Capítulo II

Mi manera de vivir en libertad

El sonido de la niebla…

El olor del musgo que creció en el bosque…

El granito… El liquen de los arboles…

Y la luna… Tejen mi mundo…

En el tapiz…

De la vida…

Fragmento de canción My Walden Nightwish.

Una guerra –sin importar en que bando luches– deja más que estragos tras de sí.

No se consideraba una persona valiente ni la que más indicada para juzgar a otro, sin embargo desempeñó el papel que debía o que le impusieron, con una maldita profecía desde antes de nacer.

Era cierto que el bando al que pertenecía se consideraba el que tenía la razón, más para Harry eso no le evitó pensar en que sus enemigos no eran tan diferentes a ellos, sino que eran magos y brujas con familias.

Esa opinión no la compartió con sus allegados, por temor a que –como otras veces– creyeran que estaba demente, mas no se negó a ver más allá de las etiquetas y así fue como –con mucho esfuerzo– logró acercarse a Draco Malfoy.

De lo que sucedió más tarde…

Esa época que Harry consideraba la más serena desde que supo del Mundo mágico, y no por que no recordara que Voldemort era un peligro constante, no, fue porque el rubio le dejó, no solo acercarse a él, sino hacerse un espacio en el corazón de este y viceversa.

Noches en las que se entregaban mutuamente sin pensar en nada más que ellos dos… Noches en las que la guerra solo era un mal sueño, muy lejano e inexistente, pues en este ni Draco corría peligro como espía, ni Harry se enfrentaría en ningún mago tenebroso… Esas noches en las que compartían sus anhelos y sueños de un futuro brillante, lejos de toda esa locura…

El indeseado, pero inevitable final y enfrentamiento de esas dos fuerzas; del bien y del mal… llegó.

Contra lo que realmente siempre pensó el joven, sobrevivió y ganó, más en el proceso perdió más que sangre, fuerzas y magia… perdió la fe en vivir algún día en paz, con todos esa gente a su alrededor que lo buscaba para agradecerle salvarlos, para reclamarle no haberlo hecho antes, para colgarse de ese monstruo del que deseó siempre alejarse… La fama, por eso y más, no creyó en un mundo tranquilo o por lo menos no para él.

Algo se rompió dentro de él y liberó el miedo, este lo invadió. Deseó correr, correr y no detenerse hasta que las voces de los muertos callaran dentro de su cabeza. Necesitaba un refugió para sanar y por más que le doliera, lejos de la gente… incluso de la que lo estimaba, de todos a excepción de… Draco.

Harry nunca actuó con sutilezas, más en esta ocasión quiso hacerlo y creyó que el rubio lo encontraría en su refugió. Tampoco es como si hubiese esperado mucho al comprender que debió dejarle más pistas. Regresó y con muchas discreción, le buscó; sin embargo Draco estaba muy ocupado en el juicio de sus padres, no fue excusa no acercarse, incluso puso su granito de arena para que Lucius y Narcissa no fuesen castigados tan duramente… dejó a buen resguardo y en total anonimato algunos de sus recuerdos, esos en lo que la Dama Malfoy le ayudó y en la que el patriarca rubio evitó reconocerlo…

Más para su desgracia, la aversión a todo lo que esa vorágine de situaciones, entre, juicios duelos y caos, le produjo, se incrementó de manera alarmante y sin tener más que unas horas en Londres Mágico, Harry solo deseaba regresar a Valentia. Draco tenía muchas cosas que hacer antes de que se reunieran y el joven de ojos verdes, juró que lo esperaría pacientemente.

De nuevo poco tiempo después estaba alistándose para regresar a ver al rubio, mas esta vez con algo de sorpresa y casi a punto del desmayó, creyó en ese suceso y decidió no hacerlo… No deseaba arriesgar a esa persona a todo ese circo de horrores que siempre se formaba cerca de él y ahora –seguro– que también de Draco.

Anhelaba que el rubio estuviese de acuerdo y lo comprendiera, pues no era su intención actuar egoístamente por él, sino… por…

El anhelado día llegó y…

El viento y el horizonte en soledad fue lo que quedó de aquel tan ansiado encuentro. Los ojos verdes parpadearon para que su dueño pudiese notar que lo que sucedía era real.

