*Suspiro* Me estoy volviendo perezosa en estos días en realidad, ya partir de la próxima semana podría estar actualizando poco a poco y tan seguido como no, probablemente por semana, si no, luego mensualmente. Realmente, tengo que asistir a la clase de inglés justamente después del horario normal de un estudiante. La escuela carece de mi tiempo para escribir lo que afectará a mi tardanza. Voy a estar más centrada en mis actualizaciones en vez del tiempo en el que me retraso con la actualización. Me estoy volviendo seria ahora, ¡y tampoco olvida dejar un poco de tiempo para la tarea!

Además, muchísimas gracias a mi canción inspiradora, Feeling Sorry interpretada por Paramore!

No soy dueña de D. Gray-Man, los personajes no son míos solo son prestados de Katsura Hoshino-sensei. ¡Disfruten!


-Moyashi, están aquí.

El samurái repitió, tragando de su propia saliva hasta haber coordinado bien su ritmo de respiración. Kanda jadeaba, su mano empuñada en su chaqueta frotaba suavemente su pecho para así calmar su desesperación. Allen se quedó con los ojos abiertos y después de haberse calmado, su aura se convirtió en algo que no era él, totalmente serio y desconocido. Lenalee se intentaba leer la situación, sin embargo había algo que lo evitaba, sin haberle transmitido el paso hacia esa información dejándola confusa y desconfiada. No sabía qué hacer con siquiera saber a qué se referían, que esto fuera grave se miraba tan mal que le preocupaba.

-¿Quiénes son 'ellos'?- Lenalee preguntó al haber pasado dos veces esas palabras en su cabeza. El chico de pelo blanco no le contesto pero sin embargo la volteó a ver algo preocupado, siendo sacada de la habitación. Allen la jalaba de su muñeca mientras que ella batallaba para ser liberada de su agarre. El peli blanco se detuvo a un lado de Kanda, murmurando algo en su oído.

-Llama a Krory y Chaoji, allá en la puerta.- El samurái de pelo largo asintió con la cabeza y salió a una velocidad fuera de la sala en busca de los hombres mencionados. Igualmente, los otros salieron detrás de el sin embargo, dirigiéndose a otro lugar mucho más enterrado entre este palacio, al parecer.

Esto se ha ido tan lejos, ocultarme algo en lo que probablemente yo esté involucrada... Lenalee pensó mientras iba agarrada de la mano con el chico que seguía en los amplios y solitarios pasillos de la casa.

Mientras tanto, Lavi luchaba en su camino, conduciendo a Rane a la entrada de la mansión. Al parecer, la chica no parecía haber coincidido con el ya que se negaba a entrar con tal rudeza con puños y patadas que se podría predecir un apuñalamiento si fuera posible o si tuviera las armas necesarias. Pero al final, el lo consiguió empujando a la peli negro brutalmente dentro de la casa una vez que abrió la puerta ampliamente.

-Basta pelirrojo, ¡deja de jalar de mi brazo!- La peli negro se quejó, jalando de su mano fuera de su alcance así recibiendo la mano libre de ser apretada o jalada. Una vez, más la chica se quejó murmurando una cosa y la otra mientras que el otro se paraba ahí observando que otras tonterías se le ocurriría hacer o decir a esta tía.

-¡No puedo dejarte afuera! ¡Si yo te dejo ahí, podrías... tú...!- Gritó, liberando más fuerza para sostenerla fuertemente antes de que esta provocara el apocalipsis en alguna escala menor. La llevó a lo largo de los pasillos una vez que entró atravez de la gran puerta de madera. Lavi rápidamente checó su bolsillo sacando unas llaves de color marrón, insertándolas en el candado y haber sellado la puerta totalmente.

La niña se quedó sin aliento de nuevo después de un tiempo, mientras que Lavi estaba delante de ella mirando a su alrededor. Rane miró por detrás de ella. Apoyando su mano sobre su pecho. Sintió una especie de culpa por no haber regresado a casa… ¿Que sucederá si ella no vuelve esta noche? Sus padres estarían preocupados o más bien las chicas ya que esta noche era la fiesta y ella era la encargada de casi todo. Sinceramente, en su mente se apoderaba que esto no daba buena pinta…

-Necesito una explicación para esto, conejo.

