Muy contenta de estar de vuelta, pero algo triste por el regreso a clases aunque mañana no tengo clases! Espero que todos hayan disfrutado del capítulo anterior, y tal y como prometí, ¡en este capítulo veremos más de Lavi y Kanda! Sinceramente una fic de D. Gray-Man no se forma bien sin que estos dos salgan peleándose. Y como todos sabemos ya, yo no tengo nada que ver con D. Gray-Man. ¡Disfruten!
— ¡Por fin! — Aplaudió Lenalee las manos felizmente cuando asomándose por la ventana notó que la lluvia había cesado, corriendo desde la puerta y bajando las escaleras hacia el segundo piso notando a un Komui ocupado mientras se cepillaba los dientes. Cuando llegó enfrente del comedor, corrió a la cocina para servirse el desayuno. Tras notar una vista más clara del primer piso, vio que la calle estaba inundada y había un montón de grandes charcos de agua y lodo, se encontraban en todo el lugar.
—Así que, ha dejado de llover, ¿eh? — Preguntó Komui mientras salía del baño limpiándose la pasta de dientes que aun tenía en el contorno del labio, secándose con una pequeña toalla blanca y la puso de nuevo en la en el estante una vez que había terminado. Lenalee asintió con la cabeza suavemente, sirviéndose aun su desayuno mientras buscada por las puertas un poco de comida. Al final, se sirvió unas tostadas con mermelada de fresa junto con un vaso de leche.
—Y que me dices, Lenalee... — Komui comenzó, agarrando un plato mientras la leche que servía en plato salpicaba y agarró la caja de cereal, — ¿Voy a llevarte a la escuela? — Preguntó una vez que sacudió la caya mientras caían las croquetas y el cereal se mezcló con la leche. El hermano mayor tomó una cuchara e ingirió su primera cucharada de su cereal.
Lenalee mordió la tostada, —Depende— Declaró y esperó hasta que ella terminara de comer el bocado que aun masticada y continuó cuando lo hizo, —Creo que Rane va a venir a buscarme. — Komui asintió con la cabeza y la muchacha tomó otro bocado de su desayuno y empinándose un poco de su leche. Vaya, que forma de disfrutar el desayuno en una fresca y nueva mañana. —
— ¿Estás seguro? —Komui preguntaba para que Lenalee asegurara, mientras que la china asentaba con la cabeza ligeramente con las mejillas algo regordetas ya que aun mantenía el pedazo de desayuno. De nuevo, bebió de su vaso de leche una vez más, pasando todo el bocado por su garganta fácilmente. — Claro, si no lo hace estaré segura de llamarte. — Dijo acercándole el celular a la cara para que viera una prueba. Komui se encogió de hombros, — ¡Recuerda que me iré antes! — Recordó Komui y sonrió a su hermana mientras la despeinaba un poco.
—No te preocupes, tengo las llaves. — Contuvo las llaves y se las embolsó en su mochila para asegurarse de que él supiera que ya las tenía listas. Una vez que Komui terminó su cereal, se levantó y se despidió de su hermana al caminar a la puerta principal. La niña china le devolvió el adiós mientras el cerraba la puerta y se subía a su carro siguiendo su camino al trabajo.
—Ahora... — Lenalee tomó el control remoto mientras exploraba a través de los canales de la televisión poniendo el musical de MTV para relajarse con la música por un tiempo. Ella tomó su mochila, acomodando sus libros de acuerdo con las clases en las que ella atendería hoy y cuidadosamente guardó el dinero que gastaría para su hora del almuerzo. Lenalee se cepilló el pelo y modeló frente el espejo mientras se peinaba, no saber si peinarse de una forma u otra.
—¿Qué tal esto? — Murmuró, sosteniendo una larga cola entre sus manos. Lenalee suspiró, y quitó su mano del pelo mirándose en el espejo de nuevo. —Tal vez esto se ve bien. — Ella sonrió dejándose el pelo suelto, mientras se pasaba las manos por abajo volándose el cabello hacia los lados.
De repente, se escuchó un golpe en la puerta y Lenalee corrió directamente a ella para contestar. Se sorprendió al ver que quién toco la puerta no era cualquier otro, sino que fue cierta personita... Sus ojos se abrieron anchamente mirando al chico frente ella de arriba para abajo y a sus ojos de nuevo. — ¿C-Cómo sabias qué departamento era? — Lenalee se quejó empuñando las manos a los lados de su cintura.
