Si piensan que no debería comenzar otra historia sin terminar las que tengo, felicidades, piensan igual que yo. Lamentablemente mi cerebro no es lo mismo y me jode la existencia con nuevas ideas antes de terminar mis viejas historias.

En fin.

Fairy tail no me pertenece, incluso la idea es basada en una vieja película con este mismo nombre, pero dado que no me acuerdo bien y me gusta la originalidad, verán que no es totalmente lo mismo.

¿Quién llamo a la cigüeña?

Especial: Zirconis, Igneel , Weisslogia y Lucy.

Para muchos jóvenes de 17 años la vida es pura diversión, no tienen preocupaciones y en general la vida es de fiesta en fiesta. Zirconis era de los jóvenes que amaban armarla en grande, irse con sus amigos en un auto hasta quedar tomados sin saber su nombre, un poco de sexo y licor hasta que no sobrara. Sus amigos eran iguales de fiesteros que él, por eso se llevaban bien y además de conocerse desde la infancia…eran una dinamita pura cuando tenían dinero en sus bolsillos.

El padre de Zirconis era un empresario famoso que tenía dinero hasta para ir al baño y limpiarse con él. Por lo tanto le era indiferente que hacían con él su estúpido hijo. Para Zirconis era el padre que deseaba, uno que no se preocupara por él y dejara hacer lo que le diera la gana.

Todo era genial…hasta que ese fatídico día llego.

Su padre hacia negocios con la familia Heartfilia, una empresa que estaba creciendo rápidamente y cuyo líder era demasiado sínico como para caer en una trampa. Todo bien, alguien que le diera más dinero a su padre indirectamente le estaba dando dinero a él también.

Pero no espero que su padre entrara con una niña de cinco años un día a la casa y le ordenara cuidarla. Fue consiente cuando su padre se volvió a ir y él solo giro el rostro como si viera una plaga a su lado.

Fue el día que conoció por primera vez a Lucy Heartfilia.

-No me jodas-

-De verdad Igneel, tengo una puta niña de cinco años sentada en la sala y solo yo puedo cuidarla-

-Zirconis tu no duras con una chica de tu edad ni un día…¿Cómo piensas cuidarla dos semanas?-

-Mi padre me advirtió que si algo le pasa me quita la mesada, tu tomaste licor con mi dinero un tiempo…ven y ayúdame-

-Paso-

-Igneel-

-Te escuchas tan lamentable Zirconis-

-Jodete Weisslogia y ven también o juro que le cuento a la directora sobre la orgia que hicieron hace una semana en el instituto-

Corto con violencia el teléfono, vio de reojo como Lucy estaba sentada en el mismo lugar que la dejo sin decir una palabra. Él no era padre y esperaba no serlo en su puta vida, pero creía que solo un maldito dejaría a su hija con alguien que no quiere cuidar a un niño. Puso sus dedos en el puente de su nariz recordando que su padre se iba a un viaje de negocios con el de la niña

Camino hasta estar frente a la pequeña que lo veía fijamente, frunció el ceño.

Igneel y Weisslogia llegaron un rato después. El primero un joven de cabello rojo alborotado y el segundo un albino con irada aburrida, los dos vieron confundidos como la niña no hacía nada, incluso pensaron que era una muñeca hasta que Zirconis los presento. Durante una hora los tres adolescentes se miraron entre si pensando en que podían hacer con la niña, al final esta fue la que saco de la mochila en su espalda (que habían ignorado) un libro de colorear y se entretuvo sola.

Además de acompañarla a que fuera al baño, la niña no había pedido nada en horas.

-¿Debe comer en algún momento?-dijo Igneel con una mano en su mentón.

Los dos se vieron entre sí y luego a la niña, no duro más de un momento para que el estómago de la menor sonara. Pero contra todo pronóstico la niña no decía nada, parecía aguantarse el hambre de ser necesario con tal de no hablar.

