Era difícil de entender, la luz de la lámpara recaía directamente en aquel extraño llavero y en un pedazo pequeño de hoja con una dirección clara y precisa, su habitación era reinada por un silencio que le señalaba que todos en la casa dormían plácidamente, ¿qué debería significar para ella aquel llavero? Por más que lo tocara intentando inspeccionarlo no encontraba una respuesta clara, pero que él supiera su nombre era un indicio claro y conciso de que sus sueños no eran sólo sueños. Quizás eran reales… ¿y lo que sentía en ellos también era real? Sus mejillas se colorearon de un rosado pastel, aún recordaba la vergonzosa escena en la enfermería, ¿de dónde sacó el valor para contarle a un extraño que soñaba con él? Hace ya medio año habían comenzado los sueños, al principio eran escasos, pero con el tiempo fueron más y más recurrentes, en el presente eran una o dos noches por semana que podía obtener unas imágenes de algo casi tan imposible como la magia que había descubierto en ella. Es decir, un humano normal no podía tener las habilidades que ella tenía, la curación era algo que casi parecía un don, pero era un secreto latente que nadie, excepto su familia, podía conocer. Aqua era muy cuidadosa con ello, pero por alguna razón las respuestas se hayan en aquel hombre, aquel que aparecía en la mayoría de sus sueños y que se robaba toda su atención de alguna manera. Pero si él la conocía, si conocía su nombre… ¿Por qué no podía recordar el nombre de él?
Era frustrante, pero tenía variadas hipótesis que le llevaban a nada, es decir, podría ser que sus sueños sean de una vida pasada, podrían ser de un mundo paralelo o una mala jugada de su mente, ninguna de esas respuestas parecían saciar su hambre de conocimiento. Necesitaba saber más y creía que el llavero podía entregarle algo de sabiduría o incluso una pregunta concreta para ser presentada a ese extraño hombre que le provocaba sentimientos encontrados, ¿por qué quiso llorar cuando lo vio? Abrió el primer cajón de su escritorio y observó la estrella azul, aquella que cuando tomó por primera vez curó las heridas de su brazo utilizando un poder que desconocía, es decir, sabía que su cuerpo reaccionó y utilizó su propia habilidad sobre ella, pero fue la estrella la que hizo que su cuerpo recordara, pero no pudo ayudar a su cabeza. Pensó que el llavero podría funcionar igual, pero no ocurrió nada cuando lo tocó, quizás era hora de dormir y dejar de pensar de más. El suave golpeteo de la puerta llamó su atención, guardó el llavero en el cajón abierto y lo cerró suavemente para pronunciar un "adelante" que dejó que la persona abriera la puerta para dejarse ver.
-Necesito que mañana les hagas un chequeo a los chicos, Roxas ha sentido nauseas desde que llegó de la escuela.
-Claro, mañana revisaré su estado antes de irnos. –Respondió sin mirarlo, por alguna razón no le agradaba tener conversaciones a solas con él.
-… ¿Ha ocurrido algo en la escuela? –Preguntó casi como si pudiera leer su mente, pero de seguro sólo era el estado de los chicos al llegar.
-No, Sephiroth. Sólo han llegado muy agotados, estuvieron todo el día corriendo por todas partes, ya sabes cómo es un festival y más cuando eres parte de más de una actividad.
-Está bien, que descanses.- Comentó antes de cerrar la puerta para el alivio de la chica.
No confiaba en él, si bien había sido muy amable en darle hogar a cambio de ser la doctora de su hermano menor Riku, era muy extraño que también le diera hogar a Sora y a los gemelos. Por alguna casualidad todos habían terminado ahí y la verdad hace meses había tenido una imagen donde los tres estaban con ella en lo que parecía ser algo militar, pero no se lo comentó a nadie más que a Roxas, quien también había comenzado a tener sueños, pero no tan recurrentes como los de Aqua. Apagó la luz y se cobijó en su confortable cama, de todas formas mañana vería al hombre sin que nadie lo supiera.
La mañana transcurrió como de costumbre, sin embargo decidió esperar a llegar al establecimiento para hablar con Roxas, de todas formas la enfermería era el lugar más seguro de todos para tener una conversación de esa clase, cerró la puerta con llave y se dirigió a su cómodo asiento frente a su escritorio, el sol de la mañana se colaba por la ventana abierta iluminando los papeles sobre el mueble, todos eran exámenes que le había hecho al joven.
-El hombre de ayer era el mismo de mis sueños, no quise comentártelo en casa, sabes que no confío en Sephiroth –Confesó mientras observaba los exámenes, todos parecían estar en orden, la verdad no sabía por qué Roxas estaba comenzando a sentir malestares. Él no dijo ni una palabra, esperaba expectante a lo que Aqua había podido resolver.- También me dio esto… pero no sé qué es ni qué debo hacer con él –Dijo sacando del bolsillo de su delantal blanco el llavero metálico que él había dejado sobre la superficie de uno de los muebles de la habitación, el menor lo observó con curiosidad, mas tampoco sabía lo que era.
