Kanda estaba fastidiada…como todos los sábados estaba con Lavi después del entrenamiento

—Yu—llamo el tuerto haciendo que le mirara inexpresiva

—No me llames por mi nombre. Tonto Conejo—

—Lo siento Chin-Sensei—Allen rio y ella le miro enojada…estaba adolorida y ese maldito Moyashi tenía la culpa, el albino bostezo, realmente estaba cansado y dudaba que Kanda le dejara dormir, siempre era madrugadora…También había descubierto que la chica solo se levantaba cuando se sentía en peligro o amenazada…pero cuando no era difícil levantarla, ahora entendía a Lavi, le podías hacer lo que quieras y ella ni por enterada. Pero claro eso era algo que no diría en voz alta.

Los cuatro caminaban despreocupadamente, Marie había ido a una cita dejándoles solos en una caminata al restaurante donde Tiedoll era su dueño…y por consiguiente el su empleado.

—Kanda el maquillaje me da comezón—se quejó el albino

—Ni se te ocurra rascarte—sentencio

—Te ves bien…Allen—Daisya y Lavi comenzaron a reír, el albino se veía gracioso con esa vestimenta, entraron al establecimiento donde Johnny les saludo sonriendo

— ¿Chin-Sensei?—el castaño se acomodó los lentes

—Soy yo—anuncio la japonesa para que el castaño dejara de ver si había algún problema con sus lentes

—oh, es grato verla por aquí—le sonrió con sus mejillas sonrojadas, la asiática asintió sonriendo ligeramente, algo que solo Allen y Johnny vieron, sus corazones se aceleraron.

Tomaron asiento en una de las mesas más alejadas, platicando amenamente y pronto Lenalee se les unió, pues solo un día a la semana se reunían independientemente de la escuela.

—Piedra, papel o tijera—hablaron al unísono, pronto el albino glorifico su victoria, Lavi y Daisya estaban con auras depresivas, Lenalee sonrió nerviosa

—Solo espero que no esté Cross—susurro afligido, nadie escucho porque seguían molestando a Chin-Sensei por su derrota.


Ya había anochecido y ahora se encontraban caminando al hogar del Moyashi, quien comenzaba a rezar porque su maestro no se encontrara…maldijo a su suerte al verle ahí sentado bebiendo y con dos señoritas a sus costados. Afortunadamente Kanda seguía vestida de Chin-Sensei y él se había quitado el maquillaje mucho antes.

—Al fin llegas Estúpido-Aprendiz—se tensó, su táctica ninja no funciono— ¿Quién es la que te acompaña?—sus sentidos se pusieron en alerta…miro a Kanda quien parecía fastidiada

—Ella es…es—trago duro ¿Cómo salir de esa situación?

— Dime preciosa ¿Cuánto te pago mi aprendiz?—

— No creo que page más—ataco Kanda sonriendo y haciéndoles temblar…hay sonrisas que pueden causarte terror…la de Kanda era una de esas.

—Toma—Cross le entrego un fajo de billetes, Kanda parpadeo varias veces y Allen se crispo ¡Era su dinero!

—Lo tomare solo porque es del niño—sentencio Kanda, Cross comenzó a reír

—Ya me habían dicho que eras una mujer hermosa…sino lo hubiera visto no lo hubiera creído; Kanda Yu—ambos jóvenes se sorprendieron (Kanda no lo demostró)

—No es tan lento como creí—

—Debo admitir que nunca creí que mi aprendiz te consiguiera—Allen tenía un tic en el ojo ¿Eso que quería decir?

—El Moyashi sorprende—Allen apretó la mano de Kanda "¿¡Deja de insultarme!?" pensó apesadumbrado

— ¿Es bueno en la cama?—Kanda parpadeo varias veces

—Pues duerme mucho—aseguro confundida, tanto el aprendiz como el maestro se miraron, debía ser una broma ¿No sabía a lo que se refería?

—Nos vamos—hablo Allen tirando a la japonesa hacia su habitación, el pelirrojo les detuvo pidiendo el dinero dado

—Consígase el suyo…hay algunos prostíbulos por aquí—hablo Kanda siendo ahora el quien tiraba al Moyashi…el albino se despedía de su maestro sonriendo nervioso

—Maldito Marimacho—susurro Cross, al parecer ya no podía aprovecharse de su aprendiz mientras estuviera Kanda con él…debía asistir a su trabajo de ahora en adelante ¡Que pereza!

Allen miraba la puerta esperando que su maestro entrara de repente ¿Tenía su palo de emergencia? Jamás lo había utilizado contra Cross…pero siempre había una primera vez para todo.


