Y Seguimos con el Capítulo V de "Sumergido en el más dulce sueño" :3
CAPITULO V
"CONOCIENDO A ALLEN WALKER"
– Allen-kun… hay algo que quería preguntarte… – Le solté finalmente.
– ¿Hm? ¿Y qué es Lenalee? ¿Qué querías preguntarme?– Me miraba curioso.
– Yo… Quería saber por qué habías cambiado tanto, me refiero que tu apariencia es muy diferente a como yo te conocí hace un año– Lo miré a los ojos.
– ¡Ah! ¿Lo dices por los lentes? – Puso un dedo en sus labios y ladeó la cabeza pensando en alguna otra cosa.
–Pues son varias cosas en realidad… quiero decir, te cortaste el cabello, dudo mucho que una persona milagrosamente deje de usar lentes así porque si… También que yo recuerde, solías ser muy tímido, no podías ni hablarme y ahora, bueno, ahora eres uno de los chicos más populares de la escuela. – Omití la parte de cómo se veía ahora su cuerpo, por pena a que pensara que ponía mucha atención en eso.
–Ohh… bueno eso fue porque… – Allen dejó de comer y me miró a los ojos – Te lo contaré, pero será un secreto entre nosotros – Me guiñó un ojo.
– Será nuestro secreto – Le sonreí
– Veamos… – Tomó una posición más cómoda en su asiento antes de seguir – Si te soy honesto… perdí muchos recuerdos de mi infancia… – su rostro se ensombreció y su voz se volvió más ronca – Cuando tenía seis años, el auto en el que viajaba junto a mis padres tuvo un accidente en carretera, no recuerdo nada antes de ese día, cuando abrí mis ojos, el auto estaba en llamas…
FLASHBACK (POV DE ALLEN)
Sentí una punzada en mi ojo izquierdo, la cabeza me dolía y me sentía mareado. El dolor era tan fuerte que me hizo recobrar el conocimiento. Abrí mis ojos, tenía las manos y las piernas llenas de heridas y cortadas, la sangre escurría por mi rostro, todo era borroso, intenté levantarme, tambaleándome un poco, volteé y lo que vi… fue desgarrador…
Un auto envuelto en llamas… El vehículo se había estrellado con la barra de contención, partiéndose a la mitad y haciendo que éste saliera de la carretera, el auto cayó dando terribles volteretas hasta que se impactó contra un árbol, el golpe que recibió fue tal, que causo que a los pocos segundos el vehículo comenzara a incendiarse.
Yo estaba paralizado viendo como las llamas consumían lo que quedaba de aquel auto, no comprendía nada ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba? Involuntariamente empecé a dar pasos hacia atrás, quería huir de aquella desgarradora escena. Camine varios metros sin rumbo fijo, hasta que las piernas dejaron de responderme, me dejé caer de rodillas, intenté levantarme de nuevo… pero fue en vano, estaba tan débil y mareado que no me quedaban fuerzas para seguir en pie. Mis ojos comenzaban a cerrarse cuando vislumbre una figura acercarse a mí.
– ¡Neah! ¡Neah…! ¡Respóndeme…! – Una voz grabe y masculina hablaba cerca de mí. Un hombre me tomaba por los hombros, mis oídos dejaron de funcionar, sólo podía ver a aquella persona mover los labios sin que yo pudiera entender nada de lo que decía, la oscuridad cubrió todo a mi alrededor, los ojos se me cerraron y perdí el conocimiento.
"¿Quién es Neah?..."
Cuando abrí de nuevo mis ojos, me encontraba en una habitación que no reconocía, todo en aquel lugar me resultaba ajeno, incluso mi propio cuerpo. Me incorpore como pude, observaba mi cuerpo, había vendajes por todos lados, en mis manos, piernas, abdomen. Me llevé las manos al rostro, una venda me cubría la parte izquierda de mi cara, no podía abrir mi ojo izquierdo.
La puerta de la habitación se abrió, dejando pasar a un hombre alto cargando con una charola llena de platos, lo miré con ojos temblorosos, era una persona que nunca antes había visto, su cabello era rojo escarlata al igual que su barba, una máscara blanca ocultaba la mitad de su rostro, me miraba sorprendido.
