(2da parte: Capítulo 5 Amor Destructivo -final)
Yo estoy aún en todas partes
soy el polvo en el viento.
Soy la estrella en el cielo nórtico
nunca me he quedado en cualquier parte
Soy el viento en los árboles
¿Esperaras por mí por siempre?
Canción: Forever , Banda: Stratovarius
El celular del rubio sonó y como si hubiera tenido una gran resaca su cabeza dolía y el ruido le sonó como vidrios resquebrajándose.
-Mizu..
-¿Sensei?
La voz alarmada lo hizo ponerse en guardia. Se sentó al borde de la cama de un brinco tan rápido que lo mareó intensamente.- ¿Qué pasa?
-Todavía nada, -Dijo la editora.- que yo sepa pero hoy el director Matsuda vino furioso preguntando por usted, no me sorprendería que lo llamara en cualquier momento…
En aquél preciso momento los pasos sobre el suelo se hicieron eco de una corrida volviendo desde el pasillo de la habitación, el rostro de Takeda estaba pálido y a su vez llevaba el teléfono inalámbrico en la mano.
-¿Qué pasa? –Preguntó al joven delante de él a la vez que alejaba un poco el celular.
-¿Sensei? –Se escuchaba la voz preocupada de Mizuki.
-Luego te llamo Mizuki.- Dijo y colgó antes de escucharla nuevamente.
-¿Minako?
-Estamos despedidos. –Dijo con dificultad y una cara de susto.
-¿De qué estás hablando? ¿Qué quieres decir con que estamos despedidos?
-Me acaba de llamar Matsuda y me dijo que ambos estamos despedidos. Y además dijo que soñáramos con que conseguiríamos nuevamente algún trabajo en una editorial.
-¿Por qué?
-Se filtró el archivo del libro.
-Eso no es posible.- Dijo el rubio.- No pudo haberse…
El rostro de castaño se llenó de entendimiento cuando vio la pausa que hizo.
-Dejaste tú computadora en el departamento. Es obvio fue ese estúpido mocoso.
-¡Escuchame! No puede ser. Él no sería capaz. No puede ser él, además no tiene mis contraseñas.
-Cualquier persona puede buscar algún técnico que desbloquee los archivos, la gente olvida sus contraseñas todo el tiempo. -Gritó alterado.
-No, no fue eso…- Pensó unos momentos y la realidad lo golpeó fuerte.- Es…como lo dijiste, él sabía que estábamos juntos desde antes.
-Espera un momento ¿Cómo lo sabía? ¿Cuándo pudo copiar el archivo?
-Él día que terminamos el libro…yo te acompañé a tu casa, él me dijo que quería invitarte a la fiesta en N.G. y yo me molesté, no llegué a apagar la máquina porque no quería que te cruzaras con él.
Tal vez aquello no tendría que haberlo dicho porque se notaba por la expresión que le había dolido al castaño lo que había dicho. No solo su trabajo se había filtrado, si no que el sueño que apenas había crecido en él se encontraba en peligro inminente por un ex despechado. Todo por un hombre que ni siquiera lo amaba…
El rubio llamó hasta el cansancio al cantante y al teléfono fijo del departamento, llamó a todas las personas que podían llegar a conocerlo, inclusive a Ryuchi Sakuma.
Mentiría si dijera que los amigos de Shuichi estaban dispuestos a ayudarlo a encontrar al cantante, así que se dirigió al departamento y tal como lo esperó, no hubo rastro de cosas esenciales allí. Fue como si alguien hubiera huído solamente con las cosas que pudiera llevar en poco más que las manos.
Miró de forma ausente lo vacío que se veía el lugar, las luces prendidas solo mostraban más el desorden a su alrededor y sin querer aquellos huecos vacíos hicieron que tambaleara al caminar hacia el interior. "¿Shuichi?" Se acercó a la sala, los discos no estaban, los premios que había ganado como reconocimiento de su éxito, los cuadros con las fotos no estaban y no tardó en darse cuenta que debían estar en el tacho de basura.
No se había marchado recientemente, una fina capa de polvo se podía ver sobre los muebles. La cama estaba ordenada, así que supuso que no durmió allí pero encontró un vaso vacío en el baño, lo que le dijo que había seguido bebiendo.
Por último revisó su estudio, donde había un pendrive color verde manzana sobre el escritorio. Se acercó a uno de los cuadros y descubrió sin mucho asombro que Shuichi se había llevado setenta mil dólares que guardaba en la caja de seguridad. Habían estado juntos bastante tiempo, el cantante sabía de la existencia de la caja y la llave oculta, pero nunca había demostrado interés en ella. Al ver que estaba vacía no pudo más que reírse con burla.
"¿Ése es el precio por haberte roto el corazón? -Dijo al aire.- ¿No crees que el dinero es muy poco para compensarte?"
No era que fuera poco dinero, no era que no le doliera para nada…pero se sentía algo decepcionado. Así como así, se había marchado con su dinero, dejándolo sin trabajo y con una futura deuda con la editorial por no haber cumplido, porque él no sería capaz jamás de hacerle una denuncia a Shuichi por robo ni por nada parecido. Después de todo lo que le había hecho sufrir al cantante, sentía que que todo lo tenía merecido.
Sabía que podía contar con su cuñado, pero no quería pedirle favores. Caminó de vuelta hasta la sala y se sentó en el sillón, solo una cosa le hizo llorar, ver las llaves de Shuichi en la mesa de estar. Había una nota con unas palabras "Éste juego ya no es divertido". Shuichi lo había dejado.
Cuando volvió Takeda estaba sentado en un evidente ataque de nervios, por lo que le comentó había hablado con su editor y éste le dijo de forma muy desalentadora que en el peor de los casos tendrían que ir a un juicio por divulgación de material que estaba bajo derecho de autor. El proceso de impresión ya había comenzado, el trabajo de Marketing y las futuras presentaciones que se estimaban en un período de tres meses se habían estancado y ese era suficiente tiempo para que las editoriales fantasmas lograran imitar el libro, las ventas del archivo seguramente ya recorrían las páginas de internet.
