Okay, aquí vengo de nuevo traduciéndoles este capítulo, le doy unas gracias a Miguel Aiko por haberme corregido un pequeño errorcito que cometí en el anterior. Trataré de ser lo más atenta posible para no equivocarme en cuanto mi ortografía, de ahora en adelante lo checaré dos veces. En fin, como ya todos sabes no soy propietaria de D. Gray-Man, es solamente de Katsura Hoshino.
Ahora sí, los dejo, ¡Disfruten!
Lo último que ella recordaba es haber caído frente una luz y de repente una oscura eternidad a su perspectiva. Un rato más tarde, vio luz otra vez, un horizonte que brillaba frente a su vista. Lenalee parpadeó un par de veces y la luz comenzó a hacerse grande o pequeño, justamente con el mismo ritmo en el que ella parpadeaba. Cuanto más ella abría los ojos, cuanto más grande esa luz lo hacía hasta haber abierto completamente los ojos mirando a la bombilla grande colocada sobre la pared encima de ella.
El techo era de un color agradable y cremoso con arreglos de color rojo en las orillas. La bombilla tenía acomodado unas cuantas velas alrededor de los sostenedores de metal. De repente, notó que la cama en la que ella estaba apoyada era un demasiado cómoda.
Rápidamente, se levantó de la cama mirando a su alrededor con sorpresa en sus ojos, girando sus iris alrededor de la habitación explorando cada rincón. La sala estaba llena de pinturas rústicas y hermosas. El suelo estaba cubierto con una mullida alfombra roja, mientras que en la cama extra grande en la que ella recostaba había una mesa de noche al lado con una lámpara que por visto parecía muy cara.
Lenalee jadeaba, negando con la cabeza y se asomó un par de veces para asegurar que esto no era real porque no estaba en su cuarto. Debo estar soñando... Se levantó de la cama, dejando que la manta cayera de su cuerpo cuando se dio cuenta de algo.
-Oh, genial. Mi ropa creció pies y escapó. – Lenalee suspiró tirando de los bordes de la camisa larga de botones que llevaba puesta además de su ropa interior. La camisa era muy larga como para ser de ella, llegando a la mitad de sus muslos. Lenalee buscó debajo de la cama, encontrando nada al final. Se rascó la cabeza viendo a todos lados hasta haber revisado en los cajones de la mesa de noche, encontrando algo que ella no esperaba ver que en serio le hacía pensar, cosas... ropa interior masculina.
-Eek!- Lenalee chilló cerrando el cajón con gran fuerza, causando a que el pequeño mueble temblara un poco y escondió su rubor, prefiriendo la idea de ir a buscar en el armario. Todo lo que se encontró fue ropa de hombre hasta que encontró una camisa similar a la que llevaba puesta. Se quedó mirando la camisa colgada, formando una conclusión en su mente... Sólo hay una razón por la que estoy usando esto—
El resto de su pensamiento fue incompleto ya que las imágenes mentales ya estaban apareciendo en su mente y eso en lo que ella malpensaba no le agradaba mucho, con los cachetes mucho más rojos de cómo antes los tenía.
De repente, la manija de la puerta empezó a moverse. Lenalee rápidamente cerró el armario, pero ya era demasiado tarde ya que la puerta se abrió revelando a ciertas personas. Dos chicos familiares estaban parados justamente frente la puerta con sus mandíbulas cayendo hasta el suelo, siendo la misma cosa que Lenalee había hecho después de verlos a ellos.
-¿Q-Qué estás haciendo aquí?- El samurái le preguntó sorprendido y Lenalee se sonrojó.
-Además, ¿por qué te has puesto eso?- Preguntó Lavi, señalando la camisa de hombre que llevaba puesta Lenalee, quien rápidamente jalo la camisa sobre sus muslos para evitar que ambos vieran sus calzoncillos.
Puso sus manos sobre su cintura. -¡Eso es lo que me gustaría saber!- Lenalee gritó ahora empuñando sus manos en sus lados y luego suspiró mientras se sentaba en la cama.
-¿Por qué estoy aquí?- Lavi se encogió de hombros y a Kanda no le importaba nada en absoluto, murmurando su habitual 'Che'.
-Debió ser obra de Allen, ya que te encuentras en su cuarto.- Lavi levantó una ceja, encogiéndose de hombros otra vez y luego se dio la vuelta decidiendo ir por las escaleras una vez que su estómago rugió.
-Tengo hambre
Lenalee frunció las cejas como su vena se marcaba en la frente. – ¡WALKER!- gritó ella mientras Kanda y Lavi sintieron un gran temblor en la casa al ruido que la chica había hecho hace unos segundos.
