Harry Potter es obra de Jotaká Erre.
Este fic participa en el Reto "Slytherin y las verdades ocultas" del foro "El Mapa del Mortífago"
Ser vegana.
(y otras formas de destrozarle la vida a Draco y Hermione Malfoy)
II. Zapatos.
Astoria Greengrass, como toda hija de un padre muy rico, siempre ha sido una persona con muchas posesiones. ¿Su posesión preferida? Los zapatos.
Mientras su madre prefería gastar el dinero en joyas y viajes y su hermana optaba por gastarse una fortuna en maquillaje y libros, el capricho favorito de Astoria siempre han sido los zapatos. A la edad de once años, de hecho, se vio en la difícil tarea de tener que elegir entre sus más de 234 pares de zapatos para llevarse sólo siete (su madre se negaba a que se llevara treinta, como ella tanto deseaba, y ella se negaba a llevarse menos de cinco como le recomendaba su hermana mayor) a uno de los muchos viajes familiares.
Ahora mismo Astoria Greengras no sabe si sigue amando los zapatos con el mismo fervor, pero sí sabe que ama la naturaleza con todas sus fuerzas.
―No.
―¡Por favor, Draco!
―Ya has hecho que Hermione quede totalmente agotada al sacarte de los calabozos, no tientes tu suerte. Es una mujer temperamental que está muy embarazada. Necesita descansar. Y yo también.
―Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor.
―¿Por qué no le pides ayuda a tu madre o a Daph?
―Mamá está organizando un viaje para su sexta luna de miel con Papi. Y Daphnee sigue muy enfadada conmigo.
―Y no me extraña.
―No ha sido para tanto...
Draco deja la pluma en el tintero y la mira fijamente.
―Tu hermana ha tenido que pagar una fianza de 12.000 galeones para asegurarse de que no tendrías un expediente de antecedentes. Y no es la primera vez que paga una cantidad de dinero así.
―¡Por eso quiero organizar eso!
―¡Por el amor de Merlín! ― chilla Hermione al entrar la sala ― ¿¡Quieres hacerle el maldito favor de una vez!? ¡No te cuesta nada!
―El favor quiere que lo hagas tú, Granger, y no estoy dispuesto a que eso ocurra. ¡Bastante favor le haces dejándola respirar en tu casa!
La castaña rueda los ojos y se acerca a Astoria con pequeños pasos. La joven vegana se levanta y ayuda a la mujer a sentarse en el sillón frente al escritorio de su marido.
―¿Qué es lo que quieres, Astoria?
―Quiero vender mis zapatos.
―Creía que te habías desecho de ellos cuando Draco y yo empezamos a salir.
―Pensaba hacerlo. Pero no lo vi necesario.
―Eres una hipócrita, Astoria. Admite que adoras tus zapatos aunque la mayoría estén hechos de piel y acabaremos antes ― suelta Draco volviendo a su lectura de unos informes.
―¡Cállate!
Ambos se ponen a pelear como basiliscos, siseando insultos y escupiendo veneno con los ojos entrecerrados. No es la primera vez que Hermione presencia una pelea entre miembros de Slytherin así que no se sorprende al verlos. Finalmente acaba por alzar las manos.
―Haya paz, niños. Malfoy, sigue firmando tus papeles. Astoria, cuéntame por qué quieres vender tus zapatos y cómo deseas hacerlo.
La joven rubia se da la vuelta con una sonrisa de oreja a oreja y le agarra las manos.
―Mis zapatos son de marcas muy caras, así que he pensado que sería buena idea venderlos a gente pudiente para así enviar los beneficios a unas cuantas asociaciones protectoras. Y también para devolverle el dinero de la fianza a mi hermana...
―¡Oh, pero eso es na idea excelente!
―¿¡Me ayudarás!? ― pregunta la joven con una sonrisa de oreja agarrando las manos de la embarazada ― ¡Dí que sí, Hermione, por favor!
―¡De eso nada! ― interrumpe el ignorado rubio cuando su mujer abre la boca para dar su consentimiento que seguro iba a ser "¡Pues claro que sí, Tori!" ― ¡No vas a meterte en los líos de esta loca!
―Estuviste saliendo con esta loca.
―¿¡Y por qué crees que sufro de ansiedad!?
―No sufres de ansiedad, Draco ― contesta su mujer con los ojos entrecerrados ― Sólo eres hipocondríaco.
