Si piensan que no debería comenzar otra historia sin terminar las que tengo, felicidades, piensan igual que yo. Lamentablemente mi cerebro no es lo mismo y me jode la existencia con nuevas ideas antes de terminar mis viejas historias.
En fin.
Fairy tail no me pertenece, incluso la idea es basada en una vieja película con este mismo nombre, pero dado que no me acuerdo bien y me gusta la originalidad, verán que no es totalmente lo mismo.
¿Quién llamo a la cigüeña?
Capítulo final
A veces el destino se ríe en tu cara, cuando una vez dices que odias algo, te lo da y luego cuando lo quieres, te lo quita. En ese momento ella no comprendía como algo puede cambiar en tan poco tiempo, como su vida daba un giro y le hacía sufrir por cosas que antes no le importaban. Incluso ahora se puso a pensar cuando paso de ser la canción de cuna de su madre, solo un recuerdo lejano cubierto por nuevos recuerdos. Algunos recuerdos eran dolorosos, pero incluso aunque fuera solo el pasado, no quería olvidarlos nunca. Esos seis meses en Magnolia…eran uno de sus tesoros más preciados.
Miro de reojo a Wendy, la pequeña niña estaba completamente dormida en aquella cama de un hotel, junto a Charle.
Ella en cambio solo suspiro desde el marco de la puerta observando atentamente el celular en sus manos, había brillado durante todo el día y probablemente seguiría igual. Era una auto tortura para ella, ver los nombres de personas que considero queridas y que seguramente no vería hasta que el destino nuevamente hiciera algo contra su propia voluntad.
-Otra vez es Erza-dijo en un suspiro.
La peli roja era sin duda quien más llamadas había hecho, luego seguida de Mirajane y Gray. Había sido su culpa el haber hecho que gente tan buena se involucrara demasiado cerca de ella.
Pero había sido tan feliz.
Ver la sonrisa de Erza cuando la trataba como una hermana pequeña, la alegre canción de Mirajane, el fuerte abrazo de Gray cuando la consolaba ante su propia estupidez. Incluso cuando Gajeel la llamaba coneja o Levy llegaba con un libro nuevo dispuesto hablar con ella.
Pero ellos serían más felices sin ella.
Había recibido diez llamadas por parte de Natsu y un correo de voz que no se atrevía a escuchar. Eso era lo que ocupaba, que el chico no insistiera ya que ella misma no conocía cuando podría aguantar. Porque era mejor terminar todo como una buena tarde y no entre lágrimas patéticas.
Miro el celular esperando una llamada diferente, la de la persona que se llevaría a Wendy de su lado. Era el motivo verdadero por el cual no tiraba el celular a la basura y dejaba de hacerse daño.
Un nuevo nombre apareció en el celular y sus ojos se abrieron levemente impresionados. Con una sonrisa irónica en su rostro, acepto la llamada y la puso en su oreja.
-¿Lucy-san?-dijo una voz algo suave al otro lado de la línea.
Cerró la puerta del cuarto donde estaba Wendy y camino a la sala de estar. Si había pagado ese dinero por un cuarto de hotel, al menos se daría el lujo de usarlo hasta que llegaran esos sujetos.
-No pensé que fueras tú la que me llamara en algún momento-admitió para ella misma con voz amarga.
Una voz cargada de culpa, tristeza y amargura que la seguiría un buen tiempo.
-No pensé en llamarte…pero todo aquí se volvió algo…complicado-
-Me acepto culpable-
-No es eso a lo que me refiero-
-…-
-Quiero saber por qué Lucy-san decidió marcharse-
Una sonrisa curvo su cara al tiempo que veía la noche. La imagen de la capital llena de luz a pesar de la hora, de mucha gente que disfrutaba como ella alguna vez lo hizo, le dio nauseas. Después de lo que ocurriera con Wendy, ella debía acostumbrarse a una vida llena de soledad y sin color.
Como siempre fue.
-Lisanna-llamo a la chica del otro lado y la sintió tensarse.