Ella le exigía una explicación con los brazos cruzados, ¿por qué estaba ella aquí? Rane tenía nada que haber con la vida privada de Lavi ni nada por el estilo, ¿acaso no se conocieron hace aproximadamente 10 minutos hablando de tonterías? ¿Cómo puede eso convertirse en una complicación grave, ya que este llego y le cerró la puerta con seguro? Algo no iba bien y sin embargo ella necesitaba saberlo y mucho más porque.

-No puedo.- Él simplemente respondió con frialdad y, poco a poco dio la vuelta para mirarla con ojos de preocupación y así un poco de amistoso. Así, se agrego un efecto de ternura alrededor del entorno haciéndola un poco confiada en Lavi.

-Van a estar aquí en cualquier momento. Pronto, yo puedo sentir eso.- Miró hacia abajo, dolorido y preocupado. Rane no sabía de lo que estaba hablando, ella no podía saberlo instantáneamente de ninguna manera. Pero, una cosa era la que se debía hacer y aunque estos no sean los mejores amigos del tiempo, pensar en ser lindo hacia un completo extraño era realmente una… locura.

Pero aun así, se sentía bien y libre de penas.

Rane se acercó, poniendo su mano sobre el hombro de Lavi quien alzó la cabeza mirando directamente a su iris profundo, la mirada brillante y su contorno como una hermosa perla pulida. Le dirigió una cálida sonrisa a él. Con esto, el concluía que estaba perdidamente serio con ella, realmente demostrándole que no era cualquier chica. Era única, especial… era… Rane.

-Yo no lo entiendo.- Empezó y Lavi la miró en confundió. Rane inclinó un poco la cabeza al haber escaneado bien su rostro, mirando cada una de su esquina y orilla. Sin saber lo que estaba concluyendo al respecto, esta decidió continuar y así terminar de una vez por todas.

Rane no tenía ni idea de por dónde empezar. Ahora mismo estaba mirando al suelo, abriendo ligeramente la boca mientras sacudía la cabeza con cuidado. Como si fuera una copa de vidrio, ligera y frágil que al tocar el piso este se rompería y se haría peligroso y dañino. Lavi realmente no quería eso, después de que ella dijera lo que tenía que decir, Lavi no tenía ninguna opción más que contarle ya que este problema ya era de su incumbencia. Estaba altamente involucrada que se cree que al no saber esto ya era crimen.

-Pero mira que me preocupas.- La peli negro dijo finalmente, poniendo su otra mano sobre el hombro contrario, mirándolo directamente a la cara.

Lavi asintió con la cabeza y se rió en voz baja, sosteniendo las manos de Rane desde sus hombros hasta haberlos dejado caer a sus lados, estando un poco más cerca de lo común. Hizo un paso, así pudiendo sostener su mano mucho mejor. Se podía sentir como la chica respiraba en un sonido bajo y el calor que transmitía su respiro sobre el cuello del pelirrojo. Esto le hacía sentir como… hogar.

-Sólo quiero que estés a salvo.- Él dijo casi como un susurro, el aliento apenas tocaba su oído sensible y suave, las palabras resonando contra sus tímpanos. Esta sin embargo negaba lo que verdaderamente sentía en este momento. Ni por más que dijera que no, ella sabía que era cierto. Incluso, ¿qué hay de que si el ya estuviera enterado? Estaba confundida, no sabía si era cierto o no simplemente se sentía cómoda y segura mientras con el… No, en serio.

Admítelo. Te sientes segura y protegida al lado de él.

Rane se quedó en blanco durante un tiempo mientras que Lavi pasaba un brazo alrededor de ella. ¿Quién era reconfortante, quién? Desde el principio, el preocupado fue Lavi, ¿verdad? Rane no podía creer en lo que ella se involucró, en algo así que el pelirrojo le susurraba al oído todo. Pasado, presente y posible futuro. No podía estar de acuerdo con esto, ella no era lo suficientemente fuerte.

No dejaste de ver esos ojos cuando lo viste por primera vez, ¿recuerdas?

La peli negro sacudió la cabeza mientras se enredaba los dedos entre sus cabellos oscuros, dejando que las lágrimas se dispersaran a cualquier lugar al que ella negaba con la cabeza con rudeza, por lo que corrió a sí misma. Lavi alzó sus brazos tratando de calmarla. ¿Increíble? Esa fue la última palabra que ella nunca querría que saliera de sus labios. Esto... esto era tan...

¿Cómo sentías mariposas en tu estomago cada vez que mirabas a cierto pelirrojo con ojos color esmeralda?

