Sus pensamientos eran un caos, había intentado llamarle, pero la pelinegra tal vez no le contestara, casi nunca lo hacía así que eso no era una opción

Tenía dos clases de sentimientos al respecto de lo sucedido ese día más temprano…por un lado se sentía mal por el albino, pero por otro lado estaba feliz de que su relación con Kanda pudiese terminar ¿Eso lo convertía en un mal amigo? La respuesta era simple. Sí. Si era un mal amigo solo por querer que la relación de su amiga de infancia terminase de una forma tan dramática, pero no podía evitar, Allen le agradaba, le agradaba mucho pero no podía negar el hecho de que le tenía cierto resentimiento por andar con la chica que a él amaba

Tal vez era un poco infantil por ello, bien sabían todos que muy a pesar de que ese pelirrojo fuera como es, quería y protegía mucho a sus amigas, y más a la japonesa, la china tenía ya bastante con su hermano, ¿Para qué sumarse él?


Su cabeza le daba vueltas, solo quería llamarle, pero simplemente no tenía valor para marcar el número, una parte de su cerebro le decía que debía marcarle si quería ayuda, pero la otra le decía que no quería que le vieran en tan deplorable estado, sabía que el estúpido portugués hijo de puta le haría una de sus tantas propuestas de sexo casual, propuestas que le ponían nerviosa aunque no quisiera admitir, para su fortuna su rostro seguía estoico, los únicos que podían ver detrás de esa mascara de frialdad que siempre le rodeaba, era su "Familia" tal vez por haber sido criados por el viejo

Pero ese no era el tema, después de pensarlo mucho decidió llamarle, enojada consigo misma por ello.


…Ese mismo día más temprano…

—Kanda—parpadeo varias veces mirando al pelinegro mayor

— ¿Qué quieres Mikk?—pregunto cruzándose de brazos y recibiendo el café que el portugués le daba

— ¿Has pensado en mi propuesta?—

—No hay nada que pensar, la respuesta sigue siendo la misma…—sus palabras fueron calladas por el portugués quien le beso de improviso, sus sentidos se apagaron, el mayor se alejó dejándole un ligero sonrojo

—Dime ¿Ya te diste cuenta que nos están viendo?— parpadeo varias veces mirando a las espaldas del portugués y efectivamente había dos sujetos parados a la distancia, colocados sospechosamente detrás de una pared, el pelirrojo se alejó del albino con un poco de temor, ella juraría que había fuego alrededor del Moyashi, miro su café, posiblemente el mayor le haya puesto algo a su café —Tal vez debamos despistarlos ¿No te parece?—le pregunto con una mirada seria

—No veo porque hacerlo—hablo encogiéndose de hombros

— ¿Quieres que ellos lo sepan?—la mirada que le dirigió al mayor fue severa—Lo tomare como un no—hablo comenzando a alejarse siendo seguido por la chica quien maldecía su mala suerte

Ambos caminaban de un lado a otro, por lugares no tan lleno de gente debido a que ambos eso les fastidiaba, es decir, ver caminando a dos personas altamente atractivas era 1oo% seguro a que les rodearían como miel a las abejas.

Cuando estuvieron conscientes de que ya no eran seguidos caminaron hacia el lugar al que debieron entrar desde un principio, pero no hicieron por razones obvias

— ¿Sheryl lo sabe?—

—Incluso Road—aseguro burlón, Kanda suspiro, tal vez debió huir cuando pudo…pero debía hacerlo, por su bien, no quería hacerle pasar por el sufrimiento al que sería sometido si le llegaban a descubrir…aunque claro, se estaba adelantando a un sinfín de probabilidades que aún no ocurrían…y que ahora ya no ocurrirían—Esta es tu ultima oportunidad, aun puedes cambiar de opinión—hablo el mayor mirándole acongojado

La chica le ignoro adentrándose a la mansión, el pelinegro suspiro pesadamente, su única oportunidad se perdía entre los pasillos, mordió su labio inferior, quería detenerla y hacerla recapacitar, pero sabía lo testaruda que era, además, de una u otra forma ella tenía razón


Caminaba de un lado a otro intentando inútilmente mitigar un poco su angustia, aunque bien sabía que la única manera de hacerlo es salir a buscarla, ya le había marcado a Allen por si se encontraba con ella, pero el chico no le respondía, además el viejo le había dicho que no se encontraba con él.

El viejo sabía dónde se encontraba su adorada hija a la cual protegía de una forma casi acosadora, por lo cual ver la cara de melancolía ligeramente disimulada le traía un mal presentimiento

— ¿Dónde se encontrara?—pregunto al aire al tiempo que se dejaba caer en su cama, alguien toco la puerta ligeramente

—Adelante—contesto desganado

—Lavi llamo, Yu se quedara a dormir con el—anuncio

—Si bien ¿A quién le importa? Esa tonta puede hacer lo que quiera—contesto con los ojos cerrados, mientras internamente insultaba a la japonesa y de paso al pelirrojo, el viejo suspiro

— ¿Te ocurre algo?—le pregunto, mientras se sentaba en la esquina de la cama, el joven castaño abrió un ojo para mirarle arqueando una ceja

