Bueno muchos habrán pensado, Biersackddict, moriste? Donde estas? Acaso te comió el chpacabras? A decir verdad, no. Ningún chupacabras me comió. Quien rayos tarda 2 años en subir el capitulo que sigue? Al parecer solo yo. La mayoría ya conoce el dicho, más vale tarde que nunca. Realmente me pega una calamidad cuando recuerdo que tengo cosas sin terminar y lo peor es dejar a la gente esperando no? xD Ahí les va…
No soy propietaria de D. Gray-Man ni nada por el estilo, solo una fan mas rezando por que Hoshino saque capitulo nuevo…
En serio, donde estas Hoshino!
Finalmente la última campana suena y cada uno de los individuos sale de sus clases para nada más y nada menos que llegar a su hogar a descansar, a excepción de nuestro samurái favorito por acá.
-Que pasa Yuu, ¿no vienes?- Pregunto el pelirrojo después de un largo bostezo al notar que el peli azul tomaba una ruta diferente. Se detuvo.
-Che.- Chasqueo con sus labios al mirarlo. –Iré a hacer algo.
-¡Awww!- Lavi exclamo poniendo sus manos juntas. –¡Yuu-chan tendrá una cita a escondidas!
-¡ESE NO ES EL CASO!- Grito Kanda, tomando posición de un pitcher de Baseball, listo para lanzar su katana al conejo.
-E-Espera Yuu, ¡¿qué harás con eso?!- El ojo del conejo palpito.
¡Y ahí va la katana! Dando vueltas como boomerang y aterrizando sobre la cabeza del pelirrojo. Este cayó al suelo derramando exageradamente una hemorragia del golpe.
-E-Eres malvado, Yuu.
-Tch.- El pelinegro se retiro y al recordar algo alentó su paso y miro atrás. –Límpiala cuando la devuelvas.
No tardo ni 5 minutos para que la escuela lograra vaciarse. Lo único que el samurái hizo fe caminar a los alrededores, al parecer buscando o escondiéndose de algo.
Hasta ahorita la escuela es nuestro lugar seguro…
Kanda se quedó mirando las puertas del gimnasio, leyendo el gran cartel que colgaba en la pared. Mirándolo fijamente, casi fulminó a la publicidad simple y estúpida que estaba justo después de él. Se acercó un poco más a cuenta de la imagen de la derecha al lado de las cartas que le llamó la atención, mirando atentamente.
Eran pancartas, acerca de un torneo de espadachines de diferentes técnicas y prácticas.
-Iaido, ¿eh? Che. Prefiero mis habilidades como espadachín.- Él comento con una voz baja, encogiéndose de hombros y se limitó a marcharse cuando oyó un par de gemidos, respiros profundos y maldiciones en el otro lado de la puerta. Kanda no era el tipo de persona que conseguían un interés tan fácilmente en variadas cosas, pero habían cosas que llamaban incluso su menor atención, especialmente si se trata de algo en que su Mugen tenga que ver.
Abrió las puertas del gimnasio con un pequeño crujido, explorando la enorme zona deportiva y finalmente noto a una rubia con una cuchilla bien hecha y pulida de la espada que sostenía. Estaba frente un par de maniquíes que formaban una línea recta en el medio del lugar, cortando por la mitad a cada uno de ellos por un orden específico.
Se quedó quieta por un tiempo después de ello, recuperando el aliento y se sentó sobre sus rodillas. Con cuidado, la rubia bajó la espada y alineándola exactamente frente su nariz atravesando su cara. Después de eso, ella la colocó en el suelo, inclinándose ante ella y luego hizo algo similar a la primera acción, pero de una manera vertical.
-¿Con que espadachín también?- Kanda finalmente hablo y decidió comentar desde la esquina de donde se inclinaba.
-¿Hnn? ¿Cosas que hacer, dice?- Hablo el peliblanco que se encontraba tirando en un sofá con una revista abierta sobre su cara.
-Bueno la verdad no me comento nada…- Empezó Lavi, recargando la barbilla sobre su mano. –Pero a decir verdad tengo mis sospechas.
-¿Sospechas?- Lenalee inclino su cabeza levemente en confusión. -¿Cómo qué?
-¡Como que como que!- Rane exclamo en alto tono. –¡Si se ve que ese Kanda esconde cosas y más!
-Hn…- Murmuraba el peliblanco sin mover un solo dedo.