-Hai Lucy-san-
Sonrió ante esa forma de decir su nombre. Recordó por un momento la sonrisa de la chica la primera vez que la vio y la trato con gran amabilidad, su forma de conseguir su amistad y posteriormente las lágrimas en su rostro cuando ocurrió aquello.
Puede que eso fuera bueno, era el recordatorio que ocupaba para saber que siempre traería tragedia a sus seres cercanos, que era incapaz de estar con alguien sin lastimarlo tarde o temprano…y ella ya no quería eso. Odiaba ser una persona que hiciera sufrir a otros.
-Siento todo lo que hice-murmuro con verdadero pesar.
El rostro de la chica abofeteándola e ignorándola los siguientes días.
-¿Fue por mí?-
Sonrió al escuchar el tono incrédulo de su voz.
-Siento informarte que no eres tan importante como para que seas el motivo principal-dijo con voz algo divertida y triste-en realidad antes de llegar al lugar había decidido irme, pero el tiempo paso y se me olvido hasta el punto de involucrarme con todos ustedes y me siento culpable por eso-
Escucho una voz ahogada en el fondo y como todo se volvía un leve caos.
-Me imagino que fue Levy quien ideo el plan de que me llamaras…eras la única persona a la cual no habría podido ignorar-admitió tranquila al escuchar varias voces conocidas.
-En realidad no fue Levy-dijo la chica del otro lado.
La mano se apretó con más fuerza en el celular y sonrió con algo de calidez. Ese desgraciado estúpido no lo era tanto al fin de cuentas. Sintió un anhelo de querer escuchar la voz del otro lado del teléfono, sabía que estaba en alta voz por los nombres de todos llamándola y diciendo que regresara.
Pero el teléfono debía seguir en la mano de Lisanna.
¿Estaría ahí?
Probablemente estaba de brazos cruzados y visiblemente molesto, su bufanda no faltaría por supuesto. No quería creerse muy importante, pero tal vez tendría ojeras u alguna marca por una pelea estúpida. Se preguntó si habría comido bien en esos cuatro días que ella no estaba, si Happy tendría agua limpia y estaría en su cama.
Miro al techo imaginando el rostro del chico sonriendo como siempre y animándola hacer alguna tontería.
¿Por qué no decía algo?
Después de lo que habían pasado, espero que dijera algo. Los escuchaba a todos.
-¿Lucy-san?-llamo Lisanna luego de que todos pudieran guardar silencio.
Apretó con fuerza la mano sobre su regazo y siguió viendo la ciudad de la capital.
-Cuando Wendy este con su familia les hare llegar la información de ella, estoy segura que Romeo le gustaría estar en contacto con ella y que fuera a visitarlos-dijo con una leve sonrisa.
Casi era mejor así.
No verlo.
No escucharlo.
No sentirlo.
Eso era más fácil.
Escucho unos pasos y pronto la respiración de Lisanna se alejó, ahora había una más rápida que parecía contenerse.
-Donde mierda estas-demando la voz gruesa y cargada de enojo de Natsu.
Alejo el teléfono de su oído y cerró los ojos.
Juro verlo frente a ella, de brazos cruzados y viéndola con ojos verdes chispeando de ira. Como siempre dispuesto a darle una paliza pero conteniéndose a pesar de su propia estupidez. Se vería guapo como siempre, su piel algo tostada y esos músculos capaces de cárgala cuando se caía. Tendría una mirada dura muy difícil a la sonrisa que solía cargar.
Ya no escucharía su risa.
El dolor en su pecho era difícil de contener y se mordió el labio tan fuere que pronto sintió el sabor metálico en su paladar.
-Respóndeme ahora-a pesar de su voz enojada, sentía una leve suplica en él.
Iba a contestar, pero el sonido de la puerta la hizo detenerse y ver como Wendy la miraba con tristeza. Intento sonreír levemente, pero la niña solo camino hasta estar frente a ella y extender la mano, confundida le entrego el teléfono que ella puso en su oído.
-Lucy-decía la voz de Natsu y la niña sonrió levemente.
-Onii-chan-dijo su voz algo rasposa.
