Si piensan que no debería comenzar otra historia sin terminar las que tengo, felicidades, piensan igual que yo. Lamentablemente mi cerebro no es lo mismo y me jode la existencia con nuevas ideas antes de terminar mis viejas historias.

En fin.

Fairy tail no me pertenece, incluso la idea es basada en una vieja película con este mismo nombre, pero dado que no me acuerdo bien y me gusta la originalidad, verán que no es totalmente lo mismo.

¿Quién llamo a la cigüeña?

Capitulo uno

A veces todo sucede cuando menos te lo esperas. Ella recordaba que hace 24 horas se estaba glorificando de su perfección y ser amada por los simples mortales. Tal vez esta fue la forma de decirle de kami-sama que ella era tan vulnerable como cualquiera. No solo su departamento parecía estar destruido, había recibido una gran sanción de su trabajo y su novio se había ido resentido de su hogar. Le había costado cuatro horas, dos pastillas para la migraña y paciencia el hacer que la niña se durmiera.

Se sujetó con fuerza el cabello y grito mentalmente, no era tan imbécil como para gritar ya que la niña se despertaría.

Camino lentamente a la cocina luego de asegurar una muralla de almohadas que evitarían algún otro accidente. Tomo el licor más fuerte que tuviera y lo metió dentro de su garganta de un trago directo.

En realidad quería olvidar todo lo ocurrido…pero era imposible.

En el sofá manchado de pintura, subió sus pies sin cuidado a la mesa de sala que ahora estaba igual pintada. Generalmente ella era muy detallista y pulcra, pero con su departamento hecho un desastre, su orgullo por los suelos, no le dio importancia a su apariencia.

Alzo la vista y cerró los ojos volviendo 24 horas antes, cuando todo era…perfecto.

..

.

-Espero todo esté en orden-

-Claro señorita Heartfilia, en unas horas llegaran los señores a firmar el contrato-

-Bien hecho Yukino-

La empresa de transporte Heartfilia era una de las más valoradas en la actualidad en esa parte del continente. Era toda una historia de supervivencia, orgullo y fuerza de voluntad que llevaron a Jude Heartfilia para crear ese monopolio en los negocios. Muchos temían que se expandiera a nivel mundial y Lucy les daba la razón, pronto ella con sus contratos y nuevas ideas expuestas a la junta, esperaba ampliar el negocio familiar para ganar el triple de lo actual.

Ella era la gerente y la mano derecha de su padre, todos le temían como a su padre, pero la amaban más que al viejo decrepito. No es que ella lo odiara, pero resentía grandemente que nunca estuviera para ella. Si le preguntaban ella respondería que no tenía un padre, solo tenía un jefe con el que compartía linaje sanguíneo.

Por eso con mucho trabajo y fuerza de voluntad, logro sacar la carrera y ser la mejor de su área. Si ella heredaba todo ese monopolio, quería hacerlo por sus propios logros.

Se detuvo un momento para ver a Kagura, una supervisora que siempre le preocupaba. Era una maestra en artes marciales y su estilo de combate con espada era aterrador.

-Kagura-san como va todo por aquí-dijo señalando una oficina llena de hombres que trabajaban como esclavos.

La mujer de largo cabello oscuro ni se inmuto.

-Podrían trabajar más-susurro por bajo.

Lucy juro que todos los de la oficina se tensaron y aumentaron la velocidad, no sería la primera vez que sufrían de primera mano la violencia de la supervisora.

-Solo déjalos respirar un poco-dijo con nerviosismo y salió seguida de Yukino, su asistente personal.

Bajaron hasta la recepción charlando sobre el nuevo proyecto de la compañía, era increíble como Yukino aportaba buenas ideas con elocuencia, pero a la hora de hablar con otros se mostraba especialmente tímida y asustadiza. Era una chica encantadora, solo ocupaba algo de confianza.

-Tiene correo señorita Heartfilia-dijo Yukino sorprendida de ver una carta, a pesar que ella misma reviso el correo hace una hora.

Lucy la tomo sin cuidado y la metió en su bolso.

-Voy tarde a almorzar con Brandish-dijo la rubia saliendo rápidamente.

Yukino se quedó confundida en el lugar, giro divertida viendo como todos los hombres de la recepción se habían quedado viendo como imbéciles a su jefa. La mayoría eran regañados por sus novias.

Bueno a seguir trabajando.

