Basado en los 30 días de tu OTP.
Lovely Day:
Día dieciséis:
"Rituales matutinos."
Después de una descarga de sexo por la noche, lo que más le gustaba a Kai eran las mañanas donde ambos despertaban soñolientos y sin prisas por ir a su respectivo lugar de trabajo. No había llamadas para ninguno, ni mucho menos ganas de levantarse de la cama.
Era su rutina.
De lunes a sábado tenían muy poco tiempo para ellos, Kai con la empresa de Voltaire, había ocasiones donde ni siquiera llegaba a casa y al día siguiente, por la noche, llegaba muerto y sólo quería comer algo de la deliciosa comida de su novio y dormir toda la noche.
Por otro lado, Ray tenía sus estudios en la universidad y un trabajo de medio tiempo que si bien le iba, lo dejaban salir a la una de la madrugada. Había ocasiones donde encontraba a Kai dormido, y para no despertarlo, se tendía en el suelo con una manta; aunque en la mañana siempre despertaba en la cama.
Entre su apretada agenda, ambos habían quedado en un acuerdo. Los domingos, no se trabajaba ni se estudiaba. No había llamadas, y quizás una que otra salida con los amigos; pero los domingos les pertenecían a ellos, y solo a ellos.
―Buenos días, Kai. ―saluda el chino, estirando sus brazos hacía el cielo para relajar los músculos.
―Buenos días. ―responde el ruso, desenvolviéndose de esa personalidad fría para sonreírle y acariciar la mejilla.
Ante eso Ray sonríe, le gustan esas clase de mimos. Como a un gato. Kai, preso de esa tersa piel, se incorpora un poco y se posiciona arriba del moreno, quién lo mira con una sonrisa traviesa.
― ¿No quedaste satisfecho anoche?―pregunta, alzando las manos para tomarlo de la cara. Kai niega con la cabeza, sin quitar la expresión de tranquilidad de su rostro.
―Parece ser que no. ―contesta, después de unos minutos.
No espera más, y besa los labios que están debajo. Aún siguen un poco hinchados por los calurosos besos de la noche anterior, Ray corresponde, como siempre. Lo atrae más a él al pasar sus manos por su cuello, haciendo más profundo el beso.
Unos momentos después, Kai se separa para observarlo. Siente todo el tacto de su cuerpo, cada milímetro de su piel y le encanta. Jamás se podrá cansar de los ojos de gato del chino, de su sabor a vainilla, de sus sonrojos cuando expresa su amor hacía él. De nada.
Kai lo ama, y sabe que Ray también lo ama. No necesita nada más, y para ser sinceros tampoco lo quiere.
― ¿En qué piensas?―pregunta su pareja, un poco extrañado por que se haya detenido.
―En que te amo.
El sonrojo en la cara del chino es evidente, y le encanta. Sabe que él es el único que puede provocar eso; que sin necesidad de ver su cuerpo, puede desnudarlo, desnuda su alma.
―También te amo. ―dice, atrayendo de nuevo su atención hacia él.
―Lo sé.
Y ante eso vuelven a tocarse, vuelven a unirse y vuelven a acurrucarse juntos. Disfrutando esas pocas mañanas que tienen para ambos.
¿Qué tal? Ah, ya no tengo la carga de conciencia por la mediocridad del capitulo anterior. ¿Qué les pareció?
En lo personal me encanto. No sé, esa narración en segunda persona me mata y me fascina al mismo tiempo.
¡Espero que lo disfrutaran!
Con cariño,
MimiChibi-Diethel.
