Maldita sea, empecé a escribir este capítulo muy, muy tarde... Pero bueno ya que, desde esta semana en adelante ya no asistiré más a clases de inglés, lo que significa que siempre tendré un poquitín más de tiempo para escribir entre semana. Tal vez me quede con la idea de subir el capítulo cada fin de semana mientras termino de escribirlo durante toda la semana, así tener más tiempo para pensarla y hacer los capítulos aun más largos. Ahora sí, encargándome de mi última semana de escuela, entrando nuevamente lo que todo estudiante espera en cada siclo escolar, las vacaciones de verano. Si es que el techo de mi escuela se construye el mañana, tal vez tenga la semana libre y así no tener que estar esperando. Pero en fin me callo y los dejo leer, digo, nomas por esa razón viene aquí, eh?

No soy dueña de D. Gray-Man, ni tengo nada en relación con ello, por desgracia. ¡Disfruten!


-Justamente cómo creí, está lloviendo nuevamente.- Su voz era baja y ronca, lo suficiente como para sentir su resonó contra las paredes de su garganta, temblando un lado contra el otra y su boca se sentía seca. El pelirrojo se asomó por la ventana, estando sentado en un sofá junto a la ventana. Después de la lluvia, volteo a ver a quien más le recordaba, viendo a la peli negro cuya cabeza estaba recargada fuertemente sobre la almohada en la cama junto a él. Tal vez la chica estaba tomando esto un poquito muy en serio, tomando en cuenta como su cuerpo temblaba ante lo que ella sola murmuraba y su mano se empuñaba inconscientemente demostrando su enojo.

Lavi se rió entre dientes, pero Rane parecía aun estar mascullando quejas y la forma en la que se desquitaba con palabras entre la almohada, presionando la cabeza aun más profundo al objeto suave y esponjoso. Al final, este no parecía ayudar con lo que ahora pudo contar con las palabras del pelirrojo para que pudiese consolarla.

-Vamos, que lo estas tomando muy en serio. No es la gran cosa, ¿sabes?- Trató de hacer un sonrisa, totalmente falsa como para notar el esfuerzo que hacía para poder plasmarla sobre su rostro. Lentamente, se deshacía la curva de sus labios, tornándose en una expresión desconocida.

-¡¿Dices que me estoy tomando estoy muy en serio? ¡En serio no entiendes cuanto me afecta esto!- Rane le gritó, sin embargo ninguna lagrima volvió a derramar de sus ojos secos y llenos de la terrible tristeza que esta aun sentía. Estando totalmente confundida hacia el asunto, no sabía qué hacer después, no sabía cómo pensar del antes y no sabía que estar haciendo en este momento. Respuestas. Necesitaban ser respondidas cada una de las preguntas que cruzaban su cabeza, para estar segura de sí misma y de todo lo demás para no volver a hacer la misma pregunta inútil cada vez. Tomó un par de respiros profundos antes de arrojarse nuevamente al colchón.

-¿Por qué yo? ¿Por qué yo tengo que lidiar con esto?- Se quejó Rane, murmurándolo en una voz bajísima mientras agarraba de la almohada más fuerte antes de ponerla sobre su cara, presionando firmemente para evitar ver hasta el más pequeño rayo de luz.

-Esto ya no se llama coincidencia.- La peli negro dijo unos minutos después de que terminó su lloriqueo. Su pecho se levantaba una y otra vez al ritmo de sus respiros, sus pulmones llenándose una vez que inhalaba, estando vacios en cuanto exhalaba. Veía a su frente, ya que al estar acostada sobre su espalda, miraba el techo reluciente.

Lavi miró hacia el frente y levantó las cejas ligeramente. Se quedó en un rato de confusión hasta haber captado bien su mensaje anteriormente transmitido. De una forma y de otra, el sabia la verdad de todos modos. Ahora, ella preguntaba, ¿por qué ella no sabía de ello a pesar de estar dentro del juego?