-Parece un llavero común y corriente… -dijo observándolo como si fuera a explotar en cualquier momento, levantó la mano inseguro de tocarlo, ¿qué ocurría si era un dispositivo o algo así?- Me dijo que su nombre era Terra.
Los ojos de Aqua se abrieron con sorpresa, aquel nombre había gatillado un montón de emociones mucho más poderosas que las que había podido sentir a través de sus sueños, mil veces más fuertes, mil veces más rápidas y reales, recorriendo su cuerpo que por suerte se encontraba reposando en la silla. Al mismo tiempo Roxas tocó con la punta de sus dedos el llavero y este emitió una luz muy parecida a la que producía la magia de Aqua, pero no tuvo efecto sobre el rubio, sino todo lo contrario sólo desapareció. Ambos se quedaron quietos unos minutos, ella intentando reponerse de las emociones que habían invadido su cuerpo, él intentando entender qué había pasado. Sus respiraciones sonaban más fuertes de lo normal, algo estaba pasando y los dos querían respuestas rápidas.
-Esta noche voy a encontrarme con él –soltó sin saber por qué, quizás desconfiaba de todo el asunto y por lo mismo, si algo llegaba a pasarle, era mejor que alguien más supiera que todo estaban en problemas.
Observaba su reflejo con nerviosismo, el espejo del baño reflejaba a alguien totalmente limpio y bien afeitado, pero por alguna razón no estaba del todo seguro de la perfección que debía mostrar, es decir, se había cepillado los dientes tres veces y aún sentía que no estaba presentable. Desde la habitación Demyx intentaba fallidamente contener la risa que Terra le producía junto a un Cloud relajado que limpiaba su gran espada con algo que podía descifrarse como amor, era gracioso, sí, pero todos sabían que era importante la reunión que tendría con la chica, si algo les daría ventaja era que la más sensata del grupo recobrara algo de memoria. Axel había salido unas horas antes del hospedaje y aún no había rastro de Vanitas, lo que no era una buena noticia para nadie, ¿habría llegado antes o después que ellos? ¿Realmente estaba ahí o sólo estaban asustados? Eso de momento no importaba, la atención estaba puesta en la reunión que Terra y Aqua tendrían… y en que el mayor había pasado muchas horas en el baño. Dem ya se había adelantado a los nervios del muchacho, si bien era molesto también eran amigos así que deseaba ayudar un poco. Sacó al hombre del baño y le mostró los atuendos que había elegido para él, eran simples pero llenos de estilo. Así estaba bien, sobre todo para impresionar a una chica.
Una camiseta blanca, una chaqueta de cuero, jeans azules y zapatillas rojas, no podía ser más simple. Terra dejó salir el aire de sus pulmones de forma lenta mientras se miraba al espejo y en realidad era un intento de mantener la calma, no era una cita, sólo se juntarían a conversar y luego la iría a dejar, eso era todo. Giró su cuerpo para buscar algo de apoyo moral en sus compañeros, el nocturno melodioso lo observaba con aprobación y Cloud seguía limpiando su arma, estaba bien para él. Antes de dirigirse a la salida el SOLDADO de primera clase llamó su atención con un silbido y, antes de poder preguntar, le lanzó las llaves de su motocicleta. Esa era la señal de aprobación máxima.- Sorpréndela, quizás este sea el único recuerdo que tengas de una cita como alguien normal –Y claro, Terra tampoco conocía lo que era ser un hombre con una vida normal, tantos años entre guerras y batallas le habían privado una vida de estudiante o trabajador, esa misión era lo más cercano que tendría para saborearlo.
Salió del edificio iluminado por el crepúsculo, estaba decidido a contarle si quiera una parte de todo, omitiría que estuvo en el laboratorio, pero estaba bien contarle sus años de academia para comenzar o quizás esperaría a que ella comenzara con el ataque de preguntas, conociendo a Aqua haría muchas preguntas y debía formular buenas respuestas que le permitieran desviar la atención de ciertas partes de la larga historia y omitir lo necesario, sólo esperaba que el corazón de la fémina lo resistiera sin tanto dolor. Entre esos pensamientos subió a la motocicleta y se dirigió al bar, las calles desiertas le recordaban que ya era tarde y que probablemente la chica ya había salido del trabajo para dirigirse a su encuentro, observó la torre del reloj y pensó en tomar otro camino por si se encontraba con ella de camino. Giró en la siguiente calle y tomó un camino más largo, pero como aun tenía tiempo aquello no importaba.
-¡AAAH!
Una voz conocida llamó su atención, el grito de una mujer a un par de calles le hizo acelerar y a lo lejos pudo verla. Rodeada de Heartless y con la espalda pegada a la pared, parece que no sería una cita común y corriente.
