Un nuevo capítulo de:

Sumergido en el más dulce sueño

CAPITULO VIII

"MIS SENTIMIENTOS"

Sentía el corazón acelerado y un extraño cosquilleo en el estómago. Pero como si fueran atraídos por un imán, mis pies caminaban lentamente hacia él.

Estando a escasos dos metros de él. Allen me miró, y transformó la comisura de sus labios en una tierna sonrisa.

– Lenalee… – Se acercó a mí con una sonrisa. – Te ves muy bonita – Tenia un ligero rubor en sus mejillas.

– E-eh… ¡Tú también! – Me sentía avergonzada por el cumplido.

– ¿Yo también me veo bonita? – Parpadeó un par de veces y rio divertido.

– ¡No! No es lo que quería decir… – Me sonrojé – T-tú también te ves bien… – Allen se sonrojó.

– ¿Nos vamos? – Me sonrió dulcemente, asentí y lo seguí.

Caminábamos uno al lado del otro. Agaché la mirada y miré mis manos que tenían pequeño temblorcitos por nervios. Allen miraba hacia el frente con las manos dentro de los bolsillos del pantalón. En ocasiones volteaba a verme y me sonreía, era una sensación reconfortante aunque me sintiera nerviosa a su lado.

Caminamos como por quince minutos hasta que nos detuvimos frente a un edificio alto, de un solo piso. La fachada era rustica, se veía algo anticuado para la época.

– Llegamos – Dijo Allen sonriendo.

– ¿Dónde estamos? – Le pregunté curiosa.

– Ya lo veras… ¡Ven, la entrada es por aquí! – Lo seguí hasta una puerta que estaba a un costado de la entrada principal del edificio.

Allen sacó unas llaves del bolsillo y quitó el candado. Estaba muy oscuro adentro, no podía distinguir nada. Él se adelantó y prendió las luces del pasillo. Lo seguí por un estrecho pasillo, finalmente nos detuvimos frente a otra puerta, y él me hizo señas para que pasara primero.

Al entrar, mis ojos se abrieron de par en par. Era una hermosa sala de teatro, el escenario era enorme, el suelo era de madera, tenía dos largas y pesadas cortinas rojas, el fondo era color negro y tenía un montón de luces y reflectores colgando del techo.

Las butacas eran de madera talladas con adornos rústicos en los costados, el forro era de terciopelo rojo que hacia juego con la cortina. En la parte alta había dos balcones circulares con asientos que tenían la mejor vista del escenario.

En las paredes había varios cuadros y pinturas colgadas, también había pilares de mármol con floreros de vidrio adornados con flores artificiales de colores. Era alucinante. Aquella sala se veía tan majestuosa que me había dejado impresionada.

– ¿Es hermosa, no te parece? – Allen se paró a mi lado contemplando la sala. – La decoración lo hace parecer un teatro antiguo. Es como si te transportara a otra época… – Lo miré de reojo y me sonrojé un poco al ver como sus pupilas grises recorrían con admiración cada rincón de aquel lugar.

– Es increíble… ¿Pero está bien que entremos? – Le pregunté preocupada.

– No hay problema, la señora Rosalba me lo prestó – Me sonrió.

– ¿Rosalba? – Pregunté sin comprender.

– Es la dueña de este teatro, es una amiga mía y de mi maestro, bueno… – Se rascó la mejilla con el dedo índice – En realidad ella es una de las amantes de mi maestro… – Su rostro se ensombreció.

– Esto… – No supe que decir… – ¿Y veremos una obra de teatro aquí? – Le dije cambiando de tema.

– Oh no, nosotros no seremos espectadores… nosotros seremos los actores – Formó una sonrisa torcida.

– ¿EHHH? – Me sobresalte – ¿Pero cómo? ¿Qué quieres decir? ¿Cómo que seremos los actores…? ¡Y-Yo no sé…! –

– ¡Vamos! Es por aquí – Me tomó de la mano sorpresivamente y me llevó detrás del escenario donde estaba la puerta de los camerinos.

El contacto de su mano sobre la mía, hizo que por un momento olvidara donde estaba y lo que había dicho hace un momento. Su mano se sentía muy suave y cálida… De nuevo la sensación de cosquilleo en el estómago regresó a mí. Alcé la vista y miré su nuca, apenas si se podía apreciar el claro color de la piel descubierta en su cuello. La punta de los mechones de cabello que sobresalían debajo de su sombrero, rozaban juguetonamente su piel y sus orejas.