-¿Quieres decir que porque te conocí? En realidad no.- Declaró él y Rane cuidadosamente tomó la almohada de su cara, tirándola al pelirrojo distraído que seguía mirando por la ventana. Pero este y sus reflejos, evitó a que el golpe llegara a él bloqueándola con su antebrazo.

-Ya ni siquiera sé si estás diciendo la verdad.- Ella dijo casi sin aliento mientras que se levantaba de la cama para sentarse sobre la colcha.

-¿Hmm? ¿Ya no confías en mi solo por esto?- Lavi preguntó burlonamente.

-No estoy bromeando, conejo.- Rane lo miró fijamente pero con su expresión seria. Lavi frunció el seño al darse cuenta de esta última palabra que dijo.

-¿Conejo? ¿Cómo sabes que Yuu me llama así?

La peli negro rosó una ceja, mirándolo a él confusamente mientras parpadeaba para intentar entender lo que exactamente trataba de decir.

-Yo… no sabía de eso.

-Ya que, no importa.- Lavi suspiró al poner una de sus expresiones de flojera.

Rane miró al suelo. –Ahora me encuentra enredada en algo que creí imposible... Quiero decir, ¿por qué esto me tiene que suceder a mí?

Lavi puso los ojos enchinados del enojo o más bien del fastidio. Ya no había ningún otro más que contarle a la chica, cosa que si hizo pero ella no parecía concordar, negándose a tal historia y realidad que esta tiene que enfrentar. ¿De la forma difícil? No hallaba porque no hacerlo de alguna manera u otra, esta si iba a entender bien.

-Mira, si tu prefieres no creerme, pues bien. Pero déjame advertirte de lo que esto será para después, y no digas que no te arrepentirás.- Se impulsó fuera de la silla como se tendió sus pies sobre el aire para caer firmemente sobre el piso. Rane rápidamente asumió lo que la ausencia en esto le haría mal a otro.

-Van a estar persiguiéndome, eh...- Rane miró hacia el suelo una vez más. Para su consuelo, miró hacia atrás para ver detalladamente el cansado Lavi. Harto de explicar y de andar diciéndole algo que los otros dos también le pudieron haber dicho. Esto, hasta ahora, ha sido una plática e informe inútil.

-Si ustedes sabían que yo era parte de este grupo, ¿por qué no me lo dijeron antes?- Preguntó ella, queriendo evitar el contacto de sus ojos.

-¿Por qué no antes, dices? Porque ellos saben quiénes somos y estarían en tu contra mientras que tú no estuvieras enterada.- Lavi se encogió de hombros estando de pie delante de ella mientras se detuvo por un tiempo para estirarse y suspiró.

-Vaya que hoy si vengo cansado…

-Por lo tanto, ¿mi posición ha sido pasada por generaciones de mis antecedentes? Genial…- Rane se arrojó profundamente en la almohada que previamente había lanzado a Lavi, aterrizando justamente en la silla.

-Tendré que mantener esto en secreto para que mi mamá no se entere.- Dijo de forma inteligente y suspiró.

-Yo no lo creo.- Señaló Lavi, asintiendo con la cabeza tan bien en cuanto el se topó con una idea pasada acerca del tema, algo de lo que ella no sabía aún.

-He odio que tu mamá era muy buena en este trabajo. Ella tiene mucha experiencia en el espionaje.- Puso sus manos sobre su cintura, riéndose entre dientes por la reacción de la peli negro que parecía estar tan sorprendida como si fuera su primera vez en una feria o más bien cómo si la hubiera espantado un fantasma.

-¿En serio?- Parpadeó un par de veces antes de reír y presumir las habilidades de su madre. -Increíble, ¿por qué no había dicho algo de esto antes?- Rane dijo sorprendido con sus ojos permanentemente ampliados al pelirrojo frente de ella.

-¿Mi mamá sabe cómo manejar un arma?- Ella susurró para sí misma.

