puestos ya estaban armados en cada salón o incluso fuera de ellos. Ventus era un poco más tranquilo que su histérico hermano gemelo, pero disfrutaba su compañía cuando estaba tranquilo, fuera de los estudios o de… cualquier cosa que lo volviera un maniático a causa del estrés o la incapacidad de reaccionar frente a algunos casos.
-Sora estará tocando en el auditorio en unas horas más así que debe estar afinando su guitarra –dijo algo desanimado el gemelo menor mientras leía un folleto de actividades para ese día, no quería molestar a Sora y su banda.- ¿Te parece bien ir a comer gratis donde Kairi?
Roxas le sonrió a su hermano mayor, parecía que ese día iba a ser como cualquier otro, pero siempre era así en ese pueblo, todos los malditos días eran iguales a otros en una especie de ciclo tétrico que no le dejaba pensar bien. El problema es que él era más inteligente que los otros, él sabía que su hermano escondía algo, que la ciudad no era normal y que algo le hacía falta… ¿qué estaba olvidando? Prefirió no pensar en ello, pues cada vez que intentaba encontrar ese pequeño e importante eslabón perdido su cabeza comenzaba a dar vueltas, como si se hubiese estrellado contra una pared.
Observó a la distancia, a través de las grandes ventanas de los pasillos del establecimiento, como la gente entraba a ver qué habían preparado los jóvenes y algo llamó su atención, un grupo de hombres que entraba de forma despreocupada. Su cuerpo reacciono como si una corriente de electricidad pura recorriera su cuerpo al ver al más alto, un pelirrojo que parecía muy serio. Una imagen golpeó su cabeza con tal violencia que necesitó de la pared para no caer al suelo, era él, observándolo con un amor infinito en medio de la oscuridad de una habitación, aquellas marcas inconfundibles adornaban esos ojos verdes llenos de emociones que lo hacían sentir vivo de nuevo. Una sola imagen que le produjo una curiosidad hambrienta y cegadora. Ventus le preguntó si estaba bien, pero él no respondió, levantó la cabeza y pasó sus manos por su rostro para despertar bien, no necesitó más que saber que sus pies seguían sobre la tierra para salir corriendo en dirección a la entrada, dejando a un rubio desorientado.
Ventus lo observó correr hasta que se perdió entre la multitud, sabía que su hermano tendría una gran excusa para irse de esa forma, pero por más que lo persiguiera o le preguntara no se lo diría. Así estaba bien, él respetaba ese espacio que Roxas necesitaba. Con algo de pena observó el folleto entre sus manos, sin embargo unos dedos tomaron el papel, no necesitaba levantar la cabeza para saber por qué sus mejillas se habían sonrojado. Su aroma era inconfundible.- ¿Me extrañaste, Canario?
Roxas corrió tan fuerte como su cuerpo se lo permitía, no le sería difícil distinguir entre la multitud esa cabellera roja como el fuego y mucho menos el grupo con el que se encontraba, eran demasiado llamativos de una u otra forma y quizás era porque el pueblo era lo suficientemente pequeño como para notar quienes eran extraños. Ellos eran extraños. Bajó las escaleras casi saltando los escalones y giró en un pasillo que daba directo al hall de entrada para estrellar su nariz en algo duro como una roca, pero tibio como una persona. Llevó sus manos a su rostro resentido por impacto y soltó algunas maldiciones para quien se haya interpuesto en su carrera por encontrarse con quien había soñado, pero ¿qué le diría? El impacto le había recordado que podía simplemente presentarse con un "Hola, soy Roxas y soñé que estábamos en la cama". Eso espantaría a cualquiera.
