¡Hola mundo de ffnet! Como podrán ver, he estado algo perdida estos años, jajaja. Bueno excusas no puedo ponerles, pero mi pasión por la escritura no muere nunca. Hoy les traigo un capítulo más de Nevermind, y a pesar de que estoy comenzando a tener problemas con mi inglés, decidí descontinuar la versión en inglés, pero, ¡epa! ¡Deseo continuar con todas ganas la versión en español! Aún tengo un poco la viada y la idea de la historia… bueno, qué más da. Gracias por la espera chicos, y hola a los nuevos lectores ^^

Solo para que recuerden, ¡DGM no me pertenece! Es de Katsura Hoshino-sama que gracias a dios volvió a seguir con la serialización *_*


Después de larga y pesada tormenta de lluvia, la gran helada se fue y dejo un sofocante calor. Una gran oleada caliente como si hubiera sido verano, algo bastante extraño para éste continente. Quizá este tipo de clima terminaría en cuanto pasara la semana.

Pasó la hora del receso, y antes de que Lenalee pudiera ver su horario, vino hacia ella una Miranda muy emocionada trotando a su lado. Se detuvo cargando un maletín deportivo y comenzó a dar pequeños trotes y brinquitos que hacían que su cola de caballo paseara sobre sus hombros.

-¡Vamos a la piscina, Lena!- exclamó. Lenalee inclinó su cabeza expresando confusión ante su declamación. No tenía idea que hubiera una piscina en ésta escuela, nunca tuvo la oportunidad de ver que actividades se realizaban para la clase deportiva.

-¿Una piscina dices?- Se lanzó en cuestión, donde los brincos de Miranda pasaron a ser su cabeza asintiendo rápidamente en afirmación. Puso sus manos sobre los hombros de Lenalee, apretando sus delicados dedos sobre ellos.

-El profesor dice que por la ola de calor estos días estaremos yendo a la piscina.- Detuvo sus pequeños brincos, sin embargo, su sonrisa se curveó de oreja a oreja y su emoción solo creció. –¡Se supone que las clases de natación comenzarían hasta Abril! ¡No podría soportar este calor!

Juntó sus brazos sobre su pecho y corrió hacia la salida. Lenalee echó una pequeña risa empática y simplemente obsevó sus declaraciones de felicidad y la siguió al lugar unos cuantos centímetros de ella.

–¡Pareces muy emocionada, Miranda!- Rió, y ella lo hizo devuelta. Caminaron hacia un pequeño edificio divido en dos, en la entrada de uno parecía haber nadie mientras que en la segunda se juntaban varias chicas.

-Supongo que es… ¿los cambiadores?- Preguntó la china, sin realmente esperar una respuesta, pero la alemana asintió de todas formas.

-¿Entramos?- Sonrió y pasó a su amiga peliverde a tomar el locker más cercano. Dentro de las pequeñas puertillas se encontraba el material para natación: un uniforme nuevo de una pieza, una toalla unos goggles de agua, un snorkel, un gorro de látex y unos tapones para los oídos. Sorprendida, la china abrió amplios sus ojos mientras tomaba el uniforme de la casilla.

-Es un uniforme muy completo,- comentó, -no esperaba que tuvieran mucho cuidado con el deporte.

-Bueno…- Miranda puso sus dedos sobre sus labios mientras esbozaba una delicada risilla. –Digamos que, el año pasado hubo un pequeño accidente.

La curiosidad le picó. -¿Accidente?

La muchacha castaña se cambiaba la vestimenta mientras comenzaba su relato. Igual, Lenalee hizo lo mismo mientras escuchaba.

-Verás, ¿Ves ese cerco que parte la piscina en dos?

La peliverde asintió para que continuara su historia.

-Resulta que el año pasado—

Antes de que ella pudiese continuar, se escucharon unos gritos desde el exterior de los vestidores. Querían averiguar de qué se trataba el tumulto, y bien ya habían terminado de ponerse los uniformes. Procedieron a salir del edificio para ver por qué razón había tanto escándalo.