Allen parecía adormilado, su cuerpo estaba entumido

—Despertaste—esa voz le extraño, sabía que le pertenecía a Kanda, parpadeo varias veces intentando acostumbrare a la luz, se tensó—Tranquilízate—le pidió con voz afable

— Yu—dejo salir en un débil susurro, Sus ojos picaban, derramando lagrimas e hipando en el proceso

—Allen—llamo pero él seguía con el llanto

—Sal de mi mente—susurro apretando su cabeza, que al parecer tenía vendada

—Moyashi—le llamo obteniendo el mismo resultado— ¡Basta! Te lastimaras si sigues así—le aclaro sosteniéndole de los hombros

—Suéltame—gruño con la voz deformada, la chica le abrazo, no era capaz de verla—Kanda—susurro comenzando a flaquear

—Moyashi me lastimas—susurro la chica sin dejar de abrazarle— ¿Moyashi?—se extrañó mirándole, el albino tenía la mirada perdida, acaricio su mejilla— ¿Qué tengo que hacer para que te convenzas?—

—No te desvanezcas—susurro mientras aspiraba su aroma, la japonesa se acomodó en su pecho, intentando no abrir su herida

—Baka, siempre estaré a tu lado—le susurro

Allen abrió sus ojos angustiado, miro a su alrededor topándose con su habitación y a una japonesa dormida plácidamente a su lado, cubierta únicamente con la sabana ¿Qué había sido eso? ¿Un sueño? Suspiro aliviado, había sentido la angustia de su Yo dormido ¿Así se le dice?

— ¿Ocurre algo Moyashi?—pregunto Kanda mirándole extrañada

—N-no—susurro abrazándole, solo había sido un sueño, pero escuchar a Kanda decir su nombre le había encantado


—Moyashi levántate—gruño buscando a la japonesa a tientas—Maldita sea Moyashi, levántate—

—No quiero—balbuceo abrazando lo encontrado

—Levántate papi—sus ojos se abrieron de golpe encontrando a la pequeña pelinegra aun lado sonriéndole burlona

— ¿Te espante?—pregunto la pequeña agarrando las mejillas de su progenitor

—Ciertamente ¿Y tu madre?—pregunto mientras se levantaba y colocaba su camisa

—En la cocina, esta con mi tío Lavi—se tenso

— ¿Y-y los dejaste solos?—pregunto intentando no sonar aterrado

—Mamá dijo que te viniera a levantar…pero me quede dormida—susurro lo último

— ¿¡Que!?—Grito tapándose la boca en el acto— ¿Y eso hace cuantas horas fue?—la pequeña pareció meditar

—Una hora tal vez—el chico palideció

—Vamos—se paró de la cama secundado por su hija quien se sujetó el cabello en una coleta baja

Bajaron rápidamente quedando congelados, Kanda estaba sentada en la mesa rodeando con sus piernas a Lavi

—Ma-madre/K-Kanda—hablaron ambos en blanco

—No es lo que están pensando idiotas—sentencio molesta

—Entonces ¿Qué es?—pregunto Allen un poco serio, miraba a Lavi examinando la situación

—No tengo porque ¡Ah! Maldita sea Lavi ¡No te muevas!—la pelinegra mostraba una hilera de dientes visiblemente filosos

—Lo siento Yu—se disculpó el pelirrojo acariciando la espalda de la chica, volvieron a quedarse congelados

—Aún estamos aquí—susurraron ambos afligidos

—Déjense de idioteces—hablo Kanda con la voz entre-cortada, su respiración era pausada aferrándose a Lavi quien ahogaba el sollozo, Yu le enterraba las uñas cada vez más profundo

—Yu, solo respira…el dolor pronto pasara— ¿¡Qué es lo que estaba pasando!? Y enfrente de sus narices, Kanda se alejó su frente estaba empapada en sudor y sus ojos llorosos

—Moyashi—susurro extendiendo su mano, el albino aun sin comprender se acercó pudiendo notar a Kanda con un bulto en su estomago

—N-no me digas que…—la oji-plateada se acercó mirando curiosa la escena, su papá estaba sudando con la mirada perdida en el horizonte, su madre gruño robándole su atención, frunció el ceño…su padre era bueno ¿Por qué le engañaba?

—Maldita sea Moyashi…Lavi… ¿Cuándo vendrá?—el pelirrojo parecía en trance, tener a Kanda abrazándose a su cuello era demasiado para su corazón…quien ya había jurado haberla olvidado— ¡Conejo!—grito colérica, Timcanpy apareció seguido del Golem negro, había algo raro en Timcanpy ¿Había crecido?