– ¿Ya te levantaste? – Dijo tranquilamente, llevando la charola a la mesa que se encontraba junto a la cama, tomó una de las sillas y la colocó al costado de la cama, para quedar sentado frente a mí. Me observaba detenidamente mientras sacaba de su bolcillo un cigarro y un encendedor
– ¿Y bien? ¿Cómo te sientes Allen? – Me preguntó despreocupadamente mientras encendía su cigarro, tomó una bocanada para después expulsar el humo blanco por su boca.
– ¿Allen…? – Repetí sin comprender "¿Quién era Allen? ¿A caso se refería a mí?".
– Tu eres Allen, Allen Walker hijo de Mana y Catherine Walker – Dejó su cigarro de lado y me miró fijamente.
– Mana… y Catherine… – Repetía confundido, mi cuerpo comenzó a temblar al no ser capaz de recordarlo, no sabía quién era o de dónde venía, no tenía ningún recuerdo sobre mi o mis padres.
– ¿No lo recuerdas? — Preguntó preocupado, negué con la cabeza, sin razón alguna, las lágrimas empezaron a salir de mi ojo derecho.
– Tranquilo… No te presiones, poco a poco tus recuerdos volverán – Puso una mano sobre mi cabeza y volvió a darle una bocanada a su cigarro. – No me conoces, soy Cross Marian, era el mejor amigo de tu padre, nos conocimos en la carrera. La primera vez que te vi eras una pequeña bola alvina en pañales – Rio socarrona mente.
– Bueno, que sigues siendo una pequeña bola blanca – Se levantó y acaricio mi cabeza despeinando mis cabellos – Yo me hare cargo de ti a partir de ahora… sigue descansando, si tienes hambre hay comida en esa charola, en un rato vengo a verte. – Me echó una última mirada antes de salir.
Mis recuerdos… ¿Había perdido por completo mis recuerdos? Y si lograba recuperarlos… ¿Qué haría? Mis padres habían muerto… me había quedado solo en este mundo, si mis recuerdos volvían tendría que enfrentarme a la dolorosa realidad de haber perdido a mi familia ¿Podría ser tan fuerte como para superarlo? ¿Realmente quería tenerlos de regreso? Podía comenzar una nueva vida… de todas formas, ya no quedaba nada para mí de ese entonces, no quedaba nada de lo yo que era antes…
Comencé una nueva vida a lado de Cross Marian, estuvimos viviendo un par de años más en Inglaterra antes de mudarnos. Mi maestro, como yo lo llamaba, era un reconocido actor de teatro, debido a su trabajo como actor, constantemente teníamos que viajar a otros países donde el daba presentaciones o hacia algún casting. No teníamos una casa fija, por lo que también me resultaba muy complicado permanecer en una misma escuela, la mayor parte del tiempo estudiaba por mi cuenta o con ayuda de profesores particulares."
Los años pasaban y yo fui creciendo acostumbrándome a esta nueva vida, no había recuperado la memoria desde entonces, incluso ya había dejado de intentarlo, por más que buscara mis recuerdos, había dejado esa vida atrás y había decidido olvidarme por completo de ella y seguir caminando hacia el frente.
Mi nueva vida no era tan mala después de todo, a pesar de que no podía permanecer en un lugar fijo por mucho tiempo, admiraba mucho el trabajo de mi maestro, el mundo de la actuación y el teatro me habían cautivado por completo, me gustaba asistir a las presentación, ver los ensayos y los castings. Entretener y hacer reír a las personas por medio de una presentación me resultaba emocionante, en una ocasión, mi maestro me comentó que él y mi padre estudiaron la carrera de artes escénicas en la misma escuela, misma donde también conocieron a mi madre y mi padre había quedado perdidamente enamorado de ella. Por lo que puedo decir, que es un gusto que al parecer, ya llevaba en la sangre…
En mis ratos libres me gustaba ponerme a practicar y leer los guiones de obras teatrales, si bien todo esto me fascinaba, en el fondo también albergaba dentro de mí el deseo de quedarme en un solo lugar, ir a la escuela como el resto de los chicos de mi edad y hacer amigos.
– Joven Walker… concéntrese por favor, no este mirando a la ventana – Mi profesor en turno, me llamaba la atención al ver que me había quedado distraído viendo desde la ventana de nuestro apartamento, a un grupo de jóvenes que parecían de mi tener mi edad, platicando animadamente entre ellos.