-Porque eso va en contra de la omertá- Lavi simplemente dijo, poniendo un dedo por encima de su nariz, -Y tu mamá es consciente de ello aun después de su retiro.- Él asintió con la cabeza constantemente a medida que Rane ponía una mano bajo la barbilla.

-¿La omertá?- Rane enfatizó la palabra cuyo significado no reconocía.

-¿No se supone que eres italiana?

-Sí pero, eso no se aplica a estas cosas de la mafia…- Se rascó la cabeza en confusión.

Lavi asintió de nuevo -También conocida como el código del silencio. Es la regla más usada en toda la mafia, sobre todo se aplica a todas las familias.- Miró hacia la chica que parecía estarla pensando aun, recargándose sobre la colcha y colgando de su cuello en la orilla.

-Aún tienes tiene mucho por aprender, ¿cierto?- Rane inclinó la cabeza un poco hasta que una idea le llegó a la cabeza, saltando en su sorpresa.

-Si yo soy parte de esta familia, ¿puedo llegar a aprender algún tipo de habilidad útil para combate o algo por el estilo?- El pelirrojo le sonrió como si estuviera diciendo que sí, pero su dedo asintió en lugar de su cabeza mientras que él se levantaba, estirando sus abrazos de arriba y hacia abajo.

-Ya te acostumbrarás a utilizar un arma de fuego más tarde.- Rane saltó fuera de su lugar felizmente, inmediatamente practicando la posición de manos que tendría cuanto sostuviera una pistola, jugando con su pistola de aire.

-Y dime, ¿tenemos que usar algún tipo de uniforme, ya sabes, algo que represente a esta familia?- Ella le preguntó una vez que dejo de jugar con su 'pistola' y se acercó más a Lavi para esperar su respuesta, cosa que no tardó en decir.

-No es un uniforme. Es habitual que cada cosca llevé un traje de color oscuro, o al menos cómo el jefe de la familia lo pida, según la tradición...- Lavi sonrió como Rane pensó por un momento.

-Bueno, no entendí parte de 'cosca', pero la parte sobre llevar un traje oscuro en realidad no es lo mío.- Ella negó con la cabeza ligeramente.

-Cosca es otra manera de decir la familia, clan, etc. ¿No te digo que es una suposición tu nacionalidad en Italia?- Lavi levantó una ceja y Rane se encogió de hombros.

-Si lo soy después de todo. Aunque, no estoy en lo tanto con todo esto de la mafia, si me entiendes claro.

-Lo que sea. Vamos a empezar con tu entrenamiento justamente después de la escuela.- Lavi, dijo mientras se dirigía a la puerta poniendo su mano sobre pomo. Rane saltó de la felicidad una vez, gritando cosas cómo una inmadura.

-¡AL FÍN! Cuando creí que ya nada podría ser tan emocionante en mi vida…

En realidad, esta chica... Sudó por su cabeza antes de abrir la puerta y cerrarla cuando salió de la habitación.

-¡Vaya, aún está lloviendo!- Lenalee suspiró al estar frente la ventana y se volteó para mirar al peli blanco que parecía algo aburrido por estar aplastado en su silla de una forma muy incómoda y miraba hacia el techo.

-¿Qué hora es?- Ella preguntó mientras caminaba hacia él para echarle una miradita al reloj y así asegurarse de que él no le mintiera.

-Si quieres que te diga entonces, ¿por qué vienes?- Allen le enchinó los ojos antes de la chica dejará escapar un puchero.

-Pero que mandón…

-2:43. ¿Féliz?- Le preguntó una vez que la chica se recostó en la cama, moviendo sus brazos en las sabanas como si hiciera un ángel de nieve. El chico le sonrió al recargar su barbilla entre su puño.

-Tu hermano debe estar muy preocupado. Lo digo por qué no lo has visto desde ayer que te fuiste a la escuela.- Se rió ligeramente ya que Lenalee lo hizo también, pero luego se quedó en silencio al pasar el momento y se sentó a su lado.