Pidieron pizza para que llevaran a la casa, la niña la vio un rato y termino comiéndose una porción. Los tres la observaron como si fuera una mascota cuando la niña termino dormida en el sofá ella sola. Al ver que la pequeña no estaba consiente se dirigieron a la cocina donde Zirconis saco una cerveza ante el estrés que tenía.

-Sus padres deben ser horribles, nadie en su sano juicio te dejaría cuidando un niño-murmuro Igneel meditabundo.

Gano una mirada colérica del chico de pelo verde.

-Escuche que su madre murió hace poco, o eso dijo mi padre antes de irse…-comento pensativo al recordar la pequeña introducción que le dio su padre al dejarle a la niña.

"Ella es Lucy Heartfilia, su madre murió hace poco. Tengo negocios con su padre en otro país, así que cuida de ella…¿Por qué? La servidumbre no puede hacerse cargo de ella, tú no haces nada en todo el día. Escucha Zirconis algo le pasa y no veras dinero de mi parte, así que cuídala y has algo por su vida"

-Mi padre tampoco es la octava maravilla del planeta, yo a esa edad también me acostumbre a vivir solo-dijo orgulloso.

Igneel y Weisslogia se vieron de reojo.

-Dirás mierdas de tu padre Zirconis, pero a esa edad ya eras nuestro amigo…esa niña es lo más antisocial que hemos visto-gruño Igneel furioso.

Si bien entre el grupo de amigos todos tenían familias generalmente decentes, era conocido que Zirconis tenía mala relación con su padre…pero tampoco era para que fuera un maldito con la niña.

-¿Qué propones?-le gruño Zirconis.

-Esto es una pésima idea-

-Tú preguntaste, ahora aguántate-

Al despertar la niña le preguntaron si quería ir algún lado, esta indecisa menciono que quería helado. Todos fueron a una heladería cercana donde trabajaba Grandine, el interés amoroso de Igneel y Zirconis, la chica se vio enternecida con la pequeña Lucy y los amenazo tenebrosamente si le hacían algo. Luego de eso fueron a un parque infantil, una librería, a comer a un Mac Donald´s…todo lo que la pequeña decía que quería. A esa hora de la noche Zirconis quería meterle un tiro a la niña y luego a él.

Igneel quedo dormido en un sillón apenas llegaron a la casa de Zirconis (los había obligado a estar con él esas dos semanas de vacaciones) en cambio Weisslogia fue a preparar un café mientras hablaba con su hermano mayor Skiadrum, el padre de un niño de edad similar a Lucy.

Al quedarse sola con Lucy, Zirconis la vio bostezar sobre la alfombra donde estaba dibujando.

-¿Me odias también tío Zirconis?-dijo la niña al ver la mirada del chico sobre ella.

Eso hizo que él alzara una ceja. Además de la mala costumbre de la niña de decirle tío…bueno él no sería un tío para un niño, sería EL tío.

-¿De qué hablas mocosa?-

-Mi padre me ve así todo el tiempo…sé que me odia-

Algo en el pecho de Zirconis se movió al ver la mirada desolada de la niña, se pasó una mano por el cuello nervioso y gruño ser tan malo con palabras. A su mente llego la imagen de él de niño, las veces que había llorado por que su padre no estaba con él y sonreía para sus amigos queriendo que no sospecharan que estaba roto por dentro.

-No te odia…solo no sabe cómo expresar su cariño-mintió recordando que una vez había escuchado decir a Jude (padre de Lucy) lo mucho que aborrecía a la niña.

Pero valió la pena la mentira al ver los ojos de la niña brillar por primera vez desde que piso la casa.

-¿Tú crees?-dijo esperanzada.

No, en verdad creo que te odia y probablemente será un maldito contigo. Esas eran las palabras que debía decir si quería ser sincero.

-Sería un tonto si no te quisiera-dijo con suficiencia.

Luego la niña sonrió, una sonrisa que solo un infante puede hacer. Se sintió bien por dentro al haber causado eso, al mismo tiempo que se sentía un ogro por mentirle.

-Mira ya es todo una mamá gallina Weisslogia-

-Eso veo-

Con una fuerte puntería lanzo dos almohadas que impactaron con fuerza en el rostro de sus amigos, Lucy soltó una carcajada.