– Lo siento… – Regresé la vista a mi libro, mientras el profesor continuaba con sus explicaciones.
Tenía muchos deseos de ir a la escuela, pero de las pocas veces que llegué a ir a alguna en el extranjero, me resultaba muy difícil llevarme bien con mis compañeros de clase y formar amistades, apenas comenzaba a acercarme a ellos cuando tenía que mudarme de nuevo.
Hicimos viajes tras viajes durante varios años, hasta que cumplí los quince años de edad, he hice un último viaje a Japón junto a mi maestro. Marian creía que ya tenía edad suficiente para andar por mi cuenta, al parecer él tenía un conocido o algo así, que era subdirector de la "Academia Hoshino", quien consiguió que fuera aceptado ahí.
Antes de irse, mi maestro me regaló a Timcanpy, un golem dorado con el cual me había encariñado desde niño, lo dejó a mi cuidado y así Cross Marian continuó con su gira por alguna parte de la India.
El día de la ceremonia de primer año, Tim insistió en seguirme hasta la academia, jugaba y revoloteaba por todos lados, hasta que finalmente quedó atrapado entre las ramas de un árbol de cerezo, justo a la entrada de la escuela, cuando lo encontré tuve que treparme al árbol para sacarlo de ahí.
– ¿Cómo es que terminaste así de enredado Timcanpy? – Me trepé por las ramas, tratando de llegar hasta él, para desatorar al inquieto golem. – ¡No te muevas! Sólo un poco más y… ¡Listo! – Me limpié el sudor de la frente con la manga del suéter.
– Debes tener más cuidado Tim, no te vuelvas a atorar por ahí, un gato podría comerte… – Metí al pequeño golem en la bolsa de del suéter, me sujete de las ramas para poder bajar del árbol, no sin antes dar un último vistazo a la hermosa vista a la ciudad que se podía ver desde ahí.
Cuando me deslice para bajarme quede colgando de una de las ramas, me sorprendí mucho al ver a una chica parada de espaldas frente a mí, tenía una larga y sedosa melena verde, sus delgados cabellos brillaban como esmeraldas que se mecían rítmicamente con el pasar del viento, no me había percatado cuando había llegado.
Súbitamente la chica volteó hacia mí, que aún seguía colgado de la rama, nuestros rostros habían quedaron tan cerca que pude ver a detalle su rostro, era hermoso, de rasgos tan finos como el de una muñeca de porcelana y unos bonitos ojos lila que brillaban como estrellas en su rostro.
Ella se asustó al verme, dio un paso hacia atrás enredándose accidentalmente, uno de sus pies con la correa de mi mochila haciendo que tropezara, antes de que cayera al suelo, la tomé de la mano rápidamente y con mi otra mano rodeé su delgada cintura.
– ¿Te encuentras bien? – Le pregunté en cuanto vi que abrió sus ojos. –Lo siento, creo que te espanté, no fue mi intención… – Ella me miraba espantada, por lo que me preocupó mucho que se haya alcanzado a lastimar.
– De-Descuida, estoy bien… Gracias por evitar que cayera – Se veía un poco avergonzada, pero me sentí más tranquilo al saber que se encontraba bien, fue entonces cuando me di cuenta que aun la tenía sujetada de la cintura, avergonzado, la solté rápidamente y desvié la mirada un poco sonrojado…
– E-Eh este… – Murmuré al notar que la chica me observaba mucho, su mirada violeta me ponía muy nervioso, miré en todas direcciones buscando que decir.
– Hm… ¿Que hacías trepado en el árbol?– Me preguntó curiosa.
– ¿Eh? Ahh eso… Bueno, es que estaba bajando algo que se había atorado en una de las ramas, je je je– No podía decirle que intentaba rescatar al golem dorado de mi maestro ya que seguramente no me lo creería y quizás se espantaría si se lo mostraba.
– Hmm… – Su mirada era incrédula, pero luego me sonrió. ¡Y vaya que tenía una sonrisa muy bonita! me cautivó por completo, no pude evitar sonrojarme al verla.
– Por tu uniforme, asumo que vas en la Academia Hoshino, ¿En qué semestre vas?– Me preguntó animada. Puse más atención a su vestimenta y me di cuenta de que ella llevaba el mismo uniforme, pero de chicas. Le lucia bastante bien, hacia resaltar las curvaturas de su delineada y bien formada figura.
