Hola, ¿Cómo están? Uff... Un poco tarde debido a unos problemas personales, pero aquí está el nuevo capítulo, espero que les guste. Gracias a los que han seguido este fic hasta este punto. Me acuerdo que al principio dije que este fic duraría pocos capítulos (Qué iluso fui) ¿No les ha pasado que a veces cuando escriben se extienden porque andan inspiradas o inspirados y terminan con una historia tres veces más larga de lo que planearon? Me pasa con mucha frecuencia. Por ahora no sé cuantos capítulos tendrá este fic, pero una cosa es segura, ya hemos superado la mitad. Así que sin más preámbulos aquí lo tienen.

Gravity Falls Es una obra perteneciente a Disney. Todo lo escrito y expresado dentro de este Fanfic tiene como propósito principal el enriquecer al Fandom de la misma. Todos los personajes utilizados dentro de esta historia son una creación y propiedad original de la talentosísima y brillante mente e ingenio del animador estadounidense: Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales. ¡Disfrútenlo!

Gravity Falls Fanfic: El Juguetero Siniestro

Capítulo 11: "Elementos"

—Creo que esto lo confirma... Ya no nos encontramos en aquella fábrica... —Dijo Pacifica, siendo ayudada por Dipper a incorporarse—. ¿Dónde podremos estar...?

—Pronto lo descubriremos... Tenemos poco tiempo para salir de aquí. Tenemos que encontrar el resto de las llaves.

—¡Un momento, cerebrito! ¿Cómo descifraste ese acertijo? ¿Cómo pudiste relacionar esos números con las letras de la tabla esa...?

—Bueno... Fue cuestión de suerte. Mira... La tabla periódica está dividida por dieciocho grupos y siete periodos, se me ocurrió triangular la posición del elemento que coincidiera con el periodo y el grupo correspondiente. La respuesta a la ecuación dio como resultado dos veces cinco, eso quería decir que debíamos buscar al elemento que coincidiera con el quinto periodo en el quinto grupo. En este caso, el Niobio.

Pacifica guardó silencio por algunos instantes, mirando de forma extraña a Dipper.

—¿Ocurre algo...? —Dipper preguntó al sentirse incomodo.

—Mi impresión de nerd hacia ti ha crecido en un mil por ciento... —Se limitó a decir—. Aunque si no fuera por esa cualidad tuya lo más seguro es que hubiera muerto... Gracias Dipper...

—No fue nada... —Dipper sonrió avergonzado mientras el rubor en sus mejillas crecía paulatinamente—. Ahora debemos resolver el resto de los acertijos. —Dijo, recordando que el primero de ellos daba como resultado un siete y un ocho. El joven Pines desvió sus ojos hacia sus pies donde encontró una llave cuya etiqueta tenía marcadas las letras H y s—. Hs... Hassio... El Hassio es el elemento que se encuentra en el periodo siete el grupo ocho.

Dipper levantó la llave y se dirigió rápidamente hacia el primero de los candados para insertarla. A continuación, el cerrojo fue liberado cuando de repente; una serie de pequeñas flamas ubicadas a los costados de la habitación se encendieron a la vez.

—Dipper... —Pacifica se alarmó—. ¿De dónde vienen esas llamas? ¿Acaso se nos acabó el tiempo?

—No... —Dijo el muchacho, mirando hacia la cuenta regresiva y descubrir que aún les quedaba otro minuto y medio—. Aun nos queda tiempo... Pero eso no cambia el hecho de que ese malnacido ha estado jugando con nosotros todo este tiempo... Esto es muy extraño... Pero es posible que el... No... No quiero sacar conclusiones tan rápido...

—¿Qué? ¿De qué estás hablando? —Pacifica exigió una respuesta.

—Bueno... Es solo una teoría... Pero he estado pensando que ese sujeto es capaz de alterar la realidad...

—¿Alterar la realidad? ¿Cómo es posible?

—No lo sé... He visto toda clase de anomalías en el diario que han resultado ser ciertas... Pero en caso de que esta sea una de ellas... —Tragó saliva—. Me aterra imaginar que el sujeto que nos capturo probablemente ni siquiera se trate de un ser humano...

—¿Cómo que es probable que no se trate de un ser humano...? —Pacifica repitió asustada—. ¡Explícate!

—No sabría cómo hacerlo... Es solo una intuición mía... Como sea, debemos apresurarnos a encontrar las llaves que nos faltan. ¡Pacifica, dime cuales son los dos problemas restantes!

