Si piensan que no debería comenzar otra historia sin terminar las que tengo, felicidades, piensan igual que yo. Lamentablemente mi cerebro no es lo mismo y me jode la existencia con nuevas ideas antes de terminar mis viejas historias.
En fin.
Fairy tail no me pertenece, incluso la idea es basada en una vieja película con este mismo nombre, pero dado que no me acuerdo bien y me gusta la originalidad, verán que no es totalmente lo mismo.
¿Quién llamo a la cigüeña?
Capitulo tres
Bien todo estaba bien. Diez minutos de tranquilidad eran suficientes para que ella se sintiera bien. Giro a ver como Wendy estaba acostada en el suelo viendo a Charle, la pequeña gata de mes y medio que rescataron de las calles hace un día. No habían pasado más de una semana en Magnolia y su vida había dado un cambio suficientemente drástico como para casi olvidar quien había sido ella.
Se estiro un poco y se acostó en su cama nueva. Milagrosamente aún estaba limpia. Era muy cómoda y para dos personas, a pesar de que Wendy tenía su propia habitación con todos los muebles necesarios. Pero aún le costaba dormir sola.
Mientras la niña se acostaba a su lado (la cama era baja para que ella se pudiera subir sola) junto con la gata que ya estaba prácticamente dormida, a su mente llego el recuerdo de esa loca primera semana en su nueva vida.
…
..
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Luego de ver a Natsu y sentir que todo saldría mal después de ese encuentro, descubrió que el chico era su nuevo vecino y estaba buscando a la abogada que momentos antes había estado con ella. Erza era una vieja amiga del chico y ocupaba un favor de su parte, pero al final al no encontrarla no le quedó otra que gruñir por bajo.
El chico bajo la vista y se arrodillo hasta el nivel de Wendy, quien lista para todo, ya estaba tras su pierna viéndolo asustada.
-Hey-dijo mostrando su puño.
La niña lo vio con duda. Natsu suspiro antes de tomar su otra mano y chocar ambos puños. Se encogió de hombros antes de mostrar nuevamente su puño, esta vez algo indecisa y temerosa, Wendy choco el puño con el chico sacándole una sonrisa al mayor.
-Así que somos vecinos-dijo animado.
Ella lo vio con duda.
-Eso parece-murmuro algo insegura de como mostrarse ante el chico.
Este asintió antes de ver de reojo el interior de su casa.
-Voy a comprar los muebles necesarios en este momento-dijo Lucy avergonzada de no tener nada.
Natsu se encogió de hombros restándole importancia. Luego se despidió con la mano y volvió a su hogar.
Tomo la mano de Wendy…este sería un largo día de compras.
Como lo había pronosticado el día se hizo demasiado largo, había buscado en diferentes lugares y noto que la gran cantidad de muebles que necesitaría…eran muchos. Luego de volver al hogar y descargar todo los muebles, tuvo que llamar a pedir comida porque estaba cansada de salir. Al final no le molesto que Wendy comiera sobre su nuevo juego de sala, estaba todo envuelto en plástico y no se ensuciaría. Gracias a Kami los sujetos de la tienda le ayudaron a subir los muebles, porque ella sola no se sentía capas.
Al día siguiente todo fue algo similar, todo el día se la pasaron acomodando la casa, sonreía divertida al ver como Wendy se encargaba de llevar los plásticos (que tenían los muebles) a la bolsa de basura. La pequeña no dejaba de pedir tareas y ayudarle en las cosas más fáciles. Todo pudo haber salido bien excepto por que la niña termino metida en la bolsa de basura por accidente y tuvo que rescatarla.
Sabía que no podrían vivir siempre de pizza y hamburguesas, por lo que al tercer día fue al supermercado más cercano para comprar comida. Estaba demasiado cansada y por eso no discutió con Wendy cuando metió cinco cajas de diferentes cereales al carrito de compra.
La mayoría de personas siempre las veían fijamente, rápidamente descifrando que eran nuevas en la ciudad. Pago con una sonrisa fingida y salió corriendo del lugar, sin olvidar a Wendy claro.