—Bueno, de hecho yo-
El peli blanco fue jalado brutalmente hacia el interior del departamento, Lenalee cerró la puerta rápidamente volteando hacia la dirección del chico. Ella suspiró y miró a Allen mientras que el sudaba por detrás de su cabeza. —Si hubieras venido antes, ¡estarías ausente por el resto de los días escolares por culpa de mi hermano! — Lenalee sacudió la cabeza y se sentó en el sofá un poquito sorprendida y desesperada de alguna forma.
—Me alegra saber eso. — Allen se rió nerviosamente y tembló una vez que recordó de todos los actos violentos y mortales que la china le había contado acerca de su familiar. Lenalee levantó la cabeza hacia el peli blando, lanzando una mirada asesina. — ¡Lo digo en serio! — La chica rugió y se calmo tomando una respiración profunda, — ¿Por qué has venido aquí? Rane iba a buscarme, no tú. — Dijo Lenalee mientras recargaba su barbilla en su mano.
Allen se sentó a su lado y le sonrió mientras que él le dio una palmadita en la espalda. —Sólo quería venir a verte ya que no te vi el día de ayer en absoluto. — Antes de que cualquiera de ellos se diera cuenta, el puño de Lenalee se encontraba encajada sobre la mejilla de Allen mandándole una mirada diabólica.
—Te escuchaste como un acosador. — Lenalee declaró sin rodeos, mientras que Allen se frotaba la mejilla y Lenalee miró hacia el suelo perdiéndose una vez más en sus pensamientos. Yo también me desesperaba por verte, La china pensó, pero negó con la cabeza rápidamente para borrar esas palabras y esas imágenes mentales que aparecían en su cabeza. ¡¿Qué estoy pensando?Si acaso lo acabo de conocer. Allen la oía murmurar cosas humildes, Lenalee tenía una cara desesperada como si se fuera a arrancar los pelos de la cabeza hasta haber quedado totalmente calva y el chico le sonrió.
—Y, ¿cómo te fue ayer sin mí? — Él le pregunto con una cara picarona una sonrisa a lo largo de su cara un poco… sexy. El peli blanco se levantó del sofá y abrió la puerta antes de que la china pudiera contestar. Le ofreció a salir primero con la sonrisa aun en su rostro haciendo que ella sonrojara de un rosa claro. Lenalee se puso de pie tomando sus cosas y salió por la puerta, mientras que Allen la acompañaba por detrás hasta que la peli verde se volteó a checar la puerta. Sacó las llaves, insertándolas en el candado de la puerta y después ambos bajaron las escaleras.
Salieron a la acera, con una Lenalee bostezando en cuanto puso un pie en la banqueta y se estiraba, estirando los brazos sobre ella. Antes de que Allen pudiera caminar hacia otro lado, Lenalee lo detuvo. —Umm…— Lenalee señaló a su izquierda. —Nos dirigimos hacia este lado— Allen miró hacia allá e hizo una pequeña risita entre sus dientes siguiendo a la china.
Llegaron a una casa bonita de color blanco con un régimen de azul oscuro. Lenalee cuidadosamente tocó la puerta de madera blanca, mientras que Allen esperó afuera en el jardín. La peli verde esperó un rato antes de que cierta peli negro gritara 'me voy'. Obviamente, la dueña de esa voz era...
— ¡Hola Lenalee! — La abrazó repentinamente la peli oscuro, con sus ojos cerrados y se rió junto a su amiga. Rane cuidadosamente abrió los ojos y una imagen de quien estaba detrás de Lenalee apareció. — Y... uhh... Walker. — Ella tosió ligeramente mirando disimuladamente mientras Allen tenía una gota de sudor cayendo en su nuca tras el grande fracaso de actuación de la ojos-rojos.
Rane volvió corriendo dentro de su casa y regresó afuera en un par de segundos con su mochila lista, le dijo adiós a su mamá y cerró la puerta después volteando a los otros dos que se molestaron en esperarla. — Así que, ¿qué está pasando aquí? Quiero decir, es raro verlos juntos. — Rane preguntó alzando una ceja, y Lenalee sudaba por la cabeza sonriendo un poco nerviosa hacia su curiosa amiga y volteó a ver al peli blanco que no se interesaba en esta conversación para nada, como si ni siquiera estuviera ahí.
— Bueno... — Lenalee comenzó mirando a Allen un tal enojada. — Inesperadamente acertó a pasar por mi casa. — Ella dijo, pero Rane asintió con la cabeza con una expresión que claramente decía que no le creyó ningún tantito ni por más verdad que esta fuera. — Ya veo... — Murmuró y se acercó más a su amiga china mirando un poco hacia los lados.