-¿Estás bien? –Preguntó el mayor apoyando una de sus manos en la espalda del rubio, un reflejo bastante amistoso para una voz que no reconocía. Quitó las manos de su cara, al menos lo suficiente como para ver con quién se había estrellado y el rostro se le hizo levemente familia, era uno de los tipos que iba con el pelirrojo, él podría ayudarlo, quizás si lo mantenía cerca lo irían a buscar y todo sería más sencillo. Al menos no tendría que correr por toda la escuela, no era el mejor atleta en cuanto a correr se trataba. Fingió que la nariz aún le dolía, volvió a tapar su rostro para no tener que fingir una mueca de dolor que por supuesto nadie le creería y dejó salir un quejido extraño. El más alto lo miró con extrañeza, parecía no creerle en su teatro de dolor y sufrimiento, así que optó por pedirle que lo llevara a la enfermería porque él no podía ver bien y creía sentir sangre en su nariz, una mentira que le haría todo más fácil.- Está bien, por cierto, mi nombre es Terra.
Ok, al menos ya tenía a Terra junto a él y pronto llamaría al pelirrojo, sólo necesitaba que le respondiera un par de preguntas que aún no había formulado con algo de sutileza para no espantarlo, mientras caminaban abriéndose paso entre los estudiantes en dirección a la enfermería pensó que lo mejor era hablar con Aqua, porque ella también había notado que todo era muy extraño y que esa ciudad tenía un secreto, uno que de seguro cambiaría sus vidas.
La suerte del chico había cambiado, hoy todos los planetas estaban alineados para darle el mejor de sus días, todo había salido perfecto hasta ahora a excepción de que llamaban demasiado la atención en aquel establecimiento, es decir, quizás era la escandalosa actitud de Demyx, el cabello de Axel o sus propios músculos los que llamaban tanto la atención de las adolecentes que los apuntaban o les daban sus números de teléfono, al menos debía agradecer a estos últimos por haber herido a Roxas. Estaba demás decir que encontrarse con él tan rápido después de separarse del resto era extraño, pero lo más dudoso de la situación es que se había vuelto muy débil, tanto como para sangrar por un choque. No era el mismo de la academia, eso estaba claro. Un cartel en la puerta le señalaba que había llegado a la enfermería, tocó la puerta pensando si era buena idea pasar y quedarse junto a él hasta que apareciera Axel, si bien había ido a buscar a Aqua y a todos sus amigos no quería privar a Axel de lo que era suyo por derecho, es decir, la oportunidad de devolverle los recuerdos a Roxas sin herir su sistema era una victoria que el llameante saborearía mejor que cualquiera de ellos. Abrió la puerta y la luz de la ventana con blancas cortinas le cegó un poco, mas no impidió ver aquella majestuosa imagen ante sus ojos.
Casi sentía que había olvidado esas largas piernas, su contorneada figura y su precioso cabello de un color tan fuerte como el cielo. La chica giró su cuerpo para ver quién había entrado, era extraño verla con una falda negra tan corta y ceñida al cuerpo, la camisa blanca ligeramente abierta y una bata del mismo color de la camisa, la cual le daba un toque perfecto que resaltaba sus ojos azules como el mar. Ay, Aqua… no la habría imaginado así ni en sus mejores sueños. Se miraron a los ojos en un momento que se le hizo eterno, ella parecía levemente sorprendida y él no entendía por qué, pero su expresión la hacía ver tan hermosa, tan perfecta… El sonido de los tacones altos y negros de la chica al caminar lo despertaron, se acercaba para ver a Roxas, pero eso no evitaba que Terra se sintiera nervioso al verla vestida tan femenina, su mirada estaba puesta en su rostro como si tuviese miedo de olvidarlo y eso no le ayudaba en nada. Felicidades Terra, aquella imagen rondaría en su cabeza quitándole incluso el sueño.
-Roxas, ¿qué te pasó? –Preguntó la enfermera inclinándose levemente para poder ver el rostro del chico, quien le susurró unas palabras a la mujer que el mayor no alcanzó a escuchar. Ella lo tomó de los hombros y lo fue a sentar a una de las camillas que estaba separada por telones que funcionaban como biombos, aquello le dio espacio a Terra, el cual cerró la puerta tras él y observó el lugar tan blanco como la habitación de Naminé, pero con un ambiente más tranquilo y que incluso se le antojaba relajante, quizás era el leve olor a lavanda o los detalles que estaban repartidos por la habitación como flores o dibujos, regalos que los alumnos le daban. Una luz proveniente de la camilla donde se encontraba Roxas llamó la atención del hombre, Aqua utilizaba su magia para curar a los estudiantes y eso podía encajar en su mente, es decir, la chica era la mejor utilizando magia en la academia y de seguro descubrió sus poderes estando ahí. Lo preocupante es que el destello de luz era muy débil, señal de que la magia de la Keyblade Master no era la misma, probablemente no había despertado por completo sus poderes.