Todo quedo en silencio.
-Wendy donde estas-dijo Natsu algo sorprendido y visiblemente apresurado.
La niña la vio fijamente y sonrió intentando darle ánimos.
-Lucy dijo que iríamos con mi familia-susurro la niña-por eso onii-chan se despedirá por mí-añadió antes de alejar el teléfono y cortando la llamada.
Los niños ahora venían con un chip de uso de tecnología, definitivamente.
Cuando la inocente mano de la niña estaba secando las lágrimas que no sabía que tenía, fue cuando reacciono y la atrajo a ella para abrazarla con fuerza. Odiando que esa mocosa la quisiera tanto que la acompañara hasta el final, aunque ella en realidad no quisiera irse…la niña solo se dejó abrazar y la dejo llorar.
Su pecho aún seguía doliendo.
Al parecer se había convertido en una niña llorona al igual que Wendy.
…
Al día siguiente llegaron al edificio donde sería la reunión. Miro algo pensativa la puerta y luego entro sujetando a Wendy de la mano, en la otra llevaba Charle en su jaula, era de la niña después de todo. Luego de hablar con una empleada, esta les indico que piso debían ir y al salir del ascensor su semblante se volvió oscuro. Cada paso le costaba más que el otro y al ver a la mujer frente a ella quiso salir corriendo.
Hisui.
Esa hermosa mujer de cabellera color verdoso y ojos puros que le hacían sentir nauseas, porque esa mujer lo tenía todo. Era la próxima alcalde de la capital, un gran cariño a los niños, una hermosa sonrisa, una familia que cuidaría de Wendy. La sobrina de Zirconis. La que en verdad compartía la sangre con Wendy y no ella, solo una chica que conoció al que fue un viejo accionista de la empresa de su padre.
Ella era la que debería cuidar de Wendy.
-Ohayo Heartfila-san-dijo Hisui tranquila.
Omitiendo que la última vez le dio una buena cachetada y la llamo perra.
-Ohayo Wendy-chan-saludo a la niña, pero esta se ocultó tras de ella.
Duraron unos momentos para sentarse juntas en la sala de estar, frente a ellas Hisui permanecía tranquila tomando un poco de té. Sintió la mano firme de Wendy entre la suya y la mirada temerosa en la mujer frente ambas, sabiendo bien que ella seria ahora su encargada.
Miro su regazo.
-Entonces vienes a firmar los documentos-comento la mujer señalando el papel frente a ella en la mesa.
La mano de Wendy tembló levemente y ella cerró los ojos.
Esto era lo mejor.
¿Verdad?
-Hai-
-Entonces me dejaras hacer unas cuantas preguntas a Wendy-
Sus ojos castaños chocaron con los de la mujer, cada una con un pensamiento firme.
-Es común a la hora de elegir a los regidores en un pueblo el preguntarle a una persona discapacitada como va ser su voto, no importa que responda su acompañante…lo importante es lo que diga el discapacitado-susurro la mujer dejando en silencio.
La niña asintió con la cabeza.
Se asombró de la fuerza de la niña.
-¿Cuánto tiempo llevas con Lucy?-
-Seis meses-
-¿Cómo fue en todo momento?-
-Bien-
-¿Quiénes eran tus padres?-
-Grandine…y Zirconis-
-¿Qué paso con ellos?-
-Murieron-
-¿Entonces quedaste al cuidado de Lucy?-
-Hai-
-¿Qué quieres en este momento?-
-…-
Lucy permaneció en silencio al ver la mirada de Wendy bajar, como siempre insegura de admitir sus propios deseos frente a otros, todo porque su anterior deseo había terminado con la muerte de sus padres. Giro a ver como Hisui parecía tranquila, su mirada era calmada y su semblante parecía ver todo como algo ya escrito.
Sintió la mano de Wendy sujetar un poco más fuerte y ver a Hisui con firmeza.
-Quiero volver a casa junto Lucy-dijo con una voz segura.
Sus ojos se abrieron lentamente incrédulos al igual que su boca cayo un poco.