-S-Será mejor que me vaya a desayunar.- El pelirrojo sonrió nerviosamente alejándose de la habitación donde la chica rabiada se localizaba.
-Che.- Kanda lo siguió.
Justo a tiempo, el de peli blanco se encontraba corriendo como flash por toda la casa hacia su habitación, y una vez llegando a la puerta un poco desesperado, miró hacia los lados una y otra vez asegurando de que Lenalee no había hecho un desorden tras haberse cabreado.
-¿Q-Qué? ¿Lenalee despertó? ¡Mierda!- Allen suspiró una vez que llegó a la sala mirando a los locos Lenalee cruzando los brazos.
-¿Qué?- Preguntó él en voz baja, mientras que la cara de la chica se volvió más amenazante, obligándole a confesar la razón por la que ella estaba aquí, en esta casa, en esta habitación. Allen redució los ojos y la miró con una derrota en su cara.
-Ahora en este momento dime porqué estoy aquí.
Suspiró. -Pase a ayudarte antes del accidente.- Declaró mientras ella inclinaba su cabeza debido a la confusión. Al parecer, nada de esto se le hacía familiar porque ningún accidente había ocurrido en estos días, y mucho menos en años. -¿Accidente?
-Sí, justo después de que me aleje, vi un coche que pasaba por la calle en la que te dirigías, así que corrí para llegar antes de que te golpeara.- Explicó Allen con una pequeña sonrisa, Lenalee prestado atención con cuidado, y lo miró enojado de repente.
-¡Hice algo bien, deberías agradecerme!
Lenalee hizo una mueca. –Pero hay algo que me incomoda.
-¿De lo que hice?- El peli blanco levantó una ceja. -¿No estuvo bien?
-Eso sí fue amable de tu parte, pero, ¿era necesario quitarme la ropa?- ¡En serio! Eso me pregunto yo ya que acabo de despertar casi DESNUDA en la habitación de WALKER. Al menos que mis pensamientos pasados sean reales… ¡Oh no! Al parecer sí.
-¿Ropa? Yo no te quité la ropa—
Allen volteó a ver que Lenalee estaba usando una larga camisa que al parecer era de un cierto peli blanco, rápidamente mostrando un rubor pasando por su cara viendo que estaba en… ropa interior.
-Ah ya veo…
El chico lo dudó un poco en contestar, abriendo su boca una vez y cerrándola con sus mejillas totalmente ruborizadas, pensándola un poco hasta hablar por fin.
-A-Acerca de eso... Ah, bueno, de hecho y-yo…- Allen puso una mano en la parte posterior de su cabeza, riéndose de vergüenza...
-¡¿Qué diablos? No hay más leche, Usagi!- El samurái le gritó con ira, tirando de la puerta del refrigerador lo que le llegó como zumbido al pelirrojo.
-¡¿Y qué esperas que haga, Yuu?- El pelirrojo gimoteó, queriendo comer su cereal pero puso abajo la cuchara y el de cabello oscuro lo miró fijamente, viéndose muy amenazante para Lavi.
-¡Muy bien! ¡Pero ojo que Yuu no toca mi cereal!- Se puso los dedos sobre los ojos y luego lo señaló diciéndole: 'Te estoy viendo'.
-Como si alguien quisiera comer el desayuno de un conejo retrasado.- Kanda rodó los ojos, - me pegaría la tontea de tan solo darle una cucharada.
-Eso no fue lindo, Yuu.
-Che. La verdad no cuento con lo que tú opinas.- Este se volteó hacia otro lado, ignorando completamente los que el pelirrojo murmuraba acerca de lo mal educado que Kanda era.
-¿Por qué no subes y molestas a Allen?- Lavi dijo un poco irritado, -¡Odio siempre ser tu víctima principal!
-Tsk. Cómo si yo quisiera ver que estarían haciendo ese Moyashi y la chica. Cosas que no son para nosotros.
Lavi sudó por detrás de su cabeza. –Yuu es un pervertido. Esta pensando que Allen y Lenalee están—
-¡Calla conejo, que no aun no veo la leche por ningún lado!
El pelirrojo frunció el ceño. – ¡Yuu ya no es mi amigo!- Dijo mientras lo señalaba como si fuera un presunto culpable.
-Señalar es grosero.- Kanda declaró simplemente como Lavi puso el brazo dentro del abrigo y siguiendo el siguiente brazo.
-Raro escuchar eso de un pervertido.- Sonrió Lavi acomodándose bien el abrigo, dirigiéndose a la entrada y Kanda parpadeó un par de veces mientras procesaba bien esas palabras en su cerebro.
Lavi abrió la puerta y antes de haber salido corriendo al cerrar la puerta, oyó un fuerte '¡BAKA USAGI!' desde el interior de su casa. Lavi se echó a reír en su camino, corriendo por su vida antes de Kanda llegara alcanzándolo mientras intentaba asesinarlo con Mugen.