Al final esas dos semanas fueron más cortas de lo que los tres habían deseado, el calor e inocencia que desprendía Lucy los había convertido a los tres en mamá gallina con la pequeña. Siempre debían correr detrás de ella para evitar que le pasara un accidente y habían aprendido el nombre de muchas películas infantiles de princesa que la pequeña veía sin aburrirse. Al final incluso Grandine los había invitado a un helado y aceptado una invitación de una cita con Zirconis. Igneel lo había pateado en la cara, pero no podía obligar a la chica a quererlo a él también.

Entre la billetera de Weisslogia había una fotografía donde Zirconis e Igneel estaban vestidos de mujer y maquillados por una tierna Lucy en una fiesta de té.

Igneel guardaría entre sus cajones una fotografía donde la niña lo abrazaba del cuello sonriendo ampliamente ambos bañados en pintura y otras cosas para sus "obras de arte".

Zirconis conservaría con cariño el dibujo que le dio Lucy un día antes de irse.

En esa ocasión los tres estaban en la sala llena de golosinas y alguna que otra fruta (por consejo de Weisslogia el sensato del grupo), estaban dibujando mientras Igneel buscaba una película que la niña había pedido. Zirconis noto que el dibujo que hacia Lucy era diferente a los otros que les había entregado a ellos antes.

-¿Qué haces Lucy?-comento el encargado viendo fijamente.

La niña sonrió mientras mostraba entre sus manos su obra de arte.

-Estoy dibujando mi familia del futuro-dijo con ojos brillantes.

Los tres hombres se vieron interesados y giraron a ver.

-Aquí esta Igneel-niichan, Weiss-niisama y Oni-chan-dijo señalando a las tres figuras.

Igneel casi se ahoga de la risa al ver la cara de Weisslogia con una cara de estreñido. Zirconis ignoro cuando Weisslogia pateo por las pelotas a Igneel y lo dejo en el suelo, observo fijamente en su lugar como había otra pequeña mancha al lado de la rubia.

-¿Qué es eso?-

-Muchos niños no tienen papá y mamá…como en la película de Peter pan-dijo recordando una de las favoritas.

Los tres asintieron.

-Yo voy adoptar a un niño que no quieran sus padres…yo podría quererlo mucho como ustedes hicieron conmigo-dijo sonriendo.

Igneel dejo de reírse y bajo la mirada serio, Weisslogia suspiro pensativo y Zirconis veía a la niña asombrado. No creía que algún pequeño tuviera ese conocimiento o captara tan rápido que un niño no es querido. Pero para alguien que había vivido sin el amor de un padre y que ya no tenía madre, el querer brindar cariño a pesar de solo haber recibido sufrimiento.

Sonrió mientras acariciaba la cabeza de la niña.

-Estoy segura que serás una gran madre Lucy-le alabo.

Las mejillas de la niña se sonrojaron mientras mostraba la sonrisa más hermosa que esos jóvenes habían visto en su vida.

..

.

Veinte años después.

.

..

Un hombre de cabello rojo alborotado, arrugas en su cara y ropas algo sencillas, estaba frente aquel cementerio con flores en su brazo. Miraba fijamente las dos tumbas frente a él, una con el nombre de su primer amor y la otra con el nombre de su mejor amigo. Las flores las puso mientras se arrodillaba frente a ellas y se sentaba cómodamente, luego saco un poco de licor y sirvió dos vasos a sus amigos dejando uno entre sus manos para tomar un rato.

Quien diría que el primer en dejar al grupo seria Zirconis…pero esos accidentes suelen pasar.

-Te dije Grandine que ese tipo te traería problemas-dijo divertido bebiendo un poco-No te enojes Zirconis pero tu sabias que eras un idiota-añadió burlándose.

Esperaba que en cualquier momento llegara Weisslogia para acompañarlo, ese sujeto estaba algo ocupado enseñándole a su hijo a dirigir una compañía, pero siempre tenía tiempo para ir a beber un rato.

Sting.