-Walker, no te vayas a quedar dormido,- La peliverde le dio una pequeña palmada al hombro, haciendo que se quitase la revista del rostro. –Nii-san podría llegar en cualquier momento.
-¿Y eso te preocupa?- Rane rio, -Vamos, aquí estoy yo, le daré una excusa.
-Más vale y sea buena…
-Tampoco es que tengamos que estar todo el día aquí tirados con flojera!- Lavi exclamo alzándose de su asiento. –Cierto, ¿chicos?
Cada uno tan cómodo donde estaban, le mandaron una mirada asesina. Realmente no se querían mover de donde estaban.
-Uy, como quieran.- Este se volvió a sentar cruzando sus brazos contra su pecho.
-N-No te ofendas, Lavi,- Lenalee sonrió para animarlo un poco. –Solo me siento un poco sin pilas hoy…
-Es verdad.- Rane comenta recargando su cara con la parte trasera de la silla.
Vaya, para ser parte de la mafia, estar escapando durante 15 años para no morir… sí que se lo toman con calma.
-Por cierto,- La china coloco un dedo sobre sus labios. –No he visto a Lenia en todo el día.
Lavi y Rane la miraron con sorpresa, más que Allen que no parecía importarle.
-Comento algo sobre práctica en su club.- La pelinegro se rasco la cabeza para buscar dentro de su memoria. –Algo de un torneo de espadachines además, parecía muy emocionada.
-Entonces se quedo practicando toda la tarde,- Susurro a sí misma, -En la escuela… toda la tarde…
Entonces los tres repitieron esas dos frases una y otra vez.
-¡¿En la escuela?! ¡¿Toda la tarde?!
-Sabía que Yuu tenía algo entre manos…
-Ya, ya…- Lenalee trato de calmarnos con gotas de sudor cayendo de su cabeza. –¡P-Podemos estar malinterpretando todo esto!
-¡Pero es que todo es una coincidencia!- Rane admitía hundiendo sus dedos entre sus pelos. –Oh, claramente, ¡NO ES UNA COINCIDENCIA!
-Yuu y Lenia…- Lavi repetía con cara de temor. –Hay que esperar a no encontrar el cadáver de la niña por ahí…
-¡MALDITO!- La pelinegro salto de donde estaba, empuñando sus manos. -¡Más le vale y no le toque un solo pelo!
-Espera, ¡Rane!- Lenalee la detuvo, jalando de su blusa. -¡Es que aun no estamos seguros!
-¡No esperare para luego arrepentirme!- Con toda la fuerza corrió hacia afuera, dejando el edificio.
-¡R-Rane!- La china correteo detrás de ella.
El conejo entonces se acerco a su mochila sacando una videocámara, con una larga y estrecha sonrisa en su rostro, y después volteo al peliblanco delante de él.
-Venga, Allen,- Su risa se volvió más larga. -¿No sería divertido captar como Yuu llega a ser regañado por un par de chicas?
Entonces él lo miro, de pies a cabeza y se dio la vuelta al otro lado del sofá.
-No me importa.
Lavi quedo con una expresión de shock con todo el sudor del mundo cayendo sobre su cabeza.
-Vaya Allen, hasta te volviste peor que Yuu…
El pelilargo se inclinó sobre la pared más cercana, cruzando los brazos y luego los bajó a los costados mientras se dirigía a la chica cansada. La rubia sonrió y se las arregló para hacer una breve risita entre sus jadeos y profundos respiros.
-Todavía no. Aunque seré considerada una si paso la prueba definitiva…- Ella bajó la mirada al suelo después de tomar una última respiración profunda y envainó su espada. Pero, de repente, una mano la detuvo cuando ella misma la sintió en su antebrazo.
-No la estas guardando correctamente.- Kanda dijo y la chica levantó una ceja en lo que el saco el sable de nuevo. Kanda le tomó la otra mano y la puso sobre el mango.
-Se supone que debes usar la mano del lado opuesto a donde la guardas. Si utilizas tu izquierda, te podrías lastimar a ti misma.
La chica parpadeó un par de veces. -¿Cómo sabes tanto de esto?
Kanda se rió con amargura, poniendo sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón. -¿Por qué no habría de hacerlo?
Sin previo aviso, rápidamente tomo él sable de sus delicadas y pequeñas manos y apunto hacia ella, sus rápidos reflejos lograron desenvainar su espada.