-Walker, acerca de lo de ayer...- Él puso su dedo sobre sus labios con suavidad haciendo que ella caiga en el silencio una vez más.

-Lenalee, por favor—

-No. ¡Por favor tú! Sólo dime, yo simplemente no quiero que me guardes secretos de esta forma, y mucho menos me gustaría empezar a dudar de ti. No te queda de otra que decirme.- Explicó y Allen lo dudó por un momento al retirar su dedo.

-Bien.- Aceptó y Lenalee mentalmente aplaudió alegremente.

-Pero después de esto tienes que prometerme que no vas a decirle a nadie algo sobre esto, y déjame asegurarte que al decir nadie me refiero exactamente a nadie.- Dijo al haber tomando su mano con fuerza y ella no hizo de otra más que asentir lentamente en su silencio.

-¿Recuerdas que ayer me preguntaste que si de donde venia?- Allen comenzó nuevamente y Lenalee volvió a asentir con la cabeza lentamente y él tomó una respiración profunda y así continuó.

-Bueno, yo te dije que no había dejado este lugar desde hace quince años, pero tengo una razón para ello.

Ella lo miró detalladamente ya que todo lo que ella recordaba parecía concordar con todo lo que él le decía. Sin embargo, aún le molestaba, seguía incómoda con un pequeño detallito y no sabía porque ni por más pequeñito que era esta incomodidad. Tal vez, lo que estaba por decir era alguna forma de conectar estas dos ideas distintas, pero quien sabría.

-Todo esto ocurrió hace quince años, cuando cumplí dos años, mi padre, Mana murió de una enfermedad grave y por lo que su hermano tomó su lugar antes de que él fuera asesinado…

Lo que era un empezar del día, estaba nublado, el cielo exageradamente gris en que las nubes cubrían cada rayo de sol que pasaba atravez de la capa atmosférica. El día era extrañamente oscuro como para ser el inicio de ello, sin embargo quedaba con la noticia que se les avisaba.

Llegaba una carrosa blanca desde lo lejos, entrando a las rejas de la mansión. Era el mensajero, que rápidamente se dirigía a la puerta.

-El jefe, murió.- Murmuró unos desde los fines de la habitación. Estaba toda la familia reunida aquí para despedirnos del Padre de este grupo, quien murió a causa de una enfermedad desconocida, sangrando a montones que murió de acuerdo a la hemorragia.

-Era tan fuerte, no puede ser que se haya muerto por esto…

-¿Qué no era obvio? ¡Esto se predijo desde que el Conde del Milenio llegó a salvarnos!- Otro respondió entre la multitud.

-¡Pero que dicen! El fue el culpable, ¡cual salvarnos ni que nada!- Neah Walker, el hermano del jefe muerto exclamó con tanta rabia en su cara que juró matar a ese gordinflón algún día.

-Amaneció de mala leche este…- Uno se rió por la esquina. Neah apretó sus dientes, manteniendo su coraje en sí, decidiendo ignorar el comentario pasado. Miró a los tres niños que estaban parados frente la cama del muerto, parecían tristes y no derramaron ninguna lágrima desde que tocaron esta habitación.

-Mana, ¿ya no va a volver?- Preguntó Allen en un tono muy bajo, ni siquiera volteando a ver al hombre. La respuesta era dura, este niño apenas tenía dos años.

Kanda y Lavi no han cambiado nada desde ese día, siempre han sido así de peleoneros el uno con el otro pero ellos también sabían comportarse como una familia debería, eran una después de todo, ¿cierto?

-Vámonos niños, que aquí me huele a traición- Fue lo último que este dijo al retirarse de la habitación.

-Lo siento...- Lenalee murmuró tristemente pero Allen le devolvió una sonrisa.

-En aquel entonces, cuando mi padre estaba sano, solía ser el jefe de la mafia y ya que yo era su heredero, cuando cumpliera los dieciocho años yo tomaría su lugar. Después de su muerte, como ya he dicho, su hermano y tío mío, Neah, tomó su lugar porque yo aún era menor de edad. Sin embargo, terminó siendo asesinado por el Conde del Milenio...