Draco se lleva una mano al pecho con la expresión de aquellos que se sienten terriblemente ofendidos, pero su mujer lo ignora nuevamente y su expresión se vuelve todavía más indignada.
―Te ayudaré, Tori. Ven, vayamos a mi biblioteca a organizarlo todo.
―¿Desde cuando es tu biblioteca? ¿¡Eh!? ― exclama el hombre levantándose para darle la mano a su mujer más por costumbre que por quererla ayudar realmente.
Ella lo mira con simpleza antes de contestar.
―Desde que decidiste que el comedor es tu despacho, Draco.
―¡Lo es! ― exclama dándole un golpe a la larga mesa de ébano que usan para comer todos los días ― ¡Y no te rías, Astoria! Esto es el colmo, ¡fuera de aquí!
Pero ambas mujeres lo ignoran por completo y salen hacia la biblioteca, al otro lado del pasillo.
Ojalá Hermione no lo hubiese convencido para comprar un apartamento de espacio abierto. Ahora tendría un despacho como Merlín manda. Y una puerta que cerrar con furia para hacerles saber su disconformidad.
―Esto va a acabar fatal. Y cuando acabe fatal podré decirles "Os lo dije".
El joven Malfoy sonríe de lado y se echa hacia atrás en la silla de madera. Oh, si tuviera una de esas sillas giratorias con ruedas ahora podría rodar tranquilamente por la sala con una sonrisa de satisfacción. ¿Cuántas veces se le puede decir "Te lo dije" a Hermione Malfoy? ¿Sabéis qué? Va a convertir una de las sillas del comedor en una silla giratoria con ruedas, se la merece.
El rubio alza la varita y se dispone a lanzar el hechizo cuando la voz de su mujer lo interrumpe.
―¡Nada de transfigurar las sillas en sillones de oficina, Draco, que me rayas el parqué!
―Tirana...
ººº
Hermione Malfoy y Astoria Greengras
Tienen el placer de invitarle a la Gala Benéfica Los animales no necesitan zapatos pero sí protección que se llevará a cabo en Malfoy Hall el día 23 de Febrero de 2007 a las 19:00.
Rogamos confirme su asistencia antes del 14 de Febrero a través de lechuza o memorandum.
ººº
Menú para personas sin sentimientos ni conciencia.
Entrantes.
Crema de pimienta verde y foie.
Hojaldre de verduras con salsa de queso cabra.
Primer plato.
Ragout de langostinos y pasta
Segundo plato.
Roast-beef con limas y jengibre
Postre.
Creme brulée de almendras con frambuesa.
Bebidas y café a elección.
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Menú para personas maravillosas.
Entrantes.
Hummus de garbanzo con ajo negro sobre espinacas y tomate seco.
Primer plato.
Pastel de coliflor y patata.
Segundo plato.
Quiche de setas y ajos tiernos.
Postre.
Bizcocho de calabaza y crema de avellanas.
Bebidas y café a elección.
―Igual no tendrías que haber dejado que Astoria imprimiese el menú ― comenta Narcissa observando fijamente la tarjeta entre sus manos.
―Igual ― contesta su nuera.
―Pero es evidente que va a estar riquísimo. Seas del tipo de persona que seas...
―Fuimos juntas a degustarlo al nuevo restaurante de Diagon Alley. Eso me recuerda, Lavender Brown es la cocinera y vendrá durante la mañana para empezar a organizarse.
―Nos alegra tanto de que hayáis decidido hacer la Gala aquí, Hermione. ¿Verdad, Lucius?
El hombre sólo asiente brevemente observando todas las cajas de zapatos que se apilan en su salón.
―¿Por qué está todo esto aquí?
―Porque son los zapatos que van a subastarse, querido ― dice Narcissa levantándose con gracia después de dejar el menú para personas maravillosas sobre la mesita de café ― ¿No son preciosos? Mira, estos dejaron de hacerse el año en que nació Draco. Debieron de costar una fortuna... Bueno, tampoco es que notase demasiado la diferencia en su cámara de Gringotts después de comprarlos. Seguro que fueron de la Señora Greengrass y se los acabó dando a Tori.
―¿Vamos a subastar zapatos?
―Casi todos son de marcas carísimas que muchas personas pueden permitirse pero sin duda es algo muy bueno. Es por una buena causa. A la gente rica nos encantan las buenas causas.
―Qué irónico ― comenta Lucius alzando las cejas pensando en la Marca Tenebrosa que tiñe su piel ― ¿Y no se va a aburrir la gente? Porque hay una cantidad terrible de zapatos.