— ¿Estás segura? — Rane susurró volteando a ver a Allen para asegurarse de que no oía nada y luego de vuelta a Lenalee. — ¡Dime la verdad!— Rane objeto tratando de hacerla confesar porque seguramente había algo que la niñita le escondía a su amiga y Lenalee se echó a reír nerviosamente y cada vez se fue padeciendo como si realmente apoyaba la mentira. — Yo no estoy mintiendo. — Lenalee dijo en voz baja un poco con cara de mentirosa.
Rane frunció el ceño, — Está bien. Si no me quieres decir…— La peli negro miró hacia donde ella estaba caminando y se volvió a acercar un poco a Lenalee para decirle algo en el oído. Hablaremos de esto después. — Lenalee se encogió de hombros y los tres no se quejaron de nada hasta que llegaron frente a la puerta de la escuela y el peli blanco primeramente caminó hacia el samurái que parecía enojado que se recargaba sobre la puerta de la dirección.
— Tardaste mucho, Moyashi. — Kanda dijo y miró a las otras dos chicas que estaban con él y se volvió hacia el chico con el que mantenía una conversación 'seria'. Hizo una mirada que hiciera que Allen automáticamente respondiera, — No te preocupes. Acabo de pasar a recogerlas. —
— Oye, Yuu-chan! — Un pelirrojo se aventó por detrás de Kanda, abrazando su nuca mientras lo llamaba de la forma en que Kanda menos quería ser llamado. — No me digas así! — Poniéndose aun mas enfurecido de lo que ya estaba, sacó mugen de su sobre antes de apuntarla hacia el pelirrojo. Lenalee y Rane sudaron por detrás de la cabeza, ¿Acaso eso es legal? Ambas pensaron mientras que Allen suspiraba en voz baja. — Acabo de ver un montón de chicas en su uniforme de porristas y se dirigen hacia el gimnasio, ¡vamos! — Lavi dijo jalando del brazo de Kanda.
—No me toques, ¡Baka Usagi! — Se quejó Kanda empujándose a sí mismo para liberarse del conejo paranoico. Rane miró directamente a los ojos de color esmeralda brilloso y alegre del pelirrojo y Lenalee volteó para mirar a Rane acerca de lo que estaba sucediendo. — Ey, Rane, ¿estás bien? — Preguntó en voz baja la china, mientras que la peli oscuro saltó en sorpresa.
—Ah... Ahaha! ¡Por supuesto que sí! ¿P-Por qué no lo iba a estar? — Exclamó Rane con una risa pretendida mientras se frotaba su nuca por sus nervios, estando un poco roja y volvió para mirar de nuevo al pelirrojo.
—Nos vemos luego, Allen— dijo Lavi mientras jalaba a Kanda con él, quien decía cosas absurdas acerca de los gérmenes retrasados del conejo sarnoso (en vez de decir gérmenes sarnosos del conejo retrasado). Rane se quedó mirando hasta que el pelirrojo dio vuelta junto con el samurái en una esquina y ya no podían ser vistos. Lenalee le dio unas palmaditas en la espalda ligeramente y sonrió.
El primer timbre sonó, los pasillos empezaron a vaciarse mientras cada uno de los alumnos se separaban para dirigirse hacia sus aulas. —Ya tengo que ir a clase... — Lenalee suspiró y Allen le mando una sonrisa, —Nos vemos más tarde. — Dijo y se dio la vuelta en dirección al salón opuesto.
Lenalee se quedó allí hasta que se fue y Rane se recargo sobre el hombro de la china por un momento, justo cuando Lenalee preguntaría que si que sucedía. —Y tú me dijiste que no mentías— Ella le susurró con una cara un poco pervertida y Lenalee se sonrojó, sacudiendo la cabeza. — ¡No mentía! — Ella gritó.
Rane hizo una mueca burlona. —Lenalee, ¿Qué no entiendes? ¡Lo hiciste sonreír! ¡Él es Walker! ¡Nunca sonríe y por primera vez que he visto, hablaba con una chica! ¿Qué te hace pensar que no mientes? — Ella puso las manos en su cintura, rodando los ojos de un lado para el otro. —Vamos a clase— Rane tomó la mano de Lenalee guiándola hacia su primera hora.