—De acuerdo... —Pacifica se puso de rodillas y se acercó hacia el segundo candado para poder leer otro de los acertijos—. Veamos... "La base de un rectángulo es 2 metros mayor que su altura. Si la base aumenta 1 metro y la altura 2 metros da como resultado otro rectángulo cuya área es de 24 metros cuadrados mayor que el primero. Calcula las dimensiones del segundo rectángulo". ¿Qué? Es una broma... ¿Cierto?

—Las dimensiones del segundo rectángulo son ocho y seis... Así que debemos asumir que el elemento que estamos buscando es el Osmio y una llave con las letras O y s.

—No puedo creer que por primera vez en la vida las matemáticas nos vayan a servir para algo.

—Pacifica, deja de quejarte y dime cuál es el último problema. ¡Se nos acaba el tiempo!

—Sí... Está bien... A ver... "El perímetro de un rectángulo tiene 24 metros, si su área es de 35 metros cuadrados... Encuentra sus dimensiones".

—Espera... Creo saber cuál es la respuesta... —Dipper comenzó a realizar las operaciones correspondientes dentro de su mente. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de dar con el resultado final; lo que Pacifica diría a continuación lo dejaría frío como un tempano de hielo.

—Las dimensiones del rectángulo son siete y cinco metros... —Anunció la joven, pero sin podérselo creer ella misma...

—¡Wow! Eso fue rápido... —Murmuró Dipper—. Lo ves... Creo que eres mejor que yo a la hora de resolver este tipo de problemas. Eres una chica muy lista, Pacifica.

Pacifica permaneció callada por unos instantes.

—¿Pacifica? —Dipper la llamó al no percibir una respuesta.

—No es que yo sea más lista que tu, Dipper... Lo que pasa es que... Ya sabía cuál era el resultado... Porque... Ya había visto estos problemas antes...

—¡Espera! ¿Qué? —Se colocó a su lado—. ¿Dónde?

—Acabo de recordarlo... Sabía que los había visto con anterioridad y ahora lo recuerdo... Estos problemas son los mismos que mi hermano Joey trataba de resolver como parte de una serie de deberes que le habían dejado ese mismo día en la escuela... Es decir... Un día antes de fallecer...

—¿Cómo...? —Dipper sintió un fuerte estrujón en su corazón.

—Eso no importa ahora... Busquemos las llaves.

Pacifica jaló del brazo a su compañero y lo arrastró hacia la bañera para comenzar a buscar desesperadamente.

—Siete y cinco... Eso significa que el elemento que buscamos es el Dubnio, La llave debe estar marcada con una "D" mayúscula y una "b" minúscula. El resultado de la primera ecuación deba como resultado un siete y un ocho... El elemento que corresponde debe ser el Hassio. La llave que necesitamos debe estar marcada con las letras "H" mayúscula y una "s" minúscula. Dubnio, Osmio y Hassio. Apréndelos de memoria, Pacifica. Esos elementos son nuestra única salvación.

—Ni de broma. No pienso dejar que me contagies tu ñoñez. —Lo reprendió mientras buscaba.

—¡Listo! ¡Encontré el Hassio! —Anunció Dipper con sobrada alegría.

—Encontré el Os... El Os... Bueno... Lo que sea... —Pacifica también gritó cuando sus ojos se posaron sobre la llave con la etiqueta correcta.

Solo quedaban cuarenta segundos en el reloj y una sola llave por encontrar. En este punto; Dipper y Pacifica estaban casi seguros de poder lograrlo. No obstante, no contaban con que de repente y sin previo aviso, la cantidad de llamaradas que salían del suelo se incrementaría; rodeando el lugar en su totalidad, bloqueando la puerta de salida y dejándolos en el centro de la misma junto a la bañera completamente inmóviles e indefensos.

—¡Nos atrapó!

—Dipper... ¿Qué vamos a hacer ahora?

—¡No te preocupes...! ¡Tengo una idea! —Dijo Dipper sintiéndose confiado, colocándose por detrás de la bañera para empujarla y colocarla sobre las poderosas llamas para extender una especie de puente improvisado que les permitiese alcanzar la puerta junto con sus respectivas cerraduras—. ¡Pacifica, sube rápido! —Le advirtió, trepándose a la tina y ofreciéndole su mano a la joven de los cabellos dorados—. Busca la llave mientras abriré las cerraduras.

—¡Sí...! ¡Está bien!