Todo pudo terminar relativamente bien ese día, excepto cuando ese extraño sonido proveniente del motor y el humo del carro, la dejaron congelada. No estaba demasiado lejos de su casa, pero no estaba lo suficientemente cerca de ninguna gasolinera. Salió algo enojada del carro y abrió la parte delantera sacando una gran cantidad de humo.
Wendy a su lado la miro confundida, ella solo sonrió forzadamente sin saber qué hacer. Eran nuevas en la ciudad, que clase de persona seria tan crédula como para ayudar a una desconocida.
-Eso no se ve nada bien-dijo una voz a su lado.
Pego un brinco y miro asustada a su lado derecho, quedo muda al ver el inconfundible color rosa del pelo de su vecino. Estaba tan desesperada que incluso juro ver un aura brillante salir de su rostro.
-¿Podrías ayudarme?-su voz sonó en una patética suplica.
Los chicos solían saber de mecánica.
¿Verdad?
-En realidad no sé nada sobre autos y suelo marearme fácilmente en vehículos-expreso el chico con calma y de brazos cruzados.
Un aura negra la rodeo.
Estaba perdida, debería conseguir en número de una grúa.
-Pero aquí conozco alguien que puede ayudarte-dijo señalando a su espalda.
Miro confundida un gran edificio bastante extraño, no era similar a los demás edificios y tenía un gran rotulo con el nombre de "Fairy tail". La mano de Wendy sujeto con fuerza su enagua y la miro fijamente. Estaba a punto de responder cuando un aguacero pareció de la nada. La lluvia caía tan fuerte que Natsu la tomo de la mano y la hizo correr al edificio.
Cuando entraron ella quedo muda, había mucha gente gritando y con bebidas en sus manos, si bien el lugar parecía una especie de restaurante/bar, tenía algunos juegos de mesa a lo lejos y un gran escenario. Era el lugar más extraño que había visto en su vida, mucho más cuando una silla paso volando demasiado cerca de su rostro. Wendy se ocultó rápidamente tras de ella y por instinto ella se acercó un poco a Natsu con la palabra "Horror" tatuada en su rostro.
Pronto uno que otro cercano a la puerta giraron a verle con rostros lujuriosos, un mal presentimiento la inundo.
-¿Quién es esa preciosidad Natsu?-
-No engañes a Lisanna o Mirajane te matara-
-Que huevos es de engañar a una mujer frente a Erza-
-Esa chica es hermosa-
Se sujetó con fuerza de su hombro y no soltó la mano que Wendy le había tomado. Realmente fue toda un lograr el seguir a Natsu por entre toda esa gente, se sentía temerosa y descubierta ante todos ellos. Se quedó pálida al llegar frente a un hombre de larga cabellera negra similar a una melena y varios aretes en todo el rostro.
Estaba muerta.
-Oe bastardo esta chica se le daño el automóvil que esta al frente-dijo Natsu con tranquilidad.
Cuando los ojos rojos del hombre se posaron frente a ella, casi se orina del miedo. Trago pesado antes de asentir y sentir el temblor en el cuerpo de Wendy. Este lugar no era para niños, y para que una gran "experta" como ella se diera cuenta, estaba en problemas. No llevaba ni una semana en ese lugar y ya estaba poniendo en peligro a la menor.
-¿Espero un buen dinero salamander?-
-Hai hai cabeza de metal-
Lucy trago pesado al ver el rostro del hombre demasiado cerca del suyo.
-Dame las llaves mujer-demando con voz de ogro.
Aunque le hubiera pedido que se tirara al suelo y ladrara como perro, probablemente hubiera aceptado ante el temor que le daba ese sujeto. Con una leve sonrisa nerviosa le dio las llaves en la mano, sentía que ese tipo le robaría su carro, pero era mejor a que la matara con una sola de sus manos.
Vio asombrada al hombre salir por el lugar.
-Gajeel es un bastardo y también se marea fácilmente, pero por alguna razón es un buen mecánico-dijo el chico sujetándola de los hombros y arrastrándola a la barra del lugar.
Ella parecía solo una muñeca de trapo que era jalada de derecha a izquierda.
