Si piensan que no debería comenzar otra historia sin terminar las que tengo, felicidades, piensan igual que yo. Lamentablemente mi cerebro no es lo mismo y me jode la existencia con nuevas ideas antes de terminar mis viejas historias.
En fin.
Fairy tail no me pertenece, incluso la idea es basada en una vieja película con este mismo nombre, pero dado que no me acuerdo bien y me gusta la originalidad, verán que no es totalmente lo mismo.
¿Quién llamo a la cigüeña?
Capitulo seis
Existen momentos en la vida de Lucy Heartfilia que ella misma comenzaba a odiar, entro los principales estaba los recuerdos de su padre, los siguientes era de la gente que la buscaba con interés, luego sobre un estúpido ex novio que pensaba propasarse con ella y ahora también estaban los involucrados con su estúpido vecino. Odiaba ver al chico mirarle de esa forma, como si fuera el rey del mundo y gozara de que ella se rebajara a pedirle un mendigo favor.
Bastardo.
Tomo aire nuevamente y puso una sonrisa fingida, en su mente estaba matándolo de miles de formas diferentes.
-Entonces…puedes repetirlo una vez más, como ensayamos-dijo el chico de brazos cruzados.
Una vena se hincho en su frente, definitivamente la gente del gremio estaba loca al decir que Natsu Dragneel era una buena persona. Era un mismísimo demonio que gozaba torturándola mentalmente. Disfrutaría cuando tuviera la oportunidad de vengarse de ese desgraciado.
-Natsu-sama sería tan amable de ayudar a esta pobre mujer con su grandiosa alma caritativa-sus palabras dulces eran escupidas de su rostro con inocencia fingida.
Natsu suspiro al saber que no podría obtener más de esa mujer.
-Bueno ya que aclaramos como pedirme un favor…En que te puede ayudar esta grandiosa persona-comento el chico viéndola con una sonrisa seductora.
La rubia gruño internamente, no comprendía como una chica tan adorable como Lisanna había terminado con un descarado como ese chico. Natsu siempre abría la puerta vistiendo solo unos pantalones de dormir o pantaloneta a pesar de ser invierno, había ocasiones en que miraba descaradamente su escote y disfrutaba hacer comentarios referente a su cuerpo para fastidiarla.
No llevaba mucho visitando Fairy tail, en realidad solo llevaba un mes por culpa de Wendy. La niña se había hecho como la mejor amiga de Romeo, un niño que era hijo de uno de los miembros veteranos de ese lugar y por lo tanto ella terminaba metida en ese lugar casi todos los días.
Había descubierto que ese lugar no era tan horrendo como lo había visto la primera vez. Nunca juzguen a un libro por su portada. La gente había resultado tener un lado amable tras toda la locura del exterior, se preocupaban por ellas y generalmente les hacían compañía. Habían logrado hacerla reír como hace mucho no lo hacía y Wendy comenzaba abrirse un poco más a los demás.
Muy a pesar de su malestar con Natsu, la niña parecía tenerle cariño y era con quien más jugaba cuando estaba disponible. Además que Romeo admiraba a Natsu y Wendy hacia casi todo lo que el niño hacía.
-Mañana es el cumpleaños de Wendy…Mira me dijo que eres bueno haciendo espectáculos-gruño con la sonrisa aun en su rostro.
Lo que tenía que hacer por Wendy.
El chico pareció comprender la dirección de la conversación y sonrió aún más divertido.
-¿Quieres mi ayuda?-
-…-
-La señorita soy buena en todo y no ocupo de nadie, me está pidiendo ayuda a mí-
-Me largo-
Ya había dejado mucho orgullo en esa estúpida conversación, Wendy no podría decir que no lo había intentado.
Si bien había dado la vuelta dispuesta a irse, la mano de Natsu la sujeto por el brazo y la hizo detenerse. Pestañeo varias veces al ver el rostro del joven demasiado cerca del suyo, incluso este pareció confundido ya que se apartó un poco para sonreír menor burlón y más cálidamente. Pero ella aún no se confiaba y lo miraba desconfiada.
-Me gustaría que al menos me dejaras disfrutar de que me necesitas-dijo Natsu soltándola y alzando las manos en son de paz.
Bufo antes de cruzarse de brazos.