—Respira Kanda—hablo Lenalee apareciendo seguido de Komui

—Muévanle a la bañera—sentencio

—No deja que le mueva—hablo Lavi mostrando a la pelinegra que estaba fuertemente pegada a él

—Kanda—llamo Allen haciendo a la chica ceder

—Idiota—susurro entregándose a los brazos del albino, Lavi junto a él la depositaron en la bañera que Lenalee había preparado

— ¿Qué mierda sucede?—pregunto la niña sacando su Kanda interior

—Está naciendo tu hermano—hablo Komui brindándole una sonrisa tranquilizadora

—Oh—dejo sintiéndose tonta ¿Cómo no lo supo? Su madre no engañaría a su padre…al menos no gratis.

La chica se quedó en la cocina escuchando de a ratos las maldiciones que les decía su madre, muy probable a su padre y a sus tíos

— ¿Ya nació?—pregunto su tío Tikky entrando sin aviso, odiaba cuando hacia eso ¿Cómo le hacía? Siempre aparecía sin que nadie se percatara…solo su madre y algunas veces Lavi.

— ¿Quién?—pregunto dudosa

—Tu hermano—hablo con un tic, esa niña era tan hermosa como la madre…pero tonta como el padre. Esperaba que el siguiente fuera mejor…o por lo menos que le sacara a su madre en la inteligencia.

Los minutos eran un martirio para Allen quien solo veía a Kanda mostrando por tercera ocasión dolor físico, lo cual muy dentro de él no le gustaba…

Allen había sido puesto nuevamente para recibir al bebe, mientras Lavi estaba al lado de la chica sosteniendo su mano, el debería estar ahí…pero en esos instantes no podía quejarse.

El llanto invadió el cuarto de baño, atendiéndole rápidamente y siguiendo con su labor, aun había otro por sacar…

—Moyashi—hablo débilmente, todos salieron dejando a la familia solos y la pequeña albina entro corriendo, se moría por ver a los nuevos inquilinos

— ¿Ambos son hombres?—pregunto la niña a lo cual Allen asintió, la pequeña hizo un puchero—Pues dame una hermanita—Allen sonrió y Kanda solo chasqueo la lengua

—Te daré permiso de vestirle como una—hablo Kanda dejando tieso a Allen, a él le habían hecho eso y aún vivía con las constantes burlas de su hermano

—No, pero déjame peinarlos—hablo con brillos en los ojos, eso de alguna forma era peor…pero Kanda asintió

Ambos bebes eran morenos y con cabello plateado…como el de él. Solo esperarían hasta que abrieran los ojos y poder ver de qué color los tenían

—Despiértense—susurro Kanda un poco impaciente, se tensaron al ver que ambos se removían inquietos, la niña se cubrió los oídos esperando el llanto, pero ambos abrieron sus ojos dejándoles consternados

—Qué envidia—susurro la pequeña, ambos recién nacidos tenían color de ojos diferentes uno azul oscuro en el ojo derecho y plateado en el ojo izquierdo…el otro invertido

—Al menos le diferenciaremos más rápido—bromeo Allen— ¿Cuántos años tienes?—le pregunto a la niña quien se hizo la indignada

—Diez, casi once—hablo con orgullo

— ¿Y yo cuantos tengo?—pregunto apuntándose, ambas pelinegras le miraron estoicamente

— veintinueve, casi treinta—hablo la niña con el ceño fruncido

— ¿Y Kanda?—pregunto mirándola…pero solo sintió terror, había olvidado que jamás se debe hacer esa pregunta a tu amante…y más si esta es mayor.

— ¡Aaaaaah!—grito levantándose abruptamente, Kanda quien a estas alturas se estaba peinando miro al Moyashi ceñuda

— ¿Qué mierda te pasa Moyashi?—pregunto malhumorada, no iba a admitir que se había preocupado

—Lo siento…solo fue un sueño—

—Pesadilla—corrigió la pelinegra sentándose en sus piernas, el albino le sonrió

—Realmente no…es algo que sería maravilloso que pasara—le susurro lamiendo el cuello del mayor

— ¿También soñaste con la lluvia de soba?—pregunto Kanda en algún tipo de trance

— ¿Eh?—pregunto extrañado, la pelinegra se sonrojo ¿Lo había dicho en voz alta?

—A-apresúrate Moyashi—

— ¿Por qué?—pregunto extrañado

—Saldremos—anuncio

—No quiero—susurro el menor abrazándole

— ¿Y qué planeas?—pregunto cruzándose de brazos

—Esto—hablo comenzando a desvestir a la pelinegra quien comenzaba a fastidiarse, pero no podía negar que eso era mejor que salir a donde muy posiblemente le perseguirían sus fanáticos…

Continuara…