-Tch. Todavía tienes mucho que aprender.- Kanda dijo mientras miraba y remarcaba donde ella había cometido su error. –Tus movimientos son muy lentos, estas llena de aperturas y jamás permitas que el enemigo tome tu arma tan fácilmente.
-Otra cosa es que no debes sostener la espada tan alta. Les estás dando la oportunidad de atacar a tus partes más bajas.- Kanda explicaba en los que la ayudaba a cambiar de posición, moviendo un brazo hacia la izquierda, poniendo un dedo sobre el mango y así...
-¿Tan malo es mi maestro?- La rubia se preguntó a sí misma, el pelinegro asintió al oír su comentario. Una vez lista en su posición, no dijo nada más y se sentó en el banquillo del dojo en la esquina.
-¿Cómo sabes tanto?- Ella preguntó, Kanda la miró incluso si esa no era su intención, pero todavía le daba la gana.
Igual, no hubo respuesta. La rubia miro al suelo.
-Así que supongo que debes ser el mejor por aquí... ¿Cuántos campeonatos has ganado?
Kanda sonrió, mirando a otro lado. -Yo no aprendí mis habilidades de un maestro, ¿de acuerdo? Las he aprendido por mí mismo porque tengo una razón para ello.
-¿Y la razón es…?- La rubia se acercó un poco más queriendo escuchar más de su historia, pero ahora Kanda parecía molesto.
-¡Estás empezando a sonar como Baka Usagi!- Kanda se puso de pie y caminó hacia la puerta, pero antes de que él pudiera salir, ella lo llamó.
-Kanda.- La niña dijo, pero luego una gotita de sudor cayó de su cabeza cuando él se dio la vuelta.
-Ese es tu nombre, ¿verdad?
Kanda la miró y preguntó algo a cambio. -¿Cómo sabes mi nombre?
La chica suspiró pero le dijo que de todos modos. -Cuando tú y Lavi pelearon en el techo el otro día, Lenalee gritó sus nombres.
Se frotó la barbilla mientras recordaba aquel delicioso sándwich que ella comió ese día... ¡Delicioso!
Se levantó de su asiento y le alzo la mano para poder estrecharas en forma de un saludo.
-Mi nombre es Lenia, un gusto conocerte.- La rubia sonrió, pero el samurái logró hacer una mirada de disgusto y se fue.
-¡Vamos, vamos! ¡Ya casi llegamos!- Rane se quejo, dejando al resto del grupo siguiéndola después de ella.
-¡C-Cálmate Rane!- Lenalee le decía desde atrás, -Además, ¿Qué es lo peor que podría pasarle?
Rane se detuvo por un momento, lo que parecía extraño. La china la miro en confusión y a italiana la miro con un rostro sonriente, pero a la vez, llena de sarcasmo.
-Que es lo peor que podría pasarle… ¡¿Dices?!
Un escalofrió paso por la vertebra de la peliverde y en eso Rane volvió a reír maliciosamente.
-¡ESTAMOS HABLANDO DE KANDA AQUÍ! ¡¿QUE ES LO PEOR QUE PODRIA PASARLE?! ¡NO LO SEEEE!
Una gota de sudor cayó de las cabezas de Lenalee y Lavi al ver que la chica se frustraba sola. Ella es un demonio…
Sin embargo, antes de llegar a la entrada de la escuela, parecían haber encontrado a la rubia, sana y salva, mirando a través de un cristal perfectamente pulido en una tienda cercana
-¿Lenia?- Lenalee murmuro al parpadear un par de veces.
-Pero que hace…- Dijo la pelinegro perpleja, caminando hacia ella y poniendo su mano sobre el hombro de la rubia. Parecía estar muy entretenida mirando a través de ese cristal.
La chica dio un pequeño salto a sentir una mano invasora sobre ella y miro a Rane con ojos de temor.
-¿Qué pasa?- Miro hacia arriba donde estaba colocado el cartel de la tienda... ¿una tienda de espadas?
La rubia se calmo y volvió a mirar fijamente el vidrio y deslizó ligeramente los dedos sobre el frío cristal que la separaba de la espada que miró.
-Hmm, no es nada.- Asintió en negación con la cabeza sin quitar los dedos del vidrio.