Asomaron sus cabezas por la orilla de la puerta y después de darse cuenta que en realidad esos gritos eran de emoción por parte de unas chicas, ambas sudaron por la nuca al ver que tan locas se ponían.

Del otro lado del edificio que al parecer no había nadie en un principio, los chicos se relajaban ya en la orilla y Lenalee fijó su mirada en un cierto peliblanco que salía a través de la puerta.

-Ya lo había imaginado…- Miranda suspiró, poniendo una sonrisa nerviosa. La china la miró esperando a que dijera que se refería justamente lo que ella creía.

-Es… él, ¿cierto?

-Es que siempre ha sido un chico muy popular, ya lo esperaba. – Miranda caminó devuelta al vestidor para ponerse el resto del equipo antes que el profesor llegará a comenzar la clase.

Lenalee se quedó en su lugar inconscientemente observando al peliblanco, las chicas que parecían hacer un furor comenzaron a inclinarse sobre la cerca, incluso algunas, atravesando sus brazos entre ella.

Sí que están locas… pensó la china al darles una mirada. Cuando fijó su mirada hacía su anterior objetivo, éste ya la estaba mirando con una pequeña sonrisa chueca.

La peliverde, avergonzada, empuñó sus manos sobre sus muslos y se encogió de hombros tratando de cubrir su piel desnuda. El albino, confundido, quebró unas de sus cejas mientras que inclinaba levemente su cabeza. Ella creyó que se miraba patética por lo que volvió dentro del vestidor y se sentó en el banquillo que estaba al lado de donde Miranda.

-¿Qué pasa, Lenalee? Estás bastante roja.- Empuñó su mano sobre su barbilla en preocupación. La china la miró apenas procesando su pregunta para poder responder.

-¿Eh?

-Jee, ¿no me digas que ha sido el sol?- Una voz dulce se escuchó detrás de la puertilla del casillero abierto de Miranda. La castaña cerró su casillero para revelar a la pacífica rubia.

-N-No es eso…- Lenalee titubeó, mirando hacia el suelo tratando de esconder su sonrojo.

-¡Pero si no ha sido porque has visto a tu galán! ¿No es cierto?- Una segunda voz, esta vez una burlona, llegó detrás de la peliverde. Estaba ahí Rane, con su uniforme puesto pero con una camisa blanca desabotonada sobre ella y un short playero. Casi hasta parecía un salvavidas.

-¡T-Tampoco es eso!- Ahora más nerviosa que nunca, exclamó la china, apretando sus ojos cerrados y con los puños sobre sus rodillas.

Rane la miró de una forma muy sospechosa. -¡Si solita te delatas!

Antes de que estas chicas pudieran continuar molestando a la china, sonó un silbato desde afuera y todos comenzaron a evacuar los vestidores. Chicos y chicas por separados se reunieron y el coach estaba sobre un pequeño centro en la piscina donde estaba pavimentado.

-Muy bien, comencemos con la clase—

La cara del profesor repentinamente se volvió tan pálida como si hubiera visto un fantasma. Siguieron su mirada, que se dirigía al vestidor de hombres donde todos vieron algo que ni siquiera querían ver…

Se paró sobre la puerta el pelilargo sosteniendo su katana a un lado de sus caderas (nadie tiene idea de porque podía usarla en la escuela), algo común en clase de natación era que se usara poca ropa, pero Kanda lo llevó a otro nivel. Tenía puesta una tanga de hombre con figuras de animalitos color pastel.

-¡¿Que alguien me explique qué mierda es esto?!- Declaró el japonés malhumorado. Ya venía de nuevo, ya podrían imaginarse que es lo que seguía.

Al otro lado de la piscina de las chicas se escuchó una risa muerta, como si alguien hubiera tapado su boca para no dejar salir el ruido. Evidentemente, Lenalee rápido notó que se trataba de Lavi. ¿Será que…?