―Oh, Hermione lo tiene todo previsto, ¿verdad, corazón?
Hermione se levanta y sonríe a sus suegros antes de acercarse a ellos con paso lento.
―Habrá una banda de música, un espectáculo de magia muggle, una pequeña charla sobre los derechos de los animales. Sí, Narcissa, me he asegurado de que la amiga de Astoria no hablará más de cinco minutos. También habrá un monólogo y bueno... Creo que va a salir estupendamente. Jordan Lee y George Weasley serán quienes presenten la Gala.
―Magia muggle para magos.
―Lucius, no seas aguafiestas, por favor.
―¿Y presentadores? ¿Para qué queremos de eso?
―Yo no estoy en condiciones para estar demasiado rato de pié. Y Astoria-
―... Astoria es Astoria, Padre ― interrumpe la voz de Draco Malfoy cuando este deja de esconderse detrás de una edición de El Profeta de la semana pasada ― Es motivo más que suficiente para que no queramos que ella presente la Gala.
―Oh, Draco, con lo que tú querías a Tori... ― dice Narcissa con un puchero ― ¡Erais como uña y carne!
―Madre, por favor... Era lo que queríamos que creyeras. Astoria y yo nos llevábamos bien. Hasta que empezó a creer en la Adivinación y esas chorradas.
Narcissa rueda los ojos y deja caer sus manos sobre los hombros de su embarazadísima nuera.
―Va a salir estupendamente, querida.
La sonrisa de Hermione es tan deslumbrante y segura que toda la familia, incluso el bebé no nato, está convencida de que así será.
ººº
23 de Febrero de 2007.
10:32 de la mañana.
―¿Pero todavía no te has decidido...?
Hermione cierra los ojos y sacude la cabeza al llevarse las manos a la cara.
―¿Crees que es fácil elegir entre más de cien pares de zapatos?
―¿Pero no quieres subastarlos todos? ― pregunta Draco con la voz más exasperada de lo habitual.
―Algunos quiero que se los quede mi hermana. O mi madre. Ya sabes, que se queden en familia.
―Eres exasperante Astoria.
―Draco, tranquilo. Respira profundamente. ¿Ves? Ya está, mucho mejor. Siéntate ahí y déjame lidiar con esto.
Draco le hace caso a su mujer y se sienta junto a un montón de zapatos de piel de dragón de colores estrambóticos.
―Tori, cariño... Hoy es el día de la Gala... Tendrías que haberte decidido hace días.
―Lo sé, lo sé, Hermione. Pero me cuesta tanto ponerme... Todo esto de la organización me ha dejado agotada...
Hermione se muerde la lengua para no gritarle a la niñata esa que es ella quien lo ha organizado todo y que su único trabajo era seleccionar los zapatos a subastar. Pero no dice nada. No. No dice nada porque es una mujer adulta y puede manejar perfectamente la situación.
―Bueno, no pasa nada. Asegúrate de elegir unos treinta pares para la subasta. Los demás... Bueno. Si todo va bien quizás repitamos el año que viene y podamos subastar todos los que no quieras para ese entonces.
―¿Crees que el año que viene podría repetirse?
―No lo sé, ya veremos.
23 de Febrero de 2007.
15:43 de la tarde.
―¿Dígame? Ah, Brown, ¿qué ocurre? Ajá... Ajá... Sí... ¿Perdona? No, no, no. No hagas nada de lo que te diga Astoria. Mi mujer te ha pagado, con mi dinero, para que te ciñas a ese maldito menú y no pienso permitir cambios de última hora. Y menos si los sugiere Astoria. Tú dile que sí como a los tontos y ciñete al plan. Muy bien, nos vemos esta noche.
Draco cuelga el teléfono y lleva los brazos al cielo soltando un grito exasperado.
―¿Qué pasa?
Hermione lo mira desde el dintel de la puerta, dispuesta a marcharse a la peluquería.
―Nada.
―¿No estabas hablando con Lavender?
―¿Lavender Brown? ¡Qué va! Anda, anda, márchate ya que seguro que te están esperando. Ponte bien guapa.
Granger lo mira fijamente y entrecierra los ojos brevemente antes de seguir con su camino hacia la puerta.
23 de Febrero de 2007.
17:50 de la tarde.
―No.
―Hermione, este es un país libre.