Pasaron semanas de negociaciones de los escritores con la editorial con abogados de por medio pero Matsuda era un hueso duro de roer. Pidió que llegaran a un acuerdo indemnizatorio y que quedara anulado el contrato con ambos escritores. Puso como excusa que los problemas personales que ambos estaban causando demasiado revuelo en la prensa y en relación con otros escritores de la editorial. Que eran personas públicas, con una imagen que debían mantener,y la que estaban ofreciendo no era la deseada. Las ventas de los libros de ambos habían bajado considerablemente por aquellos que querían verlos destruídos o que simplemente los envidiaban.
Ni Minako, ni él tenían constancia de aquello fuera verdad al cien por cien pero sabían que había algo de verdad. Luego de varias reuniones se pudo llegar a un acuerdo millonario por incumplimiento de secreto contractual y violación de derechos de autor.
Durante bastante tiempo comenzaron a buscar trabajo en otras editoriales presentando trabajos como lo hacían los escritores desconocidos pero habían sido rechazados de las más importantes. No les valió de nada sus carreras, ni sus nombres era como si eso fuera lo que les cerraba las puertas en lugar de abrírselas. Al comienzo creyeron que era por los escándalos hasta que cayeron en cuenta que Matsuda seguramente tendría algo que ver.
Intentaron entrar en contacto con él pero se había marchado de vacaciones, demasiado convenientemente para ambos escritores.
Le pidió como favor a Mizuki que le avisara cuando tuviera alguna novedad hacerca del director y ella así lo hizo. Esa mañana ambos escritores partieron a la editorial, necesitaban averiguar las razones que llevarían a Matsuda a ser quien los perjudicara laboralmente. Lo esperaron en una mesa del esterior del restaurant que quedaba en frente a la editorial desde temprano, sabían que no eran bienvenidos allí dentro.
Cuando vieron llegar el auto del director salieron tan rápido como pudieron para cruzar la calle, esperaban el cambio en el semáforo cuando vio salir del lado del acompañante a Shuichi.
"No puede ser. Ése maldito mocoso" Dijo Minako con odio profundo, mientras al rubio le costaba digerir lo que estaba viendo. Shuichi se paró a unos metros de la editorial mirando a la entrada mientras esperaba a que Matsuda que ahora hablaba con quien estacionaria su auto le diera alcance, estaba cruzando unas palabras con aquél hombre y Shuichi ladeó la cabeza distraídamente hacia ellos.
Eiri no tenía ni idea de lo que estaba haciendo cuando sus miradas se cruzaron, tuvo la necesidad de acercarse a él. Tenía tantas cosas que preguntarle y tantas otras que decirle que no sabía si se le terminarían agolpando en su cabeza a tal punto que pudiera armar una sola frase. Sintió nervios, sintió furia, sintió celos todos esos sentimientos unidos vertidos en una vorágine en su cabeza. Solo se giró para ver el semáforo que ahora estaba en rojo y seguido por Minako unos pasos atrás intentaron acercarse, pero la mirada amastista al verlos fue de pura hostilidad era una clara advertencia a que no debían acercarse así que permanecieron a unos treinta metros de ellos. Eiri se detuvo y Minako le hizo un gesto para que avanzara.
Cuando giró hacia Minako solo negó con la cabeza y éste bufó, en ese instante el director Matsuda le dio alcance llamando su atención con un "¿Qué pasa?" y pasando la mano por la cintura de Shuichi, intentó buscar con la mirada lo que le había llamado la atención al cantante pero no los distingió entre la multitud que caminaban por la avenida tan transitada. "No es nada" dijo el cantante antes que lo guiara adentro del lugar.
No se había dado cuenta cuando fue que Shuichi puso su vista en su jefe, ni siquiera tenía constancia de que su jefe fuera gay. Minako estaba más que cabreado porque ahora le cerraba toda razón para que ninguno de ellos pudieran encontrar trabajo y además no paraba de decir que ahora el mocoso se había recibido de puta de lujo saliendo con el pez gordo de la editorial.
Eiri no podía evitar pensar que todo era mentira, no podía ser así...Shuichi no era así. Aún confiaba en que Shuichi no era así.
Minako estaba agotado tanto como él, pero no se rendía. Comenzó todo de nuevo, tal como había empezado. Presentando relatos cortos en concursos de literatura, pequeñas editoriales recordaban al joven prodigio, el chico con un futuro brillante por delante. La promesa de la literatura poética japonesa, pero ninguna le ofrecía más que redactar relatos. si bien gracias a su destacado talento recibía propuestas de editoriales, misteriosamente cuando estos llegaban a algo más se retractaban pero decía que no quería darse por vencido...a pesar que él ahora conocía la razón decidió seguir adelante aunque aquello le llevara lágrimas.
Fue demasiado pronto que comenzó a caer en una depresión hasta que se ofreció para trabajar en un periódico como trabajo fijo, así comenzó un trabajo como columnista. Odiaba su trabajo pero a ambos el acuerdo con la editorial los dejó en un serio problema económico, a diferencia de él Minako no tenía una familia adinerada.
Yuki fue otro caso, él se encontraba tan deprimido que no podía escribir, cada vez que lo intentaba recordaba lo que Shuichi había hecho y lo odiaba cuando eso pasaba. La inspiración apenas lo ayudaba. No podía aceptar que se le negara la entrada a las grandes editoriales y que en varias ocasiones lo echaran cuando intentaba presentar un trabajo. Hacer frente a la frustración no era su fuerte y las peleas con el castaño habían sido bastantes debido a su insistencia.
Decidió seguir manteniendo su departamento por si el cantante alguna vez decidía volver, jamás le diría a Minako que aún seguía volviendo a ese lugar que poco a poco comenzó a mostrar signos de ir borrando los buenos recuerdos de los momentos que pasaron juntos con el cantante. Se tiraba horas enteras en cama de su antigua habitación y se revolcaba en pensamientos nada sanos.
Lo que fuera que dolía en su corazón allí se quedaría hasta que él decidiera volver. Guardaría su amor hasta que su tiempo llegara, no se iría a ningún lado. Se quedaría allí esperando en el lugar donde lo dejó para que pudiera encontrarlo.
Sentía el resentimiento de Minako contra él aunque lo negara. El sueño de ambos se había venido abajo, aunque no quiso, comenzó a recibir algo de ayuda de su cuñado al que le prometió que cuando consiguiera el dinero se lo devolvería.
