Hello sweeties~

Aqui Galletas-san trayendoles la continuacion (despues de un ratote... lo se) gracias por aquellas personas que dejaron comentario ouo y espero les siga gustando la historia :33

Sin mas que decir y porque ando en la escuela xD ¡Al fic!

Nos leemos abajo.


YOU'RE IN THE JUNGLE, BABY.

We've got fun 'n games
We got everything you want
Hard, we know all the names
We are the people that can find
Whatever you may need
If you got the
money honey
We got your disease.

Billy se encontraba molesto, al parecer lo mantendrían allí incluso hasta el otro día, el solo quería regresar a su hogar y disculparse con Spencer, después de todo la culpa no era de otra persona si no de el mismo, pero ahora se encontraba allí, encerrado en aquella empresa de la cual comenzaba a hartarse.

Tomo asiento en un pequeño banco cerca de los instrumentos y comenzó a reflexionar, ¿De verdad habría sido una buena idea firmar? Ahora que ya no se encontraba intimidado por su nuevo jefe se cuestionaba aquello una y otra vez pero sabía que simplemente perdía el tiempo haciéndolo, el ya había firmado un contrato, el prácticamente le vendió su alma al diablo, pero lo había hecho por amor, por proteger a su pequeño, por darle la vida que el sabia que merecía y aun más que eso. Observo el reloj de la pared desesperándose un poco al notar como el tiempo pasaba más lento de lo que esperaba, sería una larga noche.

Mientras tanto, lejos de aquel lugar, en calles oscuras y poco transitadas se encontraba un castaño que aunque aparentaba estar tranquilo estaba muerto de miedo por dentro, incluso las personas cercanas a donde estaba la dirección se veían extrañas o sospechosas, solo esperaba llegar de una buena vez a aquella disquera abandonada.

Después de un par de tortuosos minutos llego a la dirección que estaba escrita en el papel que tenia entre las manos, el lugar se veía de verdad como si estuviera en una película se zombies, destartalado y lúgubre. Paso saliva con pesar y a paso decidido entro a aquel lugar, esperando encontrar lo peor dentro pero se equivoco, el edificio tenía un piso inmaculadamente limpio, algo de papel tapiz de buen gusto en las paredes y algunos premios de bandas que antes pertenecían a aquella empresa.

El castaño observaba todo con detenimiento, incluso olvidando por un momento que se encontraba en una de las zonas más peligrosas de la ciudad, fue en ese momento cuando un sujeto de estatura muy por el menor se le acerco mirándolo a través de unos lentes oscuros

- ¿Es usted Spencer Wright? – pregunto aquel sujeto tan extraño.

- Si… Vengo a hablar con Madame X acerca de unos documentos que me fueron enviados. – Spencer se puso en alerta al notar la sonrisa torcida en la boca de aquel tipo, quiso dar media vuelta he irse pero ya estaba allí, no era momento para acobardarse

- Sígame.

Y así caminaron en silencio por un largo pasillo, al parecer el resto del edificio estaba decorado de la misma manera e igualmente impecable en cuanto a limpieza. Al final de aquel largo tramo se encontraba un elevador y una vez adentro se dirigieron al último piso. El castaño se encontraba nervioso, saco un momento su móvil para ver la hora: 10:34 p.m, si Billy estuviera en casa ya le estaría marcando como desesperado para que atendiera el móvil, aquel pensamiento le hizo soltar una suave risa y fue allí cuando advirtió que su móvil no tenia señal y eso no podía significar algo bueno.

Llegaron al último piso de aquel edificio, el hombre que acompañaba a Spencer camino hacia la puerta y prosiguió a abrirla para darle paso a este, Spencer tomo una gran bocanada de aire para después soltarlo en un suspiro, intentaba tranquilizarse, apretaba fuertemente los puños mientras caminaba a la oficina de Madame X, por su postura uno podría pensar que se encontraba tranquilo, pero sus ojos y ese ligero temblor por todo su cuerpo delataban su miedo.

En el momento en el que él se encontraba dentro de aquella oficina las puertas se cerraron a sus espaldas, el temblor se hizo aun más notorio, paso saliva con pesar pero aun así continuo caminando hasta e escritorio de aquella mujer, que por más que él se acercaba ella no se giraba para verle.

- Me alegra saber que acepto mi invitación, señor Wright. – la voz de la mujer lo desconcertó un momento, intentando tranquilizarse de nuevo. – No tema, no planeo hacerle daño a mi próxima gran estrella.

Y fue allí cuando Spencer por un momento se olvido de todo, incluso de su miedo, ¿Su próxima gran estrella? Aquella mujer seguramente deliraba, más seguro de sí, tomo valor para hablar.

