Wow. Realmente amanecí con ganas de escribir hoy, y lo malo es que en cuatro días vuelvo a la escuela así que solo hace falta disfrutarlos… No creo poder hacer este capítulo tan largo ya que hoy me levante muy tarde y falta un par de horas para ir a mi curso de Inglés. La verdad lo odio, no me gusta esa clase. Digo yo que solo me quita mi tiempo, porque no tengo idea sobre la razón en la que fui ingresada, ¡si yo ya se demasiado Inglés! Pero en fin, 3 meses más y término el curso por completo… En fin, yo no soy propietaria de D. Gray-Man ni tengo ninguna asociación con ello. Ojala no fuera así pero *sigh*…
Aburrida, apoyó la barbilla en la mesa con el microondas justo en frente de ella. Lenalee miró las palomitas de maíz creciendo en el plato que giraba en el interior del microondas, debajo de la luz anaranjada que la iluminaba para que el alimento consumiera el calor. De repente, su teléfono celular comenzó a sonar. Lenalee lo abrió rápidamente antes de contestar.
— ¿Hola? — Ella dijo mientras se frotaba los ojos soñolientos antes bostezar en la mañana calmada y la tranquila. Debido a que estaba acostumbrada a levantarse temprano para ir a la escuela, eran las cinco de la mañana en este momento. Por un lado también se pregunto quién la llamaría a estas horas de la mañana, pero le dio igual y aun así no lo pensó de esa forma al contestar.
— ¡Ah! Lenalee soy yo — contestó la voz, y ella se fijo en que era muy reconocible. Lenalee se puso de pie, mirándose mucho más energética de cómo lo había estado hace unos minutos. — ¡Ey, Miranda! —, Respondió ella con alegría y volteó su cabeza a otro lado cuando escuchó algo.
— ¿Cómo te sientes ahora mismo? ¿Mucho mejor? — Lenalee podía oír la risa de su amiga, cual era pegadiza y entonces ella se echó a reír también. —Sí, mucho mejor— Lenalee sonrió y abrió la puerta del microondas una vez que hizo 'ding'. Entonces corrió hacia el estante donde se encontraban los trastes, se puso a esculcar al encontrar un tazón grande y violeta, abriendo la bolsa de palomitas y agitándola rápidamente para que cayeran al tazón y paró al oír algo que dijo Miranda.
—Entonces, ¿qué hay si vemos una película hoy? — Preguntó Miranda muy excitada y su amiga lo podía notar ya que tono de voz cambió instantáneamente. Bueno, el día estaba comenzando con normalidad y ver una película era realmente una buena idea, ¿cierto? Lenalee no estaría muy ocupado este día de todos modos, era Sábado.
—Claro, ¿por qué no? ¿Cuál es el horario de la película? — Lenalee preguntó comiendo sus palomitas de maíz mientras hablaba a través de la conversación. Miranda pensó por un momento antes de responder, probablemente mirando el reloj.
—A las 7:30. Vamos a hacer de esta una noche de chicas. Iré a invitar a Rane y Lenia. — Miranda dijo, esperando a que Lenalee respondiera. —Bueno, ¿te veré ahí a las 7:30, entonces? — La china dijo y Miranda estuvo de acuerdo. Una vez que la conversación había terminado, Lenalee volvió a comer de sus palomitas y se sentó en el sofá tranquilamente durante la navegaba por los canales.
—Tal vez pueda conseguir algunas cosas que podría usar para esta noche... — Lenalee murmuró a sí misma y se encogió de hombros. —Voy a ir a de compras más tarde. — Siguió comiendo sus palomitas mientras miraba una telenovela dramática por la mañana, lo que hace uno cuando no encuentra que hacer, ¿cierto?
Un par de horas después, el reloj marcaba las 7:21 a.m. Lenalee se dio una ducha rápida y vistió con las primeras prendas que encontraba en su closet, una blusa tres-cuartos simple de color azul marina, una min-falda de mezclilla y un suéter de color gris en su bolsa solo por si acaso hacia algo de frio. Mientras ella se iba a explorar los alrededores de la ciudad, entrando a cada boutique solo para encontrar algo de ropa para la noche de chicas de este día.