-¡Mira! Kanda, ¡encontré un conejo en el patio!- Gritó el peli blanco. El pequeño samurái se encontraba sentado frente una mesa con un plato de soba sobre ella. Gruño en cuanto Allen le puso el conejo frente a él.

-¡Pero qué es esto! Lavi se ha escabullado…- Murmuró Kanda, y Allen quedó un poquito perplejo. Kanda no tenía remedio más que decirle porque.

-Porque si a Lavi le ponemos orejas, ¡parecería un conejito!- Puso sus manos sobre su cabeza como si tuviera orejas de conejo. Allen se quedo pensándolo un poquito hasta chasquear los dedos.

-¡Oh! Ya veo…- Dijo en voz baja hasta que Lavi apareciera de la puerta del comedor, desesperado y algo sudado. Llego jadeando hasta haber aparecido frente los dos niños.

-¡El tío Neah esta lastimado!

Quedaron con los ojos iguales de amplios, tan sorprendidos como cuando llegaron a la habitación. Neah Walker, había muerto, en su propia habitación con un charco de sangre derramado sobre la alfombre.

-Tío…- Murmuraron al unísono, Allen abrazando el cadáver fuertemente mientras dejaba caer algunas lagrimas.

-¡Quien fue el hijo de perra que hizo esto!- Kanda gritó mientras miraba a su alrededor, encontrando un Lavi tanto sudando por detrás de su cabeza y algo nervioso.

-Vaya, Yuu, que vocabulario…

-¡Buenos días, niños!- Voltearon a ver a la voz familiar que se escucho por detrás de ellos, frente la puerta que estaba cerrada y parecía estar sellada con candado. Era la mismísima persona en la que Neah creía como el traidor de esta familia, la razón por la que esta familia se estaba destrozando.

-Conde…- Lavi dijo en voz baja, apretando sus dientes y con la mirada algo enojada.

-Che.

-¡Usted es un asesino!- Gritó el último niño, apuntando hacia el hombre. El Conde parecía algo sorprendido, aunque todo era parte de su pequeño acto ya que todo este tiempo lo que él había querido se hizo realidad, matando a los primeros dos jefes quedando solamente…

-Allen Walker, tú y tus subordinados irán a morir en este instante y, ¡así apoderarme de toda la familia!- El Conde del Milenio rió maliciosamente, cómo lo haría un villano de una historia. Todos habían sido engañados, el final de esta seria causada solo por la culpa de un hombre vil como este.

-¡Todos confiamos en usted! ¿Cómo pudo habernos hecho esto?- Lavi gritó, pisando fuertemente el piso al igual que sus dos puños. Lo único que el Conde hacia era reír.

-Apure y terminemos con esto.- Dijo el adolescente, Tyki Mikk acompañado con otro miembro de la familia, Lulubell.

-¡Púdranse!- Kanda chilló, una vez que los tres fueron arrinconados contra la pared, los villanos dando cada vez un paso adelante. La pared contra la que quedaron había una ventana, estaba abierta. Lavi la notó y sonrió un tanto.

-Ahora niños prepárense para—

Cayeron los vidrios de la ventana rota, donde estallo una persona desde fuera pateando al Conde, así cayendo al piso y chocando contra la puerta. El hombre misterioso se quedó parado frente los niños mientras miraba a los otros enojado.

-¡Maestro!- Lulubell corrió hacia el Conde al igual que Tyki.

-¿Se encuentran bien, niños?- Pregunto el hombre de negro, dando la vuelta para verlos con una sonrisa, la cual los tres devolvieron igual de felices.

-¡Krory!- Dijeron los tres al unísono.