Ya llevaba cinco meses sin poder conseguir que alguna editorial lo aceptara, se estaba volviendo loco porque necesitaba trabajar y dinero para mantener su nivel de vida actual. Aún seguía pagando el alquiler del departamento que compartía con Shuichi y aún no sabía nada de él. Fue a revisar nuevamente el lugar para descubrir que le habían cortado el servicio de luz, no le importaba, no necesitaba de los servicios básicos si solo iba a ese lugar a recordar.
Vio el bolso con su ropa en la esquina de la habitación, lo había revisado varias veces pero no había nada más que sus propias cosas. Se acercó a revisarlo nuevamente, solo para pasar el tiempo y entre todo ello encontró el traje que había usado para su cumpleaños, quiso romperlo en pedazos, quiso que ese día jamás hubiera pasado. Algo como una revelación se vino a su cabeza, se fijó la marca del diseñador al que correspondía y buscó en su celular el contacto...
Mientras el tono de espera sonaba se paró frente al espejo y miró su reflejo, aún no entendía como era que su figura apenas mostraba signos de cansancio si sentía que la fatiga lo acompañaba cada día pero recordó que últimamente descansaba más de lo debido. La figura del espejo estaba descuidada, se corrió un mechón de cabello y descubrió su rostro. El rostro que Shuichi amaba tanto sería el rostro que se aseguraría que jamás olvidara. "¿Hola?" preguntaron del otro lado del teléfono "Buenas noches, disculpe la hora. Habla Yuki Eiri." Se levantó la camiseta que llevaba y vio la cicatriz reflejada en el espejo mientras recordaba al cantante. "¿Todavía sigue en pie la propuesta?"
Jamás entendería lo que pasó a partir de allí, le pidieron que fuera a un estudio fotográfico para hacer algunas pruebas de fotos. Al comienzo creyó que era para presentar como propuesta a alguna agencia, honestamente, no tenía ni idea de como se manejaban los modelos.
Se sorprendió cuando vio al diseñador Feehan en el lugar y le explicó que eso solo había sido una prueba previa para los encargados de luces, maquillaje y el mismo fotógrafo que a partir de entonces trabajaría con él. Era definitivo, el ex-escritor Yuki Eiri ahora comenzaba su carrera como modelo del diseñador Feehan.
Llamó a su cuñado para que pudieran juntarse y contarle las novedades, más allá de todo Thuoma seguía siendo su amigo. Si tuviera que describir a un monstruo, ese sería Thuoma, en el preciso momento que le contó lo que había ocurrido con Shuichi, solo fue un instante pero logró que al rubio se le erizara el cabello de la nuca. Aún así no le pareció de más pedirle nuevamente que no hiciera nada en nombre del escritor y con una sonrisa característica de él, le dijo que contara con ello. Se sorprendió e incluso se burló cuando le contó que comenzaría su carrera como modelo, el escritor tuvo que permanecer serio bastante tiempo para hacerle entender que era verdad.
Él siempre había desvalorizado esa carrera, considerando estúpidos a los modelos pero ahora se encontraba colocándose desmaquillante cada noche antes de dormir. Thuoma le había ofrecido la ayuda de su propia mano derecha para que manejara su carrera, Sakano. Era un hombre de total confianza para él, lo conocía desde que Thuoma sen encontraba con Nittle Grasper y había construído el imperio de N.G. Desde que Bad Luck había dejado de existir como tal Sakano no parecía estar satisfecho con la representación de otras bandas prometedoras.
El día que lo fue a buscar a su casa para llevar al día su agenda no fue demasiado agradable pero era tan buen trabajador aquél hombre que intentaba fingirlo con un trato cortés pero distante. Según Thuoma el cantante abandonó de un día para el otro a Bad Luck y uniendo conexiones con el escritor dedujo que Shuichi ahora debía estar viviendo a su súper-millonario amante.
Le preguntó a Sakano qué había pasado con Shuichi y éste se tensó "Shindou-san abandonó a Bad Luck" cuando le preguntó la razón, éste no le respondió.
Llegaron a tiempo al estudio. No iba a negarlo, gracias a Feehan se encontraba en lugar privilegiado a pesar de ser un amateur. Feehan le comentó que desde que su rostro se había hecho conocido por ser gay siempre había fantaseado con que fuera su modelo, demás estaba aclarar que el diseñador también lo era y si bien éste estaba constantemente buscando su contacto, lo que al comienzo lo incomodó, con el tiempo supo que llevaba diez años de pareja con su esposo. Se habían casado hacía dos años y siempre llevaba consigo fotos de su esposo a todos lados, un atractivo joven latino.
Cuando entraron más en confianza él le comentó que no quería ser indiscreto pero que siempre le había gustado la pareja que formaba con Shuichi "No sé, ustedes eran la pareja perfecta. Eran aceptados por todos y parecía que de verdad se amaban. Fueron algo así como la esperanza de la comunidad gay. Ambos eran talentosos, ricos, jóvenes y hermosos. Fue muy triste saber que todo se había terminado."
Le llamó la atención que no hiciera mención de Minako, tal vez creyó que era imprudente meterse en aquél asunto o esperaba que el fuera el primero en hacer mención del castaño. Fue un poco extraño para él acostumbrarse a trabajar con muchas personas a la vez, tuvo que aprender a ser tolerante y soltarse un poco más para hablar con sus compañeros de trabajo y otros modelos. Estaba acostumbrado a ser el centro de atención, las personas que lo veían siempre lo halagaban por sus rasgos, su elegancia y su encanto natural. Pero ahora en aquél lugar muchos jovenes eran tan hermosos como él, mujeres y hombres estaban más que encantados de trabajar a su lado, seguramente intentando lograr un acercamiento para algo más. El coqueteo que recibía era casi constante, muchas mujeres se sonrojaban solamente con un acercamiento de su rostro.
Ahora que caía en la cuenta podía tomar todo lo que quisiera, nada lo detenía. Había tenido en sus brazos las más hermosas criaturas, de cualquier color y forma que pudiera desear. Había tenido toda la belleza a su alcance pero por qué ahora, que una hermosísima mujer lo miraba con una invitación muda no sentía más que pena por ella. No estaba dispuesto a arruinar su trabajo por alguien que no significaba nada.