Sus ojos se abrieron impresionados ante la hermosa mujer de larga cabellera albina que atendía en la barra, su vestido color vino hasta los tobillos y su mirada angelical la hicieron quedarse sin aire. Si eso provocaba en una mujer heterosexual, no se imaginaba que clase de reacciones conseguía en los chicos.
-¿Quiénes son tus amigas Natsu?-pregunto la mujer viendo a Wendy sentada en el asiento al lado, gracias a la ayuda de Natsu.
-Ellas son mis vecinas, Erza logro vender la casa al fin, parece que sufrieron un pequeño problema con su carro y pensé en traerlas aquí-dijo el chico con una sonrisa.
Una botella pasó demasiada cerca de su rostro y sintió que estaba pálida. Por precaución tomo a Wendy y la puso sobre sus rodillas ocasionando que esta sonriera. Si bien no era una gran tutora, al menos prefería que el daño fuera suyo antes que de la niña.
-Tienes una hija preciosa, se parecen en los ojos-dijo Mirajane con una gran sonrisa.
Wendy se sonrojo.
Ella solo rio nerviosa.
En realidad Wendy no era su hija, pero estaba tan nerviosa como para aclarar ese punto.
-Natsu-dijo una voz nueva y dulce.
Giro levemente su rostro al ver a una chica de cabello corto blanco, ojos celestes y buen cuerpo. La joven (calculaba unos años menor que ella) se abrazó del cuello del chico para darle un tierno beso en los labios. Vaya no había pensado en que el joven estuviera con alguien, bueno parecía que todos a su alrededor podían mantener una relación excepto ella…claro ella ya tenía una relación con Wendy como para preocuparse por alguien más.
-Buenas mi nombre es Lisanna, soy la hermana menor de Mirajane-se presentó la chica sacándola de sus pensamientos.
Se incomodó un poco ante la amabilidad de otros con ella, no solía ser así, ella solía ser la chica hermosa que mangoneaba a los hombres y era odiada por las chicas. Pero bueno, pueblo diferente, reacciones diferentes.
-Mi nombre es Lucy, ella es Wendy-comento algo obligada.
-¿Son nuevas en el pueblo?-
Era algo obvio, pero no quería ser grosera con una joven tan amable.
-Es mi vecina Lisanna, Erza le vendió la casa-comento Natsu bebiendo de algo que estaba segura era licor.
Como se le había ocurrido traer a una menor a un lugar donde vendían alcohol. Estaba por levantarse y salir corriendo, cuando una fuerte mano se puso en su hombro y casi grita del susto.
-Me alegra volver a verla Lucy-san-hablo la voz serena y tranquila de Erza.
La abogada que le había ayudado a comprar su actual hogar. Noto de reojo como todo el alboroto se había calmado y todos veían en su dirección nerviosos.
Algo confundida sonrió nerviosa a la mujer frente a ella, Wendy miraba todo en su usual silencio.
-Igualmente Erza-san-susurro por bajo.
Por alguna razón su instinto le decía que huyera.
-Oe ya termine de revisar tu carro mujer-gruño de pronto Gajeel, aunque se quedó mudo al ver a Erza darle una mirada fulminante.
Su boca se abrió grandemente cuando Erza tomo una botella de la barra y con una puntería perfecta golpeo todo el rostro del hombre dejándolo inconsciente.
-Trata con respeto a los invitados-dijo con aura demoniaca y mirada enardecida.
Bien.
Ya estaba.
Todos eran unos locos.
Se puso de pie y saludo a todos con una sonrisa, camino donde estaba Gajeel y saco dinero de su billetera, se lo dejo en el pecho y salió corriendo del lugar con una simple despedida de manos. Wendy que iba en sus brazos observo como todos suspiraban algo resignados al verla salir huyendo.
Apenas entro al carro, no se preocupó por revisar si le habían robado. Solo acelero por las calles y llego a su hogar donde entro y se encerró de un manotazo.
Cayo sentada al suelo con mirada cansada, Wendy la miro confundida.
-Creo que estamos en una ciudad lleno de locos-
La pequeña solo asintió.