Lucy llego justo a tiempo donde estaba su mejor amiga, era un restaurante cinco estrellas de comida diversa. Entro viendo en el reflejo de un ventanal su apariencia. Su ropa de oficina estaba perfecta, su largo cabello rubio estaba suelto y tenía una ligera capa de maquillaje. No era falta de humildad, pero ese día se veía sencillamente hermosa y le gustaba usarlo a su favor.

El mozo le indico rápidamente donde la esperaban y no se sorprendió de ver a su amiga ya con una gran cantidad de comida. Se sentó aburrida a su lado sin comprender como esa desgraciada comía como cerdo y no engordaba ni un gramo.

-Rubia cambia tu cara estreñida-dijo ella con diversión sin levantar la mirada de su postre.

Rodo los ojos antes de sonreír.

Su relación con Brandish al principio no era buena, sus madres murieron en el mismo accidente al ser niñas, dado que Brandish no tenía padre, fue adoptado por la familia Heartfilia. Su padre pensó que de esa forma serian "amigas" pero costo varios años, muchas peleas y robarse el novio de la otra…para aprender a tolerarse. Fue hasta la universidad donde por fin se hicieron amigas, pero conservaban los insultos en su relación por costumbre.

-Sigue comiendo como cerdo, algún día engordaras-

-Deséale el mal a otros y de esa forma llegara a ti-

Ambas se vieron antes de reír divertidas.

Si bien de jóvenes ambas tenían sueños diferentes. Lucy quería ser una escritora de libros de fantasía y Brandish quería ser modelo y arquitecta al mismo tiempo. Las dos terminaron trabajando con Jude. Brandish era una gran inversión, siempre lograba lo que quería y tenía a cualquiera en sus pies en menos de un minuto.

Era una desgraciada.

Comenzaron hablar sobre la empresa y que debían o no mejorar, las ventas habían bajado un poco pero no lo suficiente para ser alarmante. Pero por si las dudas ella pensaba en planes de respaldo. Lo más importante en una empresa no era no caer nunca, era tener todo listo para si un imprevisto llegaba, salir de manera ganadora. Debían estar listos para cualquier cosa.

Luego de eso comenzaron hablar sobre cualquier tontería. Generalmente Brandish criticaba seriamente un restaurante si no la trataban como reina. Ella en cambio decía divertida que se casaría con un pésimo cocinero.

-Lo mío no es el matrimonio, pero por lo que veo te interesa la idea si Sting está en la ecuación-dijo la peli verde de manera insinuante.

Ella puso su rostro sobre su mano con mirada desinteresada.

-Lo que tenemos va bien, supongo que esto solo es dar otro paso en la relación y lo que dicta la sociedad-dijo sin importancia.

Su amiga suspiro.

-Donde quedo la soñadora y romántica Lucy Heartfilia de la universidad-

-Se fue por el culo cuando te acostaste con Loki-

-Estaba bueno, creo que ya se casó con otra perra-

-Se casó con Aries, una amiga mía-

-Ya recuerdo era encantadora-

-Buen intento-

Lucy rodo los ojos buscando su celular de última generación de su bolso, pero como toda mujer trabajadora, llego el momento en que se perdió entre todas sus cosas. Fue mientras buscaba desesperadamente para ver su próxima reunión que localizo la carta que recibió hace una hora con Yukino. La puso en la mesa sin darle interés.

Luego de luchar otro poco por el celular, lo encontró y comenzó a ver su agenda. Yukino había llamado dos veces con tono urgente y ella ladeo la cabeza confundida.

-¿Qué puede ser tan urgente?-dijo al ver que recibía otra llamada.

No noto como Brandish leía la carta con poco interés.

-Señorita Heartfilia-dijo Yukino del otro lado algo alterada.

-¿Qué sucede?-

-Señorita es urgente, debe estar en el edificio número cuatro de la calle central en quince minutos-

-¿Por qué?-dijo confundida.

Un sonido la hizo voltear y noto como Brandish tenía la carta en sus manos. Olvido que la palabra privacidad en ella no tenía ningún valor. Tomo la carta rápidamente y la ojeo al ver como la llamada de Yukino se cortó luego de un grito proveniente de su padre.

Querida Lucy:

Puedes que no te acuerdes de mí, no tiene sentido el tenerme en mis memorias luego de lo ocurrido. Pero aun así quiero que sepas que soy el tío. No un tío cualquiera, no, yo era el tío para ti. Aunque ahora eso no debe significar nada para ti.

Solo quiero decirte que estoy sufriendo de un cáncer terminal en los huesos y es doloroso, no me queda mucho tiempo pero hable con mi abogado y mi testamento quedo establecido. Hable con todos los necesarios para hacerlo legal y resulto. Te heredo toda mi fortuna y mi más preciada posesión a ti.