– Voy en primer semestre ¿y tú? – Le pregunté algo nervioso.
– También voy en primer semestre… por cierto, ya casi es hora de entrar, si nos quedamos más tiempo aquí llegaremos tard…– De pronto una chica de cabello castaño apareció lanzándose a los brazos de la peliverde.
–¡LEENALEEEE-CHAN! – Gritó la castaña, aferrándose al cuerpo de la peliverde.
– ¡Buenos días, Lenalee-chan! ¿No estás emocionada?– Gritó – Hay que darnos prisa, O llegaremos tarde – La chica haló del brazo a su amiga y se la llevó casi a la fuerza.
El alboroto que traían esas dos, me pareció muy gracioso. Sonreía divertido viendo aquella escena, hasta que los alegres ojos lila me voltearon a ver.
– Nos volveremos a ver Lenalee… – musité con voz queda. Grabaría aquel nombre en las profundidades de mi corazón con la esperanza de encontrarla de nuevo.
¿Me había alcanzado a escuchar o no? no lo sé, pero ella me sonreía. Yo me quedé viéndola irse y perderse entre el camino y las personas a su alrededor.
El primer día de clases, me tenía muy nervioso, llevaba poco viviendo en este país, las costumbres y lugares no me eran familiares, además de que mi pésimo sentido de la orientación no me ayudaba para nada. Llegué a perderme en repetidas ocasiones dentro de la misma escuela, durante la primera semana de clases.
No había logrado tener algún tipo de acercamiento con mis compañeros de clase, durante ese corto tiempo, "Era normal", me decía a mí mismo, no sería fácil, eso lo sabía, sólo tenía que seguir intentándolo.
Era un jueves a la hora del receso, había ocupado una de las mesas libres de la cafetería, apilando uno sobre otro los platos donde alguna vez hubo comida. Para entretenerme, traía siempre conmigo una baraja de "póker", usaba el tiempo que me sobraba del receso para practicar mis habilidades en el juego.
– Juegas al póker ¿eh? Muchacho – Escuché una voz jovial a mis espaldas.
– Si, a veces… – Volteé entonces. Un sujeto alto, de tez morena y cabello rizado, amarrado en media coleta, me miraba altivo.
– Jaaa… ¿Y qué te parece si pruebo tus habilidades? – Dijo en tono malicioso.
– Puedes intentar vencerme, si quieres – Lo desafíe.
– Are, are… suenas muy seguro muchacho – tomó asiento –Pero he sido invicto desde hace tres años – sonrió socarronamente.
– Siempre hay una primera vez para todo… – dije tajante.
El moreno puso una sonrisa torcida. Si las personas tuviéramos un lado oscuro, seguramente este sería el mío, repartí las cartas, ambos nos mirábamos desafiantes, tomamos un par de ellas, hicimos unos cuantos movimientos, antes de mostrar nuestro juego.
– Póquer de nueves, muchacho… – sonrió
– Buena jugada, pero no ganas con eso… – abrió grandes los ojos – Flor imperial – Mostré mis cartas.
– ¿EHHH? – Exclamó el moreno con voz en grito. Media cafetería volteó a vernos – Que sean dos de tres –
Cinco juegos después… el campeón invicto, perdió su racha ese día. Me miraba sorprendido y recelos con su barbilla puesta sobre su mano derecha, mientras que con la izquierda golpeaba ansiosamente sus dedos contra la mesa.
– Juegas mejor de lo que creí, muchacho… – El timbre sonó. – Mañana. Te espero en la mesa de allá, quiero la revancha – Echó una última mirada retadora y se marchó.
Al día siguiente, tal y como lo habíamos acordado, tuvimos la revancha, donde el moreno nuevamente perdió la ronda.
– Full House –.
– Straight flush – Le volví a ganar.
– No entiendo cómo es que lo haces muchacho… – Me miraba sorprendido. – Una más –.
– Jaaa… Tykki, ¿Quien es tu acompañante? – Una chica de baja estatura, cabello azul y ojos ambarinos, se acercó a nosotros tomando asiento junto a mí.
– ¿Cómo me dijiste te llamabas, muchacho? – preguntó Tykki.
