¡Hola de nuevo a todos! Sé que estoy trabajando recientemente en un nuevo fic, ¡pero no dejaré éste! Espero poder llegar hasta dónde dejé la versión en inglés y más adelante :3 No pienso dejar colgada esta historia.
Pues bien, he visto que muchos se ven confundidos con la trama, pero solo para resumirles todo: digamos que Allen, Lavi y Kanda son una clase de "fugitivos" ya que el Conde los busca para poder matarlos. Sin embargo, la razón por la que Allen a veces se distancia de Lenalee es porque si el Conde o alguno de los Noé se llegara a entrar su cercanía, podrían lastimarla, así que lo hace por protegerla. Bien, las otras relaciones hasta ahora son secreto, no digo más… El rompecabezas se irá formando en futuros capítulos ;)
No los aburro más, como todos sabemos, sigan el coro: DGM no me pertenece de ninguna manera, todo es obra de Katsura Hoshino. Yo solo me encargué de usar sus personajes en mi propio universo~
¡Disfruten su lectura, señoras y señores!
Nuestro albino favorito estuvo constantemente mirando el reloj desde los últimos 50 minutos, presionada con frecuencia el botón de su pluma mientras que su profesor de historia continuaba con la lectura del módulo al cuál en toda la hora completa, no le había puesto los ojos encima alguna vez. Sus ojos solo se concentraban en las manecillas del reloj, ansiando la hora de la salida.
Ahora comenzaba pisotear levemente el suelo con rapidez, y esto hizo que el profesor terminara siendo molesto y distraído ocasionalmente hasta que su paciencia explotó y golpeara con fuerza el suelo con uno de sus pies. Esto provocó un efecto de eco por todo el aula, dejando a todos los estudiantes perplejos y logrando que Allen pudiera prestarle atención. Se dirigió en prisa al chico de cabellos blancos con una expresión de irritación escrita sobre su rostro.
-Sr. Walker, ¿podría por favor dejar de jugar con sus pies y poner sus malditos ojos sobre la lectura?- Exclamó furiosamente el maestro, lanzando una violenta palmada sobre la portada del libro de la materia. El chico solo se quedó en silencio, rodó sus ojos y tomó el libro, abriéndolo en una página cualquiera y lo paró frente a él, cubriendo la mitad de su rostro.
El maestro sonrió maliciosamente y asintió satisfactoriamente en lo que volvía a continuar con su lectura. Allen, en vez de seguir con la lección, decidió mirar por la ventana. Va, ¿y por qué no? Era un buen día, soleado y con mucho viento. Empezó a tararear una canción que se le cruzó por la mente, y se recargó en el respaldo de la silla sin dejar de mirar a la ventana. Podía observar los del equipo de beisbol en su entrenamiento, los estudiantes que se dirigían a sus clases, otros que estaban tomando un descanso, y por último, un pequeño punto morado muy llamativo.
No, no, no. Él se equivocaba, no era un punto, los puntos no se mueven. Era una cabellera, de la manera que se ve cuando observas a alguien desde arriba. Tenía un cabello púrpura y puntiagudo muy familiar, era una chica, sin duda, pero jamás la había visto en la escuela entera.
-Debo estar soñando…- Se murmuró a sí mismo mientras tallaba sus ojos.
Allen tuvo que parpadear un par de veces para mirar de vuelta a la extraña figura familiar, la cual era exactamente lo que él creía cuanto más detenido lo miraba. Así es, esa persona era…
-¡SR. WALKER!
Al escuchar la escandalosa y ronca voz del profesor, Allen dio un pequeño brinco de sorpresa y golpeando el respaldo de la silla con la suficiente fuerza para caer hacia atrás y luego, tocando el suelo. Miranda, quién se encontraba al otro lado del salón, se rio ente sus labios mientras cubría de su boca para no ser escuchada. Desafortunadamente, tras que todos escucharon su risa amortiguada, comenzaron a reírse en voz alta.
-Pero que idiota…- El profesor rodó sus ojos, y comentó en voz baja.