Había tenido buenas mujeres que le declararon su amor, algunas más hermosas que otras pero si ahora se lo reconocía, sabía que lo habían amado de verdad. Pero ninguna de ellas significaba nada.
En la casa tenía a un hermoso, talentoso y buen hombre que lo amaba, que lo recibía sin recriminarle nada. Pero el tampoco significaba nada.
Se sentía como la historia que alguna vez escribió, donde un joven bebía de una copa de vino considerándolo un manjar porque en su pueblo donde la gente era pobre siempre se bebía agua y cuando se encuentra con un Dios, éste siempre bebía jarras de vino hasta derramarlo por el suelo. Cuando el joven le preguntó a qué sabía aquel vino, el Dios lo miró desconcertado y luego triste, le dijo: "Mi lengua está áspera de tanto beber de éste vino que ya no recuerdo a que debería saber."
¿A qué debería saber el amor de una persona? ¿A qué debería saber el ser correspondido? ¿Sería dulce o amargo? Se sentía ahora como ese Dios, se sentía frío e insensible a los sentimientos de los demás hacia él mismo, pero a la vez no quería dejar que eso pasara no podía dejar que su corazón se congelara de nuevo, aún Shuichi no volvía a salvarlo de esa oscuridad.
El trabajo era duro no podía negarlo, pero...tenía que estar agradecido y sí que lo estaba, no trabajaba en pasarelas para eso le faltaba demasiado pero era el rostro y el cuerpo de las revistas de moda.
A veces se encerraba en su cuarto y miraba las fotos, debía asegurarse de lucir bien "¿Me estás mirando Shuichi? Mira a el hombre más deseado,mira e hombre en el que me convertí, mira a quien todos quieren tener...entonces ¿Por qué todavía no vuelves?"
Sabía que la alternativa mas probable era que estuviera con Matsuda, pero no podía acercarse con él alrededor.
Se arriesgó a ir a N.G. a hablar con Thuoma esperando tener la suerte de cruzar a Shuichi o ver a sus amigos y preguntarles que fue de él. "No pierdas el tiempo, él no está aquí" fue lo único que le dijo Nakano cuando lo cruzó por los pasillos, por Thuoma supo que el guitarrista ahora trabajaba para otra banda y que Suguru había decidido continuar con sus estudios de conservatorio.
Había comenzado a buscarlo en cualquier lugar que se le ocurriera, podría estar saliendo con el magnate pero sabía que no podía dejar su carrera, ni su sueño por él, por un hombre que apenas conocía o al menos eso creía.
¿Qué había hecho durante el tiempo que compartió con Shuichi? ¿Por qué no sabía qué debía hacer para que volviera o dónde debería empezar a buscarlo? ¿Tan poco lo conocía?
Había intentado hablar con Sakuma, con Nakano con todos sus compañeros de trabajo. Con Mizuki, con la familia de Shuichi, había ido a cada lugar que le gustaba, incluso a la plaza donde se habían conocido. "No tengo a ningún lugar al que ir"
"No dejaste de amarme. Eso no puede ser, porque yo te amo."
Diez meses después de ver al cantante con Matsuda se preparó para una entrevista en un programa, era la primera vez desde que había comenzado su corta carrera que querían entrevistarlo al aire durante tanto tiempo.
-¿Qué lo llevó a convertirse en modelo? ¿Era una faceta oculta que descubrió mientras escribía o algo así?
El escritor disimuló su molestia, era una pregunta estúpida...bueno, al menos la había formulado demasiado mal.
-No. -Pensó en alguna excusa falsa.- Había recibido varias propuestas desde hacía tiempo y decidí que por qué no podía realmente hacerlo.
-¿Le costó mucho adaptarse a su nuevo papel de modelo?
-Por suerte no, gracias al Sr. Feehan y a sus colaboradores pude aprender a manejarme bastante bien. No ha sido fácil ahora sigo una rutina de cuidados que antes no tenía, comidas y ejercicios que antes no realizaba.
-Bueno, ésta pregunta es casi obligatoria de todas sus admiradoras ¿Podemos saber algo acerca de su vida amorosa? ¿Está en pareja? - Insinuó la mujer.
La sonrisa del rubio era amplia mientras escuchaba al público gritar. - No, aún me encuentro soltero.
Las jóvenes gritaron nuevamente pero la mujer parecía algo sorprendida al parecer no se esperaba aquello. -Teníamos entendido que vive con Minako Takeda. -Ladeó la cabeza para mirarlo.- Acaso ¿No son pareja?
-No.- La respuesta fue firme dando a entender que no acotaría más pero la joven no estaba dispuesta a dar el brazo a torcer.
-¿No fue por él que terminó su relación con Shuichi Shindou?
Hablar del cantante después de casi un año y medio de separación le hizo recordar nuevamente que hasta aquél momento no había hablado de nada relacionado a Shuichi.
-Yo creo que todo lo que le pueda llegar a decir ahora acerca de eso sonará a excusas.
-Pero ¿Es cierto que en ello tuvo algo que ver el escritor Takeda Minako?
El silencio sin quererlo se hizo más pesado.- En todo caso quien falló fui yo, no puedo echarle a alguien más la culpa y creo que involucrar a otras personas está mal, los problemas que le traje a Takeda han sido muchos e incluso ha perdido trabajos por mi culpa.
-Entonces…admite que fue infiel.
La cámara le hizo un primer plano a su rostro como si quisieran hacer el momento más tenso por la respuesta que no admitiría. Permaneció en silencio negándose a responder, la entrevista era en vivo y la mujer que le preguntó supo que alargar aquello era perjudicial, aquél modelo estaba cobrando por segundos al aire una fortuna y malditamente, sabía que se había pasado de la raya.
-¿Tuvo la oportunidad de cruzar alguna palabra con Shindou-san luego de la ruptura?
-No.
-Si él lo estuviera mirando ¿Qué le diría?
Nuevamente hubo una pausa pero sabía que si respondía el mensaje le llegaría.
-Que solo a él lo amé de verdad y debería apreciar lo que digo, porque yo jamás admitiría ésto si no fuera verdad. Sé que actué mal pero él sabe que él también lo hizo.
-¿Eso quiere decir que ya no lo ama?