―Sí, pero es una Gala Benéfica. Una Gala que tú has querido hacer y que yo he organizado, yo he supervisado y que yo he pagado. Con el dinero de Draco. Así que si digo que no puedes ir como te dé la maldita gana no vas. Ponte un bonito vestido y punto.
Hermione se da la vuelta y se ajusta el moño encima de la cabeza. Suspira y echa a andar hacia las cocinas de Malfoy Hall. Sonríe al oler el delicioso aroma de la cocina.
―¿Cómo vas, Lavender?
―¡Oh, estupendamente! Los rollitos están hechos y ahora mismo me estoy ocupando del postre. Oh, hola Astoria.
La rubia, que acaba de aparecer, mira brevemente a la cocinera sin decirle nada más.
―Hermione, ésta es Meredith Porridge, editora y redactora en El Brujo Ecológico. Es amiga mía, está invitada a la subasta de esta noche.
―Oh, sí, claro. Encantada, señorita Porridge.
―Un placer.
Meredith Porridge parece tener unos treinta y tres años. Tiene el pelo de color azul recogido en una trenza muy larga y lleva un vestido de colorido estampado. Nada adecuado para la cena de esta noche.
Hermione rechina los dientes.
―Sólo deseaba saber cómo va todo y si puedo ayudar en algo.
―No se preocupe, todo está bajo control.
―He pensado que Meredith podría ayudar con el emplatado.
―Oh, no, no. De eso se encargará Lavender, Astoria ― contesta Hermione con la sonrisa tensa.
―Pero Meredith quiere ayudar.
―Meredith es nuestra invitada esta noche. Y los invitados no hacen nada.
―Pero, Hermione-
―Nada he dicho, Tori.
Ambas veganas miran fijamente a la embarazada y se encogen de hombros antes de marcharse. Hermione las escucha murmurar algo así como "Comer carne afecta más sus hormonas, es normal que esté tan irascible" y aprieta los puños para controlar su ira.
―Relájate, Hermione. Todo está bajo control. Esta noche será un éxito. Mira, ahí llega tu suegra.
―¡Lavender! ― exclama la señora Malfoy, pletórica ― ¡Pero qué maravilloso trabajo estás haciendo, Merlín bendito! Huele maravillosamente bien desde los dormitorios.
―Muchas gracias, señora Malfoy.
―Hermione, querida, ¿qué demonios te pasa? Pareces haberte comido un limón enterito.
―Acabo de discutir con Astoria sobre su indumentaria. Y sobre el hecho de que no podemos meter a cualquiera en las cocinas para emplatar.
Narcissa alza una ceja y luego rueda los ojos.
―No pienses en nada de eso. Venga, vamos a darle los últimos toques a las mesas y verificar que todo está perfectamente. Hace a penas media hora que Tori se ha decidido por fin con los zapatos, aprovechemos ahora antes de que decida hacer cambios de última hora.
La mujer se lleva a Hermione con paso tranquilo mientras se despide con la mano de Lavender.
―¡Anda mira, ya ha llegado Daphnee! ¡Daphnee, querida, ¿cómo estás?! ¡Estás deslumbrante!
23 de Febrero de 2007.
19:01 de la tarde.
―¡Bienvenidos, Señoras y Señores, a la primera Gala Benéfica Los animales no necesitan zapatos pero sí protección organizada por Hermione Malfoy y Astoria Greengrass!
Un montón de personas aplauden mientras las mencionadas se levantan de sus asientos y saludan con una sonrisa. Cuando vuelve a sentarse Hermione agarra la mano de Draco.
―Todo va a ir perfectamente, relájate.
―No puedo, estoy muy nerviosa.
―Pero si todo está saliendo de maravilla. Mira, Astoria lleva un vestido decente. Todos los zapatos están maravillosamente colocados, la comida va a estar deliciosa y fíjate ― Draco hace una pausa para que Hermione disfrute de las carcajadas de los presentes ante la broma que acaba de hacer George Weasley ― ¡la gente lo está pasando bien!
―Tienes razón... Tengo que relajarme. Todo va perfectamente. Todo va a ir perfectamente.
Hermione suelta el aire con una sonrisa y le da un sorbo a su copa llena de agua con gas. Nada puede salir mal.
―A continuación presentaremos el primer objeto a subasta ― exclama Jordan Lee, leyendo su tarjeta ― Aquí les presentamos un par de zapatos de la diseñadora Margaret Vil. Diseño de piel de dragón en color vino, la plataforma está hecha de caparazón de tortuga. Empezaremos con trescientos galeones.