-Lenia, se hace tarde,- Lenalee le recordó y todo el grupo se dirigió a ella, ya que ella no había escuchado. La niña no dejaba de mirar a través del cristal, un largo y oscuro sable que de seguro era carísimo. Y tal vez valía la pena.
-Kanda-san...- Lenia logró murmurar, poniendo su mano en su barbilla. Los otros tres chicos aparecieron justo detrás de ella tratando de mirar través de sus pensamientos.
-Lenia, ¿qué estás haciendo?- Le preguntaron al unísono y la rubia volvió a mirarlos rápidamente con un rubor profundo.
-Um... este, ¡nada!- Ella hizo una sonrisa falsa y los otros tres alzaron una ceja antes de mirarse entre sí.
-Mienteeees. ¡Te escuchamos! ¿Qué pasa con Kanda, ne?- Rane preguntó con curiosidad y Lenia negó con la cabeza cuando el rubor desapareció.
-¡Lo sabia!- Un Lavi alegremente grito.
-¡Nada! Oh, bueno… Yo sólo tuve una pequeña lección con él esta tarde.- Ella inclinó la cabeza y miró Rane.
-¡Ves!- Lenalee alzo sus brazos a lado de Lenia. -¡Nada malo le paso!
Pero aun así la pelinegro no le hizo caso.
-Estás mintiendo ya lo veo.- Declaró Rane fríamente.
¡Eso no es lo que está pasando! Lenalee mentalmente se dio una palmada en la cara.
-¡Estoy diciendo la verdad!- Lenia exclamo y Rane se encogió de hombros.
-Eeeh, no sé por qué todo mundo me miente todo el tiempo, especialmente Lenalee.- Ahora ella miró a Lenalee con los ojos enchinados y la china soltó una gota de sudor pero Rane continuó hablando.
-En fin, tengo que ir a casa.- Rane miró su reloj y suspiró.
-Solo perdí mí tiempo creyendo que Kanda te haría algo…- Siguió comentando en lo que se retiraba. Lavi saco una carcajada y fue detrás de ella a seguirla.
Lenalee abrió los ojos cuando se dio cuenta de algo. -¡Eh! Tengo que volver a casa, ¡Walker se quedo dormido en el sofá y nii-san llegara pronto!
Igualmente ella corrió hacia su lado dejando finalmente sola… de nuevo. Suspiro.
-Esta gente…- y continuo su camino a casa. Saco una piruleta que tenía el bolsillo izquierdo y volvió a chuparla.
Lenia caminó tranquilamente por la calle chupando su paleta, llevando su mochila en su hombro derecho, pero de repente, sintió un empujón fuerte y cayó al suelo perdiendo la mochila. Una persona vestida completamente de negro corrió con su mochila como Lenia trató de llegar a él.
-¡Ey! ¡Espera!- Ella gritó corriendo tan rápido como pudo cuando el sospechoso parecía haberse topado con otra persona. Rápidamente, corrió hasta que llegó a darse cuenta de que uno de ellos se paraba y el otro yacía en el suelo inconsciente.
-¿Esto es tuyo?- La persona interrogo entregándole la mochila. Poco a poco trasladó la mano para llegar a la mochila. Lenia suspiró del alivio cuando levantó la vista para agradecer a la persona.
-Muchas gracias.- Ella se quedó un rato con el rostro lleno de sorpresa.
-¿Eh? ¿Kanda-san?- La rubia tomó rápidamente la mochila de su mano poniéndolo sobre su hombro otra vez. -¿Qué estás haciendo aquí ?
Kanda levantó una ceja y señalo hacia una mansión sobre una colina. -Me voy a casa de la escuela.
Lenia hizo una mueca confusa. -Espera, ¿de la escuela? ¿Qué no ya habías estado ahí?
El pelinegro suspiró. –Se suponía que tendría detención con el Usagi de 2 horas, fui a aclarar con el profesor el porqué ausentamos y debemos ir a limpiar a sala de artes para mañana.
Se guardo las manos en los costados. Lenia hizo una mueca de horror después de lo que había dicho.
-Pero la sala de arte esta tan sucia… ¿Cómo se las arreglaran para terminar? Y pensar que es imposible…- Lenia dijo y Kanda se encogió de hombros.
-No lo sé, pero tengo que irme ahora.
Se fue por su lado, en lo que Lenia acomodo su mochila en su espalda y se dirigió a su casa, también.
