Si piensan que no debería comenzar otra historia sin terminar las que tengo, felicidades, piensan igual que yo. Lamentablemente mi cerebro no es lo mismo y me jode la existencia con nuevas ideas antes de terminar mis viejas historias.

En fin.

Fairy tail no me pertenece, incluso la idea es basada en una vieja película con este mismo nombre, pero dado que no me acuerdo bien y me gusta la originalidad, verán que no es totalmente lo mismo.

ALERTA: Esta capitulo contiene Lemon, si eres menor de edad bajas advertido.

¿Quién llamo a la cigüeña?

Capitulo doce

Miro aburrida la forma en que Natsu estaba a punto de explotar, ya lo había visto venir, si bien no estaba preparada, si estaba informada. En realidad no espero que se diera cuenta por culpa de las palabras de más de parte de ella al hablar con Brandish, esperaba se diera cuenta hasta dentro de unos días cuando ya estuvieran lejos de Magnolia. Era un plan algo cobarde, pero era lo mejor que había pensado. Desaparecer de sus vidas como si nada hubiera ocurrido, era lo último que podía regalarles.

Vio al cielo que ahora arrojaba lluvia sobre ellos, típico de Natsu, buscar el bosque detrás de su casa para una charla privada en medio de una tormenta.

Al menos Wendy estaba segura en el gremio, estaba jugando con todos y sabía que Erza mataría a cualquiera que le hiciera algo a la menor…como abogada y buena luchadora, podría hacer parecer todo un accidente.

-¿Te vas a ir?-cuestiono Natsu incrédulo, dándole chance de cambiar sus palabras.

No lo haría.

Con todo lo ocurrido recientemente, la historia de los padres de Wendy, todo lo ocurrido en esos seis meses y su historia propia con su padre. Habían pasado muchas cosas y ella había cambiado en muchos aspectos, entre ellos, el querer que otros fueran felices.

Natsu.

De reojo miro la impotencia en su mirada y como se mostraba colérico. No lo culpaba. Durante los últimos seis meses habían pasado de ser desconocidos a amigos, de la amistad a un gran compañerismo y varios roces nada sanos. Él estaba interesado en ella, no era algo muy difícil de adivinar. Pero ella...

¿Lo quería?

Era importante para ella sin lugar a dudas. Pero no estaba segura de querer arriesgarse a algo con ese chico, aún era muy joven…para muchos tres años no eran nada, pero para un chico como él, significaban que le faltaba madurar en muchas áreas. Los dos tenían gustos muy diferentes y metas diferentes en la vida.

Lo mejor sería dejarlo solo, que disfrutara su vida por caminos diferentes.

-Desde el principio le deje claro a Wendy que estaría con ella solo el tiempo que dice el testamento, ya se cumplió ese tiempo y todo ha cambiado…lo mejor será dejarla con su verdadera familia, ellos les darán lo que yo no pude darle-murmuro con nostalgia.

El recuerdo de las lágrimas de la niña pidiendo quedarse con ella, aún era muy reciente. Pero estaba decidida ahora que conocía a esa niña, debía darle toda la felicidad del mundo…lamentablemente ella no podía darle la sensación de familia que la pequeña necesitaba.

-Yo me volveré a la ciudad, conseguiré un buen trabajo y regresare a la vida que deje hace meses-comento indecisa, no estando segura de querer de regreso aquello.

La mirada del chico se volvió furiosa.

-Piensas de verdad irte después de todo lo que pasamos-se quejó con el puño apretado.

No tuvo miedo, el jamás la lastimaría. Pero esas palabras, los momentos juntos. Desde pasar una tarde viendo películas con Wendy, jugar con nieve, ir a la montaña a comer, el tiempo en el gremio y sobre todo los momentos en que solo se quedaban en silencio viendo el cielo estrellado. Aun sentía el calor en su cuerpo ante aquel beso accidental y las lágrimas de Lisanna.

Vio indecisa al suelo.

Había algo entre ellos aunque nadie lo declaro en voz alta hasta ese momento.

¿Cómo fue tan tonta para meterse en ese lio?

-Es lo mejor para ambos-dijo sinceramente con una leve sonrisa.

Mala respuesta. Lo vio en los ojos molestos del chico justo antes de arrinconarla contra un árbol.