-No, eso quiere decir que todavía lo amo y que espero que él aún lo haga.-El grito de las fanáticas estalló en el público.
Luego de la entrevista Sakano que se encontraba cerca de él no lo miró y no comentó lo que había dicho en la entrevista, pero había algo parecido a la compasión en su mirada. Lo ignoró porque sabía necesitaba hundirse en sus pensamientos, quería correr para tener un momento a solas.
-Shindou...también lo amaba, no dude de eso.
No hacia falta que se lo dijera, el cantante había sido demasiado claro con respecto a eso.
-¿A qué viene eso ahora? -Dijo como si no le importara aunque le hacia bien escucharlo de otra persona.
-Lo siento Eiri-san.
-¿Por qué? Tú no tienes nada que ver. -Se dio cuenta que había llegado a la casa de Sakano, estacionó para que bajara pero éste parecía querer decirle algo que lo carcomía por dentro. -¿Tú sabes algo de Shuichi?
-N-no...-Dijo con su actitud nerviosa que lo caracterizaba.-No me gusta meterme en la vida de los demás. Solo es...que creo que si se lo hubiera dicho antes nada de ésto hubiera pasado ¿Por qué no lo busca?
-No sé por dónde comenzar a buscar.- Admitió el rubio.
-Búsquelo...si lo ama, búsquelo, por favor.- Dijo con algo de desesperación en su voz.
Tan rápido como lo dijo se bajó del auto y entró a su casa, no le dio tiempo a preguntar por qué creía que Shuichi lo seguía amándolo o por qué debía buscarlo. Puso a andar el auto camino a la casa de Minako. LLegó y sin previo aviso Minako que se encontraba en la mesa le dijo "Ya no lo soporto más, quiero que salgas de mi vida" El rubio se le quedó mirando pero no le recriminó nada en ningún momento, era totalmente consciente que lo había descuidado y que jamás podría darle lo que le pedía. La televisión aún se encontraba en el canal donde había estado dando la entrevista.
Volvió a vivir en el departamento, tenía que limpiar todo pero estaba demasiado cansado.
Pasaron tres años más, tres años durante los cuales aprendió a convivir con la soledad, donde aprendió a verse a sí mismo y a los demás. Se hundía en el trabajo y se rodeaba de gente intentando encajar, había conocido buenas personas...algo tontas, como Susan, una joven preciosa que solía sacarle sonrisas con sus ocurrencias por supuesto que era un nombre artístico que su madre le había puesto desde pequeña cuando la llevaba a innumerables concursos de belleza. Tenía cabellos castaños y ojos verdes, su rostro era rendondo le recordaba a un durazno, era bastante tonta pero una de las pocas personas honestas.
-Nee Yuki ¿Vamos a pasear?
-No me gusta ir de compras.
-¡Que malo eres!
-Lo siento, modelamos demasiadas horas frente a la cámara como para sentarme a verte modelar más ropa ¿Nunca te cansas de ello?
-Noup. -Respondió con puchero que algunas personas encontrarían adorable.- Soy mujer, es normal querer lucir bien para el chico que te gusta.
-¿Tienes una cita?
-Eso me gustaría.
Dijo Susan en voz baja y sonrojada tomándolo del brazo cuando salían del estudio de fotografía. El reflejo de una sombra llamó su atención a unos metros y se congeló.
-¿Quién es?- Preguntó Susan ante la estupefacción en el rostro del rubio que solo pudo llamarlo casi sin voz "Shuichi", ella siguió su mirada y sin entender muy bien lo que estaba pasando lo soltó. Le llamó la atención la vestimenta tan corriente, llevaba un buzo gris con capucha y un pantalón deportivo pero parecía que a Yuki no le importaba aquel detalle.
La figura pálida, delgada y pequeña le dio una sonrisa tímida en forma de saludo. El escritor se sentía en medio de un sueño ¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora estaba allí? Dudó en acercarse demasiado,sus pasos se volvieron bastante torpes de inmediato, dudó en abrazarlo hasta que escuchó "Hola Yuki ¿Cómo has estado?" el escritor dio varios zancos acortando la distancia y abrazándolo de forma casi brusca y soltó un "Te amo", se le dijo al oído haciendo a un lado el nudo en su garganta "Te amo" repitió cuando se dio cuenta que las palabras escapaban de sus labios como si siempre las hubiese pronunciado.
Cataratas ininterrumpidas comenzaron a salir de sus ojos dorados. "Te amo Shuichi" El chico entre sus brazos estaba correspondiendo su abrazo y a la vez el llanto. "Lo sé, lo sé". El no haber sido rechazado en el contacto le dio más confianza. "Entonces ¿Por qué me dejaste así?"
El ex-pelirosa sonrió entre el hueco de su cuello "Lo siento. No pude volver antes"; "¿Qué quieres decir con eso?" se separó unos centímetros para mirarlo. Shuichi miró alrededor y se colocó la capucha "¿Podemos hablar en otro lugar o estás ocupado?" dijo el ahora moreno señalando a la joven a unos metros detrás de él. "Lo siento- Dijo Eiri a Susan.- Tendrá que ser otro día" la joven le dio un asentimiento con una sonrisa y se despidió. El rubio negó con la cabeza mientras no podía dejar de sentir que su estómago iba a estallar de los nervios. "Vamos a mi casa" le dijo el cantante cuando subieron al auto, Eiri no se negó iría adonde le pidiera que fuera, sólo quería estar con él y el saber dónde se estaba quedando el cantante le diría que lo podría ir a buscar una próxima vez.
-¿Dónde estás viviendo?
-En una casa a veinte minutos de aquí en dirección afuera del centro.
Shuichi le dio la dirección y éste lo puso en el GPS. El paisaje fue cambiando de a poco, era un barrio tranquilo al parecer, casas con estilo algo europeo. "Es aquí", la casa estaba algo oculta detrás de otras se accedía a ella por medio de un pasillo. Era bonita, grande y rodeada de arbustos frondosos.
Cuando entraron le llamó la atención que le parecía algo antigua, nada que no se pudiera arreglar pero había muy pocas cosas...demasiadas pocas cosas. "¿Te mudaste hace poco?" notó el rubor en sus mejillas del ex-pelirosa "Me mudé a las apuradas, todavía no pude traer mis cosas. La casa la vendieron con algunos muebles". "¿Vives solo?" el menor asintió con la cabeza a la vez que se sacaba la capucha. El escritor ignoró que había un piano de cola en el centro, prefirió seguir preguntando después, lo único que importaba era que allí estaba él.