Le llevó un buen rato para decidir cuales blusas, shorts, pantalones y vestidos podría llevar esta noche, incluso yendo a las mejores de la ciudad y por cierto, de las más caras. Al final, salió de la última boutique de la cuadra con las manos vacías. Pero estaba bien, el día apenas estaba comenzando. Ella estaba segura de encontrar un cambio para la hora de ir al cine, ¿no era tan difícil encontrar ropa después de todo? Decidió darle la vuelta a la ciudad encontrando donde más buscar y poder gastar.
Eran las 9:53 de la mañana, Lenalee caminó por el centro de una plaza en busca de algún puesto de comida o bocadillos para descansar un rato. Ella sólo cargaba una botella de agua que al parecer estaba vacía y luego al voltear a la izquierda, no encontró lo que buscaba sino otra tienda de ropa que le convenía, tenia ropa moderna y muy bonita ella podría decir, así que el interés le picó y acerco abriendo la puerta cristalina observando el interior para buscar lo que había estado buscando.
— ¿Cual es su talla de blusa, señorita? — Preguntó el hombre, entregándole un par de blusas. Lenalee modelaba frente el espejo, antes de desabrocharse la blusa que anteriormente se estaba midiendo para probarse las siguientes los siguientes. —Tráeme una talla pequeña, por favor. — Dijo ella mientras se quitaba la blusa que se media y entregándosela al hombre, midiéndose la siguiente blusa de otro tipo.
11:10 a.m., casi para mediodía ya y Lenalee salió de la tienda con un montón de bolsas, cargando con toda la ropa que había comprado, ¿Qué no era mucha para una noche? Tenía la sensación de que iba a tropezar con las bolsas llenas que cargaba con ambas manos, caminando extrañamente que se iba de lado a lado debido al peso desigualado de las bolsas. Había un montón de personas que cruzaban la calle antes de que la luz roja se hiciera verde para que los carros cruzaran.
Entre la multitud de personas, consiguiendo ser empujada y empujada a todos lados, que finalmente se liberó, pero casi perdió la oportunidad de cruzar. Rápidamente, corrió hacia la acera y lanzó un suspiro de alivio, pero después se dio la vuelta para ver que había un último hombre en cruzar la calle... No puede ser...
El carro se pasó por encima del hombre, otra vez. Lenalee estaba realmente sorprendida de que este hombre realmente le habían pasado autos por encima antes y después de que ella lo hiciera, por lo que le hacía pensar que había sido frustrado por nada. Ella acabó haciendo lo mismo que la gente alrededor hizo, rodeando el accidente a menudo, murmurando cosas o bien sobre el conductor o la víctima.
— ¡Oiga, señor! ¿Está bien?— El pobre hombre conductor salió alterado, corriendo del coche sólo para atender a un inmortal, o por lo menos así lo creía Lenalee. Por el amor de Dios, Lenalee se sintió avergonzada acerca el momento en el que ella fue parte del accidente similar a este, siendo esta la misma víctima, ella estaba tan espantada por algo que realmente no había sucedido.
El conductor sacudió el cuerpo del tipo un par de veces antes de que la persona atropellada empezara a despertar. — ¡Señor! ¿Está todo bien? — Preguntó el conductor una vez más mientras el niño se levantaba, sobándose la cabeza. —Yo creo que sí... — Él murmuró una vez que se puso de pie. El señor que lo había atropellado había quedado en un completo shock en como un niño de tan solamente unos 17 años puede sobrevivir un accidente como este así como si nada, terminando ser que este ni sintió el mínimo golpe o simplemente ni siquiera parece haberle puesto atención al carro.
Lenalee penó que esto era suficiente y se fue en medio de la multitud. — ¡Hola tú! Y ahora, ¡te vas! — Lenalee dijo mientras tomaba la muñeca al chico llevándolo a otro lugar y evitando cruzar las calles desde que el probablemente era un imán a los coches, y como ella lo acompañaba, no quería ser la víctima y tampoco que el empiece el día ser atropellado dos veces cuando tan solamente son las once de la mañana.