Lo hice sonreí... Lenalee pensó, poniendo una mano sobre su mejilla recordando el sentimiento que había sentido hace dos días. Sí, en ese día lluvioso en el que él la había acompañado. Se detuvo su tren de pensamientos, una vez que llegó a clase y se sentó en su asiento. No le importaba el resto de las clases, prestando menos atención que de costumbre.
Por último llego lo que ella tanto esperaba, la hora del almuerzo para tomarse un hermoso descansito. Se dirigió a la azotea de la escuela de nuevo para encontrarlo a él pero terminó encontrando a una morena de pelo ondulado, junto con la peli negro de ojos rojos y una rubia con ojos de esmeralda. Lenalee sonrió y se acercó a ellas mientras sostenía una mano sobre ella mientras la movía como saludo.
— ¡Hola, Lenalee! — Saludó a Miranda mientras agitaba la mano igual que a ella y Rane sonrió. —Ey, Miranda, Rane, Lenia! — Lenalee se sentó entre Miranda y Rane. — ¿Cómo fue tu fin de semana? — Miranda preguntó con sus labios curveados a Lenalee y ella se echó a reír en silencio. —Bueno, estuvo bien aunque no hice mucho. —
Rane se encogió de hombros. — ¿No le dirás lo que en serio sucedi-
Lenalee puso un gran trozo de sándwich dentro de su boca y le mando una mirada mortífera. Miranda y Lenia la miraron pellejudamente y Lenalee sudó por su cabeza. —R-Rane, ¿Acaso tu mamá no te dijo que no hablaras con la boca llena? — Ella le preguntó nerviosamente y medí-tartamuda mientras Rane empujaba el bocadillo de su boca.
—¿Estás loca? ¿Qué piensa hacer? ¡¿Matarme? — Rane preguntó histéricamente, medio ahogado mientras escupía las orillas del pan. Lenalee sonrió inocentemente, —No, sólo te recordaba. — Ella la miró fijamente como si sus ojos le dijeran algo, murmurando ¡No digas eso!
¡Vale, vale! Rane susurró mientras arreglaba su collarín y sacudió la cabeza. Miranda se levantó las manos y miró a sus tres amigos, —Muy bien, ¡entonces! ¿Vamos a empezar a comer? — Puso sus manos juntas mientras les mandaba una linda y cómoda, típica sonrisa de la amistad de Miranda pero no duro mucho hasta que algo sucedió.
Entonces la puerta del techo crujió, abriendo lentamente y de repente con una gran fuerza revelando un hombre locamente enojada muy alto y pelo largo y un conejo asustado. — ¡Oye, Yuu! ¡Cálmate, no es la gran cosa! — Lavi salió saltando y evitando que fuera cortado a la mitad por la espada que Kanda sostenía, peleando en serio de vida o muerte o más bien, temporada de caza de conejos.
— ¡ALTO AHÍ PARA PODER MATARTE! — gritó Kanda mientras balanceaba Mugen hacia el conejo saltarín, perdiendo todo el maldito tiempo en el Kanda desperdiciaba en mera babosada, solo por una 'pequeña' falla de Lavi que hizo al molestar al rudo y escalofriante de Kanda Yuu, el samurái con aspecto de chica. — ¡VOY A ATRAPARTE! — Él dijo, apuntando al mismísimo conejo que se escondía temblando una esquina variada.
Lenalee, Miranda, Rane y Lenia sudaron a los dos. Lenalee valientemente se enfrentó a ellos, poniéndose de pie de su lugar mientras se dirigía a ellos con un aura oscuro de lo molesta que estaba al haber interrumpido su único tiempo de paz y relajación. — ¡Oigan, ustedes dos! ¿Podría usted por favor-
— ¡ESTOY HARTO DE TI MALDITO CONEJO RABIOSO! — Él pelirrojo saltó detrás de Lenalee, agarrándola de los hombros usándola como escudo anti-Kanda, quien se dirigía igual de enfermo que hace un par de segundos. Sin embargo, Lenalee no le temía a Kanda, era rudo, frío y antisocial pero tal vez no sea un despiadado como para lastimar una chica, digo, siendo un chico.
— ¡Finalmente, mi héroe! — Dijo Lavi, abrazando a Lenalee fuertemente mientras el conejo lloraba al haber enfrentado la muerte a tan temprana edad. — ¡Muévete! — Kanda miró fríamente a Lenalee y ella puso las manos sobre su cintura con un gesto de enojo. — Hasta que ambos se vayan a pelear allá abajo ¿quieren? — Ella dijo con ira y Kanda gruñó.