"Shuichi" dijo llamando la atención y antes que el cantante pudiera preguntar qué ya se encontraba sobre sus labios. Sintió como le devolvía el beso lo que hizo que se apegara más a él. Solo se separaron cuando el aire les faltó, lo había dejado respirando con algo de dificultad.
Tocó el labio inferior del chico con su dedo mientras el otro lo miraba con ojos brillantes. "Eres hermoso." Dijo Eiri y Shuichi se rió divertido "Mira quien habla, el modelo estrella del diseñador Feehan" En ese momento se sintió algo avergonzado de que Shuichi lo supiera. "¿Viste mi trabajo?", "Por supuesto, seguí todo lo que hiciste." respondió con una sonrisa, ahora, sin burla.
"En cambio yo no ví nada de ti ¿Qué estuviste haciendo? ¿Dónde estuviste?" La sonrisa del cantante titubeó "Bueno...toqué en bares" "¿Bares? -Preguntó desconcertado- ¿Por qué? Si eres famoso ¿Por qué te fuíste de N.G" "Demasiadas preguntas- Le respondió como si hablara con un niño, le tocó suavemente la nariz - Tenemos mucho tiempo para hablar de eso."
El cantante se giró hacía lo que parecía ser la cocina y fue seguido por el rubio que le permitió huír de las preguntas. Shuichi sacó unas tazas, un frasco de café instantáneo y una jarra para calentar agua.
-¿Todavía tomas café? - Preguntó al parecer, por las dudas.
-Evidentemente sí. -El rubio le dio una sonrisa.- Aunque no debería.
-¿Por qué?
El escritor le mostró los dientes unos momentos.- Los mancha.
El moreno asintió. -Así que...por fin aprendiste a cuidarte.
-No del todo...hay a veces que hago cosas que no son buenas para mi cuerpo.
Se acercó a Shuichi y lo atrajo con un brazo para besarlo, Shuichi se estiró para recibirlo, incluso se puso en puntas de pie para alcanzarlo.
-Creo...que ya no quiero el café. -Le levantó el buzo y la camiseta tocando la cálida piel de abajo. Shuichi lo miró con esa mirada de adoración que él amaba. Eiri estiró el brazo y apagó la cocina. -Guíame.
El menor asintió en silencio y lo llevó a la segunda planta, donde había un pequeño pasillo con tres puertas. Shuichi lo llevó hacia el de la derecha.
La primera vez que se lo hizo fue con desesperación por sentirlo, había pasado tanto tiempo y Shuichi en ningún momento se negó a recibirlo a pesar que sus gestos tenían un leve marcado de dolor, para el rubio fue evidente que Shuichi tampoco lo hacía desde hacía tiempo, quién sabía hacía cuanto pero no negaría que aquél pensamiento lo hizo feliz.
La segunda vez que se lo hizo, fue con pasión se tomó el tiempo de obsevar cada gesto, de disfrutar cada caricia y notó las mejillas extremadamente rojas cuando lo veía recorrerlo con la mirada ¿Acaso sentía verguenza de que él lo mirara? Notó como se estremecía, como si quisiera ocultarse. "¿Qué pasa?" le preguntó Eiri "Estoy feo" dijo el ahora moreno "¿De qué hablas?" Estaba más delgado y no estaba producido, lo había notado pero eso no era nada. "Para mí eres lo más hermoso que vi en mi vida", "Mentiroso- Dijo Shuichi con un puchero, un poco en verdad, un poco en broma- Debes ver todo el tiempo gente más linda que yo. Debes estar rodeado todo el tiempo de gente hermosa en tú trabajo."
"Es cierto, no te voy a mentir.- Hizo que el cantante lo mirara.- Pero yo nunca dejé de pensar en ti, en ningún momento porque te amo ¿Lo sabes?"; "Lo sé"; "¿Sí? -El cantante asintió ahora con algunas lágrimas en los ojos- ¿Por qué?"; "Porque nunca me denunciaste a pesar de lo que hice cuando me fuí. Porque siempre te negaste a que me encerraran y cuando lo hicieron siempre estuviste ahí para mí. Porque a pesar que no me decías que me amabas siempre me lo dijiste cuando me mirabas como lo haces ahora. Y porque te vi reconocerlo en cada entrevista en público." ; "Entonces, sí lo sabes, te pido que por favor confíes en mí...no lo volveré a hacer. Ahora que te tengo no te voy a dejar ir de nuevo."
En la madrugada se despertó y fue a baño, se miró al espejo y se vió bien. Tenía una sonrisa impregnada en el rostro, ahora todo mejoraría estaba seguro de ello. No cometería de nuevo errores. Volvió a la cama donde Shuichi dormía profundamente, hacía tiempo que no veía esa imagen provocadora con la sábana. Sabía que debajo de ella estaba desnudo, así que suavemente sin despertarlo se dirigió al miembro de menor.
-Mmm...Yuki...-Un poco más despierto le regañó.- ¿Otra vez?
La maldita mañana llegó y el rubio intentó mover a su acompañanate. -¿Shuichi? Despierta. Vamos.
-¿Qué pasa?
-Baja a abrirme, tengo que ir al departamento a cambiarme.
El joven tenía todos sus cabellos despeinados y el rostro totalmente adormilado. Lo acompañó hasta la entrada donde había dejado su auto estacionado. Le dio un beso de despedida.
-¿Vendrás cuando salgas de trabajar?
-Sí. - Eiri pareció dudarlo pero igual lo propuso.-Vuelve a vivir conmigo -Shuichi lo miró y negó con la cabeza.- Volvamos al departamento.
-No puedo.
-¿Por qué? - Temió que le dijera que en realidad no quería nada con él, que le dijera que solo había sido una noche y que se marcharía de allí.
El más chico pareció pensarlo y miró alrededor.- ¿Por qué no vienes tú a vivir conmigo?
-¿Aquí?
-¡Claro!
-¿Puedo? -Preguntó aún con duda, aquello le sonaba extraño.
-¡Por supuesto! -Le sonrió con una brillante sonrisa.