Sentía el cuerpo de él a pocos centímetros del suyo, su calor corporal junto con un aroma masculino debido a un baño reciente. No parecía que la lluvia bajara la temperatura. En realidad sabía que si levantaba la vista, el rostro del chico estaría a pocos centímetros.

-Eres una completa idiota si piensas eso-la voz ronca del chico no ayudaba a controlar sus propias hormonas.

Trago saliva antes de pensar en una opción de escape.

-Natsu lo mejor es alejarnos aho..-

-Entonces por qué no lo hiciste desde el principio-

Sus palabras la dejaron muda y lo escucho hablar.

-Siempre viste todo, te diste cuenta de mis emociones y aun así solo las cosechaste poco a poco, tú me alentabas a más…así que ahora hasta responsable-le gruño antes de sujetar ambas manos de la chica sobre su cabeza.

Iba a decir algo, pero todo quedo en su garganta ante la intrusa boca del chico sobre la suya. No era el primer beso de ambos, tampoco el segundo y le daba vergüenza admitirlo. Pero sin duda esta vez el chico no pensaba con claridad y solo dejaba que sus emociones lo inundaran.

Sentía la boca algo violenta, como si reclamara algo que le pertenecía y con quien podía hacer lo que le venga en gana. Una cachetada fue la primera opción en su mente. No lo hizo. Como siempre el cuerpo del chico era su debilidad, sus labios eran demasiado experimentados, sabían cómo moverse y que hacer para dejarla flotando en una nube.

Natsu era calor.

Siempre lo seria.

Era asombroso como bajo una tormenta, solo sentía el calor del chico que la cubría con su cuerpo. Al verle a los ojos, los noto oscuros, como aquel que solo piensa en cosas malas. Pero incluso así tenía todo bajo control. Con una mano sujeto las muñecas sobre su cabeza y con su nuevo miembro libre, sujeto su cadera ocasionando un leve roce en la parte baja de su vientre.

Abrió los ojos sorprendida aun entre el beso. Estaba segura que eso que sentía en ese momento era lo que creía que era. Puede que fuera el mejor beso que hubiera tenido en su jodida vida, pero eso no era suficiente como para hacerla perderse en la razón y olvidar lo que estaba pasando.

El chico separo sus bocas unidas por un pequeño hilo de saliva y sonrió maliciosamente.

-Te veo algo tensa-dijo ladeando su rostro con maldad.

Ella gruño furiosa, había visto esa faceta del chico anteriormente, cuando la había salvado de esos bandidos hace algunos meses…pero ahora. Era algo diferente. Era una expresión algo oscura pero que revelaba sus verdaderas intenciones.

Soltó una risa burlona.

-¿Acaso piensas violarme?-dijo con una ceja arriba.

Eso pareció incentivar al chico que sin ningún cuidado puso una mano sobre uno de sus pechos y lo apretó un poco. Quiso separarse pero este uso su cuerpo para impedir que se moviera. No importaba que tan fuerte fuera ella o su mala reputación por dar palizas a los chicos. Natsu era demasiado fuerte.

Aun con una mano sobre su pecho la miro sonriendo con algo de crueldad.

-¿Violarte?-pregunto al aire-Te aseguro que no sería violación si tu estas igual de dispuesta hacerlo que yo-dijo mientras con la pierna que estaba entre las suyas, la subía lentamente hasta rozar su rodilla con su parte intima.

Un sonrojo cruzo por su rostro y lo vio incrédula.

La rodilla pronto comenzó a flotarse contra su parte intima, un ligero gemino salió contra su voluntad e hizo crecer la sonrisa de su opresor.

Desgraciado.

Odiaba sentirlo tan cerca, dejarse vencer solo por ese niño que sabía bien donde tocar y hacerla sentir nerviosa. Lo peor es que la tenía donde quería, sus propias emociones la hacían débil ante él y este tampoco era un idiota…se estaba aprovechando.

Lo supo cuando con su boca comenzó a lamer su cuello, como si fuera un trozo de carne. No era delicado. Ya no. Ahora mordía débilmente su piel y jugaba cerca de su oreja ocasionando que su respiración se acelerara. Toda su piel estaba sensible por la lluvia, más cuando este no dejo la mano en su cadera para bajarla tortuosamente lento hasta su trasero.

Soltó un chillido cuando subió un poco más la rodilla y sintió el contacto algo brusco. Giro a verlo furiosa y este sonrió de forma coqueta mientras la subía a su pierna con ayuda de la mano en su retaguardia. Era demasiado fuerte en sus piernas.