— Che. Nos gustaría, aunque el conejo retrasado corrió hacia las escaleras dirigiéndose arriba y cómo yo lo estaba persiguiendo, terminamos aquí. — Kanda se quejó, cruzando sus brazos y volteando a ver el conejo dirigiéndose a él.
— ¡Espera! — Lenalee lo detuvo y el suspiró. La chica volteó a ver a Lavi, — Lavi es tu nombre, ¿cierto? — El pelirrojo asintió con una larga sonrisa. — ¿Qué hiciste para hacer a Kanda tan enojado? — Lavi se rascó la cabeza por un tiempo antes de empezar. —Pues veras, cuando nos reunimos en la puerta, le dije Yuu acerca de las porristas…
— Maldita sea, Baka Usagi! ¿Cuántas veces tengo que decirte? ¡No me toques! — Se quejó el samurái enojado mientras que el pelirrojo híper lo jalaba hacia el gimnasio y se escondieron detrás de un par de bancos que se encontraban cerca del escenario. De ahí se observaba el área de deportes donde las porristas hacían sus ensayos.
— Bien entonces, vamos todas a practicar la rutina de nuevo— Gritó la bella rubia Eliade. Se las arreglaron para practicar sus saltos comenzando con un brinco hacia adelante. Todas ellas formaron una línea, saltaron hacia adelante y extendieron los brazos y las piernas separadas formando una 'X'.
— Ey, Yuu! Vamos a echar un vistazo más de cerca. — Lavi jaló a Kanda pero aun viendo al gimnasio para ver a las porristas haciendo ahora un salto en el que saltaban abriéndose de piernas y tocaban sus dedos del pie con sus manos. Corrieron hacia del bebedero, fingiendo que bebían de ella, pero ellos seguían observando, o al menos Kanda parecía el desinteresado.
El grupo continuó practicando su rutina por unos minutos hasta que cambiaron para hacer una preparación de extensión, estando ya preparadas, hicieron cuatro grupos de tres por lo que había cuatro pequeñas pirámides en cuanto dos de cada grupo, esta ultima saltaba sobre ellas formando un triangulo. Cuatro chicas eran las que estaba encime, que de las de la parte superior Eliade era una de ellas, hicieron una voltereta hacia atrás desde la parte superior.
Lavi dio la mayor parte de su atención atentamente hacia el frente de él, observando cómo sus faldas se volaban sobre su espalda, mostrando todo
— ¡Yuu! ¿Has visto eso? — Lavi dijo silbándole a las chicas y jaló del brazo de Kanda dentro del gimnasio ahora, obteniendo un mejor asiento en la película. Se sentaron en los bancos del gimnasio, donde se podía ver más claro las acciones del equipo y se quedaron mirando a las porristas. — Eso fue repugnante, Usagi! — Kanda dijo con una expresión de disgusto cuando a las chicas se les volvieron a subir las faldas tras otro paso y Kanda se quedo callado.
— Eres tan agrio, Yuu. ¡Ven y disfruta de su vista! — Lavi dijo sin dar la vuelta para seguir viendo el espectáculo. A Kanda no le importaba y su mente se distrajo hacia otro lugar sin mirar a lo que estaba delante de él. Ahora en serio demostraba lo agrio qué era.
— ¡Ahora bien! ¡Cantemos la rima, chicas! —Eliade gritó, lanzando sus manos en el aire y corrió a la mesa cercana donde se colocaba sus pompones y los agarró, así como el resto. Los ojos de Lavi brillaban, estaba disfrutando mucho de esto y aun más cuando las chicas comenzaron con su canto.
—No, no, no va a entrar, rodará el aro, pero no entrará ¡ASÍ ES!—Se levantaron de un salto haciendo el primer movimiento que comenzaron a practicar cuando pusieron un pies por primera vez en este gimnasio y siguieron cantando mientras mostraban otros pasos que no habían ensayado.
— ¡Canten con los tigres, canten con el ritmo, rima con los tigres! —Las chicas aplaudieron al unísono y volvieron a hacer su rutina. Lavi todavía veía y Kanda sin ni siquiera darse la vuelta, no dio ninguna atención excepto en sus pensamientos, su propia amarga y antisocial mente, perdido por completo en sí mismo.
