Muy bien, me quede emocionada y, ¡realmente tenía ganas de escribir hoy! Finalmente, mis vacaciones están por terminar y tal vez no logre ser puntual en cuanto mis actualizaciones. Maldita sea, yo en serio quería que estas vacaciones fueran largas, o quizá permanentes (?), espero que no me tarde tanto en cuanto a subir los capítulos continuos, porque después de todo soy una lenta escritora...

Oh, también, tengo que advertir que esta historia tiene la posibilidad, pues en corto, puede tener al cabo más de 20 capítulos, por lo cual está la hará un poquito larga…

No soy propietaria de D. Gray-Man ni estoy asociada con la serie, Disfruten!


La segunda campana sonó, la puerta de la clase abrió mientras la manada de estudiantes salió hacia su próxima clase. Después de un par de estudiantes, Lenalee finalmente salió frotándose la cabeza con el dorso de la mano.

—No puedo creer que sólo he pasado dos horas en la escuela y ya estoy tan cansada — Lenalee suspiró, apretando con más fuerza los libros que cargaba entre sus brazos. Partiendo para su próxima clase, su cuerpo se sentía débil y tenía la cara demasiado caliente.

—Debo de haber cogido una fiebre. — Ella dijo entre el silencio mientras que lentamente su cuerpo se fue debilitando mucho más que al poner y sacar algunos libros de su casillero, algunos libros cayeron firmemente hacia el suelo. Cansada lo suficiente, sus brazos se hicieron inútiles y otro par de libros cayeron hacia el suelo. Ella apoyó la cabeza en la puerta del casillero para evitar caerse o resbalarse. Su cabeza empezó a doler de segundo a segundo.

— ¡Lenalee! — La china escuchó una voz femenina muy reconocible detrás de ella. Tratando de ser fuerte, la muchacha se levantó volteando a ver a quien la llamaba. Obligó una sonrisa y resistió su dolor frente a ella, saludando a su querida amiga. —Oh, hola, Miranda. —

Miranda estudió el rostro de Lenalee, ella estaba sudando. Demasiado. —Uhh ... Lenalee, ¿estás bien? —, Preguntó Miranda tocando la frente Lenalee y se retiró rápidamente, sacudiendo la mano tras haber sentido lo caliente que su rostro estaba.

—Sí, estoy bien. — Respondió Lenalee medio-ahogado. Su cuerpo empezó a debilitarse más y más y tal vez era cierto, ella necesitaba descansar. —Creo que deberías ir a la enfermería—

— ¡No! Estoy... bien…— Su cuerpo se pasó el límite, desmayándose y cayendo al suelo lentamente. — ¡Lenalee! —, Gritó Miranda tratando de cogerla de su caída, pero no parecía llegar. Mierda, esto es tan malo... Supongo que tendré que descansar un rato. Lenalee murmuró en su caída y todo se volvió negro cuando tocó el suelo.

Ella había estado durmiendo durante un tiempo, sintiéndose mucho mejor. Lenalee escuchó voces hablando durante unos minutos y se quedó dormido una vez más. Una de esas voces, obviamente era Miranda mientras la otra de la enfermera… La tercera voz era desconocida, era de un chico, se podría decir ya que tenía un tono más fuerte sin embargo era suave y delicada. Un rato después, se despertó cuando la habitación estaba en silencio.

Rápidamente, se levantó de la cama de la enfermería, recuperando el aliento y la excavando sus manos entre sus trisas de cabello, estando un poco desesperada sobre saber quién era esa tercera persona porque esa voz era inolvidable y Lenalee juraba que la había escuchado antes. ¿Dónde? No tenía idea pero de que le era familiar, estaba segura.

Tal vez fue un sueño, esa voz... Lenalee pensó y se dirigió a la persona que ella presenciaba a su lado. —Miranda... — Ella murmuró a su amiga morena sonriente quien sorprendentemente estaba pelando un par de manzanas sobre un pequeño plato blanco con adorno de flores.

— ¡Ah! Por fín haz despertado. — Miranda recogió una de las manzanas desnudas y le entregó una a su amiga mientras le mandaba una dulce sonrisa. —Toma, sólo para asegurarse de que comiste el desayuno. La enfermera dijo que te habías desmayado debido a la falta de energía. —

Lenalee le devolvió la sonrisa y acepto la fruta. —Ya tuve el desayuno con nii-san, pero gracias de todos modos. — Le dio un mordisco a la fruta pequeña de color rojo y lo puso en la mesita de noche junto a la cama.