-Eres un…-nuevamente su boca fue capturada.

Pero ya no pensada rendirse, con fuerza mordió el labio del chico y este se soltó con mirada fastidiada.

-Así quieres jugar-dijo antes de alzarla con ambas manos y ponerla sobre su hombro.

Lo pateo, lo golpeo con sus manos y grito en auxilio. Una idea idiota si contamos que estaban en un bosque con tormenta. El chico tenía su mano sobre su trasero y caminaba rápidamente. En cuestión de momentos llegaron a la parte trasera de la casa del chico y este entro con un portazo que asusto a su gato. Camino en pasos gigantes por la desordenada casa (no tanto gracias a ella) y subió hasta su cuarto donde la tiro sin delicadeza sobre su cama.

Hizo el además de levantarse, pero este se puso sobre ella sujetando nuevamente sus brazos. Gruño una palabrota al ver al chico besar nuevamente su cuello, no dispuesto a otra mordida y como su mente se iba poco a poco a una neblina a la cual no debía caer.

Nuevamente con una mano sujeto sus muñecas dejando la otra libre.

Mala señal.

Sintió un ligero toque en su mentón y lo movió obligándola a verlo. Su rostro estaba algo rojo por el esfuerzo y las gotas de agua aún estaban sobre ellos. A pesar de su negativa ante tal situación, no pudo evitar pensar en lo atractivo que se veía.

Como si leyera los pensamientos en su cerebro, el chico sonrió.

-¿Ahora piensas que soy guapo?-dijo recordando cierta charla meses atrás donde admitía que él no era la clase de tipo con que salía.

Su orgullo le impidió decirle que tal vez se había equivocado anteriormente.

-Desgraciado-

El chico sonrió ante esa respuesta.

-Mala respuesta-dijo con gran satisfacción.

Un gritillo salió de su boca al ver como gracias a sus rodillas, lograba abrirle un poco las piernas. Trago pesado al ver, mejor dicho, al sentir la mano en la parte de sus muslos en una dirección bastante clara.

No aparto los ojos de los del chico, tuvo que morder su lengua al sentir como uno de sus dedos se movía en el borde de sus piernas y sus labios vaginales. Una tortura. Lo pensó al sentir escalofríos de anticipación y como se movía con lentitud hasta su centro.

Su respiración era pesada, pero no demostraba sus emociones.

-Kyahh-el grito salió aunque no lo quisiera.

De la lentitud paso a una rapidez asombrosa cuando introdujo un dejo inesperadamente dentro de ella. Un sonrojo cubrió su rostro y apretó con fuerza los parpados al sentirlo moverse dentro de ella, con una total tranquilidad que le era imposible relacionar a Natsu con el chico juguetón y torpe del gremio.

Mientras uno de sus dedos jugaba dentro de ella, los otros se movían fuera de ella como recordándole que aún estaban ahí esperando su turno.

-A pesar de que dijiste que iba a violarte, tu vagina parece querer tragar mi dedo-le indico Natsu en su oído.

Su parte razonable (si aún estaba ahí) le decía que lo golpeara con la cabeza, pero no podía hacer eso y al mismo tiempo contenerse con no moverse, ya que si se movía, estaba segura seria para aumentar el movimiento.

-Tal vez otro dedo te haga hablar-indico el hombre con diversión.

Joder no.

Mordió con fuerza sus labios al sentir otro intruso dentro de ella. Su cuerpo ya estaba demasiado caliente como para pensar con claridad y la neblina era demasiado espesa ya. Rápidamente su cuerpo se arqueo siguiendo los movimientos del sujeto sobre ella, sobre su cuello, sintió que sonreía mientras se movía tortuosamente hacia sus pechos.

Un sonido algo grotesco se escuchó cuando sus dedos abandonaron su centro y ella soltó un quejido lamentablemente patético. Efectivamente su cuerpo no estaba de acuerdo con su mente, Natsu usaría eso a su favor para dejarla de la peor manera.

Entrecerró los ojos al verlo sobre ella sonriendo.

Noto los dedos del chico algo húmedos por obvias razones, pero aun así fueron hábiles para desabotonar la parte superior de su camisa y dejar su sujetador al descubierto. Iba a decir algo, pero nuevamente sus dedos volvieron atacarla sin piedad o aviso previo como anteriormente ocurrió.