Harry gritó con todas sus fuerzas a pesar de saber que ya no había nadie que lo escuchara

…¡Draco!...

Los pensamientos buscando una explicación, volaron presurosos… El moreno se increpó por ser tan lento de acciones y pensamientos. La entrevista fue mal, desde que Draco lo llamó por su apellido y luego fue tan frío, que él sumergido en una nube de felicidad, no lo notó hasta que fue demasiado tarde… ¿O no?

… ¡Claro solo a mí se me ocurre usar la sutileza! si soy… ¡Un Gryffindor no un Slytherin!

Caminó veloz a la casa y se internó en ella apresurándose por el pasillo hasta su habitación, donde cogió todo lo necesario… y algo más.

…¡Vamos allá!

El chico-que-vivió-para-vencer, caminó a la chimenea y ahí desapareció.

…Solo espero que no la tenga cerrada. -murmuró

El sonido de alguien entrando por chimenea, llamó la atención de la joven castaña, mas esta sorpresa inicial fue más que superada al ver llegar a su amigo desaparecido…

–¡Harry! ¡¿Quién es…?!

–Lo siento Hermione, después te explicó…

El moreno salió veloz. La bruja le siguió, más solo alcanzó a ver como este corría raudo.

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Llegó en transporte muggle y es que no deseaba arriesgarse a que sucediera algo de lo que se arrepentiría, le llevó más tiempo del que creyó, mas ya estaba ahí… en las puertas de esa gran Mansión que le traía malos recuerdos, pero que a la vez deseaba traspasar, por lo que esta guardaba en su interior.

Se armó de valor y llamó para que le atendieran…

El rubio se levantó de su aletargada posición y la dura realidad le golpeó de lleno, era más fácil imaginar que fue un mal sueño, que saberlo cierto. Juró que lograría superar esa pena que le mataba el corazón y seguir adelante, mas no sería una labor sencilla y de unas pocas horas.

Rememorando antes de caer dormido –por lo exhausto de sus pensamientos– Draco se preguntó ¿Por qué no le había dado oportunidad al moreno de explicarse? Más se respondió… que eso sería, porque consideraba que Harry lo convencería.

El rubio se levantó y caminó hasta el balcón notando que la tarde se hacía noche. Un elfo apareció y el rubio respondió antes de ser cuestionado…

–No estoy para nadie, Many.

–Sí señor, como el amo ordene.

El elfo desapareció.

El rubio se sentó en su sillón predilecto…

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El moreno vio llegar al elfo y esperó a que la puerta se abriera, estaba haciendo fresco ahí fuera…

–El amo no recibe a nadie.

–¡¿Qué?! ¡Dile que soy…!

–Se quién es señor, señor… Harry Potter, pero…

El joven de ojos verdes gritó, ya sin ningún reparó:

–¡O abren esta puerta o la echo abajo!

No sabía si podía hacer eso, pero… bueno lo importante es que el elfo se lo creyera…, este desapareció de nuevo. Harry estaba por congratularse cuando un ruidito se escuchó…

–Oh no…

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El rubio estaba por llamar a uno de sus elfos para que le llevara una botella de su cava… Cuando…

–¿De nuevo? Te di una orden Many…

–Lo siento, amo, señor, este tonto elfo se castigara… –se jalaba las orejas la criatura.

Draco rodó los ojos, y es que no tenía ni ánimo para divertirse con el sufrimiento de sus sirvientes.

–¿Qué pasa?

–Señor, amo Draco… el señor que esta fuera no quiere irse… y dice que le diga que es Harry Potter, señor, amo.

El rubio miró al elfo tan incrédulo que hasta se preguntó si los elfos podían mentirles a su amos, más se dio una palmada mental.

–Bien… ve… yo… –no se desidia Draco.

–Amo, amenazó con tirar las rejas, señor.

Draco se permitió sonreír de lado.

–Ese idiota. –Luego miró al elfo que si parecía creer en lo que Harry dijo– Hazlo pasar… y Many, no tiraría las rejas, te lo aseguro.