El lugar estaba fresco, pero yo sentía un ardiente calor en las mejillas. Ni cuenta me había dado de cuando entramos a los camerinos. Me había quedado tanto tiempo observándolo, que me estremecí cuando Allen volteó a verme.

El parte donde estaban los camerinos también era enorme, tenía varias habitaciones numeradas, una pared totalmente cubierta por un espejo y un tocador, había varios vestuarios colgados en un perchero móvil. Allen tomó un par de libretos que del tocador.

– Esta es la obra que interpretaremos – Me pasó uno de los libretos. – Es un cuento de la época victoriana, trata sobre un malhumorado Lord y un ángel que intenta convertirlo en una buena persona… – Me miraba fijamente sin perder su sonrisa.

– ¿Q-qué haremos con esto? – Pregunté con la esperanza de que no me dijera algo sobre tener que actuar frente a un público o algo así…

– Primero, ponernos los vestuarios… – Me dijo divertido alzando el dedo índice – Luego subiremos al escenario. Así que… – Se acercó al perchero de los vestuarios – Este será el que usaras, tu serás mi ángel – Me ruborice. Allen me pasó el atuendo y luego tomó el que sería para él.

– Veremos si tus capacidades como ángel guardián, logran tocar el corazón del amargado Lord – Dibujo una sonrisa traviesa en sus labios.

– Pero yo… – No terminé de decir.

– Puedes usar ese camerino para cambiarte – Me interrumpió – Cuando estés lista te esperare tras bambalinas – Sonrió por última vez y entró a una de las habitaciones.

Entré a la habitación y dejé mis cosas sobre el tocador. Miré el vestuario un poco avergonzada y confundida, "¿De qué se trata todo esto? ¿Así es como son las citas con Allen Walker?"

Me puse el vestido de ángel y me miré al espejo. Era hermoso… un vestido de tirantes blanco, largo que arrastraba por el suelo, tenía una abertura del lado izquierdo más o menos a la altura de medio muslo. La tela era lisa y delgada, como la seda, a la altura del busto tenía varios detalles en dorado con piedritas color esmeralda que terminaban en los hombros.

De la espalda colgaban dos pedazos de tela, que se sujetaban con una pulsera en la muñeca. Las alas de ángel se atoraban por la espalda, estaban hechas con tela del mismo color que el vestido, tenían dos alambres a los costados con los que se le daba la forma de alas. Las zapatillas se sujetaban por dos listones dorados que se cruzaban alrededor de los pies y se amarraban con un moñito detrás de las rodillas.

Los tacones eran altos, se me dificultaba caminar con ellos, sentía que mis pies se tambaleaban un poco al caminar. Llegué al lugar donde vería a Allen, quien ya me esperaba junto a las escaleras que subían al escenario. Su vestuario le quedaba como anillo al dedo, no cabía duda de que aquel joven de descendencia inglesa bien podría pasar desapercibido en aquella época.

Llevaba puesta una camisa blanca y encima un chaleco de vestir gris claro, un listoncito rojo amarrado alrededor del cuello formando un moño.

El pantalón era color negro al igual que su saco que de la parte de atrás llevaba una cola en forma de "V" invertida. Sus claros cabellos estaban recogidos hacia atrás, sólo un par de mechoncitos cortos caían por su frente, traía encima un sombrero negro de copa y guantes blancos en las manos.

– De verdad pareces un ángel… – Me sonrió extendiéndome su mano para ayudarme a subir las escaleras.

Subimos al escenario. Allen corrió las cortinas y encendió algunas luces, dejando totalmente iluminado el escenario.

– ¿Qué escena te gustaría interpretar primero? – Me dijo acerándose a mí.

– Tienes una idea muy rara de lo que es una cita, ¿Sabes? – Lo miré acusadora a lo que Allen sonrió.

– Jajajaja ¿Por qué lo dices? – Tomó el libreto y empezó a hojearlo buscando alguna escena para interpretar.