-Dado que los jefes habían muerto y yo todavía tenía dos años, yo estaba obligado a salir del país junto con Kanda y Lavi para no morir en manos del Conde, por lo que este es el lugar donde nos hemos estado escondiendo. Después de que nos fuimos, seguimos con nuestra familia aquí. Sin embargo, el Conde tomó el lugar de Mana y Neah y cambió el nombre del grupo, ahora llamado 'La familia de Noé.

-¿Por qué se llevan mis cosas?- Preguntó Allen, viendo que Chaoji metía un par de maletas con sus pertenencias en la camioneta. Le sonrió al niño para que no se pusiera alterado por lo que estaba sucediendo.

-No te preocupes, los llevaremos a un lugar seguro.- Chaoji le dijo al cerrar la cajuela del vehículo y guió al niño dentro del auto. Kanda y Lavi permanecían callados en sus asientos.

-¿Y que pasarán con los demás?- Lavi cuestionó una vez que el carro arrancó. El silencio invadió por un segundo pero Krory lo miró para darle la respuesta que el pelirrojo buscaba.

-En este momento, no tenemos opción…- Dijo con una voz adolorida, Allen, Kanda y Lavi con los ojos amplios y algo aterrados ya que había dejado atrás unas personas preciadas para ellos.

-¡Panda!- Lavi alarió, poniéndose contra el vidrió trasero.

-Déjenme decirles que cuando sean mayores, no vuelvan a este lugar porque lo que encontrarán ya no será lo mismo.-

-Ahora que tengo diecisiete años y el próximo año cumplo dieciocho años, el Conde debe estar dándose prisa en mi asesinato porque legalmente reduciría su lugar, haciéndome el nuevo jefe. Su ejército ha estado aumentando durante los próximos meses y seguirá estando con tal de dejarme rodeado. Es por eso que yo preferiría mantenerte alejada de esto, están matando a todos con los que nos hemos encontrado, hemos estado en contacto o se hayan interferido con esto, incluso si no son parte de esta familia.

Cuando terminó con su narración, Lenalee se mordió el labio ligeramente y volteó a mirarlo un tal preocupada.

-Has tenido una vida tan trágica…- Ella murmuró, deslizando una mecha de su cabello por detrás de su oreja. Él asintió con la cabeza ligeramente, y la miró, también con una pequeña sonrisa totalmente fingida.

-Solo quería hacerte saber que he tenido una buena razón para que no estés más en esto,- respondió él dejando su mano soltar la de ella cuando se dio cuenta de que todavía la sostenía y se rió en voz baja.

-Tú sabes, yo no veo esto todos los días,- Lenalee se sentó sobre la cama, cruzando las piernas mientras lo volteaba a ver. Deslizó uno de sus dedos sobre las sabanas blancas.

-Quiero decir, ¿Yo? ¿Conociendo el heredero del jefe de la mafia?- Ella se echó a reír, pero él levantó una ceja. Dejo de reírse en cuanto comprendió que lo que él decía era verdad y a lo que el realmente se refería.

-¿En serio me matarían solo porque nos conocimos?- Lenalee preguntó preocupada y él asintió tristemente. No parecía estar de acuerdo con la idea.

-Aunque no me gusta la idea...- Allen miró hacia otro lado con una mirada adolorida.

Lenalee sonrió, tratando de animarlo. -Vamos, no te preocupes, sé que puedes estar a salvo. Has estado seguro durante quince años, ¿no? ¿Por qué no lo ibas a estar los próximos meses hasta tus dieciocho años?

Puso su mano sobre el hombro del chico, ella no parecía estar entendiendo bien las cosas porque había una pequeña cosita que le faltaba mencionar.

-Dudo que el llegue a su cumpleaños dieciocho.- Un misterioso personaje dijo repentinamente, con la voz fría que de seguro venia de la puerta. Ambos se dieron la vuelta para ver al samurái de pelo largo.

-¿Qué te hace pensar eso, Kanda?- Preguntó Lenalee al notar cómo esas palabras empezaron a desanimar a Allen. Kanda se apoyó en la pared junto a la puerta, cruzándose de brazos mientras explicaba sin rodeos.