El pelirrojo había llegado ya a la entrada del supermercado y se detuvo por un tiempo para respirar profundamente, jadeando porque la corrida que había tenido todo el camino lo había dejado exhausto. Levantó la vista hacia el cielo, notando que estaba oscuro y ahora se dio cuenta de que el sol no había salido desde ayer. Tal vez iba a llover de nuevo.
Se levantó erguido, y se dirigió a la sección de bebidas, como hacia su camino se encontró con unos ojos rojos familiares dirigiéndose a la sección de aperitivos. Lavi se detuvo cuando la persona le pasó por un lado, ni siquiera se dio cuenta de él en absoluto.
-¡Ey, espera!- Lavi jaló a la chica, quien se dio una vuelta al ver que sus rizos negros caían por su cuello. Su expresión cambio a sorprendida al ver al pelirrojo quien conoció en la escuela, pero ella prefirió pretender que ni siquiera se conocían.
-¿Quién eres tú?- Ella le preguntó alzando una ceja, tratando de fingir ser una completa extraña. Lavi jadeó un rato ya que su respiración se fue de nuevo, estando todavía un poco cansado de la carrera. Cuando ya se recuperó completamente, sonrió para la peli negro tratando de averiguar a que si era la misma de la preparatoria.
-No lo sé, puede que yo sea Lavi.- Dijo riéndose entre dientes haciendo una mirada seductora hacia la chica para hacerla sonrojar y actuar como si le diera sentimientos.
Al parecer, ella no cayó en el truco. Inclinó la cabeza y luego chasqueó los dedos, -Siempre estás con ese tipo con el pelo largo uhh... ¿cómo se llama de nuevo—
-¿Te refieres a Yuu?- Contestó Lavi, -Aunque no le gusta ser llamado así.-
Ella asintió. -Supongo que ese debe ser.- Rane dijo y luego lo volteó a ver con curiosidad. –Así que en el super…- Empezó, caminando con Lavi alrededor del mercado.
-Yuu quería leche.- Replicó Lavi y ella se rió en voz baja, tapándose la boca para no ser oída y se volteó su cara.
-Lo siento, es que tu sabes parece… un chico, malo… Olvídalo.- Dijo ella sonriendo nerviosamente y este rió.
-Está bien. También se escucho raro cuando él lo dijo.
-Uff. Me imagino que mil veces más gracioso.- Rane se rió normalmente mientras se imaginaba al samurái pidiendo leche. Bueno, más bien rogando por la lactosa.
-¡Jajaja! Si de hecho, algo como que 'Conejo, Yuu te demanda una leche'. Eso si suena Kanda.
-Wow. Los imitas muy bien.
-¡Claro! ¡Soy el que lo tiene que aguantar todos los días!
-Mal por ti.- La chica le dio unas palmaditas en la espalda, despacio tratando de lamentar lo que este tenía que sufrir cada mañana con este cara de asesino que vivía bajo el mismo techo del pelirrojo.
-Jeje. Todo bien, ahora, ¿Por qué estas tu aquí?
-Y pues yo...- Rane se encogió de hombros, navegando entre las papitas, tomando algunas bolsas de palomitas de maíz.
-Iré a ver una película con las chicas esta noche ya que no hay clases.- Lavi le ayudó a llevar las gaseosas y Rane le agradeció en silencio al cargar las bolsas de papitas ella misma.
-¿Una peliculada? Es raro que no me inviten.- Lavi bromeó y Rane le siguió el chiste con otra broma.
-Una fiesta sin Lavi es una fiesta.- Ser rió la peli negro y Lavi le levantó una ceja con una sonrisa en sus labios.
-¿Me acabas de llamar aguafiestas?
-Suena lindo.
-¡Pero no lo soy!
-¡Claro que sí!- el pelirrojo rodó sus ojos dándose por vencido.
-Está bien, si lo soy.- La chica se echo a reír tras el dicho del chico y se nombró ganadora de su pequeña 'batalla' y Lavi sudó de nervios. Esta sí que es rara…
Abrió la nevera pequeña, sacando un litro de leche, poniendo todo en la pequeña cesta que Rane cargaba mientras Lavi los dos refrescos. Pagaron y salieron del edificio, Rane le pidió sus compras al pelirrojo, pero Lavi no quería.
-¡Vamos, dámelas! Me voy a casa.- Rane extendió su brazo para alcanzar las bolsas de la mano de Lavi, pero Lavi eludido su mano.
-Está bien, voy a encaminarte a casa.- Lavi ofrece sonriéndole.