El sirviente pareció tranquilizarse… un poco y el rubio se alistó para bajar a recibir al –que ahora era– incordió

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En cuanto le cedieron el paso; el moreno entró veloz a la casa y trató de ignorar el desagrado de los recuerdos.

Lo condujeron por los pasillos hasta una sala, que a pesar de su apariencia austera, era cálida y con eso el moreno se serenó, un poco…

–Estaba destapando a…

No le oyó entrar y el dueño de la mansión iba llegando y con él, todo se desató:

–¡Potter! ¡¿Quién es...?!

Harry se ruborizó hasta las orejas y con una sonrisa nerviosa intentó explicar, sin que la lengua se le enredara por los nervios…

–Él es uno de los motivos por los cuales no regresé…

–…

–Se llama…

–¡Es mío!

Harry no tuvo que asentir, sería redundante, pues ahí en sus brazos y algo adormilado se encontraba, un bebé rubio de ojos verdes…

–Lo es, y como te decía se llama… Etamin* James.

Draco tuvo que apretar las manos en puños para no correr hacia ese chico moreno y el bebé de pocos meses, que estaba en el regazo de este, deseaba abrazar a ambos, pero eso sería como verse débil y… no podía perdonar tan fácilmente.

Harry suspiró, acomodando a Etamin para darle su botella y comenzó su relató. En su mente sonaban muy lógicas sus razones, pero ahí viendo al rubio a quien hirió sin desearlo, todos los argumentos sonaban tontos y vacuos. Más le debía una explicación a Draco y así fuera poco madura, se la daría.

Potter inició el relató y con cada miedo que compartió con el rubio, se sintió liberado y si bien aún se quedaría un poco receloso de vivir en Londres Mágico, si Draco le permitía estar con él, se quedarían.

Al concluir el relato del moreno; el bebé en su regazo parecía no tener muchas ganas de dormir y miraba todo el lugar con curiosidad, pero sobre todo al hombre frente a ellos.

Draco se levantó y caminó por el lugar, hasta llegar al ventanal y mirar por este dándoles la espalda a sus invitados. Harry esperó…

–Debiste decímelo, buscarme y no alejarte como si todo fuese…

–¿Que?

–Estuve seguro de que solo me usaste para que fuese espía…

–¡¿Qué?! ¡No! ¡Nunca! ¡¿Acaso creíste que todo lo que pasamos fue una farsa?!

–…

–¿Draco…?

–No puedes culparme.

El moreno se quedó un instante en silenció…

–Cierto…–Se levantó y caminó hacia le rubio, con la determinación pintada en los ojos– No puedo cambiar lo que hice, pero si me lo permites… te amo y Etamin es de ambos…

–No lo conocí hasta hoy.

–... Yo… sabes que temí por él, aun lo hago… seré paranoico, pero todavía creo que en este momento Londres mágico no es un buen lugar para él.

–Sin embargo lo trajiste.

–Deseaba que lo conocieras… que lo amaras.

Draco se giró y se permitió acercarse, tomando al bebé en brazos. Este se dejó hacer, pues al parecer algo de la magia del rubio le parecía conocido y seguro.

–Me lastimaste. –dijo a Harry.

–Lo siento.

–Ya lo dijiste Pot… Harry.

–Y no parare de decirlo, mas creo que podría compensártelo.

–Oh y lo harás… tienes toda una vida para hacerlo.

Harry sonrió radiantemente y se dejó abrazar por el rubio, que por fin supo del paradero de ese prófugo… de ese par de prófugos. Aunque si bien no le daba toda la razón a Harry, se dijo que por Etamin podían vivir en Valentia, total para eso se habían hecho las chimeneas y trasladores o hasta la aparición.

La luz brilla fuerte

Más allá de las ciudades

De oro…

En un camino

De pájaros

Y tiendas

De chocolate…

Fragmento de la canción My Walden, Nightwish.

Ahora si…

Fin

*Es la estrella de más brillo en la constelación del Dragón. Proviene del árabe Al Rās al Tinnīn, su significado es serpiente.

Espero que les haya gustado, principalmente las que pidieron segunda parte, me convencieron e hice algo fluffy –como siempre– jejejeje