-¿-D-De dónde sacó eso, Kanda?- Preguntó el profesor, queriendo mantener su postura pero el terror corría por su cuerpo. ¿Cómo es que un maestro podría estar aterrado de un alumno? O mejor dicho, dejan que entre a la escuela armado…

-¡ESO ES LO QUE ME GUSTARÍA SABER!- Gritó, dándose la vuelta, revelando su…

-¡Gyaah!- Todo mundo se dio la vuelta, cubrió su rostro o simplemente pusieron una cara de asco. Lenalee miró hacia donde estaba Lenia quien no parecía inmutarse ante la escena.

-Pero que rayos…

-B-Bueno, es un uniforme de natación, p-pero— Las piernas del profesor ahora comenzaban a fallarle mientras señalaba una justificación alguna para calmar al japonés.

-Tch. Estúpida escuela,- escupió el pelilargo, -estúpido uniforme, estúpido maestro.

El japonés desenvainó su espada frente su rostro. Todo mundo aterrado dio un paso atrás reflexivo y esta vez el profesor cayó sobre sus rodillos en trauma.

-¡P-Por favor...!- le rogó a Kanda. -¡Yo no he hecho nada! ¡No me mates!

El japonés se lanzó al maestro, quien comenzó a correr fuera del patio de la piscina yendo a toda prisa por el campus.

-¡NO CORRAS, QUE TE MATARÉ!

Decepcionados, todos sudaron por la nuca observando la escena cómica que dejaba atrás el dúo. Ya que salieron de su vista todos quedaron callados por unos minutos y sin haber rastro de que el profesor volvería, fueron por su lado.

-¡Vaya, que mala suerte!- Rane chasqueó su dientes, puso sus manos detrás de su nuca con los codos sobre su cabeza. Las chicas volvieron al vestidor para tomar sombra en lo que volvía el profesor… o si es que lo hacía.

-Y yo que quería probar la piscina…- Miranda, destrozada, se hizo bola abrazando sus piernas y recargando su espalda en los casilleros. Lenalee suspiró y tomó asiento en el banquillo anterior siguiéndola Lenia.

La rubia tomó de su morral una galleta y comenzó a masticarla. La china, dudosa, la mira y le quita la galleta.

-¿Qué no está prohibido comer en la piscina?

Lenia, con sus ojos entre llorosos y enojados, le arrebata la galleta devuelta. Le da una mordida más y le saca la lengua.

-Eso no es verdad.

La china suspira y rueda sus ojos. Recarga los codos sobre sus rodillas y su barbilla entre sus palmas. –Qué escuela tan extraña.


Pasó la hora de supuesta actividad física, que en realidad el profesor ya había recorrida el campus unas 3 veces que ya era tan normal topártelo con el japonés sobre sus talones.

Las chicas terminaron de vestirse y solo quedaba Lenalee quien se había quedado un momento platicando con Miranda. Pero sin darse cuenta, la castaña se había vestido durante su conversación dejándola a ella atrás.

-Si quieren adelántense,- dijo la china mientras abría el locker. –En un momento vuelvo a la siguiente clase.

Sus amigas se miraron y se adelantaron quedando la china para cambiarse en el vestuario ella misma. Comenzó a tararear una canción popular en el silencio mientras ordenaba sus cosas.

Recordó la pequeña escena en que las chicas se inclinaron sobre el cerco solo para observar al chico de ojos plateados salir usando su traje de baño. Y dado al comentario de Miranda, se dio cuenta que el realmente era muy popular con las chicas. Bueno, era de esperarse, era guapo, esbelto, alto, y…

-¡¿Pero qué rayos?!- Sacudió su cabeza de un lado a otro, avergonzada.

-Jamás creería que ese acosador pervertido es— Comenzó a quitarse el traje de baño, casi revelando sus pechos hasta que…

-¿Es un qué?- Una voz familia la hizo sacudir nuevamente, pero esta vez impulsado con un brinco la hizo golpear su casillo y cerrarlo con su propia espalda. Su pecho exhalaba e inhalaba rápidamente en el susto, hasta que se dio cuenta de quien se trataba, puso su mano sobre su pecho y calmarse un poco.