…
Podrían decirle paranoica, pero espero parte de la mañana hasta que Natsu salió de su hogar con una mochila algo vacía. Suspiro cuando lo perdió de vista y se preparó para hacer su día. Ya estaban relativamente cómodas en su nuevo hogar con muebles nuevos y alimentos, pero ella debía buscar pronto un trabajo, si bien tenía un buen dinero ahorrado que le ayudaría un largo tiempo, no era algo que ella le gustara, además e gustaba tener siempre algo que hacer. Aun así agradeció el dinero que tenía invertido en varios negocios exitosos y que siempre serian un sustento fijo.
Wendy y ella le dieron gracias a la comida, luego observo algo aburrida como la niña veía un programa infantil de una doctora de animales. No era tanto por los animales, pero la niña parecía ver embelesada a la doctora. Sonrió al pensar en la pequeña como doctora, alguien tan llorona y que no le gustaba hablar difícilmente lograría terminar una carrera tan difícil como medicina.
Bueno ella había logrado triunfar en administración, la niña tal vez tenía esperanzas.
-Me pregunto en que podre trabajar-murmuro viendo indiferente su celular en una página de trabajo.
Vaya ironía de la vida.
Ella que en la ciudad las ofertas de trabajo le llovían, ahora debía actuar como una desempleada normal, bueno, una desempleada con una buena fortuna.
-Tal vez debería retomar la idea de escribir-murmuro para sí misma de pronto.
Había dejado su pasión al entrar a la universidad, pero si lograba escribir un buen libro podría pasar tiempo en su hogar y no meter a Wendy alguna guardería. En realidad no le molestaba tanto la niña cuando aprendía obedecer, a la menor tampoco le gustaba estar muy lejos de ella.
Se puso una mano en su mentón pensativa.
Ahora solo le faltaba una buena idea para escribir y alguno que otro libro sobre reglas ortográficas. Había perdido práctica.
-Supongo que debería ir a la biblioteca de la ciudad a investigar-
Media hora después y con Wendy bañada, tomaron camino a la librería que había visto el día anterior, no quedaba tan lejos y era más cercana a la biblioteca de la ciudad. Si bien el sujeto terrorífico había solucionado su problema con el carro, prefería usarlo solo en emergencias para no depender nuevamente de gente loca.
El llanto de Wendy la distrajo y descubrió que se había tropezado con sus propios pies. Una gota de sudor corría por su nuca cuando la levanto y comenzó a examinar su herida. No era grave, pero parecía escocer un poco.
¿Qué hacer?
Su frente se sombreo de azul y se puso de espaldas a la niña. Wendy miro confundida a Lucy cuando esta suspiro.
-Súbete-dijo Lucy con resignación.
Como estaba de espaldas no pudo ver los ojos de Wendy brillar, tampoco el sonrojo de la niña que sonreía mientras caminaban por las calles de esa forma. Lucy en cambio se sorprendió de que la niña fuera tan ligera en su espalda.
Mucha gente en el parque las miraba con una sonrisa y murmuraban sobre lo sucedido. La mayor se sintió incomoda y acelero un poco el paso hasta entrar prácticamente corriendo a la librería del parque. Puso a Wendy en una silla cerca de los libros infantiles, le dijo que podía ver y elegir lo que quisiera, pero que no se moviera de ese lugar.
La menor asintió.
Luego de tomar algunos libros que necesitaba, algunos que quería y una revista empresarial como costumbre, puso también tun libro de animales que eligió Wendy.
Cuando estaban pagando se sorprendió de ver a una chica bastante joven y de cabellera celeste que sonreía amablemente.
-Ohayo Lucy-san-dijo la chica.
Su rostro mostro sorpresa, estaba segura de no conocer a la chica.
-Soy Levy Mcgarden, soy miembro de Fairy tail-dijo la chica animada.
Los locos psicópatas.
Lucy sonrió nerviosamente y tomo la mano de Wendy dispuesta a salir corriendo por si sucedía algo.
-Tranquila no te asustes, en realidad te observe ayer cuando fuiste junto con Natsu, ese chico siempre está ayudando a otros-intento calmarla.
Bueno si la comparaba con los demás, la chica tenía un grado de ternura y aspecto que le hacían confiar en ella. Si bien no bajo la guardia, si se relajó significativamente ante la joven.
-Veo que te gustan mucho los libros, a mí también me gustan mucho, cuando quieras puedes venir a charlar un rato-dijo animadamente.