Justo a los instantes, la campana del cambio de clase sonó y todos comenzaron a tomar sus cosas y ponerse de pie para cambiar de salón. El albino intentaba levantarse, sobando la parte trasera de su cabeza, y una mano se estrechó ofreciendo ayuda. Miró hacia arriba, y se trataba de Miranda, quien llevaba encima una inocente, pero burlona sonrisa. Una vez de pie, el chico tomó sus cosas y salió del aula junto con la morena.
La alemana lo observó detenidamente, ya que llevaba pintada una expresión pálida en él. Preocupada, se acercó a preguntar.
-¿Qué pasa? Pareciera que hubieras visto un fantasma.
El inglés suspiró. -Pues, no es así. Es aún peor.
-¡Ni siquiera creí que sentías miedo por algo!- Comentó Miranda, asombrada. El albino sacudió su cabeza en desacuerdo.
-Créelo o no, todos tienen algo que temer.
-Ya veo…- Contestó la morena, y a los pocos segundos se despidió para ir a buscar sus útiles en su casillero. Finalmente solo, comenzó a buscar la razón por la que estuvo tan atento en el reloj toda la clase. Se asomaba por cada aula que iba pasando, sin éxito.
Allen siguió caminando hasta que de alguna forma terminó en la biblioteca escolar. Antes de acceder, deambulo sus ojos un par de segundos para ver si podría encontrar lo que estaba buscando, y fue entonces cuando dio con la china de cabello verdoso que había estado buscando todo el día.
-Lenalee…- el nombre de la chica escapó de sus labios casi como un respiro.
Ella se encontraba serenamente jugando con los mechones de su cabello, los cuales colgaban hasta por debajo de sus hombros. Enredaba esos mechones alrededor de su dedo índice, leyendo un libro en sus manos con mucha concentración, moviendo sus labios en silencio al pasar sus hermosos ojos púrpuras sobre el texto.
Entonces él se le aproxima, llegando por detrás lo más sigilosamente posible para que ella no lo notara. Se acercó un poco más, y colocó delicadamente su barbilla sobre el hombro de la chica en perfecta posición, embonaban como anillo al dedo. Tras el contacto, Lenalee boqueó y sus ojos se abrieron bruscamente.
-¿Qué estás leyendo?
La china chilló por su sorpresa, tirando el libro lo más lejos posible para que el albino no pudiera darse cuenta de lo que tenía en mano. Después, cruzó sus piernas y colocó ambas manos inocentemente sobre sus muslos con una sonrisa fingida.
-Nada, no era nada, lo juro.
El inglés arqueó una ceja, y le lanzó una mirada de sospecha. Mientras la china aun le daba la espalda, fue a dar con el libro que tiró para ver de qué se trataba. Lenalee, al no sentir más la presencia del albino detrás de ella, giró su cabeza y vio como este se dirigía al objeto que lanzó previamente. Entonces, rápidamente corrió hacia el para tomarlo antes de que este pudiera, lográndolo al final.
Puso una posición firme frente al albino y escondió el libro detrás de ella con ambas manos.
-Lenalee, déjame ver.- Ordenó Allen, estrechando su mano para que se la diese. La china se negó.
-No es nada importante, no te preocupes.- Se comenzó a poner nervioso, merodeando sus ojos a todas partes menos a los ojos del chico.
-Lenalee…- El chico repitió, cruzándose de brazos.
-¿Qué?- La peliverde se hundió de hombro. -Es la verdad, ¡no hay nada importante!
Allen bajó los brazos y le entrecerró los ojos despectivamente. –Recientemente me has estado escondiendo muchas cosas, ¿qué tramas?
-¡No estoy planeando nada! Solo estaba leyendo un reporte… ya, sabes tarea, o algo… así.- Rodó sus ojos esperando que inglés pudiera creérsela. El chico se quedó pensando un par de minutos y luego se decidió.
-Está bien, no te preguntare más.- La china suspiró de alivio, pero había algo más. -Solo con una condición.
La peliverde nerviosa buscó hacia dónde mirar. -¿C-cuál es?
