¡Aquí estoy! Actualizando el sexto capítulo, o llámenlo el sexto día de la historia. Voy a tratar de hacerla un poco más rápido para llegar bien a la historia y no mantener este cuento aburrido, pero tampoco iré de los más rápido porque dejará a la gente… WTFeada. Tal vez el nudo podría comenzar en los capítulos 9-10? Voy a pensarlo. Yay! Escribí esto mientras escuchaba el OST de Kaichou wa Maid-Sama así que tal vez el capítulo salga un poco KWMS-ish. No soy dueña de D. Gray-Man es más bien de Hoshino, ¡Disfruten!


Lenalee Lee estaba fregando fuertemente el suelo del laboratorio con un estropajo, Miranda estaba barriendo la tierra y el desorden de escombro del piso mientras que Rane y Lenia recogían y acomodaba el demás desorden. Lenalee se limpió el sudor de su frente con el dorso de su mano una vez que terminó con la mitad de su trabajo. Lentamente y estando un poco exhausta, estiró los brazos hasta de se dio una palmada en la cara, ¿Por qué tengo que hacer esto? Se quejó mentalmente.

—En serio, ¡¿por qué tenemos que hacer esto? — Rane gruñó mientras recogía los pedazos de vidrio roto que habían caído en frente de la ventana rota. Lenia sonrió tratando de ser un poco optimista, —Está bien, ya casi terminamos de todos modos. — Lenalee mantuvo su fuerza, fregando aun el suelo y tallando cada vez más fuerte que las manchas desaparecieran.

— ¡Pero no fue culpa nuestra! No es justo... — exclamó Miranda, apareciendo en la esquina cambiando a modo emo en el rincón lleno de pena y lagrimas. Lenalee suspiró y trató de reír a lo largo de la situación. —Bueno, demuestra lo mucho que cumplimos con nuestras obligaciones. — ¡Estoy agotado, no puedo tomar esto por más tiempo! La mente de la china desacordaba con lo que había dicho, estando cansada como las demás.

—Lenalee, sin ofender, pero eso fue estúpido. — Declaró Rane y Lenalee quedó un poquito avergonzada sin en embargo asentía en su mente. Pero aún así hicieron su tarea para no tener doble detención. —Si voy a hacer esto, ¡me gustaría hacerlo con los verdaderos culpables! — Rane se volvió oscura, aventando brutalmente los cristales rotos a la basura. Las tres niñas sudaron en cuanto la peli negro desataba su furia.

—Maldita sea, ¡Kanda y Lavi nos deben una! — Lenalee dijo, maldiciéndolos humildemente en su ausencia, tomando el trapeador y comenzó a limpiar el piso rápidamente que nadie podía seguir el ritmo de sus brazos hasta que notaron que el piso echaba chispas. — ¡Seguro que sí! — Rane respondió igual de furioso que ella, la china y la italiana volviendo oscuras al instante extendieron su aura oscura alrededor de la habitación.

Miranda y Lenia se arrinconaron para evitar hacer contacto con tales pensamientos maliciosos y maldiciones mortíferas que estas las sometían en tal habitación de química donde cualquier cosa podría estar en riesgo de haber sido malditas. —Son unos monstruos... — Miranda susurró a la rubia, — ¡Ya me di cuenta! — Lenia le respondió en voz baja.

Se reunieron en la puerta de la escuela una vez que terminaron con sus deberes. — ¡Nos vemos mañana! — Miranda se despidió con la rubia a su lado, Lenia quien sacudía la mano a despedida. Las dos empezaron a caminar de vuelta a su casa cuando Lenalee y Rane le habían devuelto la despedida y así, se retiraron. Rane, tomó el camino opuesto de ellas donde se localizaba su hogar.

Una vez que las otras dos se fueron lo suficientemente lejos, ya no pudieron ser vistas así que la peli negro se fue. Caminó un par de pasos hasta que notó algo raro. Rane dejó de caminar, dándose la vuelta para ver a Lenalee. Ella todavía estaba parada en la entrada de la escuela y Rane levantó una ceja ya que tenía pensado en que ella la acompañara a su casa pues, eran vecinas después de todo. — ¿Vienes o qué?

Lenalee sacudió la cabeza con una sonrisa pequeña en sus labios, contestándole la pregunta. —Tengo algunas cosas que hacer antes de irme. Te veo después. — Rane inclinó la cabeza y se encogió de hombros, poniendo las manos en los bolsillos de su abrigo azul oscuro. —¡Nos vemos entonces! — Ella levantó la mano cuando salía en su camino a casa, señalando una despedida y Lenalee igual.

Lenalee caminó dentro de la escuela, y miró por la ventana mirando el cielo. Era una hermosa puesta de sol, lentamente el sol caía al horizonte. Era tranquilo y lento, el sol reflejaba sus últimos rayos del día de color naranja a medida de que se oscureció ligeramente. Ella podría haberse quedado ahí viéndolo todo el día, pero como había dicho antes, había cosas por hacer.