Ella…lo dijo.
Rápidamente su mente recordó todo el tiempo con Wendy, como siempre ella solo asentía o negaba ante alguna cosa, pero siempre omitiendo pedir algo en voz alta, solo se limitaba asentir a las cosas que otros dijeran y aceptarlas sin impórtale otra cosa. Incluso si se vio en sus ojos la primera vez que vio a Charle, no pidió al pequeño minino, lo hubiera dejado solo de ella haberlo ordenado.
Era la primera vez que la veía pedir algo.
Tenía una seguridad en sus ojos que la hizo sentir intimidada.
La mirada de Hisui se volvió algo cariñosa antes de tomar el papel donde ella debía firmar, donde ella debía dejar sus derechos como tutora.
Lo vio lentamente cuando este era rasgado en dos.
-Entonces mi deber es conceder el testamento que dejo mi tío-dijo Hisui con una sonrisa.
Sus ojos se abrieron incrédulos, ahora que lo pensaba, la primera vez que vio a Hisui la mujer comento algo sobre dos testamentos. Había dicho que el suyo no tenía valides y que solo importaba el de ella, a pesar de haber hablado con Erza, esta dijo que al menos que alguien usara algo como otro testamento, el suyo era el valido. Jamás pensó que Hisui de verdad lo tuviera.
-En el mi tío me solicito que hiciera lo que Wendy deseara…si su deseo es quedarse con Lucy, no me queda otra que aceptarlo-añadió ella con una sonrisa algo animada.
Todo quedo en silencio.
…
Camino algo perdida por el parque, veía a la gente pasar y sabía que Wendy la seguía tranquilamente. Se detuvo al llegar a la fuente y giro a ver a la niña, estaba algo tranquila al recordar a Charle en el carro, por eso hablarían con más calma. La niña se detuvo y la siguió mirando fijamente, con el rostro preocupado al saber que ella era la que tendría la última palabra.
-Esto debía ser diferente-murmuro con algo de pesar.
Puso una mano en su rostro y vio de reojo a la niña.
-Pensé que te habías dado cuenta que yo no soy un buen tutor…no te cuide bien y te lastime en muchas ocasiones…lo mejor es que vayas con Hisui…yo no puedo cuidarte-
-Ie-negó la niña con tranquilidad.
A su mente llego el recuerdo, de hace tiempo y como la había intentado rechazar.
…
-Wendy lo mejor para ambas es buscarte otro lugar, estoy segura que conseguiré algún familiar que se haga cargo de ti…alguien que pueda cuidarte como mereces-
-Tendrás una familia que te quiera, te lo prometo…pero yo no puedo cuidarte-murmuro en voz baja cansada.
-¡NO!-
-No me dejes sola-
-Tendrás una familia de verdad-la pequeña siguió llorando nuevamente con más fuerza.
-No me dejes Lucy-san-
…
Miro fijamente el rostro de la niña, en este demostraba una seguridad que ella pensó la niña carecía, pero como siempre ella parecía sorprenderla y superar sus expectativas. Ya no había una niña llorona frente a ella, era una pequeña guerrera que lucharía por lo que quería.
-Le dije a Lucy-san que le tendría paciencia-susurro la menor y ella quedo en shock.
…
-Wendy…no creo que esto sea correcto-susurro por bajo y la vio temblar ante el llanto-no soy una madre y menos una tutora, lo más cercano que puedo darte ahora es alguien adulto en quien confiar y…intentare aprender a cuidarte-dijo con pesar.
La niña alzo la vista asombrada.
-Tendrás que tenerme paciencia porque debo aprender, dejemos esto como un tiempo de prueba y si no funciona bien, al acabar lo establecido en el testamento buscare alguien que si se haga cargo de ti-
La pequeña ahora vio a otro lado con desconfianza.
-Solo te puedo dar medio año de seguridad, al menos te puedo decir que en esto seis meses estaré ahí para ti-dijo con una leve sonrisa.
La vio meditar un rato y luego verla con algo nuevo. Una leve sonrisa antes que se lanzara abrazarla.