Rane enchinó puso los ojos y se encogió de hombros. -No diré que no, entonces. No te quejes si te pierdes de camino a casa.- Respondió Rane y a Lavi le cayó una gota de sudor.
-B-Bueno...- murmuró y se rió entre dientes a la peli negro, mirándola directamente a los ojos de color rojo brillante. En serio son hermosos…
Lenalee miró la casa sorprendida cuando caminaba por la escalera de color perla y bien pulida, con una alfombra roja en medio de todo el camino hasta llegar al piso de la sala principal, mostrando dos pasillos en la izquierda y otro en la derecha supuestamente dirigiéndose a otras habitaciones. La casa era de lujo, y no olvidaba mencionar que era demasiado grande.
Ella ya estaba vestida con su propia ropa femenina, pensándolo una vez más le hizo recordar cosas feas y lanzó un suspiro de alivio. Volteó a ver el chico que bajaba en frente de ella, picándole algo de curiosidad.
-¿Acaso ustedes son ricos? ¡Basta con mirar a esta casa!- Lenalee dijo sorprendida, metiendo la mano en un jarrón muy caro con unas rosas blancas hermosas saliendo de él. El peli blanco se dio la vuelta para responderle pero notó lo que Lenalee hacia.
-Lenalee…- La chica volteó poniendo la cara de una niña inocente.
-Ya no toco nada, papi.
-¡Lenalee!
Lo miró algo enojada. –Está bien, WALKER.
El chico suspiró. –En serio Lenalee, eres una niña...- Allen se rió entre dientes cuando se bajó y esperó a que Lenalee dejara de jugar con un frasco simple. Le cayó una gota de sudor sonriendo a ella cuando lo alcanzó.
-No somos ricos, estas son sólo cosas que podrías ver en la casa de cualquiera.- Declaró Allen, pero Lenalee fulminó con la mirada.
-Eres tan modesto, ¡no sabes cuánto me gustaría tener algo como esto!- Respondió ella mientras señalaba al grandísimo cuadro que mostraba una pintura de una playa preciosa y muy calmada.
-No soy modesto. Solamente comento.
-Eres estúpido, Walker.
-Como si tú no fueras.
Prefirió no contestar. -Wow.- Ella murmuró humildemente aun observando el cuadro, y Allen se golpeó una palmada en la frente a sí mismo y suspiró.
-Lenalee...- murmuró Allen, mientras que la otra corría a ver el siguiente cuadro de ese, dándose cuenta de una gran ventana y contempló el jardín al correr a ella.
-Deja de decir mi nombre, lo vas a malgastar.
-¿Y cómo quieres que te diga?
La chica pensó un poco, mirando fuera al jardín y volteó al chico al chasquear los dedos.
-¡Princesa Lee!
-¡Eso es una babosada!
-¡Calla que nadie dijo eso de tu nombre!
-Que agresiva.- Allen calló.
-Walker—
-Allen, por favor.
-DIJE WALKER.- Lenalee miró las hermosas flores que estaban plantadas en una línea de colores diferentes. Allen levantó una ceja y se puso a su lado.
-¿Qué me querías decir?
Lenalee frunció el ceño y le dio una palmada en la frente a la ligera. -Olvídalo.- Yo tampoco recuerdo que le iba a decir, Lenalee pensó y suspiró mentalmente. Ambos sonreían mientras miraban por la ventana, pero ella parecía más sorprendida de estar aquí.
La sonrisa de Allen no duró mucho tiempo, cuando se dio cuenta de algo desde lejos, algo acerca de que Lenalee no sabía y su sonrisa se desvaneció.
-¿Pasa algo?- Ella le preguntó al notarlo un poco tenso y él la volteó a ver.
-¡Ah! ...no es nada en realidad.- Trató de sonreír como si todo estuviera bien.
-Si tú lo dices…
Vio a Lavi rápidamente corriendo a la entrada, haciendo entender que lo que vio más allá del jardín fue tal y como él lo había pensado. Allen y Lenalee rápidamente se dieron la vuelta al oír que las la puerta detrás de ellos se abrieron con una gran fuerza y una desesperación inmensa notando a una persona que no creían que jamás verían de esta forma.
-¡Kanda!
-¡Moyashi, están aquí!- Kanda informó desesperado mientras jadeaba fuertemente.
¿Quiénes están aquí?
Bueno, fueron menos palabras de lo que esperaba, aunque se vea algo largo, eso engaña. Porque el numero de palabras fueron casi tres mil. Maldita sea, la vez pasada logre llegar a los cuatro mil! Intentaré hacer uno de cinco mil la próxima vez. Okay, ¡cinco minutos y empiezan mis clases de ingles así que tengo prisa! ¡Nos vemos la próxima actualización!