-¡Aqua! –Gritó para llamar su atención, pero aquello sólo hizo que los Heartless saltaran sobre ella de inmediato, la mujer se encogió como si aquello fuera a protegerla de las garras que poseían los pequeños seres. Una luz y un leve cambio de presión atmosférica fue lo que sintió en vez del ataque inminente de las criaturas oscuras, abrió los ojos esperando que hubiese sido Terra quien la hubiera salvado, grande fue su sorpresa al ver que nadie más que ella misma había sido su propia heroína. ¿Qué era ese campo casi fragmentado que la envolvía? Aquella fuerza había protegido su cuerpo haciendo revotar el ataque hacia los seres que yacían en el suelo algo confundidos, el joven llegó al lugar y chocó a todas las pequeñas criaturas con la gran y pesada motocicleta de Cloud, las cuales se desvanecieron al ser derrotadas. Aqua seguía sorprendida, sin embargo el campo cesó y desapareció como si se hubiese destruido, era un poder que no conocía.
-¿Estás bien? No sabía que podías usar Coraza –Confesó Terra aun sobre el vehículo pensando que como podía utilizar Cura quizás ya tenía conocimiento de otras magias, sin embargo el rostro lleno de asombro de la chica le dieron a entender que no era así. Tendrían una larga charla por delante, es decir, podía ver el vacío en ella, habían tantas cosas que explicar y tan poco tiempo.
La respiración pesada de ambos llenaba la habitación y revotaba, estaban solos, Vanitas había obligado a todo el mundo a salir de lo que era su guarida para darle privacidad con el chico que había arrastrado hasta su habitación, aunque él no tenía sentido de la vergüenza o la incomodidad cuando se trataba de situaciones como aquella Ven no era igual, por ello prefirió darle un cómodo ambiente y que no se sintiera retenido a la fuerza, aunque ese fuera parte del plan. La verdad se sentía un poco curioso, la verdad es que siempre había escondido bien el cariño que le tenía a su hermano menor para no demostrar debilidad frente al Maestro y era más bien porque era mejor que él pensara que no podría utilizarlo contra él si la ocasión lo ameritaba, pero no podía hacer lo mismo con Ventus. Por largos años tapó lo ocurrido en el laboratorio y lo que su Canario le producía para que no sospecharan de él, pero cada noche visitaba a Naminé para ver cómo estaba, qué hacía, dónde iba o con quién se juntaba. Era suyo, tan suyo que ahora reclamaba cada centímetro de la piel ajena con sus labios, con ansiedad igualada a una mezcla entre besos y mordiscos que el rubio no podía soportar, intentaba respirar entre cada gemido que Van robaba con propiedad, había soñado tantas veces con aquel encuentro, se había masturbado tantas observando al chico sin que él se diera cuenta.
Las manos del mayor recorrían el perímetro proclamando el terreno como propio, la ropa se les había vuelto molesta hace ya varios minutos, pero el de cabellos negros como la penumbra de la misma habitación no quería adelantar tanto el momento, es decir, apenas y Ven había comenzado a babear frente a lo imposibilitado que estaba de tragar su saliva entre cada gemido. Sus ojos dorados observaban el rostro ajeno con lujuria y necesidad, su rostro bajaba despacio por el torso desnudo y sus manos recorrían con firmeza la cadera del menor de forma violenta, rompiendo su ropa sin si quiera esperar un permiso de parte del que casi parecía morir. Las manos del rubio se posaron en su cabello y sintió como le pedía que bajara hasta aquella zona que reclama atención inmediata, no iba a negar lo caliente que eso le ponía.
Rasgó lo poco de ropa interior que le quedaba para dejarlo completamente desnudo y avergonzado, Ventus no podía negar que la violencia del mayor lo tenía en su límite y que ya no soportaba las ganas de que subiera el ritmo de sus actos. Vanitas lo observó desde arriba, con una mueca llena de desdén y ambición, pues todo lo que veía frente a él era suyo por lo que esa noche sería tomado, dirigió su boca al duro genital del rubio, deslizó la punta de su lengua y no pudo esperar a ver la reacción del menor para tomarlo por completo. El ritmo violento de la mamada arrancaba suspiros perdidos que Ventus no comprendía, parecía perdido, sólo estaba consciente de su necesidad por Vanitas. Recordaba haber imaginado una situación así mientras se masturbaba escondido en el baño, pero su imaginación estaba muy lejos de lo que el de cabello azabache le estaba haciendo sentir.
-¡Te he llamado por horas! –Se escuchó una voz masculina caminando por el pasillo, parecía enojada y se acercaba a gran velocidad. El pomo de la puerta giró- Ya te dije que…
-¡NO ABRAS LA PUERTA! –Rugió Vanitas dejando correr un sutil hilo de baba por su mentón, observó a Ventus el cual parecía un poco asustado, pero su expresión cambió al ver cómo el mayor volvía a su trabajo anterior. Apretó la palma de sus manos sobre sus labios para sellarlos y rezó para que esa persona no abriese la puerta.
-Ok, ok… te decía que te estaba buscando. Seph quiere saber qué mierda estás haciendo y si el Maestro lo sabe… -Todo quedó en silencio por unos segundos- …Porque realmente sabes lo que haces, ¿verdad? Dijiste que ibas a salvarlos…
Muchas gracias a todos quienes me escribieron y me escriben a cada capítulo, por temas personales no he podido escribir mucho, pero espero hacerlo más seguido.