Para cuando leas esto estaré muerto, pero no quiero que pienses que me morí, sería demasiado duro. Solo piensa que esto es el inicio de una nueva vida para ambos.

Espero comprendas mi decisión y todo salga como espero que salga.

P.D: Te aconsejo valorar el silencio, lo vas a necesitar.

Bien en definitiva era la carta más extraña que había recibido en su vida. Se puso de pie asumiendo que el asunto importante que Yukino decía era sobre la carta que recibió. Su agenda aún estaba libre una hora y supuso que el asunto era sobre la herencia.

Se despidió de Brandish y salió corriendo a su Mercedes, su pequeño consentido.

Tuvo que usar una video llamada con su novio donde lo saludo con una sonrisa coqueta prometiéndole su regalo esa noche, a lo que él solo la vio encantado de acción.

Le costó más de quince minutos llegar al lugar citado y espero que el sujeto estuviera ahí. Igual no era como si le importara la herencia, tenía suficiente dinero para vivir cómodamente de por vida. Era más por curiosidad, no recordaba algún tío suyo que la quisiera lo suficiente como para darle una herencia, al saber su cantidad de dinero.

En realidad no tenía mucha familia.

Debería investigar.

Entro al lugar que resultó ser un café moderno. Escaneo toda la zona en busca de alguien con traje o características que le indicaran que era un abogado. Pero al no ver a nadie así, pensó en dar media vuelta e irse. Seguramente el bastardo había tomado el preciado tesoro de su tío y corrió para darse buena vida.

Le daba igual.

-Lucy Heartfilia-dijo una voz a su espalda algo profunda.

Giro a ver de reojo y se sorprendió de lo que vio. Un sujeto extremadamente atractivo, que vestía ropa entre formal e informal, cabellera azulada y un sexy tatuaje en su rostro. No era el tipo de chico con los cuales salían, pero sin duda era alguien que sería pasable para una buena noche.

Lucy ahora tienes novio, se recordó mentalmente.

Sonrió calmadamente sin expresas sus emociones.

-Debes ser el abogado-dijo con tranquilidad extendiendo la mano.

Este la acepto.

-Jerall Fernández, abogado y viejo conocido de su tío-dijo con serenidad.

Ella solo tomo aire para evitar suspirar, tenía cierta debilidad por chicos guapos. Tuvo la idea de alargar el asunto, tomar una taza de café o pasar un rato agradable. Pero no era correcto y lo mejor sería irse antes que sus hormonas decidieran lo contrario.

-Bueno en que le puedo ayudar-dijo Lucy con curiosidad.

El hombre pareció confundido y luego señalo a su derecha. Giro a ver lo que señalaba y su rostro se ladeo de confusión al ver una adorable niña con cabello azulado corto y mirada café, sus ojos parecían hinchados y que lloraría en cualquier momento.

¿Su hermanita?

Vio al hombre que tomo asiento en su mesa y ella lo imito.

-El testamento de su tío fue muy claro, todos los papeles están en orden y desde este momento usted será la tutora legal de la pequeña Wendy-dijo pasándole un folder con varias hojas.

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¿Ella que?

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Tomo rápidamente las hojas para verlas detenidamente, su habilidad de leer rápido (miles de libros en su niñez, juventud y adultez) le mostro que efectivamente en aquel papel con sello de notario, junto otras personas, eran como un acta por el estado de lo que pasaba.

Giro a ver a Jerall aterrada.

-Debe haber un serio error-dijo al abogado de su difunto tío.

Pero el hombre solo sonrió antes de mostrar la hoja que daba a conocer que ella tenía la custodia de esa pequeña niña de cuatro años. Giro a ver asustada a la nombrada Wendy, esta ladeo la cabeza confundida.

Lucy nada más soltó un chillido antes de caer desmayada.

Cuando Lucy volvió en sí estaba en medio de un caos. El abogado la había llevado a un hospital cercano para que ella se recuperara, pero se marchó apenas la vio bien y ella aturdida como estaba, no hizo nada. Pobre estúpida. Cuando sus sentidos fueron los óptimos, se encontró sola en la sala de un hospital, con una niña de cuatro años que la miraba fijamente sin decir nada.

Alterada tomo su celular y descubrió que faltaban cinco minutos para una reunión importante, tenía veinte llamadas perdidas, todas de Yukino menos una de su padre y otra de su novio.

Joder.