-¡Walker! M-Me, me… ¡Me asustaste!- Exclamó la china. Ya que recuperó su aliento, aterrizó a sus pies y cambió su expresión de sorpresa a una acusadora. Enchinó sus ojos y juntó sus cejas, mirándolo fijamente.

-No se supone que estés aquí, en el vestidor de chicas…- Avanzó un poco adelante, haciendo que el inglés haga su cabeza hacia atrás.

-Bueno, es que ni siquiera hay nadie.- Contestó, rascando su nuca, nervioso. Ella no abandonó su mirada sospechosa pero igual se dio la vuelta y continuó guardando sus cosas.

-Bien. Te perdono porque no eres Lavi.

-¿Eso es bueno?- Preguntó, sonriendo nerviosamente. La china solo echó una pequeña risilla.

-Es que ustedes dos son muy parecidos,- comentó la peliverde, -ya sabes, todos unos mujeriegos.

Esta vez el albino lanzó una mirada de confusión y le pidió reiterar la pregunta. -¿Mujeriego?

-Claro,- inclinó la cabeza la china, mirándolo fijamente. –Si no creas que no vi tu escenita en la piscina.

El miró a sus alrededores, confundido, se rascó la cabeza. –Emm… ¿qué hay con eso?

Lenalee solo se hundió de hombros, sin prestarle más atención ni pretendiendo responderle más. Allen solo se rio y se le acercó más a ella, picándole levemente la espalda para atraer su atención.

-¿Estás celosa?

Retumbó por la sala el fuerte de nuevo el casillero cerrar, está vez la china estupefacta frente a él. Se dio rápidamente la vuelta, con la cara roja como un tomate, los cachetes inflados y una expresión de que la tomaran desprevenida.

-¿Yo?- Estaba por dar su más grande mentira.

-¿Yo, celosa?- Repitió, -¡Lo siento pero yo no tengo algo por los acosadores pervertidos como tú!

El chico solo merodeó su mirada alrededor mientras asentía en negación. –Sí, claro… como digas, Lenalee.

-¡Te digo! ¡No me gustan los perver—!

El antebrazo del albino chocó contra la puertilla detrás de ella, obligándola a cerrar espacio entre él y ella, acorralándola frente el armario. Ella bajó su mirada, volviendo su cara ya sonrojada aún más intensa.

-¿Por qué soy un acosador pervertido? Sabes, a veces no es divertido que me llames así…- Comenzó a hacer pucheros. La china no podía ni verlo, ¡se sentía tan avergonzada, tan nerviosa…!

-W-Walker, muévete hacia atrás…- Le advirtió, empujándolo con sus manos sobre su pecho, pero él no parecía escuchar.

-¡P-Por favor!- Dijo ella, tomando una gran bocanada de aire en lo que él solo recargaba aún más su cuerpo sobre ella. Cuando creyó que iba sobre su cabeza, repentinamente se movió poniendo su nariz entre su mandíbula y sus hombros. Entonces el aire escapó de ella, dejándola sin aliento.

Presionó sus labios sobre su piel desnuda y cuando ella creía que iba por cierto camino…

El sopló sobre su piel, haciendo un sonido molesto, como un gas. El comenzó a reírse entre su cuello, abrazando sus brazos alrededor de su cintura. La china solamente cambió de humor rápidamente, con una vena saltando de su frente.

Dio un último intento por empujarlo lejos de ella y lo logró. Mirándolo con cara de irritación, se cruzó de brazos y retorció sus labios.

-Sabes, eres molesto en veces.

Allen continuó riendo, secándose una lágrima con uno de sus dedos. -¡Es que tu reacción no tiene precio!

-¡No es gracioso!- La china empuño sus manos a los lados de su cadera. El albino calmó su euforia y recobró su compostura, limpiando su garganta.

-Ya me la debías,- empezó, -Eso te sucede por llamarme un acosador pervertido.

Lenalee suspiró, dándose una palmada en la cabeza y negando. –Como sea…

-Tengo que vestirme así que necesito que te vayas.