— ¿Q-Qué estás haciendo? — Él le cuestionó una vez que se detuvieron delante de un café. —No tengo ni la más pequeña idea... — Ella susurró, soltando su equipaje pesado y respiró hondo, ambos sentándose en un banco cercano ya que el pequeño café tenía un jardín.
Los minutos empezaron a pasar, Lenalee apoyó la cabeza en la parte posterior del banco recuperando el aliento que anteriormente gastó corriendo alrededor de la ciudad. Estaba muy aburrido... —No hablas mucho ¿no? — El chico capturó la atención de Lenalee mientras la china rápidamente lo volteó a ver y se sonrió a sí misma, como si dijera soy una tonta.
—Bueno, depende quién sea la persona con la que estoy hablando. — Murmuró, haciendo una mueca de confusión. —Por cierto, uhh... Allen, ¿no? — Se preguntó Lenalee y el peli blanco asintió con la cabeza volteándola a ver también. — ¿Exactamente cuántas veces te han estado atropellando? — Lenalee trató de no reírse, conteniéndose a sí misma cubriéndose la boca un poco agitada. Pero, al final el niño terminó riéndose de sí mismo y Lenalee pensó que ya era libre para soltar su carcajada, pero obviamente no lo hizo y simplemente sonrió.
—Muchas veces. — Allen respondió, simple y claro, como si fuera algo normal. ¡Por supuesto que no es una cosa normal! Lenalee pensó, estando mentalmente sorprendida, ¡¿Cómo puede ser tan feliz y sonriente cuando él siempre empieza su día siendo atropellado? Suspiró, y comentó algo que realmente sorprendió a Allen.
—Eres un masoquista. Realmente disfrutas ser atropellado, ¿cierto? — Preguntó la china, mientras que Allen levantaba una ceja antes de tomar su pregunta. De alguna manera, una cara muy sorprendida se apoderó de su rostro, se acercó más a ella como si fuera a susurrarle algo en el oído. Primero miró a su alrededor para asegurarse de que nadie estaba mirando.
—Estás diciendo que... — Una vez más, miró a su alrededor y se detuvo por un momento. Lenalee estaba tensa y tragó saliva. Sintiendo la forma en la que respiraba en su mejilla, rozando los labios sobre su oreja.
—Haces mi mitad, ¿eres una sádica?
Las palabras hicieron eco en sus oídos hasta que el sonido finalmente llegará a su cerebro procesando cuidadosamente las palabras. ¡¿QUÉ? Lenalee rugió mentalmente, no podía decidirse si darle una bofetada, una patada, empujarlo en el centro de la calle o dispararle. Pensando una vez más en hacer cualquiera de eso, según ella era una buena idea. Lenalee asintió con la cabeza por sus opciones.
— ¡Por supuesto que no lo soy! — Ella dijo en voz alta y suspiró, alejándose de él. —Supongo que tendré que seguir buscando entonces... — Allen se burló consiguiendo que Lenalee se enojara cada vez mas. ¡Eso es todo! ¡Él va a tener lo que se merece! Lenalee pensó con furia, sosteniendo sobre ella su mano mientras trataba de darle una cachetada a Allen.
Desafortunadamente, él le agarró la muñeca con su mano antes de que pudiera darle la bofetada en la mejilla. Sin que ella se diera cuenta, su distancia se cortada cada vez. Lenalee se sonrojó y apartó la mano, empujándose a sí misma al borde de la banqueta para permanecer lejos de él. Pero la distancia no parecía cambiar y se veían igual de cerca.
La cara Lenalee no podía dejar de ponerse más roja de lo que estaba, comenzando de un rosa claro y terminó siendo un rojo quemado, sintiendo lo caliente en su cara. Estaba segura de que no era la calentura de nuevo, porque sentía un nudo en su pecho. Trató de ocultar su cara, pero no su sonrojo no parecía desaparecer ya que Allen se mantenía cada vez más cerca y eso no ayudaba a que su cara se aclarara. Lenalee cerró los ojos con fuerza sólo para esperar a nada.
—Oye.