Sonrió levemente, en realidad dado que había dejado su gusto por la escritura de joven ya no leía tanto como antes, incluso no recordaba tener alguna amiga lectora.
-Es una gran idea-dijo antes de despedirse al pagar.
Camino nuevamente con Wendy de la mano, la niña no parecía dolerle más su pequeña herida.
…
Unos días después cuando las cosas parecían normalizarse, a pesar de seguir esquivando a los locos de Fairy tail, excepto a la adorable Levy. Había decidido salir un rato con la menor a un parque, según como explicaba los sitios en internet sobre cuidados de niño, Wendy debía aprender a relacionarse con pequeños de su edad. Pero al ver como la niña jugaba sola en el cajón de arena, comenzó a pensar que no sería tan fácil como había esperado.
La niña era demasiado tímida y torpe como para iniciar una conversación por sí misma.
Decidida a solucionarlo, se puso de pie y camino hasta donde ella estaba animándola hablar con otros niños. Había funcionado, Wendy indecisa se había acercado a ellos, pero rápidamente ellos la ignoraron y la dejaron casi llorando.
Gruño frustrada.
¿Qué rayos podía hacer?
Al final le compro un helado a la niña, pero incluso así parecía desmotivada. Resignada a ser una mala tutora y hacer infeliz a la niña, se pusieron en marcha para su actual hogar.
Fue cuando pasaron cerca de un callejón, que un sonido les hizo detenerse.
Las dos se vieron confundidas ante el sonido, pero al acercarse un poco más y con cautela, vieron en una caja de cartón a un pequeño gato blanco totalmente sucio hasta los huesos. La caja donde estaba parecía húmeda y el animalito era demasiado pequeño como para salir de ella. Sin duda llevaba un rato en ese lugar por el olor a heces y orina, pero no había podido ir a buscar refugio de los días de lluvia que habían pasado.
Que seres más horribles.
Un sollozo le hizo voltear a ver como Wendy lloraba y la miraba desesperada, como si quisiera hacer algo…pero no decía nada en voz alta. Aunque con esos enormes ojos, todo era más que claro.
Si bien siempre fue considerada como alguien delicada, no era una desalmada que dejaría a ese pequeño solo. Con cuidado tomo al gato entre su brazo, ya que Wendy la sujetaba del otro. Ambas caminaron rápidamente a una veterinaria alejada varias cuadras de su hogar, donde entraron rápidamente.
Una hora después de que trataran al animalito y que este se viera un poco mejor. El dueño dijo que podían hacerse cargo del animal, que ella había hecho suficiente con pagar su tratamiento. La idea parecía aceptable, claro hasta que vio la mirada triste de Wendy viendo al pobre animal.
Otra hora más tarde, con varias bolsas llenas de alimento para gato, arena para gato, una caja de arena, una cama, juguetes y una jaula. Lucy caminaba con dificultad mientras Wendy llevaba al gato entre sus manos. La niña parecía tener una sonrisa iluminada y solo por eso ella no se quejó al llegar a su hogar.
-¿Cuál será su nombre?-
-Charle-
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..
…
Observo con una sonrisa como la niña aún seguía dormida con la gata, si bien sabía que probablemente ella se haría cargo del animal. La pequeña aún era muy joven como para saber que era una responsabilidad. Así que ahora no solo cuidaba una niña, sino que también a un pequeño gato que había estado a punto de morir en las calles y que tenía la costumbre de enterrarle los colmillos en sus manos.
Suspiro antes de ver al cielo por la ventana de su habitación.
No había pasado mucho desde que Wendy estaba en su vida, pero parecía que todo cambiaba demasiado rápido.
Bajo a la primera planta aun con su piyama, bueno en realidad era un simple short y una camiseta delgada. Camino a su nevera y se sorprendió de no ver nada de licor en ella. En realidad no tenía ganas de emborracharse hasta perder la conciencia, pero quería tomar un trago ocasional. Viendo más detalladamente noto que todo lo que había era comida infantil junto con frutas y verduras.
Resignada tomo un jugo de frutas con el estampado de alguna caricatura y salió de su hogar al porche. Tomo asiento en las pequeñas escaleras en la entrada y observo al cielo imaginando que estaba con algún coctel.