Llorona y que abrazaba a cada rato.
No estaba segura que eso funcionara.
…
No había funcionado, lo mejor habría sido separarse.
-Wendy yo no soy una buena persona, todos a mi alrededor terminan heridos y al final lo hare contigo-le indico con furia.
La niña sonrió dejándola perpleja.
-Lucy-san no me dañara…porque tú eres mi persona querida, eres ahora mi madre-dijo la menor con una sonrisa y manos tras su espalda.
Su cuerpo se congelo y la vio incrédula, en todo ese tiempo jamás la había llamado así. Pronto cayó de rodillas y puso una mano en su rostro.
Definitivamente esa niña era todo un enigma.
.
.
.
Ya no podía más.
-Me rindo-dijo con tono solemne.
La menor ladeo la cabeza.
Un pensamiento atravesó su mente y la asusto. Un futuro donde podía lastimarla nuevamente, donde le diría cosas que le dolerían, donde sus acciones podría hacerla llorar. Un futuro triste. Pero ahora con ella frente a una patética Lucy, la mayor comprendió que no importaba. Que lo que trajera el futuro le era indiferente, que ella lucharía por hacer a una persona feliz por primera vez, que intentaría que funcionara y esta vez no la dejaría sola.
Ella no era su padre.
Sonrió al sentir los brazos de la niña a su alrededor y ella la abrazo de vuelta.
-Espero sigas teniéndome paciencia para que esto funcione-dijo al aire y la niña soltó una pequeña risa.
-Hai oka-san-
Por un momento…todo fue paz.
Y era hermoso.
…
..
.
Bien decir que estaba bien era una completa y total mentira, de hecho, las primeras dos semanas había actuado como un completo idiota, aunque de no ser por sus amigos seguramente sería así por más tiempo. De hecho ya con dos meses desde que ellas se fueron, ya estaba empezando a volver a una patética rutina que lo enfermaba por dentro. Despertar, alimentar a Happy, obligarse a trabajar y regresar a su hogar sintiéndose miserable. Por más que sus amigos intentaran levantarle el ánimo, no estaba para juegos o ridiculeces.
En realidad si seguía marchando a trabajar era para no preocuparlos a ellos.
Él nunca había estado enamorado antes, por lo tanto fue una completa sorpresa lo que un amor no correspondido podía llegar a joderte la vida.
Haber perdido esa llama en su interior, dejar de verle sentido al mundo y no querer sonreír. Era algo doloroso. Su padre adoptivo Igneel siempre comentaba sobre su amor perdido, pero que gracias haberlo adoptado a él encontró otro sentido para vivir.
Miro aburrido la cerveza en su mano y la película de acción en su televisor.
Había intentado ir a la capital y buscar a la chica, pero para su desgracia no encontró ni rastros de ella ni entre sus viejos conocido. Erza le había preguntado a Jerall, pero luego de pedirle la documentación de Wendy el día siguiente de irse…nadie sabía el paradero de la rubia o de la menor.
Su mirada viajo a la ventana de su hogar, en ella se observaba la casa al lado de su hogar. Según Erza le conto todo estaba en cajas y los muebles listos para transportarse, pero nadie había venido por ellos. Mirajane comento que la casa estaba en venta hace dos meses en internet, pero a pesar que Erza se había hecho cargo de intentar venderla, por alguna razón no aparecía un comprador.
Bueno que se iba hacer.
Tomo un trago de la cerveza y siguió con la mirada en el techo.
Era curioso como la vida de alguien puede llegar a cambiar tanto, de ser aquel chiquillo que corría por todos lados para molestar a Igneel, a un joven que ahora sufría por amor. Se preguntó si lo que otros decían era cierto, si con el tiempo llegaría olvidar a la chica y podría seguir adelante.
Entonces…por qué si eso sería bueno…una parte de él no quería que eso pasara.
No quería dejar atrás los recuerdos, no quería continuar disfrazando lo que paso con cosas nuevas. Joder la quería a ella, no importaba lo que otros dijeran sobre superar, no quería hacerlo.