Sin más rodeos, el albino la empujó levente contra la estantería más cercana, con sus brazos estrechos a los lados de la china para no dejarla correr. Con una distancia tan corta entre ambos, ella se sonrojó notablemente.
-Estás roja.- El inglés se burló, pero sin alejar su rostro del de ella.
-¡N-no es verdad!- Negó Lenalee, tomando la revista que estaba entre sus manos para cubrirse el rostro de la pena. Cerró sus ojos fuertemente, no quería que el la viera en ese estado.
-Veamos, ¿horóscopos? ¿Cómo ser correspondida a tu enamorado? ¿11 maneras de llamar la atención de un chico?- El albino comenzó a recitar, y entonces la china abrió sus ojos violentamente.
-¡¿Cómo es que sabes…?!- Y entonces miró que tenía la revista a la vista del chico. -¡Me tendiste una trampa!
Allen dio un paso hacia atrás, y con una sonrisa burlona se hundió de hombros. -Sólo fui astuto.
-¡Tramposo!- Exclamó la peliverde, dándole un golpe sin mucha fuerza al albino con la misma revista enrollada en su mano.
-¿Por qué lees eso? No me digas que crees que los horóscopos son reales…- Dijo el inglés, asustado.
-¿Eh?- La china rio nerviosamente. –Claro que no… pero soy una chica, y nos gusta, ya sabes, leerlos…
-Hmm, con que así es.- Se rascó la barbilla, sospechando de ella. Lenalee infló sus cachetes y frunció el ceño.
-¡No te estoy mintiendo!
-¡Te creo, señorita enamorada!- Allen apretó los cachetes de la china tiernamente, y está se sonrojó aún más.
-¡Y-Yo no estoy enamorada!- La peliverde retiró las manos del chico y se cubrió los cachetes con ambas manos para ocultar su rubor.
-¿Segura?- La molestó el inglés. Ella ya sabía que él no le creía, no tenía caso mentirle. Mantuvo su silencio por un minuto y después alejó su mirada de él y se cruzó de brazos.
-¡No te diré quién es!
-¿Por qué no?- Preguntó Allen con curiosidad, -¿Acaso lo conozco?
Y entonces la cara de Lenalee estaba que ardía. -¡Te dije que no te diré nada!
-¡Anda, una pista!
-¡No!- La china sacudió su cabeza violentamente en negación.
-¿Es Lavi?
-No.- Su cara se volvió seria y borde. Definitivamente decía la verdad.
-¡¿Kanda?!- El albino casi gritó sorprendido.
-¡Claro que no!- Ahora exclamó la china casi molesta. -¡Deja de emparejarme con todo el mundo, jamás lo sabrás!
-Eres difícil, mujer…- El inglés comentó, frotando su barbilla con sus dedos.
-¡Bah, ya basta!- Lenalee alzó sus brazos en derrota. -Cambiemos de tema.
-No seas aburrida, vamos a—
Repentinamente, el albino cayó al suelo acompañado por una pequeña chica que lo tomó por el cuello con ambos brazos. Aparentemente la chica le llegó por detrás y lo abrazó por la nuca. Lenalee trató de ayudarlo para ponerse de pie, pero la chica le daba una palmada para que se alejara.
-¡Aléjate de él, vieja tonta!- Dijo la extraña chica con cabello púrpura, aferrándose al cuello del albino.
-¡¿Vieja tonta…?!- Repitió Lenalee, impactada tras el insulto. -¡No soy una vieja, y mucho menos soy tonta!
-Sí, sí, lo que sea, ¡solo no te acerques a mi Allen!
-¡¿Qué dices?!- Exclamó la china molesta, esta niña sí que la sacaba de quicio.
-Road, por favor, deja levantarme…- Rogó el albino, la pequeña chica de cabello púrpura estaba recargando todo su peso sobre la espalda de él. La chica rápidamente se puso de pie para permitir que el inglés también pudiera pararse. En cuanto Allen logró estar de pie, la peli morado se lanzó en cuanto pudo a abrazar su brazo. Y entonces, miró fisgonamente a Lenalee y le sacó la lengua.