Dipper tomó las llaves y en menos de lo que canta un gallo los dos primeros candados fueron abiertos y removidos así como las cadenas que se encontraban sujetando. Luego, el joven Pines giró la mirada hacia el temporalizador, el cual indicaba que solo quince segundos los separaban de una muerte horripilante.

—¡Pacifica, date prisa! —La apresuró, ayudándole a buscar.

—¡No la encuentro...! ¡No la encuentro...! —Dijo con desesperación y un pavor lo suficientemente apabullante para doblegar al más valiente de los hombres tauro.

—¡Diez segundos! —Dijo Dipper completamente alarmado, mirando la cuenta regresiva así como el crecer exponencial de las llamaradas—. ¡Cinco!

—¡Ya la tengo! —La chica gritó en cuanto la perspectiva de sus ojos concordaron con las letras que hasta ese momento había tratado de recordar.

Acto seguido, Pacifica le dio la llave a Dipper, el cual de un solo movimiento abrió el último cerrojo para remover las cadenas y así empujar la puerta de acero justo en el momento en el que las llamas crecieron hasta alcanzar el techo para incinerarlo todo en el interior. Dipper jaló del brazo a su acompañante en el momento exacto. Sin embargo, la pierna izquierda desnuda de Pacifica no fue tan afortunada, siendo alcanzada por el fuego; provocándole una leve pero basta quemadura que se extendía desde su pequeño talón hasta su rodilla. Al cruzar, la puerta se cerró de manera hermética y ambos chicos terminaron sobre el suelo de una nueva habitación iluminada apenas con una tenue luz provista por una bombilla vieja y desgastada. Luego, Dipper no pudo evitar escuchar los quejidos de Pacifica, los cuales eran provocados por el dolor que le provocaba la quemadura. A continuación, se ofreció a ayudarla.

—¡Pacifica! ¿Estás bien?

—Sí... —Dijo, conteniendo el ardor al tratar —. No te preocupes, no fue nada grave. Puedo continuar.

Pacifica intentó ponerse de pie, pero el dolor era más intenso de lo que parecía. Debido a esto, a la hija única de la familia Northwest le fue imposible sostenerse. Dipper la auxilió de inmediato, llevándola con precaución hacia la pared más cercana para que reposara su espalda. Luego, Dipper se sentó junto a ella, lamentándose por no poseer nada que pudiera ser de utilidad para tratar sus heridas.

—¡Demonios! —Exclamó el muchacho.

—No te preocupes. —Dijo Pacifica, tratando de calmar a su compañero—. No es tan grave. Puedo vivir con ello.

—¿Estás segura?

—Sin duda... ¡Oye! ¿Acaso no confías en mí? —Pacifica lo reprendió—. Solo necesito descansar un poco.

—De acuerdo... —Dipper lo aceptó pero sin dejar de preocuparse ni por un ínfimo momento—. ¿Qué será este lugar? Desafía todas las leyes básicas de la física conocidas. —Se preguntó a sí0000 mismo mientras contemplaba el lugar con incertidumbre, el cual no era nada más que un cuarto rectangular tan vacio e insípido como el resto en los que ya habían estado.

—No lo sé y no quiero saberlo. —Pacifica respondió—. Lo único que quiero es salir de este lugar... Aunque, lo que más me tiene consternada es que nuestro encapuchado amigo no se ha aparecido aun para felicitarnos por haber concluido su estúpida prueba.

—Creo que no podemos hacer otra cosa más que esperar. —Anunció el joven.

—Sí... Eso creo...

Pasaron algunos segundos y el silencio prevaleció. Pacifica se mostraba nerviosa. Como si quisiera decir algo que desde algún tiempo tenía atorado en el pecho. Fue en ese momento que la muchacha rubia finalmente cobró valor y aprovechó la situación para pronunciar su siguiente frase. Una que por cierto, dejaría al joven Pines al borde de la intriga.

—Dipper... —Apretó ambos puños—. Hay... Hay algo importante que debo decirte...

Continuará...

Ya, Por fin será en el próximo capítulo cuando se resuelvan muchas de las preguntas, pero también se abrirán otras cuantas. Me gustan las historias donde hay mucha desesperación. ¿Se nota, no? ¿Qué será lo que Pacifica tendrá que decirle a Dipper? Eso lo descubriremos en el siguiente capítulo. Gracias por haberlo leído y si lo desean pueden dejarme un review para saber su opinión. ¡Que pasen una excelente semana donde quiera que se encuentren! ¡Chao!

PD. Sí, ahora no hubo una despedida kilométrica como las que acostumbro, pero ahora no tengo mucho que agregar, jaja. Saludos.