– Pues… comúnmente se va al parque, alguna cafetería, al cine, patinar… No sé, varias cosas supongo. Además… – Hizo el libreto hacia un lado y me miró con interés – Seguramente alguien como tu… ya habrá tenido muchas citas ¿no? ¿A ellas también las trajiste aquí?– Lo miré acusadoramente alzando una ceja. Por alguna razón me sentía un poco… ¿Celosa?

Allen se sonrojó ligeramente y desvió la mirada apenado.

– En realidad… No he tenido tantas citas como tú crees – Se llevó la mano a la nuca – Y no, tu eres la primera que viene aquí… – Me miró fijamente y se acercó lentamente a mí.

– Entonces… – Le susurré. Allen se había acercado tanto, que terminé quedando prendida en sus ojos, contemplé el brillo en ellos y observé sus largas y abundantes pestañas.

– Entonces… – Repitió mis palabras acercando su mano a mi mejilla, se había quitado los guantes blancos– ¿En serio crees que tendría una cita con una chica tan hermosa como tú, por una apuesta? – Rozó delicadamente mi mejilla con la yema de sus dedos, tomando un mechoncito de cabello que caía sobre mi rostro.

– La próxima vez… te lo pediré como se debe – Pasó el cabello por detrás mi oreja, sin dejar de mirarme a los ojos, haciéndome estremecer y aumentar el ritmo cardiaco de mi corazón. Sentía mi pecho arder.

– ¿Debo tomar eso como una amenaza? – Le pregunté con voz queda, sin apartar mi mirada de sus hermosos ojos plateados.

– No… – Allen acercó su rostro al mío, mis ojos temblaban y mis mejillas se sonrojaron.

Sus labios se acercaban lentamente hacia mí. Me mordí el labio inferior. Sentía todo mi cuerpo arder en calor, mis ojos observaban sus tiernos y pálidos labios, que poco a poco amenazaban con romper la distancia entre ellos y los míos. Cerré los ojos nerviosa, no sabía que pretendía… ¿Me besaría? Sentí su respiración muy cerca de mi oído derecho.

– Es una promesa… – Me susurró al oído. Lo que me hizo sonrojar y abrir los ojos de golpe.

Nos quedamos mirándonos a los ojos un momento, mis labios estaban ligeramente separados por el asombro, mientras que él tenía una dulce sonrisa en su rostro.

– Planeaba ayudarte a ensayar para la prueba de actuación de Cross… Así podrías sentirte más tranquila con eso… – Se pasó la mano por la nuca – Claro que después te invitaría a comer algo o a tomar un helado, como una "Cita normal" – Dijo esto último haciendo énfasis con tono burlón.

A lo que sonreí, dejando escapar una tenue risita.

– Gracias – Tomé el libreto y lo hojeé – Ensayemos entonces. Me gusta ésta escena… – Le señalé, la página, Allen sonrió y asintió con la cabeza.

Al principio me costó mucho trabajo… sentía mucha vergüenza, aunque sólo estuviéramos nosotros dos en aquella sala, me sentía temerosa y avergonzada, pero poco a poco fui ganando confianza. En cambio Allen lo hacía perfectamente… era increíble. Había ocasiones en las que me preguntaba si en realidad estaba actuando… se entregaba tanto a su personaje, que era difícil distinguirlo.

Con mucha dulzura y paciencia, él iba corrigiendo mis expresiones y posiciones, me daba ejemplos y consejos para poder entender mejor a mi personaje. Respingué en varias ocasiones al sentir el contacto de sus manos sobre mis brazos o mi espalda cuando corregía mi postura.

Iba mejorando, poco a poco ambos dejábamos de ser Allen y Lenalee, para convertirnos en el Lord y el ángel. Llegué a un punto en el que comenzaba a divertirme hacer aquello. Bromeábamos entre nosotros cuando nos equivocábamos con algún dialogo. Me sentía mas libre, sentía que podría correr, saltar y rodar en el escenario. Había dejado de sentirme incomoda, de hecho, me gustaba estar a su lado… podía ser yo misma junto él.

– Y entonces empieza a sonar la canción… – Allen rodeó mi cintura con su brazo y tomó mi mano, yo coloqué mi mano sobre su hombro, y bailábamos al ritmo de la música que sólo sonaba en nuestras cabezas – Y damos un giró… – Haló de mi brazo para que pudiera girar sobre mi propio eje, para luego ser atrapada de nuevo por su brazo, acercándome más su cuerpo.