Sonrió levemente viendo al cielo, los recuerdos de aquellas dos semanas cuando eran jóvenes y cuidando a la pequeña Lucy aún estaban en su mente. Porque esa sonrisa inocente que tenía cuando dijo que quería darle amor a un niño, fue la que recordó el día que había visto la mirada triste de Natsu en el orfanato e impulsado adoptarlo junto a su hermano mayor (a pesar de no saber nada de criado infantil). Probablemente lo mismo pasó con Weisslogia cuando había visto a Sting en las calles y lo trajo a su casa.

Probablemente Lucy no recordaría esos momentos, tampoco imaginaria que fue gracias a ella que se animó a llevar a dos niños adolecentes a su casa para cuidarlos.

Mismos niños que ya estaban grandes y tenían sus vidas hechas. Zeref trabajaba en otro continente en un negocio prospero, había asistido el año pasado a la boda que tuvo con una mujer llamada Mavis, alguien muy alegre y llena de energía. En cambio Natsu aún estaba estudiando en la universidad y trabajaba en un lugar llamado Fairy tail, aunque en los últimos meses no había escuchado mucho de él, solo sobre que había conocido a una chica con la que llevaba unos meses saliendo.

Debería hacerle una visita sorpresa a su hijo luego de hablar más con Zirconis.

-¿Dónde está oto-chan?-pregunto alguien infantilmente.

Alzo la vista confundido al ver como alguien se acercaba. Pudo ver como una hermosa chica de veinte años, con ropas cómodas y un largo cabello rubio, cargaba a una niña de cabello azulado que miraba todo con curiosidad e inocencia. Esta se detuvo al verlo y ladeo la cabeza confundida, los ojos castaños de ambas lo vieron fijamente.

-Buenas-dijo con tono coqueto.

Vio a la mujer rodar los ojos al cielo algo divertida, luego giro la cabeza para ver el nombre de las tumbas y volteo a verlo sorprendida.

-¿Conoció a Zirconis?-pregunto ella bajando a la niña.

Alzo una ceja.

-Fuimos buenos amigos en la infancia y adolescencia, no tanto de adultos…pero siempre tengo tiempo para una copa con un amigo-expreso alzando su licor.

La mujer se arrodillo al lado de él, a su lado la niña traía unas flores muy bonitas.

-Aquí están Wendy-dijo con cariño la mujer.

La niña abrió los ojos sorprendida, luego volteo a ver a las tumbas con una sonrisa y los saludo con la mano. Igneel rio divertido al ver la inocencia de la niña, vagamente recordó cuando Lucy de cinco años había saludado a la luna cuando le hizo una broma sobre cómo esta escuchaba todo.

-Así que tú eres quien cuida de la hija de esos dos-comento viendo a Wendy.

Recordó vagamente como cada que hablaba con Zirconis este restregaba en su cara a su hija, pues había estado muchos años queriendo tener un hijo con Grandine. No dejaba de mandarme fotos a los chicos y él al ser su mejor amigo se tenía que tragar todo. Había temido que la niña quedara en malas manos, aunque la familia de Grandine siempre fue amable con todos…no recordaba a esa chica.

-Soy Igneel-dijo ofreciendo su mano.

Al tener la mano de la mujer la atrajo así mismo y le dio un suave beso, esta se sonrojo levemente y rio algo divertida.

-Mi nombre es Lucy…Lucy Heartfilia-dijo animada.

Toda mirada seductora se disipo, se puso algo pálido ante la mirada confusa de Lucy. De reojo Igneel vio a la tumba de su amigo como si encontrara alguna explicación, no podía creer que de verdad esa hermosa mujer fuera la adorable niña que alguna vez cuido por solo dos semanas. Volteo a ver a la mujer esperando ver algún reconocimiento de su parte, pero esta solo lo miraba confundida.

Volteo a ver a la niña que estaba entre los brazos de Lucy sonriendo.

-Veo que esa niña te quiere-comento por bajo sin poder evitar sonreír nuevamente.

Ella solo lo imito.