– No te lo dije, soy Allen Walker – Sonreí. La peliazul me miraba interesada, mientras que Tykki frunció el seño al escuchar mi nombre.
– Con que Walker eh… Es un apellido poco común – Barajeó las cartas – Yo soy Tykki Mikk y ella es Road Kamelot, de la familia de Noé, supongo que has escuchado de nosotros… –.
– Lo lamento, pero no había escuchado hablar de la Familia de Noé, tengo poco viviendo aquí en Japón. – Tomé mis cartas.
– ¿De dónde eres Allen? – Preguntó Road.
– Originalmente de Inglaterra, pero he estado viajando por el mundo – Tykki tomó una carta del mazo.
– Es un color de cabello muy inusual el que tienes… – dijo Road acercándose mas a mi – Me gusta… – Me sonrió, yo hice lo mismo.
– ¿Y bien? ¿Qué tienes muchacho? – habló Tykki sin perder de vista sus cartas.
– Poquér – Exclamé
– ¡Joder! – Bajó sus cartas derrotado, por sexta ocasión.
La familia de Noé eran personas muy extrañas, pero me agradaba pasar el rato con ellos, todos los recesos me invitaban a sentarme con ellos, al poco tiempo descubrí, que eran personas importantes dentro de la Academia, las personas solían seguirlos a todos lados, eran como una especie de "celebridad", pero a mí me parecían tan "humanos" como cualquiera, reían, se enojaban y conversaban como todos los demás.
– Me he estado preguntando… – Tykki me miraba fijamente con la barbilla apoyada sobre sus manos – ¿Por qué usas esos horrendos anteojos? – Lo miré sin comprender.
– Ah… bueno, tengo mal la vista de mi ojos izquierdo, hace diez años tuve un accidente automovilístico – Levanté el fleco de mi cara, mostrándoles la cicatriz de mi rostro – No veo muy bien con ese ojo… – dejé caer mi cabello de nuevo.
– Interesante marca la que tienes ahí, pero… – Tykki tomó mis lentes – Esos anteojos son horribles… – Los rompió por la mitad.
– ¡EEEHHHH! – Me sobresalté al ver mis lentes rotos. – P-pe-pe-pero ¡no puedo ver bien sin ellos! – Tykki me devolvió los pedazos.
– Usa lentes de contacto – Sugirió.
– Mis lentes… – Lloraba a mares.
– Agradéceme muchacho, te estoy haciendo un favor – dijo socarronamente – También deberías hacer algo con ese cabello tuyo, deberías cortarlo para que no te cubra el rostro… – Hizo una sonrisa torcida – ¡Hey Lulu! ¿Crees que puedas hacer algo con el cabello de nuestro querido amigo Allen? – Tykki llamó a una mujer, sentada junto a Road, que comía su almuerzo despreocupadamente.
La joven de piel morena, con largos y oscuros cabellos atados en una coleta por un listón morado, se me quedo viendo, dejo su plato a un lado y se acerco a mí. Tomó mi rostro con sus manos y lo alzó mirándolo en distintos ángulos. La cercanía de su cara con la mía, me ponía nervioso, mis mejillas se encendieron y vi espantado como de la nada sacaba unas tijeras y las acercaba a mí, cerré fuertemente los ojos, sentía el cosquilleo de los mechones de cabello deslizarse por mi cara.
– Listo… – Dijo la joven. Abrí mis ojos lentamente y pude ver una sonrisa de satisfacción en su rostro, en el tiempo que tenia conviviendo con los Noé nunca la había visto sonreír, eso me espanto…
Puso un espejo frente a mí, había recortado y peinado mi cabello, lucia muy diferente a como lo tenía antes, el cabello blanqueció caía por mi cuello formando pocas ondulaciones, el flequillo recortado y acomodado de lado, dejaba al descubierto mis ojos. Tomé uno de los mechones de cabello y lo miré con melancolía...
– ¡Alleeeen! ¡Te ves más guapo así! – Road se me lanzó, abrazándome del cuello.
– Lo ves muchacho, te ves mejor ahora – Me miró divertido – Así ya no andarás causando pena ajena Jajajaja– Fruncí el seño por su comentario de mal gusto, él reí a carcajadas.
– Yo no doy pena ajena… –Dije molesto.
– JAJAJAJAJA –seguía riendo a carcajadas.