—Así que, ¿cómo le hiciste para que me trajeras hasta la enfermería? —, Preguntó Lenalee y Miranda negó con la cabeza lentamente e igual con su dedo índice. —Bueno, verás Lenalee, no fui yo quien te trajo aquí. —

— ¿En serio? Entonces, ¿quién fue? — Lenalee cuestionó curiosamente, acercándose a su amiga para escuchar con claridad. Miranda pensó por un momento mientras sus ojos recorrían la habitación sin mover la cabeza. —Creo que fue uno de los chicos nuevos. Lo digo porque yo no lo había visto antes. De alguna manera, tenía el pelo blanco, yo sé que es extraño, pero—

—Déjame adivinar, tenía una larga cicatriz? — Lenalee cruzó los brazos levantando una ceja. Una Miranda sorprendida chasqueó los dedos apuntando hacia donde esto las llevaba, — ¿Lo conoces? Me encantaría saber su nombre, él es muy guapo después de todo... — Fantaseó Miranda por un rato, sudor cayó desde la cabeza de Lenalee.

—En realidad no. Sin embargo, ya lo había visto antes, en un accidente. — Respondió Lenalee, poniendo su mano en la barbilla. —Y desde ese accidente, lo he visto en varias ocasiones. — Volteó a ver a Miranda, quien inclinó la cabeza un poco, marcando un rostro confuso.

—Eso es raro. Pero podría significar algo... — bromeó Miranda, inclinándose más cerca de Lenalee. — ¡No quiere decir nada! Eso se llama coincidencia, Miranda. — Lenalee se echó a reír y puso una mano sobre su boca, sintiendo la atmosfera un poco diferente cada vez, como si el oxigeno se acabara o su aparato respiratorio se fugara siendo casi incapaz de respirar en este lugar tan cerrado.

—Me siento sofocado, me iré a buscar un poco de aire fresco... — murmuró Lenalee y Miranda asintió con la cabeza. —Voy a buscar un permiso a la oficina para ti. Encontrarás la escalera que te guía hacia la azotea a la primera esquina yendo a la izquierda. — Miranda instruccionó antes de salir de la habitación.

Uno por uno, Lenalee puso un pie en el suelo antes que el otro. Recuperando el equilibrio, caminó hasta la siguiente esquina a la izquierda, encontrando una puerta de color azul oscuro. Empujándola, se encontró con una escalera que conducía a otra puerta de color blanco puro. Al pulsar la última puerta, lentamente al abrirse pudo sentir la fuerte brisa de viento que encaminaba hacia ella, solo para ella. El aire fresco y puro, tan limpio que fácilmente logró entrar a su nariz, caminando por el techo de la escuela, gozando del bello entorno.

Había un pequeño jardín en el centro del techo, dejándola sorprendida al ver un montón de flores de diferentes tipos y colores, añadiendo otro tipo de tema al lugar. Después de la cabaña, dos bancos pequeños acompañados de una mesa de picnic se encontraban allí, justamente para que los estudiantes lo disfrutaran, tal vez sería buena idea de comer aquí durante el descanso...

Se tomó su tiempo a explorar el pequeño lugar, y paró de caminar al darse cuenta de que había una segunda persona allí. Y sobre todo, era quien ella menos esperaba ver, nada más y nada menos que el chico de pelo blanco, sentado en el borde del techo. Ah, que estaba chupando una paleta de cereza. Lenalee dudó por un momento, pero sus piernas no la escuchaban. Ella fue acercándose, lento pero seguro, caminando hacia el chico. A pesar de que ella en realidad no quería, una parte de ella le decía que se acercara.

Acerca de unos metros de distancia, comenzó a acercarse cada vez más hasta que ella estaba detrás de él. Justo atrás, lo suficiente como para que el pueda sentir su presencia o al menor tener la duda de ser observado. Lenalee cerró sus ojos con fuerza, pero ella valientemente abrió uno y suspiró en voz baja. No seas tímida, es solo un chico, entiendes? Como cualquier otra persona... Ella pensó pero por otro lado, Pero, ¿si el recuerda que fui yo quien lo arroyo durante el accidente del otro día? Las palabras, los pensamientos, las memorias la invadían por tan solo no querer ser rechazada de alguna manera. Pero de todos modos lo hizo.