-Estúpido ego que tienen los hombres-indico con enojo.
El chico solo sonrió.
-Bueno te ayudare-contesto el chico metiendo las manos en su pantalón.
Cualquier chica se hubiera fijado en el torso del joven, ese cuerpo delgado pero bien formado con cuadros en su vientre y una peligrosa V formada donde estaban sus caderas. Pero Lucy quien ya había vivido lo que se tiene que vivir, había aprendido a no mostrar emociones a la hora de ligar…además…en ese momento lo último que pensaría era en ligar. Ahora solo quería dar gracias al cielo por la ayuda de ese sujeto.
Soltó un suspiro y lo vio con una sonrisa sincera.
-Muchas gracias Natsu-dijo aliviada.
Pero se sorprendió cuando el chico se sonrojo levemente antes de asentir y meterse como una bala en su hogar. Alzo una ceja algo confundida, en realidad esos momentos ya habían pasado mucho a lo largo de ese mes.
Estaba temiendo lo que pudiera significar.
Camino a su hogar viendo al cielo, su mente remonto al último mes que había tenido en Magnolia y como ya cumplía los tres meses al lado de Wendy.
…
..
.
Cuando vio la alegría con que Wendy jugaba con Romeo, supo que estaba totalmente pérdida, eso añadiéndole la mirada burlona de Natsu, le provocaron dolor de cabeza. Cuando al día siguiente salió de su hogar y vio como Romeo estaba en la casa de Natsu jugando, el dolor de cabeza aumento. Luego que Wendy sonriera cuando Romeo la invito a ir a Fairy tail, a pesar que la niña no se lo pidió a ella, era obvio que deseaba hacer.
Ella había estado buscando varios lugares donde Wendy hiciera amigos, pues suponía que los infantes ocupan relacionarse con los niños de su edad…y eso decía internet. Por lo tanto no tenía derecho te negarle eso a la pequeña.
Por eso cuando volvió a Fairy tail, su rostro era algo resignado.
-Me alegra verte de nuevo aquí Lucy-dijo Erza sentándose a su lado en la barra.
Sonrió levemente algo forzado, de reojo se aseguraba que Wendy estuviera a salvo con Romeo. Ambos niños estaban dibujando en hojas de papel que les había dado Mirajane.
-Debe ser duro ser madre tan joven-comento Mirajane acercándose, ya había atendido a los otros miembros del gremio.
Lucy se sintió algo confundida cuando vio como ambas mujeres estaban a su lado, las dos hablaban normalmente y se preguntó interiormente hace cuanto no hacia eso. Reunirse con mujeres para solo charlar. Pensándolo de manera seria, hace mucho no charlaba con gente de su edad, exceptuando las veces que veía a Levy en su trabajo.
Si bien le había comentado a Brandish sobre su decisión de irse a otro lado, desde que llego no le había mandado algún mensaje y no contestaba las llamadas de la mujer por estar siempre ocupada.
Observo su vaso de manera pensativa.
Se preguntó si Yukino estaría bien en su trabajo, también si Sting seguiría estando tan guapo como recordaba y sus viejos conocidos estarían bien.
¿Cuándo olvido su anterior vida?
-Lucy-san-salto brevemente en su banco y giro a ver a Wendy con una sonrisa.
La niña lucia algo confundida y la miraba atentamente.
Una parte en su interior se sintió algo culpable.
…
No se extrañó cuando al día siguiente Natsu toco la puerta de su casa con Romeo en sus hombros. El día anterior en el gremio el niño le había pedido permiso para quedarse donde Natsu a su padre y este lo dejo. Al ser un fin de semana el niño aprovecharía para jugar con Wendy. No se equivocó cuando minutos después los niños estaban jugando con Charle y Happy (quien había aparecido al oler pescado), la risas de ambos se escuchaba por toda la casa.
Ella solo estaba sentada en el sillón y frente a ella estaba Natsu con expresión aburrida.
Como si hubiera tenido una gran idea, tomo una galleta que la chica les había ofrecido. Espero atentamente a ver como Lucy pasaba la página y aprovecho para lanzarle la galleta en la cabeza. Los ojos de la mujer fueron de temer, pero el no soporto y estallo en carcajadas.