―¡Cuatrocientos!
―Cuatrocientos para la señora de la mesa cuatro.
―¡Cuatrocientos cincuenta!
―Cuatrocientos cincuenta para Astoria Greengrass. ¿Quien da más? ¿Señora? Caballero, estos zapatos lucirían maravillosamente bien en la señorita a su lado.
―¿Qué haces? ― le sisea Hermione a Astoria en el oído antes de que ésta vuelva a alzar la mano ― ¿Estás subastando tus zapatos y piensas volverlos a comprar? No formamos parte del reparto de La Familia Addams 2.
―Pero Hermione, son preciosos.
―Por eso los vendes.
―... a la una, ochocientos veinte galeones a las dooooos...
―Hermione, deja que puje algo más, sé que podemos sacar más por esos zapatos.
―Ni hablar.
―¡Vendidos al caballero del mostacho gracioso en la mesa siete!
Draco ve que ambas están dispuesta a pelearse un poco más y acaba por separarlas, sentándose él en medio. Sí, ahora va a tener que aguantar él a Astoria pero él no tiene un bebé en su interior y no quiere que Hermione se estrese todavía más. Aunque su buena acción no tiene ningún efecto cuando llegan los entrantes, cuarenta y cinco minutos, cinco pares de zapatos y 15.000 galeones más tarde.
―¿Pero qué mierda...?
Recordemos que Hermione sólo dice tacos cuando está muy cabreada...
Draco mira fijamente su entrante. Sobre su bonito plato de crema de pimienta verde y foie hay un pequeño cartelito en el que se puede leer "ASESINO". Sobre el de Hermione también está. Y sobre todos los platos de las personas que han optado por el menú "para personas sin sentimientos ni conciencia".
Draco quiere pararla, de verdad que sí, pero Hermione es mil veces más rápida (sorprendente teniendo en cuenta su tamaño) y la ve dirigirse a toda velocidad hacia las cocinas.
Entonces se escucha un grito desgarrador, lleno de ira.
El Profeta.
Escándalo en Malfoy Hall durante la Gala Benéfica "Los animales no necesitan zapatos pero sí protección".
Anoche tuve el inmenso placer de ser una de las invitadas a la primera Gala Benéfica organizada en favor de los animales jamás hecha en el Mundo Mágico. Evento organizado por Hermione Malfoy (de soltera Granger, como ya sabrán) y Astoria Greengrass (hermana pequeña de la heredera del imperio Greengrass y activista medioambiental de la que ya se ha hablado reiteradas veces en esta columna de actualidad social).
He de decir que el evento estaba maravillosamente bien organizado y podía verse el toque personal de ambas anfitrionas (sin duda el menú, que ya mostramos en una edición anterior, fue elegido por la señorita Greengrass y el decorado por la señora Malfoy) en cada nimio detalle.
Cabe destacar el muy buen gusto a la hora de presentar los objetos puestos a subasta y el humor refinado de los presentadores, Jordan Lee y George Weasley, quienes tuvieron la amabilidad de dejar de lado sus responsabilidades para entretenernos durante la velada.
¿El problema? Nunca llegamos a probar la comida. No hubo ningún fallo a la hora de servirnos, queridos lectores, todo lo contrario. Simplemente... Bueno. Fue insultante.
Muchos de nosotros decidimos pasar por alto el nombre del menú no vegano, pero no estamos dispuestos a ser insultados: sobre nuestro plato, con horribles letras, estaba escrita la palabra "ASESINO". Pude ver a varios invitados levantándose, pero ninguno fue más veloz que Hermione Malfoy, quien salió a toda prisa hacia las cocinas para ver qué ocurría bajo el mandato de Lavender Brown (recordamos que su restaurante "La pelotita dorada" se abrió a penas hace tres meses y ya cuenta con un sinfín de clientes satisfechos. La entrevista que le hice después del evento puede leerse en las páginas 23 y 24) pero sólo pudimos escuchar un grito desgarrador.
Después de eso un sinfín de activistas, desnudos y cubiertos de salsa barbacoa, aparecieron sobre el escenario, dispuestos a dejarnos a todos ultrajados.
Bajo el grito "¡Di NO a las pieles, di NO a la violencia contra los animales!" procedieron a atacar a toda mujer que llevase pieles. Yo pude escaquearme a tiempo antes de que se dieran cuenta de mi presencia para correr, junto a Draco Malfoy, hacia la cocina para socorrer a su mujer embarazada.