Ella gritó. En el oscuro silenció en que permanecía. Exclamó. Lloró. Lavi trató de mantener su control, aunque los sonidos fuertes se omitieron en el silencio que rodeaba a las palabras que había mencionado. Su mundo se derrumbó y ahora ¿cómo va a mirar a su propia vida? Todo era totalmente diferente de lo esperado, al parecer no era esa peli negro Italiana común y corriente que estudiaba cómo cualquier otro adolescente de su edad.

No.

-¡Sólo explícame! ¡Será suficiente con diez simple palabras por lo menos!- Lenalee empujaba la puerta, pero Allen la empujaba en contra de ella. Maldita sea, el estaba cansado de esto, ella era tan testaruda. La chica le oyó reír a la ligera, escuchó su jadeo corto.

-Qué tonto de mí, je...

La peli verde levantó una ceja, una vez que dejaron de empujar la puerta, pero sin dejarla abierta completamente, justo lo suficiente para que ella se pudiera deslizar a través de ella. Allen le sonrió con dulzura, algo aquí había cambiado de repente. Lenalee seguía mirándolo confusamente mientras que caminaba un poco más cerca de él sólo para asegurarse de que todo estaba bien.

Lenalee pareció haber chillado cuando inesperadamente el chico la empujó contra la pared que siempre había estado detrás de ella, poniendo sus manos sobre su cintura, acorralándola de nuevo...

-Quiero decir...- Allen murmuró en el silencio muerto, mirando hacia abajo. Ella ya dudaba de su distancia. Estaban tan cerca, tan nervioso y podía sentir cómo su aliento acariciaba su cuello mientras el peli blanco aún mantenía su cabeza hacia abajo.

-Involucrarte en esto ha sido toda mi culpa.- Una vez más, estaba siendo misterioso. ¿Involucrada en que, exactamente? ¿Qué pasa con la gente de hoy? Suponiendo que esto la verdad la hacía, desconfiante, insegura, y muchas otras cosas que esta no podía percibir pero seguían escondiéndose muy dentro de ella.

-Cada vez que me acuerdo...- Lenalee murmuró en un tono muy bajo, ahora teniendo en cuenta sus palabras anteriores que había dicho hace un par de días y el día en que se conocieron entre sí, algo que siempre implicaba al respecto.

-No digas más cosas. Estás empezando a interferir.- Le dijo con frialdad y se marchó.

-Supongo que lo que le permite saber mi nombre no interfiere...- Dijo.

-Pero ¿por qué? ¿Qué es esto en lo que me has metido?- Lenalee gritó, jalándole desesperadamente la camisa negra que el chico estaba usando, acercándolo más así como un pequeño abrazo. El no sabes, era temible… Quien sabe que sería todo esto pero peligroso era muy seguro de que lo era.

-Me temo que no puedo decirte.- Allen la miró directamente a sus ojos morados brillosos, rodeados de lagrimas cristalinas, deslizándose una por una sobre su piel delicada dejando un rastro como pequeñitas joyas. Se entorno en una expresión enojada cuando ella decidió interrumpir.

-¿Por qué?- Ella gritó ahora dejando caer las lágrimas al suelo.

-Esto es peligroso. Peligroso para ti, estoy seguro de que no pueden…- Una vez más, ella lo interrumpió, tratando de llegar al punto de hacerlo confesar la verdad que tanto enterraba en el.

-¿Soy tan vulnerable?- Gritó ella, señalándose a sí misma, acercándose a el paso a paso y él daba un paso atrás a su mismo ritmo para mantener la distancia. Sin embargo, la chica no dejaba de saltar pasos hasta que fueron totalmente despegados de la pared.

-Lenalee, oye, yo…

-No. Algo me estás ocultando, ¿Acaso tengo que recordarte que tengo todo el derecho a saber?

-Lenalee…

-No puedes mantener en secreto en algo que yo estoy arriesgando, tan peligroso como tu supones haberlo descrito y la forma en que tratas, y-yo solo…

-¡LENALEE!- Él le gritó, logrando a que esto se tornara en un directo silencio. Ella dejó de quejarse, dándole la oportunidad de hablar ahora. De nuevo, el peli blanco la empujó contra la pared sosteniéndola de sus hombros.

-No te metas tanto en esto o todo será peor...- Allen acaricio su rostro con suavidad, secándole las lágrimas una por una y después sostuvo su mejilla.

