Basado en los 30 dìas de tu OTP.
Lovely Day.
Día doce :
"Fajandose"
Las manos de Kai lo recorrían lentamente, acariciando su cintura en círculos. Desde hace algunos meses Ray había notado ese movimiento que el ruso acompañaba con sus besos, atrayéndolo más a él.
Sin embargo, esta vez era diferente.
—K-Kai…—llamó, tímido. Con la voz entrecortada y dudosa pero también un poco ronca. —E-espera…
—No.
Arrinconándolo en la pared, el ruso subió una de las piernas de Ray a la altura de su cadera, sosteniéndola con una mano y empujando todo su cuerpo contra el del chino, quien sólo pudo abrir los ojos con sorpresa antes de soltar un fuerte jadeo.
Las manos de Kai comenzaron a acariciarlo suavemente, por encima de la ropa. Frotando su pierna y con la otra mano comenzando a desabrochar la camisa azul que le había puesto Max a Kon, por conmemoración a su cumpleaños.
Kai no se había podido resistir por más tiempo al aura que emanaba su pareja, por lo que se lo llevo en cuanto todos los demás comenzaron a prestarle atención a Tyson y su traje. Por primera vez estaba agradecido con el pozo sin fondo de Tyson.
Una vez solos se había olvidado de todo y lo ataco directamente, provocando un beso fogoso a los que Ray no estaba acostumbrado por lo que estaba bastante nervioso. Pero Kai sabía que sus instintos no se calmarían, al menos no hasta ver al chico gato con el rostro y el cuerpo bañado en sudor, gimiendo su nombre.
Así que sin meditarlo un poco más, cedió.
Ray abrió la boca, dejando que la lengua del bicolor se adentrara a explorar. No era como las otras veces, eso lo sabía muy bien. Kai estaba más apasionado, y decir que no le gustaba lo que estaba haciendo su novio, sería una muy fea mentira que Ray no estaba dispuesto a decir.
—Sube tu otra pierna. —ordenó, la voz mucho más ronca de lo que hubiese deseado. El chino obedeció y en un instante se vio rodeando la cintura de Kai con ambas piernas. Avergonzado, intento bajarlas pero los brazos de Kai lo retuvieron, y sin poder objetar nada, volvió a dejarse seducir por el beso del chico.
Los brazos de Kon estaban sobre los hombros del ruso, apretándolos. No obstante ambas manos fueron apresadas por una sola del ruso, estrellándolas un poco brusco por encima de la cabeza de Ray. Este miró a Kai con sorpresa, cerrando los ojos cuando sintió que volvería a besarlo, pero los besos esta vez no se dirigieron a sus labios sino al cuello blanco del chino.
— ¡K-Kai!—jadeo, por los leves espasmos que comenzaban a invadir su cuerpo.
Los labios de Kai besaban suavemente cada parte de su cuello, y cada parte que tocaban ardía. Era como estar en los brazos del fénix, como un ave de fuego Kai lo estaba quemando.
Ray no podía más, sentía que en cualquier momento estaría derretido sobre las manos de Kai. Y no pudo estar más en lo cierto, pues cuando Kai había dejado de besarle su lengua fue la siguiente; el chino sólo pudo sentir como se desvanecía en sus brazos, quedándose sin aliento.
—K-Kai…, siento que ardo…—murmuró, entrecortado. Se le hacía muy difícil hablar.
Una pequeña risa se escuchó. A Kai no le podría importar menos que eso pasará, es más, le alegraba de sobremanera que fuera la única persona al que Ray le diría esas palabras.
Después de unos momentos, Kai sintió como la cadera de Ray comenzaba a balancearse producto de la evidente excitación que el chino no sabía que tenía. Para él todo eso era nuevo, nunca había estado tan cerca de una persona como lo estaba ahora del ruso.
No pudiendo estar más satisfecho, el portador de Dranzer también comenzó a hacerlo, simulando estocada. Sintiendo una presión en los pantalones, una que de seguro el azabache también estaba sintiendo.
Mordiéndose los labios, Kai dirigió una de las manos hacia abajo, no estaba seguro de hacerlo, quizás Ray lo detendría pero no fue así. Cuando coló la mano por debajo del pantalón de su novio, este se estremeció y apretó los ojos con fuerza, pero no lo aparto. Una sonrisa se formó en la cara del ruso, y aunque se sentía un poco inquieto, beso a Ray para darle un poco más de seguridad. Esta vez un beso suave, tierno, como a los que Ray estaba acostumbrado.
Y justo cuando iba a volver a atacar sus labios de la misma manera que quemaba al chino, la puerta se abrió. Dejando a la vista a Tala y Voltaire, totalmente anonadados.
Ray era injusto, se había desmayado justo a tiempo.
¡Lo siento! Me quede sin computadora y pues no pude actualizar QAQ (estoy en la de mi hermano que vive a tres horas de mi)
Ojala les haya gustado el título de esta vez, a mí me encanto ewe Aunque hay ciertas fallas por allí, pero por el momento es lo que les puedo ofrecer.
Las quiero C:
Con cariño,
MimiChibi-Diethel.