Ahí nos encontramos con unos veinte activistas saboteando la comida, colocando cartelitos de "ASESINO" y otras lindezas en los platos (fotos en la página 11) seguramente en caso de que sus compañeros fuesen detenidos antes de salir a escena. Cosa que lamentablemente no ocurrió.
Lavender Brown, a todo esto, estaba atada a una silla, lejos de su varita, incapaz de defenderse.
¿Hermione Malfoy? Cualquiera podría pensar que iba a ponerse de parto en cualquier momento y/o perder los nervios (quien sabe en qué orden) pero no. Me sorprendió manteniendo la calma, aunque he de decir que sus ojos estaban alarmantemente abiertos.
Al parecer su marido pensó lo mismo y trató de llevarla hasta una silla para que se sentase pero la joven madre se dirigió con una fuerza inusitada hacia la sala (en la que reinaba el caos y la señora Malfoy, esposa del todavía patriarca, trataba de devolver el orden) para agarrar a la otra organizadora del evento, tirarla sobre la mesa y empezar a gritarle cosas como "¡Tú me pediste que lo organizara! ¡Tú me pediste que lo organizara!" entre otras cosas que, como la dama que soy (y creía que ella era) no repetiré.
En definitiva, la gala fue un total y absoluto fracaso.
-Rita Skeeter.
El Brujo Ecológico.
Activistas se cuelan en la Gala Benéfica "Los animales no necesitan zapatos pero sí protección" y la lían parda.
Como ya sabrán anoche tuve el placer de acudir como invitada y reportera a la primera Gala Benéfica organizada a favor de los animales (¡un gran paso para nuestra sociedad!) organizada por nuestra colaboradora Astoria Greengrass y la maravillosa abogada Hermione Malfoy.
No entraré en los detalles pues ya hablamos de este evento histórico con anterioridad. Es más, deseo aclarar una cosa: la redacción de El Brujo Ecológico no tuvo nada que ver con los hecho que ocurrieron durante la noche del 23 de Febrero. Lamentamos terriblemente que la subasta acabase de esa forma. De ninguna forma pretendíamos alentar a activistas para que destrozasen esa gala que se hacía, precisamente, para algo que defendemos. Aunque no estamos de acuerdo con que se vendiesen artículos hechos con animales si agradecemos a la sociedad mágica por darnos una oportunidad para proteger a las criaturas más indefensas con su dinero, que pueden gastar en lo que ellos deseen.
También desde aquí deseamos darle la enhorabuena a Hermione y Draco Malfoy, quienes fueron padres anoche (con unas semanas de antelación) después de que la joven madre dejase de estrangular a Astoria Greengrass sobre la mesa.
¡Felicidades!
-Meredith Porridge.
―Mi hermada dice que quiere entrar a ver al niño.
―¡Daphnee, dile a tu hermana que no pienso dejarla acercarse a mi mujer o a mi hijo nunca más!
―Ella no ha tenido nada que ver con lo que ha pasado, Draco.
―¡Cientos de galeones gastados para nada! ¡Y mira a Hermione! ¡Su pelo!
Daphnee observa a Draco con cautela, como si estuviese lidiando con un loco.
―¡Doscientos galeones ha costado su sesión de peluquería para que haya terminado en ese estado!
―¡Tuve que tirarle del pelo para que dejase de estrangular a mi hermana!
―¡Podrías haber tirado de cualquier otra cosa!
―Si no lo hubiese hecho no nos habíamos dado cuenta nunca de que había roto aguas. Pudimos darnos cuenta cuando Astoria por fin pudo respirar y exclamar que estaba totalmente empapada.
―¿Hermione...? ― la cabeza rubia y despeinada de Astoria se asoma por la puerta ― ¿Puedo entrar o-
―¡Fuera de aquí antes de que yo mismo te arranque la cabeza, Astoria!
La alusión a "La Familia Addams 2" no es más que por la escena de la subasta en la que Morticia regala un valioso objeto familiar para acabar comprandolo nuevamente, curiosamente es una parte de la peli que me hace mucha gracia xDDDDDD
Por fin actualizo esta historia, cielo santo. Quien sabe si en algún momento volveré a las andadas con Flores para Narcissa. Siento que este no ha sido un capítulo demasiado gracioso, pero no sé. Es lo que se me ha ocurrido.
¡Cuidaros!