— Levántense de su asiento, una vez que sientas que tus dedos empiecen a-
Eliade fue empujada a medio de la cancha, siendo un tal de peli largo el que había caído sobre ella viendo una expresión no muy feliz del chico. Kanda rápidamente se puso de pie ya que había caído en la parte superior de Eliade. — ¡¿Qué crees que estás haciendo? ¡Estamos en medio de nuestro ensayo! —Eliade gritó y el samurái se molesto.
— ¡Yo no lo hice a propósito! ¡Fue ese pelirrojo que está ahí! —Kanda enojado señaló a Lavi, pero antes de que cualquiera pudiera avanzar un pie para corretearlo, el pelirrojo saltó de su asiento y corrió hacia el baño de hombres encerrándose con seguro mientras se escondía en entre las puertas sentado en el retrete temblando del terror.
— ¿Crees que me voy a creer eso? — Eliade dijo empujando Kanda. Oh, como le gustaría a él golpearla tan duro por haber hecho eso sin embargo el tenia una razón porque no hacerlo, el es un hombre y el respeta las mujeres, no caería tan bajo. —Yo no estoy mintiendo. —Afirmó el chico.
Eliade hizo un silbido de llamada con sus labios, todo el equipo de porristas se reunieron en un par de segundos mirando viciosamente a Kanda.
—Chicas. — Fue lo último que salieron de los labios deEliade antes de que todo el equipo persiguiera a Kanda, casi causando un temblor de lo enojadas que estaban por haber interrumpido su ensayo.
¡Mierda! Kanda murmuró mientras empezaba a correr hacia el baño de los hombres e hizo girar la manija, pero no parecía abrir aun girándola para el lado opuesto y viceversa por un par de veces. ¿Qué? El pensó, ¡la puerta no se abría! Maldito conejo…
Golpeó la puerta dos veces pero no parecía haber conseguido alguna respuesta.
—Zanahoria, ¡abre la puerta de inmediato! — Miró hacia atrás un momento, viendo que todo el grupo se estaba cerca y no tenía más remedio que seguir corriendo hasta donde sus piernas lo llevara. Todas las chicas persiguieron a Kanda, y a la vez lanzaban sus pompones hacia él. —¡Pagaras por esto, zanahoria! —Kanda gritó, haciendo un efecto de eco entre los pasillos.
Mientras tanto, Lavi salió del baño y decidió ir hacia la azotea ya que Kanda estaría pensando en matarlo, juzgando a lo que había dicho anteriormente. ¡Qué hermoso día era hoy! ¿eh?
Se llevó al pelirrojo del cuello de su camisa, bajando las escaleras mientras el otro lloraba.
Lenalee suspiró. —En serio, estos chicos... — Se dio la vuelta para volver con sus amigas dándoles otra de sus dulces sonrisas. Rane seguía mirando hacia donde estaba el pelirrojo, pero perdiéndolo de mira volvió a mirar a sus amigas quienes las miraban de forma extraña. Lenalee se dio cuenta de nuevo y se sentó a su lado empezando con otro tema.
—Estas ocultando algo de nosotras. — Lenalee le dijo poniendo sus manos en su cintura mirándola fijamente y muy confiada a Rane y la peli negro sonrojó. — ¡N-No es cierto! — Ella dijo tratando de ocultar su rubor. Miranda y Lenia se rieron de la reacción de Rane pero esta las miró un poco molesta. —Estás ruborizando. — Dijeron las tres al unísono.
—Está bien... — murmuró Rane, dándose por vencido y les dijo lo que tanto mantenía como secreto, —Es el pelirrojo, ¿de acuerdo? No malinterpreten, no me gusta ni me enamoré de él, no es nada así. Él sólo me llamó la atención. — Ella dijo lo suficientemente alto para que las tres pudieran oír. Lenalee asintió, —Bueno, parece que le gustas, ¿sabes? —
— ¿Qué quieres decir? — Rane parecía confundida, levantando una ceja y Miranda sonrió nerviosamente. —No te quería decir, pero te estaba mirando por la ventana de su clase cuando estábamos en la clase de educación física— La morena dijo, levantando el dedo. Lenia había quedado callada toda la conversación y se sintió como que quería decir algo.
—Este sándwich es delicioso
¡Ahí lo tienen! Fin del capítulo y actualmente estoy escribiendo el capítulo seis, en realidad esto es más una adicción que un simple pasatiempo, en serio. Me tarde unos 3 día escribiendo esto, ya que lo quise hacer un poquito más largo, llenando 7 páginas de Word y 4,686 palabras. Así que de todos modos, no olviden comentar. ¡Nos vemos la próxima actualización!