Se puso de pie dispuesto a darse un baño y pensar sobre algún plan, si tenía que buscarla por cada pinche estado, lo haría. Sus pasos se detuvieron un momento y se retrocedió para ver confundido el pasillo que daba a el cuarto atrás de la casa, donde guardaba todo lo de limpieza y lavaba la ropa.
Hay estaba.
Con unos pantalones hasta las rodillas, una camiseta blanca sin mangas, unos tenis deportivos y el cabello rubio suelto hasta la cintura. Eran pocas las veces que la había visto así, ya que la chica era alguien demasiado sofisticada y delicada en algunos aspectos.
La vio fijamente durante unos segundos y luego al techo de su casa.
-Creo que ya estoy volviéndome loco-se dijo para sí mismo y comenzó a caminar a las escaleras.
Mira que imaginar a la chica en su hogar sobre todas las cosas.
Claro que comenzó a sudar nervioso cuando una mano lo detuvo y giro confundido, no estaba seguro que una alucinación pudiera tener cuerpo físico. Vio de reojo a la persona frente a él y comenzó a pensar que estaba la posibilidad que fuera real, por muy ridículo que fuera.
Entrecerró los ojos viéndola fijamente.
-Natsu-murmuro la chica con una leve sonrisa algo melancólica.
Trago pesado y giro el rostro.
No es real.
No es real.
No es real.
No es real.
Por mucho que se dijo eso en su mente, su brazo estaba ardiendo donde ella lo estaba sujetando.
¿Tal vez era un sueño?
Ladeo la cabeza viendo a esa persona frente a él.
-¿Qué haces aquí?-dijo en tono brusco.
Si era un sueño, al menos se quitaría las ganas de preguntarle. Por un momento pensó que tal vez lo mejor era aprovechar el sueño y llevarla a la cama, después de todo, si no era un sueño o una fantasía, dudaba volver a estar de esa forma con la chica.
Lucy suspiro resignada al ver la mirada incrédula del chico.
-En realidad yo no estoy segura…supongo que hacerle caso a Wendy-comento por bajo.
La mirada del chico se volvió un poco más seria.
-Hace poco la niña dijo que ya era hora de volver, al principio me negué por la forma en que nos fuimos…pero al final me llego el rumor que en verdad estabas como una mierda y quise venir asegurarme que no te suicides con un cubo de hielo-respondió con tono divertido.
Se quedó en silencio al ver que el chico no parecía reaccionar.
Momentáneamente su mente viajo al recuerdo de Wendy, habían pasado dos meses en otro estado donde vivía el resto de la familia de Hisui. Pero la niña estaba inconforme con no volver a Magnolia, ella le explico cómo se había ido (sin contar material para adultos) y que lo mejor sería no volver. Todo resulto con que ella se quedaría mientras todos fueran felices, pero no tardo ni un día en llegarle rumores de parte de Hisui de que Natsu andaba buscándola en la capital. Por suerte el chico no conocía su relación con Hisui. Al final no solo Natsu, la mayoría en Fairy tail no dejaban de buscarla.
Luego de dos meses no le quedó otra más que aceptar volver a su hogar, que milagrosamente aún no se había vendido. Dejo a Wendy en la parte de atrás jugando con Charle y ella entro a la casa de Natsu, que seguía sin aprender a cerrar la puerta trasera.
Vaya vida.
Alzo una ceja al ver que el chico no parecía reaccionar.
-¿Natsu estas bien?-pregunto ladeando la cabeza al verlo sentarse en las escaleras.
Sus ojos oscuros la miraban ahora algo enojados, trago un poco de saliva nerviosa.
-¿Por qué volviste?-pregunto con mirada calculadora.
Soltó un suspiro y giro el rostro levemente sonrojado.
Bueno lo menos que debía era una disculpa y una explicación de su parte.