-Traeré algo para cenar. -Le dijo Yuki con una sonrisa honesta.
Llegó a la sesión de fotografías, ésta vez era para los nuevos trajes de la temporada. El señor Feehan se encontraba allí, pendiente de todos los modelos y como siempre, metido en todos los detalles.
-Ouw Yuki, estás aquí.- Lo llamó con una voz demasiado aguda, mientras lo agarraba del brazo. Lo observó unos segundos y después habló.- Parece que tuvimos una hermosa noche ¿No es así?
-¿Por qué lo dices?
-El amor se nota Yuki, el amor-se-nota y hace a las personas más hermosas de lo que son. Además esa sonrisa traviesa está impregnada en tu rostro desde que entraste al estudio. Me haces acordar a cuando comencé a salir con Raúl. Dime ¿Quién es? ¿Es el indicado?
-Sí. -Dijo Yuki, después de casi cinco años desde la primera vez que conoció a Shuichi sabía muy en el interior que no habría nadie más.
-Entonces cariño, no lo dejes escapar.
-No voy a dejar que eso pase.
Después de ir por un bolso con ropa se fue a la casa de Shuichi. Cenaron entre risas y miradas coquetas, algo de lo que durante su relación nunca habían disfrutado. Eiri comenzó a pensar que tal vez era porque apuraron las cosas, él no estaba listo para amar y Shuichi, bueno...era un inexperto en todo lo que se trataba de amor. ¿Qué podía esperarse de dos personas así que se mudan a vivir juntos?
No se privaron de nada, esa noche dieron todo de sí. Eiri quiso marcarlo por completo y Shuichi se entregó a la petición. Era algo extraño, hasta ahora el lugar era muy tranquilo muy diferente al ruidoso de Shuichi.
Se despertó temprano al escuchar el piano del salón, sonaba algo raro, parecía que no estaba afinado pero aún así la música era distinguible. No se molestó en vestirse más que ponerse un bóxer y ver el espectáculo que allí había. Bajó las escaleras y a pesar de que sabía que se encontraría a Shuichi tocando, lo que más le sorprendió fue que estaba tocando desnudo, tocaba las teclas totalmente compenetrado en la música...era dolorosa y triste que le dio ganas de llorar.
Haciendo el menor ruido posible se apoyó en el marco de la puerta que separaba las escaleras del salón. Observó su cuerpo moverse con el ritmo en un estado de trance, sus ojos recorrieron cada una de sus curvas perfectas, su perfil aniñado. Recordó que ya debía estar cerca de los veinticinco años.
-Vamos a casarnos - dijo el escritor. El cantante quedó aturdido y no pudo seguir con su tarea, se giró y la sonrisa más conmovedora del mundo por parte de Eiri lo recibió.
- No podemos hacerlo en Japón.- parecía que aún no digería las dimensiones de la declaración del rubio.
- No importa, iremos a cualquier país que nos acepte. Estados unidos, en algún país de Europa o si quieres, incluso Argentina.
-No tengo idea dónde queda eso.- Respondió el cantante al que habían comenzado a llenársele los ojos de lágrimas. -Sabes que no voy a poder soportar otra traición ¿Cierto?
- Lo sé, y tú sabes que no volveré a hacerlo. Pero también sé que no quiero a nadie más, no quiero volver a quedarme lejos de ti. -Se acercó hasta él . -Una vez mi amigo, aquél que murió, me dijo que el casamiento no era un contrato, si no que era la demostración que lo amabas frente a todos. Tú eres eso, la persona que amo y quiero que todos los sepan...por fin entiendo lo que quisiste hacer cuando cantaste y gritaste "Yuki es mío". Ésta es mi manera de decir "Shuichi es mío".
El ojiamatista asintió aún en shock.
-¿Eso es un sí?- Le preguntó el rubio divertido.
-Sí, Sí, Sí.- Gritó el moreno dejando el piano y saltando a sus brazos, como debió haber sido desde el principio. Se presionó contra sus labios y luego de muchos te amos, que hasta ese momento no se lo había dicho ,le hizo recordar al Shuichi del pasado. Se detuvo un momento.- Espera, tengo que ir a vestirme.
-Quédate así. No me molesta.
-Pervertido. -Le dijo bromeando.- Tengo algo de frío.
Eiri le dio un beso con una sonrisa divertida y lo dejó marchar. Su celular sonó y lo buscó, al parecer lo habían llamado unas cuantas veces y él número era desconocido.
-¿Hola?
-Hola, sí. Quisiera hablar con el señor Yuki Eiri. -Preguntó un hombre con voz gruesa, dándole a entender que tenía bastante edad. Pero lo que más le sorprendió fue que utilizara su nombre profesional.
-Él habla ¿Quién es?
-Disculpe, soy el Dr. Akira .-El nombre no le sonó a nada.- Soy psiquiatra del hospital Mancussi.
-Perdón pero no conozco el lugar y no tengo conocimiento de usted.
-Por favor no me corte. Usted es yuki Eiri ¿Verdad?
-Ya le dije que sí.
-Bueno...nosotros creemos que uno de nuestros pacientes podría contactarse con usted.- Aquella declaración hizo que se le pusiera la piel de gallina. "¿Quién es?" preguntó Shuichi que bajaba las escaleras hacia la cocina pero Eiri no podía hablar. -Se llama Shindou Shuichi, se escapó hace dos días del hospital. Bueno...en su habitación estaba escrita con su nombre por todos lados y recortes de revistas. Llamamos a su departamento pero no pudimos localizarlo...
Shuichi se detuvo a cierta distancia y pareció estudiar sus gestos. El rubio le sonrió y esperaba que no pareciera forzado "¿Pasó algo malo?" le preguntó, el rubio le hizo una señal de que se mantuviera callado.
-...Tiene varias denuncias por robo y por agresiones contra su persona por lo que tengo entendido. La policía lo está buscando, lo mejor sería que se pusiera en contacto con ellos para que le pongan un patrullero en su domicilio.
Al parecer el moreno se cansó de esperar a que colgara así que se alejó hacia la cocina y abrió la heladera para hacer lo que parecía un sandwich.
-¿Dónde creen que se encuentre ahora?