-Yo también la quiero mucho-dijo dándole un beso en la mejilla a Wendy quien se sonrojo mientras reía.

La mirada de Igneel se calmó un poco y se volvió algo cariñosa, los recuerdos venían y no pudo evitar pensar en que Zirconis tal vez no era tan idiota.

Escucho como la niña hablaba con sus padres durante una hora, como esta decía lo grandioso que era Lucy con ella, sobre su amigo Romeo, sobre un hermano mayor y su gata Charle. Cuando paso ese tiempo Lucy dijo que debían irse pues la estaban esperando. Igneel dijo que las acompañaría a la salida, luego volvería a charlar con sus amigos.

En el camino noto que efectivamente Lucy amaba a la niña, tal como dijo que lo haría de pequeña.

Los tres se detuvieron al ver a la salida del cementerio como Weisslogia estaba al lado de Natsu. El peli rosado miraba confundido al señor y este lo miraba de reojo enigmáticamente, después de todo Weisslogia siempre estaba trabajando cuando él adopto al chico y no lo había conocido nunca en persona, solo había escuchado su nombre en algunos momentos.

¿Qué hacía ahí Natsu?

-Igneel-exclamo el sorprendido de verlo.

Frunció el ceño y noto como Lucy lo miraba de reojo.

-¿Qué haces con el viejo Lucy?-pregunto el chico llegando a su lado viéndolo de reojo amenazantemente.

Alzo las manos en señal de inocencia.

-¿Lucy?-dijo Weisslogia confundido.

-Mi nombre es Lucy Heartfilia-dijo la rubia al albino, este pestañeo un momento, luego lo vio a él de reojo y luego sonrió a la mujer.

-Mi nombre es Weisslogia-

-¿El padre de Sting?-

-¿Lo conoces?-

-Es un buen amigo-

Natsu hizo una mueca de enojo al escuchar el nombre del rubio y luego miro enojado a su padre adoptivo que lucía confundido.

-Igneel ¿Qué haces con mi novia?-dijo señalándolo y recordando el historial de mujeriego que tenía.

Al mismo tiempo Weisslogia y él giraron a ver a la rubia, esta se sonrojo grandemente al ser el centro de atención. El albino sonrió levemente antes de negar con la cabeza, en cambio Igneel solo soltó una carcajada que confundió a los jóvenes, evidentemente el destino daba giros muy curiosos.

-De haber sabido que era tu novia le habría coqueteado mejor-

-Urusai viejo-

Al final entre risas y peleas, ellos se fueron a un restaurante a comer. Igneel sonreía al ver como Natsu se abrazaba en momentos de Lucy y le hacía muecas a Wendy para que riera. De reojo Weisslogia solo miraba con ternura a Lucy.

Puede que la chica no recordara esas dos semanas que habían pasado de niña…pero esas dos semanas fueron lo que hicieron que estuvieran de esa forma en ese momento. Las que hicieron que tanto Weisslogia como él adoptaran a esos niños, esos sujetos que ella también ayudo en su momento.

Aunque jamás espero que esa niña terminara de novia de su hijo.

-¿Para cuándo es la boda?-dijo divertido.

Los dos se sonrojaron grandemente y Wendy los vio curiosa.

-Ya saben que primero es la boda y luego los hermanos para Wendy-añadió Weisslogia divertido.

Los ojos de Wendy brillaron emocionados, en cambio los jóvenes se vieron incomodos.

Todo se volvieron risas y durante un instante, Igneel juro volver a los viejos tiempos, donde Zirconis estaba a su lado siempre haciendo tonterías que al final tenían un significado. Puede que ese hombre no supiera como terminaría todo…pero ahí estaban veinte años después, con esa niña que había traído alegría a su vida.

Fin

Bueno gente, aqui esta el final definitivo, merezco un premio al escribir esta historia y subirla en tiempo record. Realmente me gusto escribirla y se que a algunos les gusto leera, mi proposito fue logrado. No se cuando volvere con una historia larga de Faairy tail, pero sin duda seguire escribiendo de ellos :3

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc. por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.