Basado en los 30 días de tu OTP.


Lovely Day.

Día diecisiete:

"Acurrucados."

Cuando Kai despertaba le gustaba tener a Ray de espaldas, mientras él se encargaba de rodearlo con sus brazos y darle un beso en la nuca de buenos días. Aunque le gustaba mucho más que Ray no se despertara por esta acción, y en cambio, se acurrucara hacía él, en busca de calor.

Sucedía mucho más en invierno, cuando las cobijas se les pegaban a ambos y dudosamente salían de la cama, casi molestos.

—Buenos días, Kai. —murmuró el chino, abriendo los ojos.

Y, aunque le gustaba mucho más que Ray se acurrucara dormido hacía él, no le disgustaba en lo absoluto que el moreno, consiente de sus acciones se acurrucara en su pecho, volteando la cabeza ligeramente para poderle dar un beso.

—Buen día, Ray. —saludó, su voz un poco más cálida que de costumbre.

Pocos días podían pasar así, y cuando sucedían se encargaban de que durará un buen rato, hasta que ambos se cansaban de estar acostado y decidían vagar por la ciudad. Sí, los días de descanso en los que llegaban a coincidir eran los mejores.

— ¿Qué tal has dormido?

Y con temas triviales, ambos se encargaban de que ese momento, aunque fuera algo insignificante para cualquiera que los viera o los escuchará hablar sobre ello, para ellos eran uno de sus mejores momentos; donde ambos podían comunicarse, y jamás era aburrido.

A veces pasaban alrededor de dos horas hablando en la cama, cambiando de posiciones. Otras apenas intercambiaban palabras, y sólo querían abrazarse mutuamente para olvidarse de todos los problemas laborales o personales.

Ray se removió levemente, para poder ver al somnoliento Kai, quién estaba tumbado sobre la almohada con un cansancio que era notable. Y decidido a dejarlo dormir, ¿y por qué no? Dormir también un poco más, se acurrucó de nuevo en su pecho.