El timbre sonó y nos fuimos cada quien a su salón, mientras caminaba por los pasillos, sentía las miradas de las chicas puestas en mi, susurraban entre ellas, algunas de ellas me sonreían, otras me guiñaban un ojo. Era una sensación muy incómoda y vergonzosa, las mejillas se me sonrojaron, las miraba de reojo y pasaba tratando de ignorarlas.
– ¿Ahhh? Allen se está robando las miradas de otras mujeres… – Road que caminaba junto a mí, infló las mejillas molesta. – Pero Allen es sólo MIO – Hizo énfasis en eso último, y me tomó del brazo.
Le sonreí pasando una mano por mi nuca, supuse que lo decía en juego. Me despedí de ella y entré a mi salón. Ocupe mi asiento, pero las miradas acosadoras de mis compañeras de clase me seguían a todos lados, abrí uno de mis libros de texto y lo puse enfrente de mí, en un vago intento de ocultarme de ellas, pero aun podía escuchar sus risitas, murmuraban cosas como: "¡Que lindoo!" "¡Es muy guapo!" "¿Viste sus ojos?" "¿Tendrá novia?". Tenía la cara colorada de la vergüenza, que sentía al sentirme tan observado.
Los días pasaban, pero el acoso no se terminaba, y con el tiempo ser volvía peor, a cada rato, era interceptado por chicas de la escuela haciéndome preguntas, mirándome o saludándome, me seguían a donde fuera… por los pasillos, en el salón, durante las clases de deportes, la cafetería, no podía escapar...
Estaba tan cansado y fastidiado que me oculté un rato en el baño de hombres, era el único lugar donde ellas no podían seguirme, espere ahí un rato hasta que vi libre el pasillo y me fui sigilosamente hacia el salón, me tumbe en mi asiento y me recosté sobre mis brazos. Escuche pasos entrar al salón, y me sobresalte pensando que había sido descubierto.
– ¡Hey! – Un chico pelirrojo me saludó – Eres Allen ¿no? ¿Qué andas haciendo por aquí? – Se me acercó Lavi, un chico de mi clase.
– Sólo quería dormir un rato – Me sentí mas aliviado al saber que se trataba de él.
– Jajajaja Traes una cara de pocos amigos – Me miraba divertido – Ten… – Me acercó uno de los panes que vendían en la cafetería – ¿Quieres de mi almuerzo? –.
– ¿De verdad puedo tomarlo? – dije con la cara iluminada de felicidad.
– Adelante, tómalo… – Me sonrió.
– ¡Muchas gracias! ¡Buen provecho! – Le di una mordida al pan.
Lavi y yo nos quedamos platicando todo el receso, reíamos y bromeábamos entre nosotros, él parecía ser un buen tipo, nos volvimos buenos amigos desde entonces. Al igual que yo, Lavi también era constantemente perseguido por las mujeres, llamaba mucho la atención por su inteligencia y habilidad en los deportes, además de su físico. Sólo que a diferencia de mi, a él no parecía molestarle llamar tanto la atención, al contrario, disfrutaba mucho de toda la que recibía.
Primer semestre terminó más rápido de lo que esperaba, había empezado a acostumbrarme a mi nueva escuela, también había logrado hacer varios amigos, además de Tykki, Road y Lavi, conocí a Fou, Rikei, Shifu, a principios del segundo semestre, me sentía muy a gusto, pero algo me faltaba… quería volver a verla, a la dueña de aquellos ojos violeta que conocí en mi primer día de clases, a Lenalee.
Antes de irme a casa, pasé a la biblioteca a buscar un libro que necesitaba para mi tarea de historia, me paseaba por los anaqueles cuando vi a una chica con grandes anteojos, de baja estatura, que llevaba el cabello recogido en dos trenzas, batallando intentando alcanzar uno de libros de la última repisa. Me acerque a ella para ayudarla a bajarlo.
– Aquí tienes – Le dije con dulzura, entregándole el libro.
– G-Gra Gracias… – Me dijo, mirándome asombrada y con la boca semi abierta.
– No hay de que – Le sonreí.
Ella abrazaba el libro que le entregue, mirándome con ojos saltones, muy nerviosa, me pareció que se veía muy tierna así.