-¿Me lo prometes?- Preguntó él alzando una ceja, y esperó a su replicación y así Lenalee lo miró asintiendo con la cabeza lentamente. Allen sonrió suavemente y la besó en la frente antes de haber envuelto sus brazos alrededor de ella cuando sus manos llegaban a sus hombros opuestos, amasando suavemente.

-Te lo prometo...- ¿Acaso tan afortunada soy…?

El samurái estaba en guardia, mientras se asomaba por la esquina, mirando a los lados por si acaso no había moros en la costa. Kanda hizo señas a los otros dos mientras corrían por el pasillo vacío dirigiéndose a la puerta cerrada que Lavi había sellado recientemente. Al haberse fijado que estaba seguro, se retiraron un poco hacia atrás y escanearon el área estrictamente.

El peli azul elegantemente desbloqueó la puerta con su propia llave, pateando la entrada dejándola abierta por completa. Este empezó a dar órdenes mientras apuntaba a las afueras de la mansión.

-Ustedes dos, vayan ver en la reja de la entrada principal y vigilen, voy a estar en la sala principal.- Kanda mandó, apuntando su cabeza hacia la puerta cerrada que estaba después del jardín. Krory y Chaoji obedecieron y salieron corriendo mirando hacia los lados hasta haberse parado en medio camino en cuando se escucho un disparo a lo lejos.

Kanda ya había caminado algunos pasos antes de oír el disparo, dejándolo completamente asombrado. Mirando hacia atrás, vio a uno de los guardias en el suelo; Krory y Chaoji cargado sus armas y manteniendo su posición lista. Pero aun siendo así, el chico seguía inseguro y decidió mirar a los lados. Probablemente estos ya habían habitado la casa.

Miró a su alrededor, para asegurarse que ninguno de ellos había entrado en la mansión, mirando a todos los rincones hasta que una mariposa de color negro con un tipo de aura brillosa de color púrpura montó en su espada en silencio. Se quedó quieta hasta que Kanda oyó una risa malvada seguramente viniendo de las oscuras sombras que las ventanas no daban luz, donde cada vez se escuchan los pasos y la risa dio un mayor eco.

El de pelo largo desenvainó Mugen, mientras miraba a cierto hombre de pelo rizado que estaba seguro era el sospechoso que había entrado en el edificio. El hombre entonado con una piel gris oscuro tal y como de la sombra de que salió, trasladando su sombrero de vestir desde su mano hasta haberlo acomodado apropiadamente sobre su cráneo una vez que corrió su cabello hacia atrás así volviendo a reír maléficamente.

-Ahora, muéstrate, Tyki Mikk.- Ordenó Kanda mientras que el hombre daba unos pasos más hasta que se reveló desde los pasillos oscuros, poco a poco partiendo de donde llegaba la luz. Al parecer, estaba rodeado de alrededor algunas 10 mariposas que Kanda tenía sobre su espada.

-Tan agrio como siempre fuiste, Yuu Kanda. No has cambiado ni un poco desde la última vez que nos vimos.- El hombre se mostró, vestido con un traje oscuro y formal. Bueno, por supuesto, como se esperaba debido a su trabajo...

-Che. No pregunte por tu comentario.- Kanda sostuvo su agarre más fuerte de Mugen, moviéndolo rápidamente a través de la mariposa que estaba suavemente sobre la cuchilla, cortarla en trozos pequeños. Tyki parecía simplemente adorar o más bien disfrutar de cómo este chico se enojaba a su manera sin ni siquiera mover un solo dedo.

-¿Qué quieres, maldito de Noé?- Kanda preguntó con ira mientras que Tyki puso su mano debajo de su rostro fingiendo estar pensando la cuestión desde muy fondo. AL fin y al cabo la respuesta no era más que un simple soplón que salía directamente de las primeras palabras que se le venían a la cabeza.

-No lo sé, tal vez tratando de destruir esta familia sin futuro.- El Noé sonrió, e igualmente Kanda sonrió ampliamente y se rió de él como si sus palabras anteriores fueran una broma.

-No es nada grave. Eso no sucederá si estoy yo en esto.- Kanda amenazó sin que su sonrisa picara saliera de su rostro pero Tyki sólo parecía estar aburrido de esta charla hasta que se las arregló para decir algo por lo que este podría convertirse, en su punto de vista, algo demasiado divertido. -Demuéstralo.

Tyki invocó una gran estrella como escudo, tan brillante y blanca colocada sobre su antebrazo izquierdo, utilizándola para evitar ataques de Kanda. Una vez que el samurái se lanzó sobre el de Noé, giró la espada rápidamente al enemigo y cayendo parado una vez más que este falló el ataque mientras que el Noé se quedaba allí sorprendido.