No oculto los gemidos de su boca al sentir tres dedos en su interior, todos en sentidos opuestos y simulando la penetración. A su mente llego vagamente cuando le comento a Natsu sobre que sus dedos eran ásperos por los trabajos pesados que realizo antes. Sentía algo áspero y excitante cuando este la sujeto por su botón mágico y lo apretó levemente sacándole otro gemino.

Con ojos entrecerrados lo vio con furia y este sonrió.

Con sus dientes fue suficiente para tomar parte del sujetador y bajarlo dejando al aire uno de sus pechos. Estaba dejándola avergonzada e humillada. No necesitaba verlo para saber que su pezón estaba erecto y su centro cada vez más caliente. Su cuerpo temblaba de anticipación y un calor ya la había llenado.

Con sus dientes mordió levemente el pezón y ella gimió con algo de dolor.

Déjame tranquila.

Suéltame desgraciado.

Vete al carajo.

¿Por qué su mente no decía lo que debía decir?

Todo comenzaba a dar vueltas, su cuerpo estaba alegre de sentir el brusco tacto de Natsu y la lengua juguetona sobre uno de sus pechos. La mente se llenó de varios pensamientos obscenos. Su cerebro ya no reaccionaba. Lo quería dentro de ella, quería que el juego avanzara a otro nivel.

Y eso estaba mal.

-Vaya te estas poniendo muy húmeda-comento el chico separando su boca de su pecho y verla de cerca.

Con fuerza comenzó a meter sus dedos y sacarlos rápidamente, los gemidos siguieron escuchándose en ese cuarto durante varios minutos. El chico sabia donde tocarla y como hacerla despertar cuando sentía que tenía todo bajo control.

¿Eso estaba bien?

Ella se iría, hiciera lo que hiciera…ese ya no era su lugar.

Su mente se nublo por completo y olvido todo al sentir un movimiento extraño en su interior, el dedo de Natsu se dobló de una forma demasiado incomoda que presiono algo en su interior y levo una descarga eléctrica en su cuerpo. Todo perdió sentido durante varios segundos y las fuerzas se fueron del cuerpo. No había sido un orgasmo, pero vaya que se sintió genial.

Al verla tranquila el chico soltó sus muñecas y se sentó en la cama lejos de ella.

Luego de recuperar la respiración giro a verle con cansancio y fastidio, la había tocado como si fuera su dueño y luego se alejaba de ella con cara molesta.

¿Ella fue la que estuvo ahí en contra de su voluntad?

Se sentó en la cama, vio con vergüenza como su blusa abierta y su sujetador que fue bajado dejaba ver su pecho desnudo. No solo eso. Su enagua estaba subida y sus bragas algo corridas dejando ver el líquido transparente bajar por sus piernas y hacer una mancha en el cobertor. Noto como sus muñecas presentaban un leve tono rojizo y gran parte de su pecho tenía marcas rojizas que serían moretones el otro día, incluso su cuello debía estar igual o peor.

Giro a verlo confundida.

El chico giro el rostro.

Miserable cobarde.

Con rapidez le llego y le pego una fuerte cachetada que le giro el rostro. Noto el dolor en el rostro de Natsu, este suponiendo sobre el rechazo ante sus acciones tan…bruscas. El chico dejo su rostro girado y su cuerpo dejo que Lucy lo sujetara con fuerza de su bufanda y lo atrajera a ella viéndolo fastidiada.

Si ella buscara respuestas no sabría que decirle, si dijera que no pensaba tener sexo con ella, mentiría. Fue hasta que la vio tan flácida que había caído en cuenta de lo que estaba haciendo, casi la obligaba a tener sexo con él. Sabia sobre como ella de alguna u otra forma ya estaba teniendo emociones o sentimientos por él, pensó que con un poco más de tiempo podría conquistarla. Pero el saber que se marcharía. Lo había obligado a reaccionar de esa forma.

Díganle egoísta, pero sentía a esa chica como suya, sentía propiedad sobre ella y la necesidad de que ella lo reconociera en voz alta para él. Tenerla a su lado siempre y saber que era el único chico en su vida, de esa forma.

El amor es algo duro, más cuando no se sabe manejar.

Alzo el rostro para ver el de Lucy furiosa. Se sintió apenado de dejar a sus hormonas ganar esa batalla, de ser tan egoísta como para no dejarla ir y buscar su felicidad.

-Lucy…yo…-intento remediar todo con la verdad, para que al menos todo quedara resuelto.