—Yo creo que lo sabes perfectamente viejo—le respondió dándole la espalda intentando conciliar el sueño, Froi permaneció en su lugar, mirando con ternura al castaño

— ¿Y qué planeas hacer?—pregunto, Daisya se volteó a mirarle

— ¿Qué quieres que haga? Ella y yo solo somos hermanos…nada más—contesto con rostro desinteresado, el mayor sonrió ligeramente

—No importa lo que suceda, yo siempre les apoyare—le hablo parándose y saliendo del lugar

El castaño gruño, ese viejo siempre le daba dolores de cabeza…pero mañana seria él quien le diera un dolor


No podía pensar claramente, lo único que su cerebro le decía era: "Golpea al malnacido de Mikk"

Kanda yacía acostada en la cama del pelirrojo, su respiración era entrecortada y su tono de piel era pálido, sin contar el exceso de sudor que impregnaba su cara, para su mala suerte su abuelo no se encontraba y desconocía cuando volvería…

La condición de la chica jamás fue mala, de hecho, aparte de ahora jamás la había visto enferma, ni con ningún tipo de malestar…pero ahora se queja ligeramente, como si aun estando inconsciente supiera guardarse el dolor, se acercó tocando la frente de la chica

—Estas ardiendo en fiebre—susurro mirando a la chica

Una hora atrás le había llamado diciéndole que fuera por ella, había ido sin dudar y cuando llego la encontró inconsciente, si bien la chica le había dado un susto de muerte se alegrara que haya confiado lo suficiente como para llamarle, después se encargaría de golpear al portugués por ahora debía cuidar de su amiga hasta que despertara

La chica comenzó a moverse alertando al pelirrojo, susurrando cosas inentendibles, se acercó para escuchar lo que decía

Tal vez no debió dejarse llevar por la curiosidad…Ahora solo le quedaba algo por hacer, algo que no deseaba…


Sus parpados comenzaron a abrirse lentamente, lo sentía pesados y recordaba bajamente lo que había ocurrido, intento levantarse pero un agudo dolor en el vientre le detuvo, gruño por lo bajo

— ¿Te duele algo?—esa voz le sobresalto, volteó su mirada para mirar esos ojos plateados, se podía ver su preocupación fácilmente, aparto su mirada— ¿Kanda?—pregunto el albino extrañado y visiblemente preocupado

— ¿Qué haces aquí?—quería sonar enfadada, mas sin embargo su voz salió débil y apenas audible

—Yo lo invite—miro con furia al pelirrojo quien estaba recargado en la puerta con los brazos cruzados, el suspiro que dio el Moyashi sirvió para que apartara su vista del pelirrojo

Miro con duda como el albino se paró de la silla colocada a un lado de la cama

— ¿Dónde vas?—pregunto Lavi curioso

—Al trabajo, ya he faltado varios días y no quisiera tener problemas—miro al mayor quien le sonrió ampliamente—Lavi—le llamo serio, causando que el chico también se pusiera serio—Yo—la mirada ausente del chico le preocupo—Gracias—termino con una radiante sonrisa, Lavi parpadeo confundido

—Eres muy lindo Moyashi-Chan—hablo aprisionándolo en un abrazo

— ¡La…vi! No-no pu.e-do res…pirar— el ambiente comenzó a tornarse macabro, Lavi paro en seco sintiendo un escalofrió recorrerle la espina dorsal, sabía quién era la causante de esa sensación de pánico, soltó al albino quien comenzó a toser

— ¡Casi me matas!—grito exagerado—Vi el túnel al final de la luz—hablo derramando lágrimas

—Conejo—hablo Kanda tétricamente

—Bueno, me voy. Te encargo lo demás Lavi—hablo Allen sonriente y el mayor pudo jurar que había cierta malicia en esa sonrisa

—Tal vez no debí decirle esa historia—murmuro suspirando derrotado

—Oi conejo—emitió un gritito para nada varonil

— ¡Yu!—grito alarmado al mirar a la pelinegra parada justo detrás de él—No deberías estar levantada—reprendió con mirada seria, la chica le ignoro mirando hacia otro lado

—Estoy bien—aseguro sujetándose el cabello, la chica se tensó al sentir la mano del pelirrojo acariciar su mejilla, un tenue sonrojo se apodero de sus mejillas, el chico le abrazo acariciando su cabello, su cuerpo no reaccionaba como quería, quiso golpearle pero lo único que logro fue corresponder ese abrazo

—No me lo dirás ¿Cierto?—ella suspiro alejándose del chico

—Tal vez algún día—le aseguro alejándose de él


Lavi estaba impactado, la pelinegra no le miro en ningún momento, se acercó a ella decidido

Se acercó a ella sujetándole gentilmente el mentón, acercándose a ella dispuesto a besarle

Tal vez perdiera contra Allen, pero tampoco se quedaría con los brazos cruzados para averiguarlo, para él era un hecho de que Yu tenía aun sentimientos hacia su persona, el beso que ahora ella correspondía era una prueba de ello

Yu Kanda amaba al Moyashi, pero Lavi se encargaría de florecer los sentimientos que aun sentía por él.

O fracasaría con estilo

Continuara…