Sinceramente no creo que siva de algo disculparme por la tardanza en todo esto, solo aviso que ya estoy trabajando en el siguiente cap.

Respondere todos los reviews y los amo y asi~~

Enserio, los amo.

En fin~ Vayamos al fic.

Enjoy it.


I WANT TO START A FIGHT

I got a brand new attitude
And I'm gonna wear it tonight
I'm gonna get in trouble
I want to start a fight

So, so what, I'm still a rock star
I got my rock moves and I don't need you.

Spencer no sabía cómo sentirse en aquellos momentos, su tranquila vida había dado un giro de 360 grados con esto, después de firmar los papeles fue cuando Madame X le dejo leerlos, dándose cuenta de que había firmado un contrato de 8 años en aquella compañía, además de cederle técnicamente los derechos sobre su vida personal, cualquier intento de decirle a su primo sobre lo que ocurría podría ocasionarle un "accidente de trabajo" y un porcentaje de 70% para la compañía y 30% para él en relación a las ganancias del grupo en el que Spencer estaría.

"Cuando termine de reunir a los demás integrantes de la banda donde estarás volveré a llamar por ti, Wright" eso fue lo último que aquella siniestra mujer le había dicho.

Al salir pudo notar como llovía a cantaros pero él ni siquiera se molesto en buscar algo con que cubrirse o un lugar donde resguardarse de aquel aguacero, estaba deshecho, pero al menos no quedaba en su conciencia que le estuviera haciendo un mal a su primo, él le amaba y justamente por eso lo había hecho… por amor, a el no le importaba el dinero o la fama que pudiera adquirir, simplemente quería mantener a salvo a su amado primo y eso haría, levanto la mirada al cielo con decisión sin importarle que la lluvia le mojara aun más el rostro, le protegería, sin importar el costo.

Tardo aproximadamente dos horas para llegar caminando desde donde estaba hasta su hogar y una vez adentro lo primero que hizo fue tomarse una ducha, principalmente para evitar enfermarse pero también porque se sentía sucio, aunque sabía que lo hacía por una causa noble, aquella sensación de suciedad no le dejaba en paz pero sabía que así pasara toda la madrugada bajo la regadera aquel molesto sentimiento no se iría, ya que estaba impregnado en el, bajo su piel.

Pensó que lo mejor sería dejarle un mensaje escondido a Baruch, no sabía cuando le volviera a llamar su ahora desquiciada jefa, tampoco sabía cuando Billy estaría más tranquilo como para buscar o encontrar aquel mensaje, el no era un idiota, sabía perfectamente que su primo se pondría colérico al saber que "le traicionaba", no olvidaba que estaba estrictamente prohibido decírselo y aunque odiara admitirlo tenía miedo, mucho miedo de lo que aquella mujer pudiera hacerle a la persona que mas amaba en el mundo.

Una vez ya vestido fue al piso de abajo donde Billy tenía un pequeño estudio el cual usaba para ensayar en privado, el cuarto estaba insonorizado y no tenia ventanas además de que estaba en una parte relativamente escondida de la casa ya que a simple vista la puerta de este no parecería más que un armario de escobas, era el lugar perfecto para escribir su carta, para desahogar sus sentimientos en aquellos trozos de papel. Una vez que termino con aquello pensó en algún lugar, algo en lo que nadie pensara que pudiera estar una carta pero que Baruch pudiera descifrarlo, tomo el teclado que Billy le había comprado una navidad, aquel que el tanto amaba aunque en ese entonces no tenía ni idea de cómo tocarlo; "Se que lo harás genial Spence, confió en ti.", las cálidas palabras que Billy le había dedicado aquella mañana de navidad regresaron a su cabeza cuando toco el teclado, era el lugar perfecto.

Abrió el instrumento y coloco la carta dentro, asegurándose de que este pudiera tocarse con normalidad y le dejo allí, recargado como lo había encontrado, se sentía un paranoico al tomarse tantas molestias en esconder una carta pero sabía que en realidad no estaba exagerando. Regreso a su alcoba para meterse en su cuarto e intentar dormir sin éxito, demasiadas preguntas lo torturaban dando vueltas en su mente, intentando desequilibrarlo emocionalmente haciendo que el castaño se aferrara a la única respuesta que tenia para todas esas preguntas: Lo hago por amor.