De la nada, Lenalee sintió un par de brazos envolviéndose alrededor de su cintura, sosteniéndola fuertemente en contra de otra persona. Sentía una nariz y un par de labios sobre su cuello que trasladaron a su oreja en cuánto una voz suave susurró justo en su oído, —Boo.

— ¡OYE! ¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO? — gritó Lenalee, apartándose de un salto mientras señalaba al supuesto culpable que se atrevió a tocarla de esa manera. Su cerebro repentinamente empezó a trabajar con la imagen de la persona que estaba justo delante de ella, alzando los brazos como culpable con sudor cayendo de su cabeza. —Ah, solo eres tu... — Murmuró ella mientras que el otro trataba de reír aunque no pudo de lo asustado que había estado.

—E-Está bien... — Allen dijo nerviosamente mientras sostenía sus manos como si estuviera siendo arrestado como un criminal. Lenalee suspiró y caminó por los pasillos hasta que al llegar a la puerta clase de Literatura, notó que Allen la seguía.

— ¿Qué te trae aquí de todos modos? — Preguntó Lenalee una vez que insertó su clave en el candado en su casillero y se abrió, buscando entre sus cosas mientras murmuraba cosas para sí misma. Cómo te atreves a tocarme... Maldito... Lenalee se susurraba a sí misma y Allen parecía haberla escuchado así que se rió entre sus dientes.

—Había un grupo de chicas que me habían estado persiguiendo desde el inicio del ciclo escolar. — Se recargo en el casillero que se encontraba seguido del de Lenalee. Se encogió de hombros y respiró hondo. — No quería que supieran donde vivo así que decidí esconderme por ahí hasta que la escuela estuviera vacía. — Lenalee lo vio un poco enojada. Justamente como Rane me había dicho, es demasiado popular entre las chicas… ¡Sin embargo! Yo creo que es un acosador pervertido.

—Además, no tenía nada que hacer en casa, ya que Kanda y Lavi estaban peleando otra vez... — Allen dijo un poquito irritado y el ojo de Lenalee parpadeó.

— ¿Cómo puedes vivir en paz cuando vives con esos dos? — Lenalee preguntó, indignada, mientras que ponía un cuaderno en su mochila y cerró su casillero aún prestando su atención al chico. —Creo que no nací para vivir en paz. — Allen bromeó riéndose en voz baja mientras que Lenalee se limitó a sacudir la cabeza.

—Mal por ti. — Contestó ella poniéndole una mano en su hombro y continuaron a caminar entre los pasillos donde cada uno de sus pasos hacían eco. Llegaron a una puerta donde se leía 'Laboratorio'. Lenalee tomó las llaves de su bolsillo y las insertó en la manija de la puerta, abriendo ligeramente la entrada revelando un par de mesas bien pulidas y un piso limpio.

—Wow. Este sitio está demasiado limpio. — Comentó Allen, observando el salón cuidadosamente como si fuera la primera que entrará y volteaba a ver cualquier cosa que le llamaba la atención. Lenalee se dirigió a un grupo de cajas que estaban tiradas en el suelo. Cogió una y lo puso dentro de armario de la clase, y caminó hacia la pila de nuevo para guardar otra.

—Pues, como ves, Kanda y Lavi hicieron un lío en la última hora de la escuela... — Se estremeció con sólo recordar las últimas palabras de Kanda... Te estaré esperando en el infierno, Baka Usagi. Y eso fue sólo el momento en que el prefecto los puso a limpiar el almacén de la cafetería, y no fue agradable ya que la cocinera los acompañaba y era grande… y gorda.

—Por lo tanto, fuimos obligadas a limpiar el laboratorio, ya que estábamos tratando de detenerlos, aunque la maestra malinterpretó y pensó que éramos parte del problema. — Dijo Lenalee mientras ella se inclinó hacia abajo para mover más de las cajas del suelo.

—Hmm... Que injusto. — Murmuró Allen, caminando hacia ella. Lenalee aún estaba inclinada acomodando las cajas cuando de pronto sintió algo... un viento soplar hacia su… esteee, trasero. ¡Espera! ¿Estaba desnudo?

— ¿Cómo pueden las chicas estar tan cómodas usando esto? — El peli blanco le preguntó mirando por debajo de la falda de Lenalee, levantándola de los bordes mostrando sus calzones de color rosa con bolitas blancas. — ¡DEJA AHÍ MALDITO PERVERTIDO!— Gritó Lenalee directamente en la cara de Allen, mientras que rápidamente se cubrió su ropa interior, jalando su falda hacia abajo por las orillas.

Lo miro muy rabiada mientras que el se paraba ahí inocentemente pretendiendo ser un angelito. —Y-Yo solo preguntaba... — balbuceó Allen, Lenalee juró que no dudaría en golpearlo la próxima vez que haga algo así. —No mientas. ¡No eres más que un pervertido! — Lenalee le sacó la lengua, aun estando sonrojando un poco y sosteniendo la falda fuertemente contra sus muslos.