Pero los labios de la chica se lo impidieron, abrió sus ojos con fuerza al ver como Lucy ahora lo besaba con una desesperación alarmante. Bien, él no se resistía cuando tienes la tentación sobre tu boca, mando al carajo todas sus dudas y la sujeto con fuerza de la cadera para sentarla sobre sus piernas rozando sus partes íntimas con las de ella.

Iba a soltar un gemido placentero, pero este cambio a uno de dolor cuando Lucy lo mordió donde antes lo había mordido, el sabor metálico de la sangre le hizo separarse y verla confundido. La chica lo miraba molesta aun, pero de igual forma paso su lengua por la herida quitando la sangre.

Se puso tenso al verla ladear la cabeza.

-Así quieres jugar-repitió las palabras que antes le había dicho.

El chico trago saliva nervioso y Lucy sonrió divertida.

Lucy se caracterizaba por ser alguien que pensaba lo que iba hacer, era alguien perfeccionista y quien obtenía todo lo que deseaba. Su vida cambio solo hasta que Wendy llego sin aviso, la niña de ahora cinco años que gano su corazón y le mostro que a veces todo sale bien cuando no planeas las cosas.

Ahora por primera vez, mando todas sus dudas al carajo y se convenció de disfrutar el momento.

Una sonrisa satisfecha cruzo su rostro al ver al chico ahora acostado bajo ella, con una mirada nerviosa ante el cambio de papeles y miedo por su venganza. Porque ella se vengaría. La idea de salir corriendo y hacer lo correcto se fueron a la mierda, estaba harta de la situación y llevaba más de seis meses sin sexo (desde que Wendy llego), su mente no era tan fuerte para resistir eso.

Tomo la preciada bufanda del chico y la puso de lado con suavidad, este parecía cada vez más nervioso. Pero el nerviosismo del chico paso a incredulidad al ver cómo le abrir la camisa dejando ver su pecho desnudo. Aprovecho su duda para quitarse su propia camisa por completo y de paso quitarse el sujetador ante la mirada atónita del tipo.

¿Qué le pasaba?

Hace unos instantes parecía dispuesto a violarla, ahora todo había cambiado.

Quería sexo…bien, ella no era ninguna virgen, le daría el mejor acoston de su joven vida.

-Pero que ra…-el chico se detuvo ante el dedo de Lucy sobre su boca.

Lo miro seria.

-Si dices una palabra que no tenga que ver con un gemido, mi nombre o lo bien que te vaya hacer, me voy a largar de esta habitación-la boca de Natsu se abrió-¿Comprendido?-pregunto con inseguridad de poder irse o no.

Fue un momento de silencio donde las miradas de ambos chocaron, los ojos de ella estaban algo oscuros por el deseo y podía sentir algo palpitando en su trasero. En cambio el chico estaba estupefacto y con miles de preguntas que no serían contestadas en ningún final.

Algo sumiso y para qué negarlo, excitado ante la situación, asintió levemente.

-Buen chico-ronroneo Lucy antes de pasar su mano por su pecho trabajado.

Sin vergüenza lamio el pezón del chico y sonrió de satisfacción ante el evidente escalofrió que recorrió el cuerpo de él. Aprovechando que aun parecía sorprendido por todo lo ocurrido, se acomodó entre sus piernas para poner su mano sobre el abultado miembro que tenía ahora. Alzo una ceja al verlo sonrojado.

Volvió al paquete entre sus pantalones y con algo de maestría lo bajo rápidamente con todo y ropa interior. Puede que la situación le hubiera envuelto de sobremanera, pero recordaba que Wendy aún estaba en el gremio y la esperaba pronto. Si calculaba bien no tendría más de una hora o dos antes de que debiera estar con ella. Además su cuerpo no aguantaba más.

Silbo internamente al ver el pene del chico totalmente despierto y siendo más grande de lo que recordaba. Después de todo cuando lo vio por accidente en la ducha, el pequeño amigo estaba dormido y sin tanta excitación como en este momento.

Definitivamente se iba a entretener un rato con el pequeño Natsu.

Sonrió malvadamente antes de pasar el dedo sobre el chico, rodeando desde sus bolas hasta la punta. Natsu estaba rojo de la vergüenza y se mordía el labio. Con una de sus manos comenzó a tocar con más descaro el miembro del chico que gemía por bajo.