– Me gusta tu peinado – Le sonreí. Mi comentario le puso la cara roja como tomate, haciendo que se viera aun más tierna. – Bueno, me tengo que ir, nos vemos luego – Le hice una seña con la mano y salí de la biblioteca.
(N/A: Y así fue como nuestra querida Lou Fa, quedo perdidamente enamorada de Allen xD)
Salí de la biblioteca y me encontré con Lenalee en el pasillo, ambos nos quedamos viendo sorprendidos, pero ella parecía no reconocerme, pasó junto a mí y entró al aula.
– ¡Lou Fa-chan! ¡Aquí estabas! tenía rato buscándote… – La escuche decir cuando se encontró con su amiga.
Su salón había quedado cerca del mío, por lo que constantemente me la encontraba por los pasillos sonriendo y platicando con sus amigas, yo siempre la miraba de reojo cuando pasaba cerca de mí, muchas veces estuve tentado a acércame a ella y hablarle, pero el miedo me invadía a último momento, por lo que desistía, tratando de buscar una mejor oportunidad para hablarle.
Hasta que el primer día de clases de tercer semestre, la vi, esta vez nos había tocado en el mismo salón de clases. Al entrar al salón, nuestras miradas se conectaron, ella me miraba fijamente al igual que yo lo hacía, una inmensa alegría me invadió en ese momento, tanto que le sonreí, ella pareció sonrojarse. Ocupé mi asiento y ella desvió la mirada hacia otra parte.
Estaba decidió a hablarle esta vez, tenía que hacerlo, tenía que acercarme a ella, quería conocerla, saber más sobre ella y no dejaría pasar la oportunidad…
FIN FLASH BACK (POV ALLEN)
Allen tenía una sonrisa melancólica, me dio la impresión de que mientras platicaba conmigo, recordó algo que le traía recuerdos, volteó a verme y una sonrisa radiante se formó en sus labios. Era reconfortante verlo sonreír de esa manera.
– Y así fue… – Sonrió. Una gotita se asomó por mí nunca.
– Entonces… en resumen, ¿Cambiaste por qué Tykki rompió tus lentes y te obligó a cortarte el cabello? – Lo miré confundida.
– Así es – Sonrió inocentemente. Suspiré y no puede aguantarme la risa al escuchar tal historia
– ¿Ah? – Allen hizo una mueca graciosa al verme reír. – ¿Qué es tan gracioso? –.
– Jajaja… nada, nada… – Deje de reír y le sonreí – Es que yo me imaginaba algo diferente… – contuve las ganas de volver a reír.
– Allen-kun… – Lo miré a los ojos – Lamento mucho lo que paso con tus padres, en cierta forma… creo que puedo entenderte… – Recordando que yo también había perdido a los míos – No estás solo… – Le sonreí tiernamente y puse una mano sobre la de él.
Allen se sonrojo un poco, pero también sonrió, acaricio mi mejilla y paso algunos mechones de cabello detrás de mí oreja.
– Lenalee…. Yo… – Allen estaba por decir, cuando alguien entro al aula, sorprendiéndonos.
– Are, are, pero si es mi aprendiz – Un hombre pelirrojo, con porte elegante, sujetaba unos papeles y tenía un cigarro encendido en la boca, nos miraba maliciosamente – Así que ya tienes novia ¿Ehh? Y yo que pensé que morirías virgen JAJAJAJAJA – La cara se nos puso roja como tomate.
– ¡Sh-shishou! ¡¿Q-que hace aquí?! – Allen palideció al verlo.
– ¿Pues qué más? Dar clases por supuesto… – hizo una sonrisa torcida.
CONTINUARA…
¡Y hasta aquí nos quedamos! ¿Qué tal? ¿Les gustó este capi narrado por nuestro peliblanco favorito? Probablemente más adelante haga otro POV de Allen /
¿Qué cosas se vendrán ahora con la llegada de Cross? D: ¡Lo descubriremos en el próximo capi!
Allen: Mis lentes… TT_TT
Bet: ya, ya… se te veían hermosos, yo lo sé, luego te conseguimos otros :3
Allen: ¿De verdad? *o*
Bet: si, ese Tykki no tiene buenos gustos D:
Tykki: ¡Pero daba pena ajena con esas fachas! :D
Allen y Bet: ¬¬
¡Gracias por leer! Hasta la próxima.