-Una parte de mi quería volver-
-…-
-Pero la racional entiende que fue estúpido después de todo lo que hice, les debo una disculpa a todos…o eso dice Wendy-
-…-
-Deja de verme así Natsu, sé que fui una tonta pero solo no quiero verlos sufrir por mi culpa, si tú quieres me puedo largar nuevamente pe…-
Dejo de hablar cuando su cuerpo fue envuelto por unos brazos y ahora estaba sobre el chico. No pudo evitar sentir aquella calidez que solo Natsu podía contener, sentir el aroma del chico y esa sensación de que todo va salir bien. Sonrió levemente al sentir el corazón del chico y pensar que su rostro debía estar rojo como una cría.
Su piel tembló al sentir el aroma del chico cerca del cuello.
-Eres una completa idiota si piensas que dejare que te vayas nuevamente-comento en forma seria.
Sonrió antes de acomodar su rostro en el pecho del chico con una leve sonrisa. A pesar que no fueron muchas veces, había extrañado estar así con él.
-Pensé que me odiarías…o estarías enojado-
-Estoy bastante furioso por supuesto, pero eso no evita que haya pensado en no volver a verte-Natsu vio a la chica asomar el rostro-también en lo jodidamente doloroso que hubiera sido-dijo con una leve sonrisa.
El rostro de la mujer tomo un leve rojizo y sonrió algo culpable.
En realidad esa pudo ser una posibilidad de no ser por Wendy.
-¿Te volverás a ir?-
-¿Me dejarías hacerlo?-
La risa de Natsu sonaba hermosa para sus oídos, ver sus mejillas sonrojadas y esos hoyuelos infantiles.
-Tampoco soy tan tonto-dijo acercando su rostro al suyo.
Ella se sintió bien, por primera vez en su vida…todo parecía en orden. Sintió rápidamente los labios del chico en un tierno beso en sus labios, un suspiro salió de su boca al sentir nuevamente la calidez de su boca sobre la suya. Sabía que Natsu estaría resentido, pero le alegraba saber que su aparición al menos lo había hecho olvidar de eso, ya luego hablarían bien.
Una tos hizo que se separara roja como un tomate y que Natsu alzara una ceja viendo al lado.
Wendy tenía las mejillas infladas y apretaba a Charle contra sí, la gata pronto salto y fue a jugar con Happy quien había estado dormido hace un rato.
Natsu sonrió antes de ponerla de lado y abrazar con fuerza a la niña, esta se dejó hacer como siempre ocurría. Sonrió al ver a la niña restregar su mejilla con la de la menor y esta solo sonreía.
-Me alegra verte Wendy-dijo Natsu alzándola entre sus brazos.
La niña siguió sonriendo.
-Bueno espero no te moleste vernos todos los días vecino-dijo Lucy con mirada cómplice.
El chico solo suspiro antes de darle la niña a Lucy. Ambas se vieron confundidas, pero dejaron de pensar cuando el chico las envolvió a ambas en un abrazo. Los tres rieron de forma algo tonta, cada uno sintiendo la paz en su interior…como esa paz que solo tienes al estar en tu casa.
.
-¿Debo llamar diferente a oni-chan?-
-¿Por qué dices eso Wendy?-
-Por qué Lucy ahora es oka-chan-
-Bueno ahora solo dime oni-chan o el novio de oka-chan-
-Hai-
-Déjense de hablar ustedes dos o me comeré todo esto-
-Comida de oka-chan-
-Natsu no me digas así tu también-
-Ya te pusiste repugnante…no Lucy cariño con la cuchara de hierro no-
Un sonido de golpe llego desde el interior de la casa de Natsu Dragneel. Puede que nadie lo escuchara. Puede que aun faltara cosas que aclarar entre ellos. Pero no importaba que pasara de ahora en adelante, solo estaba seguro de algo.
Los tres estarían juntos.
Como la extraña y loca familia que decidieron ser.
Por qué no importaba quien llamo a la cigüeña, ellos no se quejaban de eso.
Fin
Cha Chan...creo que es la historia que escribi en menor tiempo XD ojala fuera de esa forma con todas. Ya saben que se viene epilogo un especial para darle un total final a esta historia. Aun así gracias a todos los que la apoyaron y espero les haya sacado alguna sonrisa :3
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc. por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