-Enojada te ves divertida Luigi-
-Dale con el puto Luigi-
-Que son esas malas palabras frente a niños-
-Te mato-
Wendy junto a Romeo observaron confundidos cuando Lucy comenzó a tirarle sus cojines en el rostro al chico, más que todo por la fuerza monstruosa que provocaba a Natsu caer al suelo intentando escapar por su vida. Pronto se formó una especie de lucha de almohadas en la sala, que luego quedo llena de plumas por todos lados.
Una hora después y luego de pedir pizza, los cuatro estaban sentados en el desorden y colocando una película para ver. Eligieron una infantil de animales que hablaban y luchaban. Lucy pensaba que no sería divertida, pero al final los cuatro reían ante la comedia que pasaba cada momento. Después pudieron otras películas, aunque los niños terminaron dormidos luego de la segunda.
Romeo estaba tendido en el suelo con una manta, por otro lado Wendy tenía su cabeza acostada en su regazo y estaba cubierta con su abrigo que le había puesto encima. Miro con ternura el cabello azulado de la niña y su respiración tranquila, a su lado Charle se había acurrucado, acostumbrado al calor corporal de la niña.
-Veo que alguien se está acostumbrando a cuidar de la niña-comento con diversión Natsu.
Giro a verlo con la mirada seria, que tuvo que mantener a duras penas al notar parte de su rostro hinchado gracias a un potente ataque de almohada de su parte. Se sentiría orgullosa si le quedaba alguna marca en el rostro del chico que se lo recordara más adelante.
La respiración de Wendy le llamo la atención, sonrió levemente antes de ver al techo.
-Tal vez no fue tan mala idea-murmuro por bajo.
Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo…olvidaba más de su vida antes de la niña. Ahora todo parecía tener un color en su vida, como si el cansancio desapareciera cada que veía a Wendy sonreírle a ella. Parecía como si su vida comenzara a tener significado para alguien.
Eso era lo correcto.
¿Verdad?
-Claro que no fue mala idea tonta, se nota que la quieres-añadió Natsu antes de tomar a Romeo en sus brazos dispuesto a irse a su hogar.
Ella no se movió de su lugar, lo observo llegar a la puerta de la entrada y girar para despedirse. El chico sonrió animadamente, no en forma de burla o para joderle la existencia, sonrió con verdadera felicidad. Natsu no era su tipo de chico en ningún sentido, no era mayor y si bien tenía un buen físico su actitud quitaba puntos, además de ser bastante pesado y con tendencias a explotar cosas.
Aun así se sintió algo tonta al ver la sonrisa del chico.
Como si de verdad estuviera feliz de verla a ella.
-Nos vemos mañana Lucy-se despidió usando su nombre normal.
Odio sentir las mejillas calientes cuando el chico salió de su hogar, ella no era una puta cria para ponerse nerviosa porque un niño como su vecino dijera su nombre.
Joder.
…
Miro absorta la imagen de Wendy sobre los hombros de Natsu mientras corrían por todo el gremio, estaba preocupada que el imbécil tropezara y le hiciera algo a la niña. Tantos eran sus nervios que sus uñas estaban enterradas en la madera y sentía su corazón salirse por su boca. Volteo a ver a Mirajane intentando no pensar en el posible accidente que podría ocurrirle a Wendy. Había sido una tonta al permitirle jugar con Natsu y Romeo, pero sus carcajadas en este momento menguaban un poco sus pensamientos sobre accidentes.
-Tranquila Lucy, aunque no parezca Natsu es bueno con los niños-dijo Lisanna sirviéndole otro café que la rubia se tomó como agua.
Cierto ella debía conocer muy bien a Natsu, después de todo había escuchado que eran pareja.
Miro atentamente a Lisanna con curiosidad, la chica era bastante bonita y con una gran sonrisa, todos parecían quererla e incluso ella sentía la necesidad de tocarles las mejillas ante la ternura que poseía. Tenía buen cuerpo y ojos preciosos. Si ella fuera un chico sin duda se vería interesado en la joven.
-¿Cómo una chica como tú termino saliendo con eso?-pregunto señalando a Natsu.
El chico ahora estaba sobre una mesa realizando un baile ridículo, Romeo lo imitaba y Wendy negaba muerta de la vergüenza a seguirlos. Todos los del gremio soltaban carcajadas y animaban al joven a continuar.