Bajo su boca y con sus dientes mordió un poco el tejido que cubría el pene y lo estiro un poco para no hacerle daño. El chico apretó con fuerza las mantas cuando ella sin darle piedad, llevo parte de su amigo a la boca. Con su anterior novio había practicado un poco sobre el sexo oral, pero en realidad siempre le pareció algo asqueroso y sobra decir que a pesar que él quería, no lo hacían a menudo.

Incluso ahora lo pensó mucho antes de meter el miembro caliente y palpitante del chico en su boca, pero verlo retorcerse gracias a ella y al borde de la locura…bueno, debía hacerle pagar por todo lo ocurrido anteriormente. Efectivamente y como todo chico, no pudo resistir a regarse e ella después de que lo saco de su boca. El semen llego a bañarle un poco el rostro y pechos, pero la mayoría cayeron en otro lugar que no le importo ver.

Natsu dejo de gemir y volteo a verla con ojos entrecerrados, evidentemente despertando de la sorpresa y pronto actuaria. Con total intensión de provocarlo, pasó su dedo por el semen que cayó sobre su pecho y lo metió en su boca de forma provocadora.

En una palabra, picante.

Su sabor era diferente al de su anterior novio. Tenía un sabor interesante de picante (probablemente por solo comer eso toda su vida) que le dijo que si se diera la oportunidad, la experiencia podría repetirse.

El chico rápidamente se puso de pie y se deshizo de su ropa en un tiempo aun mayor de lo que Gray solía desnudarse. Volteo a verla y la empujo en la cama, ella se dejó hacer al verlo tomar de su cintura la enagua y su ropa interior tirándola por alguna parte de la habitación.

Cuando se puso sobre ella, fue cuando la vio a los ojos nuevamente. Se sintió culpable ante el leve brillo que había en los ojos verde olivo del chico, porque aunque disfrutara esas horas como las mejores de su vida, su decisión de marcharse debía seguir en pie. Aunque todo pensamiento se fue cuando Natsu entro de golpe en su interior sin darle tiempo a procesar algo.

Gimió al sentir algo tan grande y palpitante en su interior. Con rapidez y sin voluntad sobre ellas, sus piernas se sujetaron a la cadera del chico acercándolo más, ocasionando que su pene entrara aún más y ambos gimieran. Todo pensamiento que fuera diferente a lo que ocurría en ese momento se marchó. Sus manos se aferraron a la espalda y sus uñas se clavaron con fuerza cuando salió para entrar con más potencia.

Sus movimientos eran una lenta tortura que ambos estaban disfrutando hasta la locura.

La boca del chico estaba en su clavícula.

-Joder Lucy-dijo al sentirla tan estrecha y ella gimió con él.

¿Qué más podía hacer?

El chico salió nuevamente y entro con fuerza, más profundo y ella ahora chillo de placer.

-Eres mía joder-le dijo con fuerza.

Aunque hubiera querido quejarse, no pudo hacerlo cuando las envestidas aumentaron, ahora menos profundas pero con gran velocidad. Lo sentía palpitar en su interior y como ella cada vez estaba menos consiente. Pero justo antes de que alguno de los dos acabara, el chico salió con un sonido acuoso ante su evidente humedad.

Antes de quejarse el chico tomo asiento y la atrajo con velocidad, aun sentado la puso sobre sus caderas y la dejo caer sobre él. Ambos gimieron el nombre del otro al sentir como Natsu se corría por completo en su interior, ese movimiento había hecho que el chico llegara por completo al final en su interior y Lucy se volviera loca.

Sentía un calor en su interior y sus fuerzas parecían haberse ido. De no ser porque Natsu la sujetaba de las caderas, se hubiera desplomado en el suelo.

-¿Cansada tan pronto?-murmuro una voz ronca en su oído.

Abrió los ojos asustada al sentir la lengua del chico recorrer su cuello lentamente. La boca del chico ataco sus labios ya hinchados mientras la subía entre sus piernas y la dejaba caer sobre su aun erecto miembro. Era evidente que alguien aún estaba con vida. Rápidamente ella comenzó a seguirle el juego, sus caderas y las de él se unían para hacer la penetración más profunda.

Momentos después él volvió a regarse aun dentro de ella. Pero no se cansaba. Porque a pesar de todo el ejercicio, el chico la puso sobre la cama y tras de ella siguió penetrándola como si fuera un animal. Quiso pegarle al verla de cuatro patas y el apretaba sus pechos al tiempo que seguía el vaivén.