-¡¿Pero quién te crees que eres—
-Lenalee, no le tomes importancia…- Allen la interrumpió mientras se despeinaba. -A ella siempre le gusta molestar a todo el mundo, no le des el gusto.
La peliverde se calmó un poco, ¡pero aun así no podía soportar a la enana! Suspiró, sin retirar la mirada de enojo de la peli morado. -Oh, está bien…
-¡Te ganeeeé!- Se burló la pequeña chica, estirando la parte inferior de sus párpados con uno de sus dedos y de nuevo, sacando la lengua. La china no quería molestarse más, pero sí que era persistente la pequeña.
-Como sea…- La china recogió sus cosas y procuró esconder bien la revista esta vez, los miró a ambos y luego se despidió. -Ya casi comienza la siguiente clase, tengo que irme.
-¿Eh? ¿Ya tan rápido?- El albino levantó su muñeca para mirar su reloj, y después le mandó una mirada asesina a la peli morado.
-Bueno, ¡nos vemos!- Lenalee casi se echó a correr por las puertas de la biblioteca.
-¡E-Espera, Lenalee!- El chico alzó su brazo tratando de detenerla pero ya era muy tarde, ya había doblado por un lado lejos de la puerta.
-¡Vaya, al fin nos dejó solos la vieja tonta!- Road abrazó con más fuerza el brazo del inglés y comenzó a frotar su mejilla sobre él.
-Road,- declaró seria y firmemente el inglés, -¿qué haces aquí?
La chica lo soltó, y dio un paso atrás con una larga sonrisa. Pero se quedó en silencio.
Ahora fijó su mirada amenazante en ella, -¿Acaso te envió el conde?
Pero la peli morado sacudió su cabeza en negación. –Te sorprendería saber que no fue así. Hago todo bajo mis propios asuntos~
-Propios asuntos… ¿eh?
Ella no podía creer lo molesta que se encontraba. ¿Quién era esa chica? ¿Y por qué era tan posesiva sobre Allen?
¡Esa chica es horrible!, pensó la china mientras daba largas y rápidas zancadas por los pasillos. ¿Quién se cree adueñándose de mi… de mi…?
Y sus pies se detuvieron. ¿De su qué? No eran nada, solo amigos. Su cara se enrojeció, y comenzó a sacudirla.
¡¿Pero qué demonios estoy pensando?! ¿Él y yo?, pensaba, mientras que caminata reciente se volvía más rápido, sin darse cuenta que pasaba a lado de los estudiantes y los golpeaba con los hombros o los empujaba tirando sus libros, hojas o lo que sea que llevaba en sus manos.
Finalmente se detuvo frente la cafetería, sabrá dios porque la chica decidió hacer su parada ahí, pero ahí estaba.
-¡Es ROSA!- Exclamaba cierto pelirrojo mientras golpeaba la mesa para poner orden.
-No, no, ¡no! Lavi, ¿estás ciego? Es púrpura.- Corrigió la pelinegro, mientras se recargaba del otro lado de la mesa para chocar miradas retadoras junto con el pelirrojo. Y en medio de la pelea, estaba Lenia comiéndose su sándwich en silencio.
-¡Es obvio que es rosa, la mermelada es rosa, aquí la ciega eres tú!- Respondió el pelirrojo mientras apuntaba el sándwich que la rubia estaba por llevar a su boca.
-¡Claro que no!- La pelinegro tomó el sándwich de las manos de Lenia. La rubia, se quedó con las manos haciendo la forma del sándwich frente a su cara, y con su boca lista para comer, pero le habían quitado su sándwich.
Rane abrió el emparedado para revelar la jale con la mantequilla de maní. -¡¿Qué no ves?!
-Mi sándwich…- Murmuró la rubia.
-¡Te equivocas!- Se puso de pie Lavi, y apuntó dramáticamente al emparedado. -¡Míralo, es rosa!
-¡Tch! ¡Aquí jamás nos pondremos de acuerdo!- Rane se cruzó de brazos, y después miró a la rubia. –Lenia, ¿tú que dices? ¿La jalea es rosa o púrpura?