Mientras tanto Billy estaba comenzando a exasperarse aun mas, eran las 4:00 am y seguía allí metido, en aquella empresa que ahora no parecía tan maravillosa como la primera vez que la vio, extrañaba a su pequeño, se pregunto si ya había regresado, llamo varias veces a la casa con la culpa a flor de piel pero ninguna de sus llamadas fue contestada, supuso que el pequeño quizás no había estado allí cuando el llamo,,, ni tampoco había visto los 27 mensajes que había dejado en la contestadora, su niño no era capaz de enojarse con el ¿Cierto?; suspiro con pesar, si Spencer estaba molesto tenía todo el derecho de estarlo, aunque en realidad que estuviera enojado no era lo que realmente le preocupaba al pelinegro, si no que este estuviera triste, odiaba verlo triste.

Sin nada mejor que hacer y sabiendo que no podía marcarle a esa hora ya que era obvio que estaba dormido, decidió dar un pequeño paseo por la empresa, no tenia sueño aunque estuviera cansado y frustrado, aquel sentimiento de culpa le mantenía alerta, se paseo por allí y por acá hasta que dio con algunas fotografías en las paredes, había fotografías de bandas famosas que el mismo admiraba y sabia que habían salido de aquella disquera, se pregunto si alguna de aquellas personas también tuvo que sacrificar cosas valiosas en su vida para poder crecer como estrella, a su mente regreso Spence, aquel hermoso chico de apenas 16 años, volvió a reflexionar sobre su decisión de firmar aquel contrato, en realidad si no lo hubiera hecho simplemente le hubieran cerrado las puertas de aquella disquera, pero por más poderosa que fuera tendría que haber otra que pudiera hacerle frente a Dreamland, quizás fue que en aquel momento no podía pensar en otra que en aquella oportunidad frente a él y su deseo de darle una vida de rey a su amado primo. Aquel pensamiento lo lleno de fuerza, quizás su motivo no era el más noble, pero era suficiente, seguiría con aquello hasta el final, cumpliría su sueño y su pequeño tendría una vida como la que el siempre deseo que tuviera, porque eso quería para su niño, porque el castaño se merecía todo eso y más…

No fue hasta las 8:00 am que le permitieron a Baruch salir de la empresa, salió lo más rápido que pudo, el transporte público le parecía tediosamente lento, solo podía pensar el Spence… su pequeño castaño, ¿Había cenado? ¿Se encontraba bien? ¿Se había enojado? O peor aun… ¿Había llorado?; media hora más tarde llego a su casa, entro frustrado, normalmente Spencer se iba a la escuela 8:20 am, probablemente ya no se encontraba allí, subió desganadamente para ir al cuarto del castaño y cual fue si sorpresa al verle allí, hecho un ovillo sobre su cama, se acerco a este y pudo notar como debajo de sus ojos había inflamación y estaba ligeramente irritado, "Estuvo llorando…" fue el pensamiento de Billy en ese momento y se sintió escoria.

- Billy… - le extraño escuchar la voz del menor, quizás le había despertado. – No me odies… Billy…

El otro no se había despertado, solo hablaba en sueños, el pelinegro solo atino a sentarse a su lado y acariciarle el cabello ¿Odiarlo? ¿Eso le había hecho pensar?... "Jamás podría odiarte Spencer…" fue allí donde al acariciar el rostro del otro se percato de su temperatura, el ojicafe tenía fiebre.

Baruch hablo a la escuela del castaño para avisar que no asistiría a causa de un resfriado, al colgar se quedo sentado en la sala, aun no podía creer que el otro pensara que le odiaba cuando era totalmente lo contrario, aun así le pareció extraño que Spencer hablara sobre eso, si bien habían discutido la noche anterior no tenía sentido que pensara aquello… aunque su pequeño era muy sensible, quizás le había herido más de lo que pensaba, "Te lo compensare… todo." Juro en su mente.

Volvió al cuarto del menor para despertarle y que este comiera un poco y tomara medicina.

- Spencer… despierta… - intento hablarle con mucho tacto – Despierta…

- Billy… no me odies… lo hago por ti… - el otro siguió hablando el sueños, a Baruch le parecía lo más raro que habían vivido hasta ahora, mas porque lo que decía el menor no tenía sentido alguno.

- Jamás podría odiarte bobo. – se aventuro a decir lo que sentía ya que el castaño no lo recordaría. – Te amo demasiado como para odiarte.

- Billy… el piano… - "A se ser el sueño más raro que haya tenido" pensó el pelinegro para después acercarse al otro y despertarle suavemente.