Lisanna sonrió algo nerviosa.
-Conozco a Natsu desde que éramos niños, siempre lo quise…realmente es un chico genial-murmuro la joven algo sonrojada.
Una puñalada de culpa la inundo un momento, recordaba la tarde anterior cuando se había sentido nerviosa porque el chico dijera su nombre y el fin de semana que la acompaño cuidando a Wendy en el hospital. No lo había notado, pero había pasado muchos momentos con el joven que no consideraba ni siquiera amigo. Si ella tuviera un novio, no se sentiría muy cómoda con que pasara tantos momentos con otra chica que apenas conocía. Aunque admitía que nunca sintió incomodidad cuando Sting hablaba con otras mujeres.
-¿Estas bien Lucy?-pregunto Lisanna con preocupación.
Sonrió algo falso.
-Claro-murmuro viendo de reojo como Wendy ahora estaba sobre la mesa riendo.
Con tan solo dos meses y pocos días, parecía no quedar mucho rastro de la niña que se topó por primera vez.
-Aunque a veces ese chico es algo inmaduro y bastante problemático-susurro Lisanna al verlo caer de la mesa y tirar algo sobre Gray.
Una pelea inicio pronto y Wendy salió corriendo a sus brazos. La atajo justo para ocultarse bajo la barra cuando una silla pasó cerca de ambas. Sin lugar a dudas Fairy tail no cambiaría. No tuvo que esperar mucho para que Erza detuviera todo con una fuerza monstruosa.
Hora de volver a casa.
Se despidió con una sonrisa del gremio, no pudo evitar un mal presentimiento al salir y ver todo algo nublado. Había ido ese día caminando al lugar y ahora tocaba regresar caminando. Debido a que ya se estaba oscureciendo las calles estaban vacías, Wendy estaba entre sus brazos algo adormilada con su peluche favorito de conejo. Probablemente llegaría a dormir unas horas y luego despertaría en la noche a comer alguna fruta.
Sonrió antes de dar un paso más, antes que una mano saliera del callejón y la impactara contra una pared. Sus ojos se abrieron incrédulos cuando Wendy se sujetó asustada de su cuello y frente a ella apareció una cuchilla que apuntaba su cabeza.
Una sola palabra.
Mierda.
De reojo noto otros tres sujetos atrás de ese hombre enmascarado. Su respiración se paralizo y sujeto a Wendy contra si de forma instintiva. Ya sabía que nada podía salir bien para siempre, también se había extrañado que nadie hubiera intentado algo contra ella con el paso del tiempo en ese lugar. No haber cambiado a su precioso auto y que nadie la viera trabajando en algún lugar, pero igualmente comprara cosas de alto precio…pondrían a cualquiera en el blanco de los asaltantes.
-Hola muñeca-dijo la voz asquerosa del sujeto frente a ella.
Sus ojos se volvieron enojados y siguió sujetando a Wendy, ahora la seguridad era proteger a la niña y no exponerla al peligro inminente.
¿Qué hacía?
Ese callejón apartado del pueblo, totalmente oscuro y con un olor putrefacto. No escuchaba nada cercano, excepto la respiración de esos sujetos y el cuchillo que se acercó peligrosamente a su cuello al igual que el sujeto que la miraba con ojos lujuriosos.
Wendy estaba temblando nerviosa y con lágrimas asomando sus ojos.
Bastardos.
-Qué tal si nos divertimos un rato contigo-
Escucho las risas ahogadas de los otros sujetos.
De pronto todo se quedó en silencio y unos pasos acercándose hicieron que todos se detuvieran. Los ojos de Lucy se abrieron impresionada cuando Natsu había pasado por el callejón viendo todo confundido, el chico pestañeo una vez…otra…otra…y en la última, sus ojos eran diferentes. Una furia inmensa se posaron en sus ojos verde olivo, todo su rostro cambio a una mueca de ira y se vio muy intimidante.
Lucy se preguntó dónde estaba el chico que hace unos minutos bailaba divertido en el gremio.
-¿Qué le hacen a Lucy?-su voz no era jovial, era un sonido de enojo y calma antes de la tormenta.