-Hemos sido descubiertos. O seria más probable que el Conde ya sabía dónde estuvimos todo este tiempo.- Dijo, y Allen asintió con la cabeza estando de acuerdo con Kanda.

-Ya lo sabía. Es por eso que corrí a esconder a Lenalee.- Le contestó, y Lenalee parecía confundido. No sabía a qué se referían de que la escondieron, tal vez el momento en que Kanda había llegado para avisarles que habían llegado unas personas, podrían ser…

-¿El Conde y esos otros, dices? Cómo era…

-La familia Noah.- Allen le corrigió.

Kanda se volteó hacia el otro lado como si fuera a salir pero miró hacia atrás ligeramente para advertirles una última cosa.

-Che. Voy a tratar de asegurar de que no vuelvan pronto, si lo hacen, me temo que tendremos que mover a otro lugar.- El samurái sugirió al salir por la puerta dejando al dúo solos una vez más.

-Él nos vio.- Allen murmuró poniendo su mano bajo su barbilla estando pensándola por un rato, la única posibilidad que le cruzaba por la cabeza. Lenalee aún no podía conectar las dos cosas por la que se dejó vencer y preguntó de una vez.

-No entiendo, ¿exactamente quien nos vio?- Lenalee preguntó lo miró con enojo. El otro, la vio con tal unos ojos de preocupación.

-Tyki Mikk.

-Ah... Aah... ¡ACHÚ!

El hombre de cabello ondulado se frotó la nariz tan pronto de haber estornudado. La otra chica estaba haciendo sus deberes, tarea escolar y volteó a ver a su tío.

-¿Are? ¿Por qué estornudas, Tyki?- Preguntó Road poniendo el libro que había estado leyendo a un lado. Puso sus codos contra el piso y colocó su barbilla entre la palma de sus manos.

-Nada. Sólo tenía la sensación de que alguien estaba hablando de mí.- Dijo al mirar a la niña quién ser rió en voz baja. Road se sentó en el sofá junto a Tyki, apoyando la cabeza en su regazo.

-Entonces, ¿cómo fue tu misión?- Ella le preguntó juguetonamente, iniciando una conversación, la típica plática de cómo si fuera padre e hija. Tyki frunció el ceño pero suspiró ya que no daba de otra.

-¿Hm? Muy bien, me encontré con el amargado Kanda Yuu.- Declaró él y la chica hizo la boca en forma de 'O'. Volvió a reír tras la palabra con la que había descrito al adolescente samurái.

-¿Sigue siendo un mocoso antisocial?

-Cómo siempre.

Road corrió hacia donde estaba su pequeña muñeca de peluche y se sentó en el suelo con una larga sonrisa cruzando su rostro. Tyki levantó una ceja a la reacción de la niña.

-¿No has visto a Allen?- Road cuestionó, abrazando la muñeca cariñosamente y Tyki resopló hacía su pregunta. El creía que era absurda en muchas formas.

-En serio, Road. ¿Te gusta tanto ese chico?- Dijo Tyki y Road fulminó con la mirada de él, tirando su muñeca al suelo tras su enojo. No era ni de porque preguntarle a la niña.

-¡Por supuesto! Pero eso no es asunto tuyo.- Ella sonrió y volvió a jugar con su muñeca.

-Ay, Road…- murmuró Tyki poniendo el libro abierto sobre su cara una vez se quedó dormido en el sofá.


Bueno hoy quise hacerles este capítulo un poquito más largo que los demás ya que se basaba en lo que realidad se trata esto, ojala lo hayan entendido y así ya podremos continuar con el resto de la historia. Los siguientes capítulos iremos conociendo los personajes que aparecerán más adelante y que rol harán en esta historia así que pónganse al pendiente porque capítulos ya no repito. Ahora si, en vacaciones de verano, teniendo dos largos meses, ¡Que divertido! Además más tiempo para ir actualizando así que cuiden que voy ir más rápido. ¡Nos vemos la próxima actualización!