- Con todo respeto Madame, yo no vine hasta aquí para aceptar algún tipo de propuesta de empleo en su disquera, vine por la información sobre mi primo y exijo saber cómo es que usted fue capaz de dar con aquella información.

- ¡Pero por supuesto! El joven Cohen, o debería llamarlo ¿Billy Joe Cobra? – aunque la mujer no estuviera teniendo contacto visual con él, no dejaba de tener esa extraña sensación de incomodidad cada vez que escuchaba su voz. – Si desea que primero le hable acerca de su primo me da lo mismo, solo quiero que sepa joven Wright, que en el momento en el que ponga un pie fuera de este edificio, usted estará trabajando para mí.

El castaño no sabía con exactitud qué era lo que más le había perturbado de aquella frase, el tono de voz tan mundano y despectivo que había utilizado al hablar de su primo o la seguridad con la que sentía que había dicho lo último, que personalmente más que una explicación él lo había tomado como una amenaza.

- Solo vine para saber el porqué posee información personal de mi primo y solo por ello, le repito Madame, no tengo el menor interés de trabajar para usted.

Spencer volvió a estremecerse de miedo al escuchar la repentina carcajada que Madame X había soltado de repente, al parecer que él se negara a trabajar para ella, le era hilarante a esta.

- Vera Wright – dijo una vez que termino de reírse – simple y sencillamente no tiene opción, ya que si no trabaja para mí, me encargare personalmente de asesinar a su primo.

Fue en ese momento en el que Spencer sintió como se quedo sin aliento… ¿Qué había dicho aquella señora?... ¿De verdad había dicho que asesinaría a Billy?...

- En esta industria, si algo te estorba, debes hacer que ese algo desaparezca, o crear algo mucho mejor - prosiguió hablando la cruel dama – si usted no existiera mi estimado joven, yo simplemente hubiera tomado la decisión de acabar con Cohen de una manera rápida, y sobretodo efectiva sin dejar en claro quien había cometido tal acción, mas sin embargo, he de admitir que soy una persona retorcida que tiene un peculiar sentido del humor, y me parece que la mejor manera de terminar con la carrera de su primo, es con su ayuda, Spencer Wright.

Spencer simplemente no comprendía nada, no entendía en que parte de toda esa absurda jugarreta bizarra figuraba su persona, el simplemente quería lo mejor para su amado Baruch, el daría todo por él, pero por lo que notaba aquella mujer lo tenía todo, dinero, poder, quizás su compañía estaba falta de renombre en los últimos años pero aun así, ¿Para qué le necesitaba?

- … ¿Por qué me necesita a mi? – oficialmente, estaba aterrado, pero no podía dejar que lastimaran a su primo, había comprendido que esta era una pelea que él no podía ganar, las palabras de aquella mujer habían sido muy enserio, el saldría de aquel lugar con un contrato firmado, con su puño y letra.

- Como debe saber, investigue a su primo, sé que no se lleva bien con sus padres y prácticamente usted es su única familia cercana. – la madame tomo un poco de aire y continuo hablando – no hay nada más satisfactorio para mí que jugar con la gente de esta forma – Spencer volvió a estremecerse, aquella mujer estaba loca y retorcida – Así que, ya que tengo en mi posesión una gran cantidad de dinero que sería incluso inimaginable para usted, podría seguir investigando todo lo que yo quisiera al joven Cohen, o simplemente mandarlo a matar con un asesino profesional, pero… si usted acepta trabajar para mí, no lo hare, le dejare vivir, técnicamente, la vida de su primo, está en sus manos, Wright.

La Madame solo escucho un ruido suave contra el suelo, ya que su oficina estaba llena de pequeñas cámaras gracias a ellas pudo notar como el joven frente a su escritorio estaba de rodillas en el suelo, todo su cuerpo tenía el aspecto de un hombre derrotado, la mujer sonrió maliciosamente, las cosas sin importar como, siempre debían salir como ella deseaba.

- El contrato esta frente a usted en el escritorio, Spencer – ya que el joven prácticamente ya era su marioneta, se dio el gusto de llamarle por su nombre.

El pobre joven de ojos color marrón solo pudo atinar a levantarse con pesadez, acercarse al escritorio, tomar un bolígrafo de escritorio y firmar aquel contrato con el mismísimo diablo hecho mujer.

- A hecho la elección correcta, Wright. Bienvenido a la jungla…


:nomematen: esto es parte de la historia pero creanme, tendra final feliz uwu

Vanilla Kiss!

See ya in the next cap!

Y por cierto, este fic tambien esta en amor yaoi ;3 para por si me buscan por alli andare.