La rubia miró detenidamente a la pelinegro, unos pocos segundo después miró al pelirrojo, y por último, miro el sándwich. Se llevó un dedo a la boca, y se quedó en silencio un momento.
-¿Y bien? ¿Qué opinas?- La presionó el chico del parche.
-Hmm, yo…- La chica comenzó con su voz relajada. El dúo competente ya se estaba desesperando por escuchar la opinión de su compañera.
-Sí, sí, ¿tú qué, Lenia?- Rane se rió nerviosamente pero luego lanzó una mirada perturbante a la chica, pensando, apresúrate carajo.
Acercó su mano al sándwich, lo tomó, y lo llevó a su boca tomando una mordida. Ambos sudaron por la nuca. Al instante, la chica dejó el sándwich en la mesa de nuevo y respondió el enigma de ambos.
-Es fuchsia.
-¡JAAA! ¿Lo ves?- Exclamó la pelinegro apuntando al pelirrojo. -¡Es un color oscuro!
Lavi se dio una palmada en la frente, y comenzó a sacudir su cabeza en negación. -¡¿Vas en serio?!
Tomó el sándwich entre sus manos. -¡El fuchsia es un tono de rosa! ¡ROSAAA!- tiró el sándwich por su espalda y después recargó su frente con ambas manos.
-¡Es muy oscuro para ser rosa, obviamente es—!- De repente, Rane se volvió pálida y Lenia abrió sus ojos ampliamente.
-Uh-oh.- Dijo la rubia y se puso de pie.
-¡¿Qué?!- Cuestionó el pelirrojo molesto, poniendo sus manos sobre sus caderas. -¿Acaso ya admitiste tu derrota?
-Lavi… detrás… de ti.- Advirtió Rane lentamente, y comenzó a apuntar levemente con su dedo. El parchado giró su cabeza dramática, dándose cuenta del samurái furioso que estaba detrás de el con un emparedado embarrado sobre su cabeza. La jalea y la mantequilla de maní estaba por todo su largo cabello oscuro.
-Yuu… no es lo que parece…- El pelirrojo dio un paso atrás, tomando una pose defensiva.
-Estúpido…- Dijo el japonés en voz baja mientras miraba el suelo, y luego levantó su mirada. -¡CONEJOOOOO!
Desenvainó su espada y lanzó un golpe al pelirrojo. Éste rápidamente se hizo a un lado.
-¡JIIIII!- Corrió el pelirrojo, subiéndose sobre la mesa para llegar al otro y escapar.
-¡NO CORRAS MALDITA ZANAHORIA, TE MATARÉ!- Gritaba Kanda en lo que tiraba de uno en uno, espadazos por todo el comedor.
-¡Fue un accidentee!- Lloró Lavi.
La pelinegro suspiro en su lugar. -Ya empezaron…
De pronto, llegó la china observando la escena de aquellos dos preocupadamente. -¿Están peleando de nuevo?
-Como siempre.- Dijo la rubia mientras lloraba por su sandiwch. -Ahora me quede sin almuerzo.
-L-Lo siento mucho, Lenia.- Rane sudó por la nuca y se rió nerviosamente. Lenalee se sentó al otro lado de la mesa, suspirando decepcionada. La pelinegro se dio cuenta.
-¿Qué pasa, Lena?
-¿Eh?- La peliverde subió su mirada, pero luego recobró su compostura. -¡N-No es nada, en serio! Solo estaba aburrida, tal vez… ya sabes.
-Ah, con que así es.- La pelinegro recargó su mejilla sobre su palma, no parecía convencida.
-Saben, la clase comenzó hace diez minutos.- Comentó la rubia, despreocupada.
¡Y esto fue todo por hoy! Próximamente el capítulo… del día siguiente(¿?)
Espero que les haya gustado, un poco corto, creo yo. Acepto críticas constructivas, opiniones, como todo el tiempo.
¿Un review? ¿Una amenaza? ¿Una carta? ¿Un telegrama? ¡Todo es bienvenido!
¡Nos vemos el próximo capítulo!