La cortina se movió y ella salió, cerró la cortina dejando que Roxas descansara, probablemente una excusa para que conversaran apenas él se fuera. Los conocía. Sin embargo, ese no era el mayor de sus problemas. Intentaba no parecer nervioso ante la penetrante mirada de la joven, ella lo observaba de pies a cabeza como si le resultara familiar y eso no debía ser posible. Se repetía mentalmente una y otra vez su propia promesa de dejarla ir y aun así estaba frente a ella, hacía años que no se sentía tan vivo. Sus manos comenzaron a sudar, ¿qué le diría? La verdad no estaba preparado para mantener una conversación, esperaba verla, sí, pero de lejos si es que tenía mucha suerte. Para su alivio él no comenzó la conversación, sino que ella misma se encargó de controlar la situación.- Muchas gracias por traer a Roxas… -Lo miró con curiosidad, como si intentara ver a través de él alguna respuesta a una pregunta que no había formulado, ella frunció el ceño observando con cuidado el símbolo en la hebilla de su cinturón a lo que Terra quiso decir algo, pero no se atrevió a pronunciar palabra alguna. La enfermera cerró sus ojos y llevó sus dedos a su cien, lo cual preocupó al mayor, quizás era muy rápido.
-Nosotros… ¿nos conocemos? –Preguntó con cierto dolor en su voz, le estaba haciendo daño con su sola presencia, ¿qué podía hacer? Recordó nuevamente su promesa de dejarla ir apenas sus ojos volvieron a encontrarse, algo había en ellos que le hacía sentir triste. Negó suavemente con la cabeza, respondiendo que era nuevo en la ciudad y que estaba ahí de vacaciones, no quería que le hiciera preguntas que podrían adelantar el proceso, sí, sería lento y quizás doloroso, pero era mejor salir de ese lugar antes que se perdieran por completo.- Creo que esto te va a sonar muy extraño –Dijo desviando sus ojos azules con un leve rubor en la mejillas, ah, que adorable se veía.- pero he soñado contigo en más de una ocasión y creo que tú tienes respuestas.
Aquello paralizó por completo el corazón de Terra, ¿soñar? No debería tener ni un sólo recuerdo de él, Naminé había vaciado su cabeza antes de enviarla a ese mundo, ¿qué estaba ocurriendo? Estaba feliz y no podía negarlo, sus mejillas se habían pintado de un rojo violento, ¿qué imágenes había tenido de él? ¿De ellos? ¿Qué pensaba ella de él? El sonido de la puerta rompió el flujo de preguntas en su cabeza, claro, se encontraban en la enfermería de la escuela en plenas actividades, no podía conversar en aquel lugar sin ser interrumpidos. Se dirigió hacia la pizarra que colgaba en la pared a su derecha y escribió en ella la dirección de bar al que habían llegado en primera instancia, era el único lugar que conocía donde parecería una conversación normal, además quedaba cerca del hospedaje que Cloud había reparado. Volvió a dirigir su mirada hacia la chica que parecía confundida, Aqua nunca se había visto tan frágil como en aquel momento, intentó guardar esa imagen con recelo y un montón de sentimientos que no podía decifrar, pero que sí notaba que eran mucho más fuertes, como un terremoto en su interior. La joven seguía manteniendo el mismo control sobre él, sobre la bestia que era. Se dio media vuelta para dirigirse a la salida y, antes de irse, dejó un pequeño llavero sobre la mesa de un color grisáceo.
-Nos vemos, Aqua –Se despidió antes de salir y cerrar la puerta trás él, sabía que ella no le había dicho su nombre, pero ya estaba cansado de repetirlo entre sueños, sin que ella pudiera escucharlo.