Di un paso hacia atrás, y accidentalmente pisé el vestido, trastabillé y perdí el equilibrio. Caía de espaldas asustada, me aferré a las manos de Allen y solté un grito. Allen me rodeó con sus brazos rápidamente, colocó se manos detrás de mí nuca y me atrajo protectoramente hacia su cuerpo, hundí mi cabeza entre su pecho y cerré los ojos con fuerza.

La fuerza con la que caíamos fue tal, que ambos terminamos sobre el suelo. Los fuertes brazos de Allen habían amortiguado la caída y su mano había evitado que mi cabeza se impactara con contra el suelo. Lentamente abrí los ojos, él había quedado sobre mí, conteniendo el peso de su cuerpo con sus rodillas.

Su rostro permanecía oculto entre mi cuello y mi hombro, el sombrero de copa había salido volando por ahí, liberando sus cabellos claros que habían regresado a su forma original, quedando regados y despeinados por todo su rostro y cabeza, Los mechoncitos de cabello acariciaban mi rostro y me hacían cosquillas en el cuello.

La cercanía de su cuerpo sobre el mío, me hizo notar un peculiar aroma. Su cabello olía a shampoo, era un aroma dulce, su cuerpo desprendía un olor fresco, no sabría describirlo… era un olor que nunca antes había percibido… era su propia aroma, sin algún tipo de perfume o loción encima. Me recordaba al refrescante aroma de los campos de flores a los que visitaba con mi hermano en verano, mezclado con un olor húmedo, como el que desprendía de la tierra después de mojarse con la lluvia… Me relajaba. Podría quedarme así para siempre, con mi nariz cerca de su cuello, tan adictivo como una droga…

Lentamente Allen alzó su rostro, quedando frente a mí y mirándome con sus preocupados ojos. Nuestros rostros apenas si eran separados por unos cinco centímetros. Podíamos sentir la respiración del otro.

Los mechones blancos caían desordenados por su frente, cubriéndole parcialmente los ojos. Llevé mis dedos hasta ellos, acariciándolos, mientras mis ojos veían como las mejillas de Allen adquirían un tono rosa. Parecía un ángel…

Un ángel que no había caído del cielo, sino más bien, de la luna. Sus ojos brillaban de la misma forma que lo hacían las estrellas. Dentro de aquellas pupilas plateadas se podían ver motitas azules, que bajo la sombra que formaba su cabello, hacían parecer que sus ojos cambiaban de color, de un gris a un azul profundo. Era hermoso, realmente lo era…

– Eres hermoso… – Había pensado en voz alta, pero estaba tan perdida viéndolo que no hubo lugar en mi para la vergüenza. Acaricié su cabello, sintiendo entre mis dedos, las finas hebras blancas que brillaban al contacto con la luz que emitía de los reflectores.

Allen estaba inmóvil, con los ojos abiertos de par en par y la cara sonrojada sin apartar la vista de mí, siguiendo con interés cada uno de mis movimientos. Recorrí con la vista, cada detalle en su rostro, me detuve en sus labios. Nuevamente había sido capturada por ellos, se veían tan suaves y húmedos… una inmensa gana de tocarlos me invadió. Me atraían hacia ellos desesperadamente, invitándome a tocarlos y saborearlos.

Mi dedo índice se paseó sigilosamente por su rostro hasta posarse sobre ellos. Sentí con yema del dedo la suavidad y humedad de sus labios tal y como me la había imaginado, mis mejillas se encendieron al rozarlos y sentir como lentamente sus labios se separaban dejando salir una cálida respiración que me hacía cosquillas.

– Lenalee… – Musito. Tenía las mejillas completamente rojas y los ojos temblorosos, como si se estuviera conteniendo de algo.

Su dulce voz pronunciando mi nombre llegó hasta mis oídos, registrando sus palabras en mi cerebro, empezando a hacerme consiente de la situación en la que estaba… Abrí los ojos completamente, me asusté, no comprendí como fue que me había dejado llevar de esa manera ante los encantos de ese joven.