—Umm, ¿hola? —, Dijo ella o más bien preguntaba, el muchacho dio la vuelta a la mitad murmurando un pequeño 'Hnn'. — ¿Necesitas algo? — Preguntó en un tono muy suave y frío. Sus ojos plateados brillaban a la luz del sol que refleja de vuelta a las esferas de color púrpura de Lenalee. Ella cuidadosamente miró hacia otro lado y se sentó junto a él.

—Me preguntaba si fuiste tú el que me llevó a la enfermería. — Declaró Lenalee frente a él una vez más. El chico levantó una ceja, tomando la paleta de su boca y la sostuvo por un tiempo mientras la paleta tocaba sus labios ligeramente.

—Tal vez. —, Contestó sin rodeos y chupó la paleta de nuevo antes de cruzar las piernas, cambiando a una posición más cómoda. Lenalee no tenía ni idea de qué decir, sólo sabía que había algo que evitaba a que ella tuviera una conversación normal con él. Todo el tiempo que ella lo veía, se sentía diferente.

Su mente quedó en blanco durante un par de minutos. Hubo un silencio total en el momento, y por último, una pequeña idea hizo clic en su mente. Justo cuando ella estaba a punto de hablar, de repente el brazo del chico se apoyó en el lado opuesto de donde ella estaba sentada, mientras que el otro brazo se inclinó hacia el otro lado, dejándola totalmente acorralada y acercando su cara a la de ella cada vez más.

— ¿Q-Qué estás...? — Lenalee sonrojó, pero él no contestó haciendo mirada más profunda a sus ojos. ¿Qué está haciendo? Lenalee se preguntó, borrando los pensamientos que ella no debería estar pensando. Los segundos pasaron hasta que el trasladó su cara lejos de la suya antes de murmurar algo, — Tu nombre es Lenalee, ¿verdad? — Dijo levantando una ceja y sentándose de nuevo a donde estaba.

Sin embargo, el rubor seguía en su cara, Lenalee asintió lentamente tratando de evitar el contacto visual. — Y-Y ¿qué hay del tuyo? —, Preguntó la china rápidamente cuando el se puso de pie, a punto de salir. Pero en lugar de hacer eso se encogió de hombros, — Supongo que lo que le permite saber mi nombre no interfiere... — dijo en una voz muy baja pero Lenalee fue capaz de escucharlo. ¿Qué es a lo que se refería por interferir? Lenalee no quería ser entrometido, pero sentía curiosidad.

— Mi nombre es Allen Walker. — El peli blanco dijo al fin y despidiéndose con la mano al salir de la planta alta. A Lenalee se le quedó su nombre inscrito en su cabeza, quedándose congelada por un rato no pensando en nada. Tenía ganas de saltarse las clases y disfrutar del exterior.

Mientras tanto, una vez que Allen llegó a la planta baja se encontró con los dos últimos tipos que había visto anteriormente, un pelirrojo y el peli azul. — Kanda, Lavi. —, Dijo él a caminar hacia ellos.

— Te vimos, Moyashi. — Sonrió Kanda maliciosamente y Lavi sonrió de una forma provocativa. — ¿Qué fue eso, me pregunto? — Lavi cuestionó en burla y Allen suspiró. — ¿Qué? ¿Ahora no puedo hablar con nadie más que con ustedes dos? — Él dijo molesto rodando sus ojos de un lado para el otro.

— Pues nunca habías actuado así con una chica, o por lo menos jamás había visto que una se te acercara — Una vez más, el peli blanco rodó sus ojos. — Guau. Ahora mereces una medalla por alcanzar lo que es un acosador. ¿Cómo te enteras de todo lo que hago? — Lavi simplemente rió mientras se acercaba al chico con el que mantenía la conversación sin ni siquiera ponerle una pisca de atención a Kanda.

— ¿Acaso te gustó ella? — Susurró Lavi y fue recompensado finalmente con un golpe en la cabeza. — Eso no era necesario, ¡ya sabes! — Lavi le gritó frotándose la cabeza mientras se quejaba del dolor.

— Che. Bola de niñatos. — Kanda murmuró — Vamos, Baka Usagi. Volvamos a clase ya. — Kanda terminó enojado mientras caminaban él y el conejo retrasado por los pasillos vacíos, dirigiéndose a su siguiente clase.


Por fin, el segundo capítulo! Guau, he actualizado antes de la semana (?) ¿Adivinen qué? Estoy trabajando en el tercer capítulo en este momento. Así que, ¡Sí! Gracias a los que tuvieron interés en mi fic que pensé que no sería lo suficientemente buena. Sigan leyendo y comentando, nos vemos la próxima actualización!