Por eso no se extrañó que cuando volviera a terminar, el chico la apretara contra sí, jamás saliendo de ella por completo.

Se había acostado con algunos hombres toda su vida, pero no recordaba que alguno tuviera tantas energías como el chico sobre ella. Trago saliva al ver sus ojos oscuros. Definitivamente había despertado a la bestia.

No recordó cuantas veces lo hicieron esa tarde, ni mucho menos el total de tiempo. Cuando vio el reloj sobre la mesa y vio que marcaban las cinco de la tarde, supo que debía correr para recoger a Wendy. Se comenzó a vestir sintiendo la mirada penetrante del chico que aún estaba acostado en su cama desnudo, solo cubierto por una sabana.

Había cumplido su promesa.

No dijo nada respecto al tema u otra cosa que no fuera lo vivido en ese momento. Se puso sus bragas y su sujetador negro mientras buscaba su enagua, había asegurado que cayó en esa dirección.

-¿Te vas a ir?-la voz de Natsu sonó algo ronca.

Encontró su camisa y se la puso sin abrochar los botones, en cambio cogió la enagua suya que estaba sobre la ropa de Natsu.

-Wendy está en el gremio, debo apurarme para volver a casa con ella-dijo en tono indiferente mientras se abrochaba la blusa ya con la enagua puesta.

-Hablo del pueblo-

Detuvo sus movimientos y bajo el rostro sin decir nada. Había sido una tarde espectacular y había gozado con ese chico más que con otro de sus amantes, por dos hechos. Uno era un joven vivaz y con mucha energía que no terminaba rendido fácilmente, incluso con una gran cantidad de ideas que aumentaban la excitación. Dos, sus sentimientos por él aumentaban toda emoción del acto.

Pero ya no era por ella…Wendy…su padre…su forma de ver la vida, no habían cambiado solo por una buena tarde de sexo.

Abrió la puerta con los zapatos en sus manos.

-Lo siento mucho-dijo antes de ver de reojo al chico.

Este sonrió con total amargura y siguió viendo al techo.

Salió del cuarto corriendo y escucho como algo se extrañaba contra la pared en miles de cristales. Entro a su casa y al llegar al cuarto se puso a llorar. Pero igualmente tomo una maleta y metió mucha ropa de Wendy, tomo unas cuantas suyas junto sus documentos personales, todo en menos de diez minutos.

Aprovecho que Natsu aún no caía en cuenta de ir a buscarla, no sabía qué hacer.

Tomo a Charle entre sus manos y esta la miro confundida cuando la metió en la jaula de viajar. Salió de la casa a su carro y arranco aun con lágrimas en sus ojos.

Le tomo un poco más entrar a Fairy tail por Wendy, tuvo que cambiarse de ropa en un restaurante y ponerse maquillaje para que no vieran evidencia de lo ocurrido. Al entrar lo vio más vacío que de costumbre, lo cual le alegro. Wendy quien había estado algo triste desde el día anterior por saber que pronto se marcharía, corrió al verla para abrazarse a ella que la acepto entre sus brazos.

El calor de la niña era medicina a su alma.

-¿Lucy que paso?-dijo Mirajane al verla pálida y con ojos rojos.

Negó con la cabeza antes de sonreírle a Wendy. Le indico a la niña que fuera un momento a traer sus cosas y que hablaría con Mirajane de algo importante. Luego de explico rápidamente a la camarera lo que pasaría y como debía irse en ese mismo momento.

-Paso algo con Natsu-musito la mujer culpable de haber hablado de más.

Ella sonrió negando con la cabeza.

-A veces es mejor adelantar lo inevitable-susurro antes de darle un último abrazo.

Tomo a Wendy quien se sorprendió cuando la alzo, más al ver a Mirajane llorando cuando ella se despidió con su manita. Entraron al carro donde la ubico en su silla infantil, vio a Charle igual de confundida cuando Lucy se fue por una ruta diferente.

-Vamos a ir a un lugar diferente, vamos a un viaje antes de que vayamos con tu familia-dijo Lucy con una sonrisa.

La niña estaba confundida, más al ver como unas lágrimas corrían por los ojos de la chica.

De reojo solo vio como Magnolia quedaba atrás.

Continuara…

Espero les haya gustado...esto es mi segundo Lemon (mi primero fue un Naruhina) ojala que hubiera quedado bien.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc. por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.