No era alguien cruel, pero la idea de dejar a la niña ahí se metió en su mente. Negó con la cabeza, ahora tenía que centrarse en la reunión, al terminar solucionaría el problema con esa niña.

¿Pero qué haría ella?

Su madre murió cuando era muy niña, su padre nunca se preocupó por ella y solo recordaba a los sirvientes que la trataban como princesa al tener oportunidad. Ella no sabía nada sobre padres o cuidados de niños menores de 15 o 18 años.

Nerviosa vio a la niña.

-¿Wendy?-nombro esperando fuera su nombre.

La niña la veía fijamente.

Trago saliva nerviosa.

-Ahora tengo una reunión muy importante…así que ocupo estés en silencio y hagas todo lo que digo-dijo insegura de que le entendiera.

Para su sorpresa la niña asintió. Estaba por salir corriendo, cuando se detuvo ante la mano de la niña que sujeto la parte baja de su falda. Trago el grito que tenía en su garganta, le iba a dar muy tarde.

-¿Qué?-dijo algo molesta ocultando su frustración.

La niña extendió su mano.

Ella solo la vio incrédula.

Como había sospechado llego quince minutos tarde a la reunión, entro a la oficina con una gran caja en su mano derecha (donde estaban las pertenencias de la pequeña) e iba encorvada para sujetar la mano de Wendy que no caminaba por si sola y no la soltaba algo asustada. También iba algo furiosa por que la niña se había orinado en el asiento de su carro.

Yukino al verla entrar corrió nerviosa a su lado preocupada por el tiempo, pero toda palabra murió en su boca al ver a la niña que estaba roja de la vergüenza por el accidente en el carro.

Antes que Yukino se hablara se adelantó.

-Ocupo que cuides a la niña, cámbiala se orino en mi carro y llama a la gente de limpieza para que lo solucione. Cuídala mientras estoy en la reunión y por dios si tienes tiempo tráeme una aspirina-le dijo dándole la caja y saliendo corriendo.

Escucho el llanto de la niña, pero no se devolvió…iba muy tarde.

Entro a la reunión y noto como todos (incluso su padre) la vieron desaprobatoriamente. Joder la suerte que se cargaba ese día. Sonrió amablemente y comenzó la exposición. Al final de la junta los accionistas se veían algo más relajados, pero sus miradas envenenadas la dejaron fuera de la firma del contrato y con una sanción de su padre.

Al terminar de salir todos, este le dio una mirada de odio y ella bajo la mirada incapaz de soportarlo.

Luego salió corriendo, la junta había durado dos horas y aún tenía que encargarse de solucionar el problema de la niña.

Al llegar a la oficina de Yukino se sorprendió por el potente llanto de la niña (en todo el camino fue muy silenciosa) por lo que entro asustada. Claro que al verla la niña dejo de llorar y salió corriendo para abrazarla a sus piernas y esconderse como pudo. Giro a ver sorprendida a Yukino en busca de una explicación.

-Señorita esa niña hasta ahora deja de llorar, apenas si pude cambiarla de ropa-dijo Yukino con cansancio.

Vio de reojo a la niña con nuevo respeto, dos horas de llanto no sonaban agradables.

-¿Quién es ella?-pregunto la peliblanca.

Eso quería saber ella.

-Todo es complicado Yukino, creo que es la hija de mi difunto tío…no se realmente, pero ahora yo soy su tutora legal y ocupo de un abogado para darla en adopción-dijo con los brazos cruzados.

Yukino la vio sorprendida, en cambio los ojos de Wendy comenzaron a gotear, había entendido la mayor parte de su conversación. Al menos lo de la palabra adopción.

-Pero por ahora ocupo ir a casa, dios Sting se supone llega hoy-dijo pegando su mano en la frente.

-Yo llamare a un abogado en este momento señorita, pero a esta hora es probable que solo tengan cita hasta la tarde-dijo Yukino algo preocupada.

Lucy se quejó antes de salir como pudo de la oficina.

Fue un mundo llegar a su coche y lograr subirla, sentía una gran vergüenza por haberse orinado y no quería volver a subir. Luego de una media hora de lucha y de varias miradas curiosas de los trabajadores, logro subirla y arrancar en dirección de su departamento. Su hogar estaba ubicado en medio de la ciudad en el más alto edificio. Al ver el ascensor predijo grandes problemas, y así fue, la niña dio pataletas y se ego a subirse.

No recordaba haber sufrido tanto como ese día para volver a su hogar.