Extrañaba mucho cuando podía sentarse un rato en su departamento y disfrutar de un poco de licor junto a buena música.
Aunque eso sí…en la ciudad jamás había visto un cielo tan hermoso como el que estaba ahora sobre ella.
-Hey Luigi-dijo alguien de pronto.
Sorprendida cuando vio una sonrisa frente a ella y la figura de su vecino. Suspiro al pensar que podría seguir escapando de él de por vida. Además ver que traía una bolsa de compra y entre la bolsa se asomaba una botella de licor, sus ojos brillaron como estrellitas.
-Espero no interrumpir tu noche de tragos-dijo en burla señalando su bebida infantil con pajilla.
Ella solo se resignó.
-Cuando compre con Wendy solo me preocupe por tener todo lo que ella ocupaba…olvide comprarme algo para mí-murmuro sorbiendo de su bebida.
Se asombró cuando una lata de cerveza estuvo frente a ella, alzo el rostro para ver como el chico la miraba sonriente antes de que ella aceptara el licor. Natsu descaradamente tomo asiento a su lado, pero suficientemente alejado como para que no se rosaran y saco una propia lata de cerveza.
-Te ves tan desesperada de licor Luigi-
-Es Lucy-
-Debe ser la primera vez que lo olvidas al ir de compras-
-En realidad…si-
El chico soltó una risa y ella no dijo nada, si bien la cerveza no era su licor preferido, llevaba una semana con ganas de algo de ese tipo. El sabor era curioso y algo dulzón, no era una cerveza barata, se sintió alegre ante el calor en su garganta.
-Debe ser duro ser madre soltera-dijo Natsu con rostro pensativo, como si estuviera poniéndose en su lugar.
Lucy sonrió levemente.
-En realidad Wendy no es mi hija, sus padres murieron y la dejaron a mi cuidado-
Por qué compartió eso con un total desconocido y que se juntaba con un grupo de locos psicópatas, era un total misterio para ella.
Tal vez le inspiraba confianza.
Tal vez ocupaba hablar con alguien.
Tal vez le parezca un buen chico a su forma que la había salvado con su auto.
No tenía una razón en específico, pero en su interior solo tenía la necesidad de aclararlo al mundo, para de esa forma ella también recordara que ella no era su madre, solo era una tutora legal. Además si todo esto no funcionaba, debía buscarle un buen hogar a la niña.
Pestañeo confundida ante la repentina mirada de seriedad del chico. Estaba segura desde que lo vio siempre la miraba con burla y diversión, jamás había visto al chico verla con esa seriedad.
-¿Tu solamente aceptaste a la niña?-pregunto con duda.
Una risa escapo de su boca con diversión e ironía.
-En realidad no…no quería cuidarla, pero ella quiere que yo la cuide-murmuro para sí misma dándole otro trago a su cerveza.
Miro un momento más la noche llena de estrellas.
Que giros da la vida.
-Ella es una buena niña-dijo con ojos llenos de melancolía al recordar los esfuerzos de la pequeña por ayudarla.
Un silencio reino a ambos, con un solo trago término lo que le quedaba de cerveza y se puso de pie. Sorpresivamente Natsu permanecía en su mundo de manera pensativa. Ese chico parecía ser muy joven y tal vez no entendiera del todo la gravedad de su acción a la niña, pero estaba alegre de haberlo compartido con alguien.
-Gracias por la cerveza Natsu, en realidad ya lo necesitaba-aunque no sabía si lo decía por el licor o charlar con alguien.
El chico solo asintió y sonrió levemente, luego camino a su hogar en total silencio.
Al entrar de nuevo a la casa y acostarse al lado de Wendy, se preguntó por qué el chico sería tan silencioso esa noche. Dejo de pensar cuando Wendy se sujetó con fuerza de su brazo y Charle se acostó entre su cuello.
Ese par de mocosas.
Continuara…
Esta historia me gusta, me da gracia ver a Lucy como madre, Wendy como hija y Natsu cmo vecino sexy :3 Pues si mis niños, Natsu tiene novia...por el momento XD
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc. por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