-¿Eso es todo lo que tienes?- Tyki se rió entre dientes cubriendo su rostro malvado detrás de esas manos, su risa ajustándose algo mucho más asesina. Kanda le siguió el juego tras haberse cabreado, sosteniendo su Mugen un poco más ágil y de una forma que este fácilmente pudiera contra atacar al enemigo.

De nuevo, el peli azul se lanzo sobre el hombre, cayendo sobre la estrella negra y tirando de la Mugen sobre ella creando un pequeño hueco. Se traspasó la espada y este la devolvió rápidamente saltando del Noé y volvió a correr a él para dar un ataque directo. Una vez más, tiro de la Mugen hacia el tratando de cortarlo a la mitad una vez que el escudo no estaba en su lugar.

Lo inesperado sucedió una vez que este reflexionó rápidamente, girándose del lado en el que el escudo lo pudiera evitar. Mugen pegó fuerte pero aun así dando ningún efecto. La apertura del escudo que había hecho hace unos momentos, rápidamente se recuperaba cerrándose por completa hacia el nuevo escudo.

-¿Hablas en serio?- Murmuró Kanda, sosteniendo Mugen rectamente delante de él listo para atacar de nuevo.

-¿Quién más viene contigo?- Kanda empujó Mugen más cerca de la presa, con la intención de despojar la respuesta de él. El hombre no pareció darle miedo como cualquier otro seria con Kanda, incluso sus subordinados.

Tyki se encogió de hombros y se entrelazó sus dedos en el pelo, tirando de él hacia atrás acomodando el sombrero de vestir.

-Nadie. Fui enviado aquí sólo para asegurarles donde habían estado escondidos todo este tiempo.- Él se rió maliciosamente cubriéndose la cara entera pero se podía mirar su larga sonrisa pasando de mejilla a mejilla casi pasando para su orejas. Al igual, sus ojos saltaban terroríficamente mientras este disfrutaba la manera en que Kanda se preocupaba. Eso es, sufre… sufre…

Kanda quedó con los ojos ampliados. -Hemos sido descubiertos.

-Han pasado 15 años, ¿no es así? Ustedes no han cambiado ni un poco, ni siquiera este lugar.- El Noé miró a su alrededor retirando el escudo, dando un paso atrás acercando se nuevo en la oscuridad. Cada vez desaparecía entre las sombras pero su voz aun se escuchaba.

-Saluda a Allen Walker y a Lavi Bookman de mi parte.

Kanda soltó a Mugen por poco aun cabreado con el hombre. Poco a poco, lo que anteriormente se escuchaba como eco termino siendo similar a un murmuro hasta que desapareció en la oscuridad de la nada, quedando totalmente vacío.

-Che.- Kanda enfundó Mugen y le dijo a Krory y Chaoji que se había ido, yendo de nuevo dentro de la mansión. Lo que el Noé había dicho era lo que le preocupaba... Quince años. Quince años desde ese entonces y es una rara coincidencia por qué tan cerca de esa fecha.

Esta fue la primera vez que ellos habían estado buscándolos, encontrándolos en el primer intento. ¿Ahora saben donde ellos se refugiaban? Tuvieron que haber hecho unos preparativos antes de llegar y atacar...

Eso era lo más probable que se le venía a cabeza a Kanda y todo lo que este tiempo había hecho era encontrar un nuevo lugar cuando los cacharan así nunca ser encontrados sin embargo otro lugar era lo que menos había, recorrieron el mundo entero haciendo lo que era ilegal hasta haber llegado de vuelta donde empezaron. Hace quince años. Kanda tenía que decirle esto a toda la familia ahora.


Yay! Por fin, sólo una pequeña pista de lo que esta historia se trata y verán que me tarde tato pero valió la pena (?) Eso creo yo… Por cierto, como verán, ¡el género de esta historia no es aventura nomas porque quise que así fuera! Bueno, de hecho yo si quise que así fuera pero tiene una razón porque lo es. Es porque yo pienso que un simple romance escolar es muy aburrido y demasiado común por aquí, así que pensé, ¿por qué no añadir un poco de acción? ¡No olviden comentar por favor! Este capítulo solamente era la introducción de algo como la acción es en esta historia. Pero juro que los capítulos que siguen serán mucho mejor, ¡Nos vemos la próxima actualización!