Ella apenas pudo reaccionar agacharse cuando el puño de Natsu lanzo a volar al sujeto que estaba frente a ella. Escucho el fuerte sonido de los contenedores de basura cuando el hombre termino en ellos. Al abrir los ojos nuevamente noto como el chico les estaba dando una paliza con demasiada facilidad a los otros dos sujetos.
-Wendy quédate aquí-le dijo a la niña colocándola en un rincón apartada de todo.
La niña apretó con fuerza a su conejo de peluche y parecía querer pedirle que no se fuera, pero no podía hacerle caso en esta ocasión.
El último sujeto estaba atrás de Natsu dispuesto a noquearlo con una barra de metal, el chico peli rosa no lo notaba por estar sujetando a otro por el cuello y pateando al otro. Pero Lucy si lo había visto. Todos voltearon a verla cuando ella dio un fuerte puñetazo en el estómago del hombre con la barra de metal y este caía sin poder respirar. Si bien su enagua de diseñador se rasgó ante el movimiento siguiente, con gusto le propino una fuerte patada en el rostro que lo dejo inconsciente en el suelo.
El primer hombre que Natsu había lanzado contra los contenedores de basura y que la había amenazado, se había puesto de pie. Lo último que ese pobre hombre observo, fue la barra de metal que Lucy tomo y que utilizo para dejarlo noqueado en el suelo.
A su alrededor ya no parecía haber nadie más que pudiera hacer algo, así que soltó un bufido y comenzó acomodar sus vestimentas. Su enagua estaba rasgada, su blusa estaba algo chueca y sucia con gotas de sangre, su peinado estaba desordenado y uno de sus tacones estaba incrustado en el sujeto que le dio una patada.
No estaba tan mal.
-Lucy-san-chillo Wendy corriendo a sus brazos.
La tomo suspirando aliviada que estuviera bien, en realidad, los brazos de la niña alrededor del cuello y el calor que la pequeña desprendía la hizo suspirar aliviada. De que ella estaba bien…por que no importaba que le hicieran a ella, con tal que Wendy estuviera a salvo, no importaba nada.
Abrió los ojos confundida de cuando su prioridad fue la niña.
Pestañeo curiosa cuando vio a Natsu verla con la boca abierta y señalándola confundido. Ahora si parecía al usual chico despistado y divertido que tenía por vecino.
-Eso fue genial Lucy-dijo emocionado.
Sus mejillas se sonrojaron al ver la admiración en los ojos del chico.
.
..
…
La fiesta de cinco años de Wendy estaba siendo todo un éxito en el gremio (donde al final termino siendo realizada), todos reían y festejaban a la menor. Pudo ver como habían traído a otros niños de conocidos, al final Chelia una niña de pelo rosado oscuro de ocho años, fue con quien más disfruto Wendy y su hermana mayor le había dado su número de teléfono para que jugaran otro día.
Al final Natsu se había llevado todo el Show con su espectáculo de llamas que todos aplaudieron. Los niños lo miraban admirados y los adultos lo alabaron por ganar la atención de todos. Al terminar noto como Lisanna se acercaba para abrazarlo de un brazo, pero el chico miraba incomodo a otra dirección sin hacerle mucho caso.
Lucy miro detenidamente a Wendy frente al pastel de cumpleaños, parecía que sus ojos brillaban sobre la tristeza que también poseían. Era el primer cumpleaños que no pasaba con sus padres, todo aún era muy reciente.
-Pide un deseo Wendy-le dijo acercándose a ella y abrazándola por la espalda.
Con el deseo que la niña sintiera el calor de alguien, no como los cumpleaños que ella misma paso sola en su infancia.
La menor sonrió antes de apagar el pastel y que todo estallara en aplausos.
Sintió la mirada de Natsu sobre ella y como este sonreía emocionado, ella intento imitarlo, aunque al ver como Lisanna lograba robarle un beso a su novio entre la celebración.
Se preocupó…por que sentirse mal por dentro a ver a esos dos besándose…no podía ser algo bueno.
Continuara…
A veces duro mucho en publicar y otras no...quien me entiende. Espero disfruten tambien de este capitulo XD todo se esta volviendo complicado, pero no se confien aun...todo puede volverse aun peor con las personas indicadas en juego :3
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc. por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