Retiré rápidamente mi dedo de sus labios, llevándome las manos al pecho avergonzada, desvié la mirada de él. Allen se sentó de rodillas. Lo miré de reojo… Sus ojos miraban hacia un lado, se había llevado la mano al rostro, cubriendo sus mejillas notablemente sonrojadas. Era la misma expresión que había puesto en la biblioteca, no era una ilusión como había pensado en aquella ocasión. Era muy lindo verlo así…

– Este… yo… lo siento… – Me senté de rodillas frente a él, acariciando nerviosamente mi cabello.

– N-no, no es nada… ¿No te lastimaste? – Me miró aun un poco sonrojado.

– No… estoy bien, gracias… – Le sonreí a lo que él me correspondió de la misma forma.

– Cr-creo que mejoraste bastante… – Intentó cambiar de tema para romper la incomodidad que se sentía en ese momento. – Ya estas lista para la prueba de la próxima semana… –

– ¿De verdad? – Lo miré emocionada y un tanto aliviada.

– Si – Me sonrió, nos miramos en silencio un momento.

– S-si… si quieres podemos ir a comer algo… ¿No tienes hambre? – Me preguntó llevándose la mano a la nuca.

– Me parece bien… tengo algo de hambre – Me acercó la mano para ayudarme a levantarme.

Ambos regresamos a los camerinos y nos pusimos nuestra ropa. Nos encontramos en la puerta de los camerinos. Allen cerró con llave el lugar y lo seguí hasta aquel pasillo estrecho por que había llegado. Al salir los rayos de sol encandilaron mis ojos.

Seguía a Allen caminando sobre la acera, él llevaba un paso lento, pero aun así yo iba un paso detrás de él, me sentía algo avergonzada y no me atrevía a caminar a su lado. El peliblanco me miró de reojo y miró hacia el frente de nuevo.

– ¿Te gusta la comida italiana? – Me preguntó deteniéndose.

– ¿Ehh? Ah sí, si me gusta – Estaba tan sumergida en mis pensamientos que me había tomado por sorpresa su pregunta.

– ¡Genial! Conozco un restaurante italiano, cerca de aquí… – Me sonrió – Te apetece comer ahí? – Le sonreí asintiendo con la cabeza.

Llegamos al restaurante. Era un lugar bastante agradable, nos sentamos en una de las mesas cerca de la ventana, al poco tiempo llegó el mesero y nos prestó las cartas. Yo ordene una pasta a la crema con pollo y ensalada, mientras que Allen ordeno casi todo lo que había en el menú…

Nunca se me va a olvidar la cara que pusieron los demás comensales cuando trajeron nuestra comida. Ver al peliblanco devorar cantidades abominables de comida era todo un espectáculo… Dentro de la academia todo el alumnado ya está acostumbrado a ello, pero supongo que para el resto de la gente era algo sorprendente, especialmente porque podía comer cuanto quisiera y no engordaba ni un kilo, sin duda ese joven era la envida de muchas personas.

Salimos del aquel restaurante y fuimos al parque central donde nos habíamos quedado ver originalmente. Nos sentamos en una de las bancas mientras platicábamos animadamente.

– ¿Has pensado que te gustaría estudiar saliendo de la escuela superior? –Le pregunté.

– Hmm… Quiero entrar a la universidad de bellas artes y estudiar artes escénicas… – Volteo a verme sonriéndome, hizo una pausa y después miro hacia al frente melancólico. – Igual que mis padres… –.

– Ya veo… – Respondí mirando al frente igual que él. – No suelo hablar de ello pero… sé cómo te sientes… es decir, yo también pasé por una situación similar… – Allen volteó a verme expectante.

– Yo también perdí a mi padres cuando era niña… – Agaché la mirada, Allen se había quedado sorprendió ante mis palabras.

– De cierta forma… me siento agradecida, porque después de todo tengo a mi hermano mayor. Él se preocupa por mí y siempre me ha brindado su apoyo… me siento muy feliz a su lado… – Sonreí para mí y lo miré.

– Un hermano… – Allen sonrió y alzó la mirada soñadora, imaginando como hubieran sido sus días su hubiera tenido un hermano. – ¡Ah! ¡Los helados! – Exclamó al ver pasar el carrito de los helados – ¿Quieres que te traiga un helado? –.

– Jajajaja si, de fresa por favor – Le sonreí divertida por la cara de emoción que puso al ver el carrito.

– ¡No tardo! – Y se fue a toda prisa.