Al llegar no supo que hacer o por dónde empezar, solo se sentó en su hogar recordando con horror la remodelación. Todo en su casa estaba resplandeciente, pero había varias pinturas y latas en la parte de la sala que faltaba remodelar. Esperaba no fueran peligrosas para la niña.

¿Qué hacer?

Miro de reojo como Wendy estaba sentada en el sillón a su lado viéndola fijamente, se sintió incomoda ante la mirada de la niña.

-Wendy quédate aquí-dijo con una sonrisa falsa.

Ocupaba un trago.

Al llegar a la cocina busco un poco de licor, lo puso en su vaso y lo trago de un solo. Ella era una gran administradora y gerente, debía buscar opciones y resultados óptimos en su vida. Lo mejor sería buscar pronto una buena agencia de adopción, darle mucho dinero a sus futuros padres y decirles que si querían les pagaba los gastos de por vida de la niña.

Ella no podía cuidarla.

No era una madre.

Luego de llevarla, todo volvería a la normalidad…si…eso pasaría.

Un estruendo le hizo saltar en su lugar y corrió a la sala de estar. Si se preguntaba cómo había pasado eso, probablemente no tendría una respuesta. Pero ahora toda su sala estaba totalmente bañada en pinturas de colores al igual que Wendy y su novio Sting que la miraba enojado. Puso ambas manos en su rostro sin saber qué hacer.

-Entonces ella es hija de tu tío-

-No se Sting-

-Pero ahora eres su tutora legal-

-No sé cómo rayos paso todo esto, solo sé que estoy en un serio problema-

-¿Qué harás?-

-Una agencia de adopción, buscare ahora en internet y mañana hablare con un buen abogado-

Vio al chico en la puerta que miraba de reojo a la niña, esta permanecía con la cabeza baja y mirada perdida, obviamente escuchando toda la conversación. No era su culpa, solo quería darle un buen futuro, en una familia que si la amara. Era muy probable que ella fuera igual a su padre y a la larga, solo la lastimara.

Sting se despidió de lejos (aún estaba lleno de pintura) e intento mostrar una sonrisa, como si ella no hubiera arruinado sus planes para su segundo aniversario. Pero aun recordaba la mueca molesta en el rostro del chico cuando le dijo que lo mejor era que se fuera.

Dado que limpiar no era una opción, se limitó a tomar a la niña de la mano y llevarla al baño. No sabía qué hacer, espero un poco, pero era obvio que la niña aun no sabía bañarse sola.

Quiso llorar.

Costo otra hora de baño, donde descubrió que la pintura era difícil de sacar, para tenerla medianamente lista para dormir. Se sorprendió de verla tan obediente y silenciosa, si con Yukino lloro como loca y a Sting lo dejo lleno de pintura.

Busco algo de comer, pero no creía que fuera algo saludable para una niña. Intento varias cosas que terminaron en el suelo y con lágrimas saliendo de los ojos de la niña. Al final logro convencerla de comer un cereal que guardaba en la alacena y que gracias a kami no estaba vencido.

Sin otra opción la acostó en su cama, la niña si bien no se acercó a ella, tampoco se mantuvo lejos. Puso una película infantil por medio de internet y pronto la niña quedo dormida. Pensó que eso era bueno y se fue al estudio a buscar agencias de adopción.

Una hora después el sonido de algo cayendo y el llanto desconsolado de Wendy la despertaron, pues se había quedado completamente dormida sobre el escritorio. Corrió al cuarto adormilada y chocando con algunos muebles y la vio en el suelo, llorando.

¿Qué hacer?

Apretó con fuerza sus manos y se acercó a la niña, esta se lanzó sobre ella y siguió llorando. No le devolvió el abrazo, no dijo nada, solo la dejo llorar…sintiendo, que no solo lloraba por la caída.

A las tres de la mañana cayo rendida entre llantos y la acomodo nuevamente en su cama. Aunque esta vez con una buena muralla de almohadas.

.

..

Se despertó al sentir algo en sus pies, no recordaba mucho y tampoco como termino en su sillón. Pero cuando vio a Wendy a sus pies viéndola con el rostro lloroso y mejillas rojas…tuvo un mal presentimiento. Bajo la mirada y noto la ropa de la niña.

Hizo la cabeza para atrás.

-¿Orinaste mi cama?-pregunto sabiendo la respuesta.

El llanto de la niña inundo el lugar.

Joder la suerte que se tenía, y ese solo era el primer día.

Continuara…

Bueno gracias a los chicos que comentaron mi historia, en realidad ahora mismo estoy trabajando en el final de la misma :3 creo que se llevaran una que otra sorpresita a como va terminar.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc. por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.