-Suponemos que puede encontrarse cerca de su casa o su trabajo, podría estar acosándolo ahora mismo. La policía está buscando en cada lugar relacionado con él pero no logran dar con su paradero pero usted sabe, nunca tienen personal para ocuparse de cada caso de acoso. No al menos hasta que le ocurra algo.
-Intentaré ponerme en contacto con ellos. Muchas gracias por avisarme.
-Sé que no me incumbe éste tipo de asuntos pero me pareció lo más razonable que si alguien quiere hacerle daño era mi deber comunicárselo. Yo traté al chico durante tres años y nunca noté un avance. Está diagnosticado con un serio problema de limerencia, de enamoramiento.
-¿Qué quiere decir?
-Vive en un estado de limerencia continua, usualmente las personas luego de dos años se supone que dejan de sentir el enamoramiento hacía una persona pero él vive de esa forma todo el tiempo. Está obsesionado ,al parecer, con su persona.
Se hizo una pausa antes de preguntar.
- Usted me dijo que había unas denuncias ¿Tiene idea de quién las hizo?
-Por lo que me dijeron los policías fue un tal Seguchi.
-Gracias de nuevo. Por favor manténgame al tanto si existe alguna novedad.
-Por supuesto, por favor cuídese. Podría llegar a ser muy peligroso.
Cortó el llamado y vio a la distancia que el moreno comenzaba a comer un sandwich que había armado y tenía varios en más en un plato, al ver que se acercaba a la mesa le estiró el plato para que tomara algunos.
-¿Todo bien? -Preguntó el cantante haciéndolo sonar desinteresado pero se lo veía levemente tenso.
-Todo perfecto.- Respondió el escritor.
No le importaba cómo era que habían terminado en esa situación pero ahora tenía lo que siempre había soñado a Shuichi solo para él ¿Quién estaba más enfermo de los dos? ¿Quién sabe? Ahora Eiri saldría a trabajar y cuando volviera Shuichi lo vería solo a él, nadie más estaría cerca de él.
Thuoma lo llamó y le preguntó cómo estaba, ahora que sabía la intención secreta de su cuñado fingió que no había pasado nada. Él quedó evidentemente más tranquilo, le preguntó la razón y por supuesto no le respondió más que había ido a su departamento y no lo había atendido nadie. El rubio le dijo que pensaba mudarse, al comienzo Thuoma se preocupó pero Eiri le dijo que necesitaba cambiar de aire, necesitaba cerrar una parte de su historia. Su cuñado comprendió aliviado aquél significado.
Le preguntó a Shuichi cuando había comprado la casa y él le respondió que la había reservado desde hacía años, se había tomado muy en serio cuando le confesó que no tenía un lugar adónde ir. Así que buscó una casa para sí, donde pudiera estar él solo y le confesó que parte lo pagó con el dinero que le había robado y otra parte con haber vendido el archivo del libro a una editorial.
-¿Y Matsuda?
-Matsuda...se dio cuenta demasiado pronto que realmente no lo quería a él. -Comentó sin darle más importancia que esa.-Cuando me dí cuenta estaba solo de nuevo.
-¿Vivían aquí?
-Noup. Viví con él en su penthouse mientras duró. -No se lo dijo pero supuso que ese momento fue cuando lo encerraron en el psiquiátrico.- Se puede decir que estamos estrenando la casa.
Ése tipo de vida no estaba mal, estaba con la persona que amaba y era correspondido. Tenía un buen trabajo que les permitía llevar una buena vida. Shuichi a veces se ponía celoso aunque no siempre lo dijera pero le gustaba verlo así, era suficiente cuando veía las imágenes en las revistas dónde lo veía posar con otras mujeres con poca ropa. Ahora miraba uno donde una rubia lo abrazaba por el cuello con los labios cerca de su oreja, ella llevaba solo una campera de cuero sin corpiño y semi-abierta daba la impresión de que apoyaba los pechos en su espalda. Él simplemente miraba hacía adelante con una camisa abierta que era tironeada por la mujer como si quisiera desnudarlo.
Corrió la revista con molestia y quiso molestarlo un poco.
-¿No te gustó? -Shuichi lo miró algo molesto. -Y yo que me esforcé tanto.
-Me imagino.
-En serio ¿Sabes lo que me costó que eligieran la imagen donde salía la cicatriz? -Shuichi se giró a mirarlo mientras el otro exageraba el dramatismo y fingía que miraba la foto de la revista.- Incluso me dijeron que lo podrían borrar con photoshop pero me negué a...
Shuichi le arrancó la revista de las manos y vio evidentemente que allí estaba la marca que había dejado sobre el rubio. Le devolvió una mirada sorprendida.
-Dijiste que era tuyo. -Se sentó a su lado en la cama y le acarició los cabellos negros.- Dijiste que siempre lo sería y quiero que cuando veas algo sepas que es un mensaje para ti aunque nadie más lo entienda, aunque nadie más tenga que saberlo.
Shuichi le sonrió con la mirada brillante y asintió, ya no podían gritar sus sentimientos libremente pero el mensaje era para ellos, nadie tenía por qué entender que se amaban.
Cuando le proponía salir Shuichi se vestía de mujer para no llamar la atención, así podían tomarse de la mano y en ocasiones el escritor le robaba besos. Debido al trabajo del escritor contaba con maquillajes y lo guió para que lo hiciera de la forma más delicada y natural posible. La primera vez que lo besó , Shuichi se escandalizó pero cuando vio a su alrededor y notó que a nadie le importaba demasiado recordó que ahora eran una pareja normal, al menos frente a los demás.
-Shuichi te amo. -Le dijo aunque le molestaba la peluca de cabello castaño largo, deseó poder sacarle el disfraz.
-Yo también te amo.
-Quédate siempre conmigo.
-Jamás me iré, no hay otro lugar donde quiera estar más que aquí.
El rubio lo atrajo hacía su pecho. Él de verdad esperaba que así fuera, porque no lo iba a dejar de nuevo. Lo tendría encerrado en una jaula de oro puro y cantaría melodías solo para él. No le importaba ser su captor. Nadie más sabría dónde estaba Shindou Shuichi ni por qué había desaparecido y nadie sabría la verdad de Eiri Uesugui, después de todo eran dos enfermos de amor, mientras nadie se interpusiera todo estaría bien.
FIN