Nos quedamos un rato más en el parque disfrutando de nuestros helados mientras reíamos y platicábamos. Empezó a atardecer, era mejor que regresara antes de que llegara mi hermano y se empezara a preocupar de más.

Allen había insistido en acompañarme hasta mi casa así que caminábamos juntos por la acera, Allen caminaba llevando ambas manos recargadas en su nuca, platicábamos sobre las locuras que Lavi nos había hecho pasar, reíamos a carcajadas y cuando por fin nos calmamos, nos quedamos en silencio un momento, viendo el camino frente a nosotros y a las hojas de los arboles de cerezo moviéndose con el viento. Lo miré de reojo y fue cuando noté una curiosa pulsera que llevaba en su mano derecha.

Estaba un poco gastada, quizás por usarla diario. Como el suéter del uniforme le cubría las muñecas nunca la había notado. Una moneda dorada con un grabado muy extraño colgaba de ella, nunca antes había visto algo igual ¿Me preguntaba que sería?

– Es una moneda muy extraña esa que llevas ahí… ¿Es algún dije? – Le pregunté.

– ¿Esto? – Bajó la mano y señaló pulsera – Si, bueno algo así, es una moneda de la suerte… – Dijo sonriendo ampliamente.

Llegamos a mi casa, nos quedamos frente al portón, ambos estábamos un poco sonrojados, Allen miraba hacia el otro lado con la mano en la nuca mientras que yo jugaba nerviosamente con mis dedos. Era como si ambos intentáramos buscar algún pretexto para hacernos quedar así un rato más.

– M-me dio mucho gusto… salir contigo hoy… – Me sonrojé –– Gracias por lo del ensayo… me ayudó mucho – Le dije sin quitar la vista de mis manos. Allen parpadeó un par de veces y sonrió.

–No hay de que… fue divertido – Me miró a los ojos y sonrió de lado – Estuve… – Bacilillo un momento y luego dio un paso hacia adelante acercándose a mí.

Yo estaba parada sobre uno de los escaloncitos del portón, quedando a la misma altura que él, por lo que nuestros rostros estaban al mismo nivel.

– Estuve… esperando este día con ansias… – Me miró directamente a los ojos, y lentamente una tierna sonrisa se dibujó en sus labios. Me pareció que iba decirme algo más cuando…

– ¡PUUUULPOOOOOOOO! ¡ALEJATE DE MI HERMANITAAA! – Escuchamos gritar detrás de nosotros.

– ¡Hermano! – Me sorprendió.

– ¿¡Di-director Komui!? – Allen puso los ojos como plato sorprendido.

– ¡PUUULPOOOOO! ¿¡QUÉ LE HACES A MI LENALEE WALKER!? ¡TE CORTARE LA CABEZA! – Komui gritaba agitando un cuchillo (de quien sabe dónde había sacado) en la mano.

– ¿EHHHHHH? P-pero yo… – Allen palideció del susto.

.

Continuara…

Próximo capítulo: "MIS SENTIMIENTOS PARTE II"

¡Hola a todos! ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Les gustó? A mí me pareció que quedo romántico uwu Sé que varios de ustedes me decían que querían ver ya un beso entre esos dos xD pero yo soy de la idea de que su primer beso tiene que ser estúpidamente cursi y romántico, por lo que, para lograrlo habrá que esperar un poco más :D Pero no se desanimen, como mencione en el capitulo anterior, cosas cursis como las de este capi se vienen y también algo de drama :D

¡Muchas gracias a todos por sus RW! Me encanta leer sus comentarios :3

Guest: Jajajaja si perdón por la espera del capi anterior u.u pero ahora me apure con este :D

Fairylevy: Yo sé quedaron con las ganas xD gomen gomen, pero era necesario para que este capi quedara enterito para ellos dos *u*

Patitos: OMG! ¡Cómo hiciste para leértelos todos en una noche! ¡Tienes súper poderles! xD que bueno que te ha gustado :3

¡!A todos gracias y nos vemos en el siente capi!

MiniOmake:

Lavi: ¿Hey dónde está Allen? Estoy aburrido :C

Bet: Sigue enterrado debajo de la montaña de ropa xD

Lavi: ¿Ahhh?

Bet: Larga historia… tú sabes, una cita… nada que ponerse xD fue una lucha difícil…