Él la miró otra vez mirándola un poco enojado con sus ojos algo enchinados. —Yo no soy un pervertido. — Su vena se marcaba sobre su frente. Lenalee sonrió maliciosamente, — ¿En serio? A juzgar por tu cabello blanco, debes ser un pedófilo. — Ella bromeó, provocando a que él se ponga aun más enojado.

—Oh-ho. Y no digas que así no te gusto. — Sopló Allen, ahora haciendo que ella se enoje. Lenalee empuño sus manos a sus lados, — ¡ESE NO ES EL PUNTO! — Ella le gritó y el otro se echó a reír.

Después de haber terminado su pelea y de haber colocado las cajas en su lugar, ella cerró la puerta y bajó las escaleras, en dirección a la puerta de la escuela pasando por la reja antes de cerrarla.

Salieron de la escuela y ella se dirigió de vuelta a casa, creyendo que tomarían rutas diferentes, pero... — ¿Acaso me estas acechando otra vez? — Cuestionó Lenalee y Allen levantó una ceja en confusión. —Nunca te he acechado. — Sonrió gentilmente y Lenalee se dio la vuelta, asintiendo con la cabeza mientras los apuntaba apuntando acusadoramente. — ¡CLARO QUE SI LO HAZ HECHO!

Él se rió entre sus dientes, —Aw, vamos. Sólo te estoy encaminando a casa. — Ella suspiró y se cruzó de brazos mientras rodaba sus ojos. —Bueno, supongo que no importa de todos modos... — Siguió caminando a donde se dirigía mientras el corrió hasta haberla alcanzado y así ella empezó a hablar para mantener una ligera conversación personal.

—Así que dime, Walker... ¿De dónde eres? — Lenalee preguntó con curiosidad —Pues tu sabes, me imagino de que no eres de por aquí. — El asintió y respondió simplemente, —De la Gran Bretaña, a pesar de que me mudé aquí desde temprana edad, apenas recuerdo algo de mi ciudad natal…

—¡Impresionante! Yo vengo de China, pero no viví allí mucho tiempo desde que tuve que trasladarme a diferentes lugares casi cada año. — Lenalee se echó a reír en voz baja y Allen asintió con la cabeza. —La última vez que me mudé a otro lugar fue... hace quince años. — Dijo él mirando hacia el cielo que ya estaba oscureciendo.

—En realidad... Por un lado, no me gustaría trasladarme de un lugar a otro lugar tan pronto, pero supongo que permanecer en el mismo lugar todo el tiempo es un poco aburrido, ¿no? — Los dos rieron y el peli blanco estuvo de acuerdo.

—Otra cosa que me gustaría preguntarte... por lo que he escuchado, — comenzó Lenalee y Allen simplemente no quitaba la sonrisa de su rostro. Hasta que finalmente la pregunta salió por los labios de la china, — ¿Por qué te comportas de manera diferente conmigo en comparación a como lo haces con el resto? — Ella inclinó la cabeza un poco viéndolo como su expresión cambiaba poco a poco.

Él se detuvo por un momento, mirando al suelo mientras su sonrisa se desvanecía. Lenalee lo miró con sorpresa, ¿He dicho algo que no debía de haber dicho? Ella se cubrió la boca con suavidad antes de disculparse por si acaso, —Lo lamento yo-

—No digas más cosas. Estás empezando a interferir. — Le dijo con frialdad y se marchó. Lenalee se quedó allí parada en la oscuridad, sola, lo que la hizo sentir mal por lo que había dicho. Todo estaba saliendo bien, y ella lo había echado a perder todo solo por una simple pregunta. Por otro lado, también pensaría que ella no sabía de esto, algo va mal…

—Soy tan estúpida... — Murmuró y huyó a casa, sola en la oscuridad. Comenzaron a caer lágrimas por su rostro, cayendo en su camino y corrió mucho más rápido tras la desesperación que la hacía sentir rara y queriendo estar escapando de sus errores.

¿Por qué me afecta tanto un error menor como este? Justo cuando estaba a punto de cruzar la calle, oyó las ruedas de un camión arrastrándose en el camino, dando la vuelta rápidamente quedando parada frente a la camioneta. Cerró los ojos ante la inmensa luz delante de ella, siendo el transporte que intentaba frenar pero al final parecía haberse volcado hacia enfrente, cayendo hacia Lenalee.

Antes de que el coche hiciera impacto en ella, se desmayó debido a la tensión y lo único que recordó en ese entonces es que se quedó dormida antes la luz que se iba desvaneciendo y eso fue todo.


Bueno, el capítulo de hoy más corto, porque no tenía tiempo suficiente y como castigo, voy a tener que escribir un capítulo más largo para el día siete... ¡Estoy a 5 minutos para que mi curso de ingles pero mi papá tarda mucho! Ahora, ¡todos los comentarios son bienvenidos! Nos vemos la próxima actualización ~!