Basado en los títulos 30 días de tú OTP.


Lovely Day.

Día cinco:

"Besándose."

Max siempre había pensado que Kai y Ray eran muy reservados en su relación. Nunca se tomaban de la mano en lugares públicos, tampoco se besaban, es más, a veces ni siquiera intercambiaban palabras cuando todo el equipo BladeBreakers se reunía, a menos de que el chino comenzara una plática con Kai.

—Oye, Ray. —llamó, con su barbilla recargada en su mano. — ¿Has besado a Kai?

El chino, como era de esperarse, se atraganto levemente con lo que estaba tomando. Después de que Kenny lo ayudara, miró a Max con un inmenso rubor en el rostro.

— ¿P-Por qué estas preguntando eso, Max?—cuestionó, mirando a otro lado, después de que el rubio lo mirara como si fuese lo más obvio del mundo.

—Curiosidad. —respondió, encogiéndose de hombros. —Pero viejo, ya me has dado la respuesta. —y con una de sus brillantes sonrisas, cambio de tema.

Aquello sin duda dejo pensando a Ray, quien suspiraba discretamente cada hora. Y es que no, pese a un mes de relación, a penas y había podido quitar esa incomodidad de no saber qué hacer cuando salían juntos.

Así que sin darse cuenta, dejándose llevar por esos pensamientos que su amigo le había generado, había ido directamente a la habitación de Kai.

— ¿Ray, que sucede?—preguntó el ruso al verlo entrar con una expresión tan confundida.

Al ser nombrado el chino salió de su trance. — ¡Kai! ¿P-Pero no es mi habitación…?—volteó a todos lados, intentando encontrar alguna cosa que pudiera usar en su defensa.

—No importa. —contestó el otro, intentando relajar a su exaltado gato. —Llegas en buen momento, ven.

Kai hizo una pequeña seña con su mano para Ray se acercara, este un poco sonrojado por lo anterior, se acercó tímidamente. Sentándose al lado de Kai, quien lo miro con una leve sonrisa en el rostro.

Pasaron unos minutos antes de que Ray volviera a sumergirse en sus pensamientos; a decir verdad lo que Max le había dicho lo dejo intranquilo, se sentía mal, como si le hubiesen clavado una flecha en el pecho. Y es que estaba seguro de que amaba a Kai, y que realmente no importaba si el ruso no podía transmitirle tantos sentimientos como los que él le podía transmitir, pero… aun así…

— ¿Ray, te pasa algo?—preguntó el otro, acercándose un poco más al chino para mirarlo mejor.

Quizás… si le decía a Kai cuál era el problema, las dudas que comenzaban a surgir, cesarían.

—Nada, no es nada Kai. Perdón por preocuparte. —sonrió, tratando de que las dudas de ambos se alejaran por completo.

—No te creo. —cortó el otro, provocando que la sonrisa de Ray desapareciera. —Dime lo que sucede.

Después de meditarlo por un rato, Ray suspiró. No servía de nada pelearse con Kai por una cosa tan absurda como eso.

—Max me pregunto que si ya nos habíamos…—dudo un poco, adquiriendo un rubor en sus mejillas. —…besado.

Kai se alejó un poco, sorprendido por ello. Ray desvió la mirada, incomodo. No esperaba aquella reacción del ruso, por así decirlo, dolía. ¿Tan mal veía besarlo?

—Lo siento. Me deje llevar un poco por mis pensamientos y…lo siento.

Sin embargo a Kai no se le pasó inadvertida aquella cara triste del portador de Drigger. Seguramente se estaba imaginando cosas extrañas como que no lo quería a su lado o algo parecido.

—Ray…—llamó, con una voz profunda, cosa que sobresalto al chino.

Y justo cuando volteó la cara, Kai se inclinó hacia él, con el corazón latiéndole a mil por hora, lo beso.

Un beso suave, que apenas hacía un pequeño roce de labios, casi nulo. Kai pasó sus manos por la cabellera azabache de Ray, sólo para poder atraerlo más a él. Intentando profundizar el beso, el ruso palpó con su lengua el borde del labio inferior; Kon, más rojo que un foquillo de navidad, obedeció la petición, entreabriendo un poco los labios. Al sentir la lengua de Kai entrar y rozar la suya, sus ojos se afilaron como un gato.

Kai entrecerró los ojos, disfrutando aquel contacto. La lengua de Ray era suave y tibia, además de que agarraba naturalmente el ritmo que había impuesto; sin darse cuenta el beso comenzó a volverse un campo de lucha, pues Ray quería un poco de control sobre la danza que llevaban. Kai, movido por esto, se inclinó más al chino, provocando que este se recargara en la cabecera de la cama, acorralado.

Tomándolo por la muñeca derecha, Kai lo atrajo más, al momento en que con la mano sobre su cabellera, jalaba un poco los cabellos del chico gato hacia atrás, queriendo explorar todo lo que podía de esa cavidad que hace mucho tiempo querido probar.

Al final, Ray lo empujo suavemente, en un intento de tomar aire. Y, con un sonrojo más grande que el cabello rojo de Tala, llevó una mano a su boca, tocando con los dedos sus labios que se encontraban un poco hinchados por el fogoso beso.

Sin poderlo evitar, una sonrisa se formó en su rostro. Y eso fue factor suficiente para que Kai se volviera a lanzar sobre él.


7u7 Oye Max, pregunta cosas más seguido (?)

¡Drabble cinco, arriba!

Muchas gracias por tú comentario Aome Kon

¡Gracias por leer y comentar!

Con cariño,

MimiChibi-Diethel.