Spence comenzó a despertar de a poco, aun un poco confundido y muy cansado a causa de la fiebre, pero se sobresalto al notar a su primo a su lado, pensaba en moverse rápidamente pero no contaba con que estuviera enfermo y sus movimientos fueran más lentos y torpes que de costumbre, Baruch solo sonrió, aquel gesto era algo que era nato del castaño desde que tenía razón de conocerle, cuando se asustaba o desconcertaba sus movimientos se volvían torpes y rígidos.

- Tranquilo Spency, descansa estás enfermo, te traje un poco de sopa para que comas al igual que algunas medicinas, también llame a tu escuela para avisar que estabas enfermo, así que no debes preocuparte por eso tampoco.

El castaño solo asintió sin mirar al pelinegro, este solo pudo ladear un tanto la cabeza para después retirarse con la excusa de ir a recoger un poco la casa, una excusa bastante barata tomando en cuenta el disgusto del chico por hacer el mismo la limpieza.

Una vez fuera del cuarto del menor soltó un suspiro, estaba cansado, frustrado pero sobretodo molesto consigo mismo, la última vez que recordaba haber visto al menor con tanto miedo fue cuando recién llego a su casa, el castaño apenas y hablaba, evitaba tomar cosas sin pedírselas y se asustaba con una facilidad impresionante, la actitud que había tomado hace un momento, de esconder el rostro cuando estaba hablando con el… hace tanto que no la veía que creyó que era cosa del pasado.
Soltó el aire que no sabía que había contenido para comenzar a recoger, de verdad tenia que distraer la mente en algo y no podía pedirle al castaño que hiciera aquello por el, además de que tampoco se lo pediría para ser honestos.

Una hora después la casa estaba medianamente recogida y acomodada, aquello sinceramente había relajado al mayor, tal vez porque hace un tiempo que no estaba en su casa, al menos no lo suficiente como para acomedirse a hacer la limpieza.

Suspiro y regreso a paso tranquilo a la habitación de Spencer, el cual ya había terminado de comer y dormía nuevamente, Billy reviso el mesón del menor para revisar que este se hubiera tomado las medicinas y así fue, solo atino a sonreírle mientras acariciaba con cuidado la cabeza del menor para no despertarle.

Fue allí cuando sonó su teléfono haciéndole tener un molesto deja vú, contesto de mala gana sabiendo que era la disquera, el lanzamiento del disco se adelantaría así que lo necesitaban allá en una hora por lo cual tenía que prepararse adecuadamente; colgó sin si quiera despedirse, estaba lo suficientemente arto y molesto como para fingir que todo estaba bien.

Fue a bañarse esperando reducir gran parte de su estrés con aquella acción, para cuando salió encontró al menor despierto y débilmente de pie esperándole fuera del sanitario.

- ¿Spencer? ¡¿Qué sucede?! ¿Te sientes mal? –

No fue capaz de preguntar nada mas cuando el otro se le lanzo a sus brazos, Baruch inevitablemente se termino sonrojando, no es que le molestara el contacto, sino que se encontraba básicamente desnudo frente al menor.

No se movió, incluso podría jurar que no respiro, intento calmarse y no fue hasta que estaba mas sereno pudo ser capaz de percibir la gran fuerza con la que el menor le estaba abrazando.

- Pase lo que pase Billy, jamás olvides que te amo – aquello dejo medianamente conmocionado al mayor, Spencer ya no parecía solo estar hablando sandeces a causa de la enfermedad.

- Hey pequeño, tu tampoco jamás olvides que te amo. –

Aquello era extraño, no es que no se expresaran cariño pero normalmente lo hacían con abrazos por demás de que si era de manera verbal no recordaba otra vez además de esta en la que el menor le hubiera dicho un "te amo", normalmente era un "te quiero" seguido de un rostro sonrojado como tomate.

Por un momento, Billy decidió que aquel abrazo y muestra de amor eran mas importantes que llegar a la hora que se le había indicado, y así se quedaron, un castaño con fiebre y un pelinegro con el cuerpo húmedo y una pequeña toalla rodeando su cintura tapando un poco de su desnudez, pero no les importaba, si no les había importado antes cuando no eran tan apegados ¿Por qué lo haría ahora?

En la mente del pelinegro, solo esperaba que después de todo el sacrificio, la recompensa fueran más momentos como este con su niño.


Ya mejor no dire cuando actualizare pero pues... espero sea pronto uwu

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Vanilla Kiss Sweeties~

See ya in the next cap~