-¿Y por qué no me dejas vestirte? ¿Hm?- Preguntó él sarcásticamente. La china le pinchó el brazo haciendo que hiciera pucheros del dolor. –Era broma.

El albino salió del vestidor y unos minutos después salió Lenalee y se dirigió a su siguiente clase.

Espero que el profesor me deje entrar a la clase, se preocupó. En su camino devuelta ya no se topó más con el albino por sus diferentes horarios. Siguió sin más y recordando que fue uno de sus días más incómodos.


-¡Oigan! ¿Vieron la broma que le jugué a Yuu?- Con que era Lavi, era de esperarse. El chico se echaba a reír contando su nueva hazaña.

-¡Vaya, no me imaginé que realmente se lo pondría!- Se golpeaba su propia rodilla. Rane parecía ser la única que entraba claro en su conversación.

-Me diste una mala experiencia y es algo que no quiero volver a ver…- Sacó su lengua asqueada, mirando hacia otro lado y apuntando al interior de su boca, expresando voy a vomitar.

-Entonces, ¿cambiaste su uniforme real por una…?- Preguntó Miranda, curioso y a la vez como si preguntara algo tabú.

-Así es, ¿a qué no soy un genio?- El pelirrojo seguía echándose unas risas. Sabían que no lo iba a superar pronto.

-Una vez más lo he logrado igual que el año pasado,- se escapó el comentario de los labios del pelirrojo.

-¿Já? ¿Así que fuiste tú?- Miranda se inclinó hacia enfrente curiosa nuevamente. –Aunque solo escuché la historia…

-¿Qué pasó?- Preguntó Rane, atenta la conversación.

-Bueno es que como siempre, Yuu me seguía y accidentalmente tome a una chica que tenía a un lado como escudo y su espada pasó por su bra—

-Oh, ahora entiendo porque la cerca.

Justo en ese instante entró Lenalee al aula, y caminó hacía sus compañeros.

-Hola Lena, ¿qué te tomaba tanto?- Rane saludó alzando su mano. Ella solamente se sentó y suspiró, debatiendo si decirles la pequeña broma de Allen o dejarlo como esta.

-Nada, nada. Solo me arreglaba un poco el cabello.

La pelinegro no parecía estar convencida, y antes de que pudiera preguntar algo más, entró el profesor al aula.

-Muy bien clase, pasaré la lista…

-Psst. ¡Hey, Lavi!- Rane llamó al pelirrojo que empezó a poner atención a la repentina aparición del profesor. Pero la abandonó justo en un segundo.

-Lena esconde algo.

El pelirrojo solo echó una sonrisa chueca. -¿Tú crees?

-Seee…¿Acaso ella y Walker son…?

Ahora la risa del pelirrojo se volvió más evidente. Miró hacia abajo queriendo esconder el ruido, y la miró de nuevo. –Para nada, ese chico es un lento.

-¿Aah?- Sorprendida arqueó sus cejas. -¿Así es?

El asintió en afirmación y la voz del profesor llamó la atención de ambos.

-¿Yuu Kanda?- Preguntó él. -¿Dónde está?

Entre el pequeño grupo que había estado con él en la escena de la piscina, mantuvieron una risa discreta y se escondieron detrás de sus libros para no levantar sospechas.

-Qué escuela tan más extraña.- Suspiró la peliverde.


Bueno, y esto fue todo por hoy. Lo modifiqué un poco de la versión anterior, en inglés, porque había algunas partes que sonaban muy repetitivas, algunas escenas no me parecían tan cómicas o la narración descriptiva era muy pobre (Traté de mejorarla como pude x'D). Recuerdo que mencioné que Lavi y Kanda eran un año mayor que el resto, así que tal vez unos se preguntan, ¿por qué tienen clases junto con los demás? Según el plan de estudio, tomé el de EU dónde independientemente del grado el horario que les acomodan es mixto :3 Por lo tanto pueden coincidir con gente de menor o mayor grado.

Dudas, quejas, confesiones, amenazas :'v cualquier cosa, déjenme un review :3 (Extrañaba decir esto) ¡Nos vemos el próximo capítulo!