Lenalee lentamente abría los ojos, dándose cuenta de que Allen ya no estaba a un lado de ella. Miró delante de ella, buscándolo y notó que él estaba de pie justo en frente de ella. —Vamos adentro, ¿vale? — Preguntó él tomándola de la mano y guiándola en el interior del pequeño café hasta que se sentaron en una mesa para dos.
Habían pasado horas en la conversación, y Lenalee totalmente olvidó acerca de las películas hasta que el reloj marcó que cuando estaba desde las 11:30 am y esta conversación llegó hasta las 16:37, ¿Acaso duró cinco horas?
—Así que, ¿compraste toda esa ropa solo para una noche? — Allen pregunto y Lenalee asintió, viendo que el chico de repente se cubrió la boca volteando detrás de él, probablemente notando algo o simplemente queriendo esconder su risa de la china. Confundida, lo volteó a ver preguntándole una cosa. — ¿Qué pasa?
—Que estúpida. — Lenalee escuchó a Allen murmurarlo y se enojó, azotando sus manos sobre la mesa recargándose encima de sus brazos mientras se acerca al niño muy enojada. — ¡Te escuche! — Declaró muy furiosa sentándose nuevamente a su asiento mientras suspiraba un poco irritada.
El teléfono celular de Lenalee sonó justo cuando se sentó. —Espera un poco— Ella se disculpó y le sonrió y Allen asintió con la cabeza. Cogió su celular abriéndolo antes de acercárselo a su oreja y lo colocó firmemente al contestar a la persona que la llamaba.
— ¿Hola? — Lenalee le preguntó y respondió una persona muy preocupada. Juzgando al tono de desesperación y los grandes gritos que resonaban en el lugar en el que este se encontraba, ella podía adivinar que era…
—Lenalee, ¿DONDE ESTAS? ¡SON LAS 4:40 Y NO TE ENCUENTRAS EN CASA! — La voz histérica de Komui dijo o más bien gritó, causando que el celular saltara de las manos de Lenalee cayendo al piso. Nii-san... Lenalee mentalmente suspiró levantándose de su asiento y agachándose a volver a agarrar l celular contestando una vez más mientras sentía que una gota de sudor caía de la parte trasera de su cabeza.
—Estoy ocupado nii-san, ¡ahora no! — Lenalee dijo dando la vuelta y le sonrió a Allen, pero él no parecía entender nada. Una vez más, la voz de Komui pegó fuertemente y ya que Lenalee previno esto, se cerco del celular un poco cubriéndose el otro oído — ¡PERO MIRANDA LLAMÓ HACE POCO Y DICE QUE RECUERDES QUE DEBES ESTAR LISTA PARA LAS 7:00! — Komui respondió efectivamente, llorando o chillando. A veces estaba tan sobre-protector, o más bien siempre...
¡Maldita sea! Lenalee recordó y se dio una palmada sobre la frente a sí misma. ¡Olvidé totalmente sobre la noche de película! Voy a tener que llegar a casa lo más pronto posible... —¡Voy a estar allí en 30 minutos! — Lenalee dijo y colgó, volviendo a su asiento.
—Lo siento, tenía algo urgente por venir. — Lenalee dijo, dejando caer su cabeza sobre la mesa, arrastrando su frente hacia la orilla. Allen levantó una ceja y se encogió de hombros, —Yo te llevaré a casa. — Él dijo, levantándose de su asiento y tomando su chaqueta de la parte posterior de la silla una vez que se la puso. Con mucho gusto, la tomó de la mano y salieron del edificio. Estaba lloviendo afuera... mucho.
—Creo que la noche de película tendrá que esperar. — Lenalee se rió y Allen la miró un poco confundido pero aún así pudo mostrar una pequeña sonrisa mientras la encaminaba hacia su casa.
Oh, y al parecer Lenalee aun no se daba cuenta que el la sostenía de la mano.
Otro capítulo hecho, y comienzo a escribir el siguiente capítulo ahora mismo faltando un par de minutos antes de que mi clase de Inglés empiece. Bueno, ustedes saben, ¡los comentarios de cualquiera son bienvenidos! ¡Nos vemos la próxima actualización!
