Mi hermana ha echo mucha presión últimamente para que siga con esto, además es mi manera de protestar porque las vacaciones están a punto de acabarse xP sorry por toda la espera, ya ni recuerdo que pasó el verano en que comencé a escribir esto así que vamos a hacer como que es cualquier año... menos este porque con las marejadas y la fragata portuguesa no vimos casi na de playa en la quinta xD

Iris

CAPÍTULO CUATRO – Playa

Fue elección casi unánime, casi porque el conductor habría preferido quedarse en la casa viendo tele. Como fuera, buscaron unas toallas, se colocaron los trajes de baño y partieron a la playa.

- Buscá una media vacía –Dijo Martín convertido en el copiloto nuevamente. Manuel rió.

- ¡Ja! Si hago eso rucio, nunca te vai a meter al agua –Justo en ese momento un auto dejó su puesto en un improvisado estacionamiento, y haciendo uso de sus muchas habilidades como conductor, tomó el puesto antes que los otros tres autos esperando pudieran hacerlo

-¿Y esta playa cuál es? –Preguntó inmediatamente Martín, haciendo caso omiso de los bocinazos e improperios que podía escuchar por la ventana.

-Qué importa weon, es una playa –Dijo Manuel y abrió la maleta.

Con todo en mano bajaron a la arena y comenzaron la difícil tarea de encontrar un puesto entre todo el gentío.

-Boludo, pero esto qué parece, ni un espacio para poner la manta…

-Ve si alguno de tus parientes anda por ahí, tal vez nos hagan un ladito –Le dijo Manu golpeándole el brazo.

-Mira qué chistosito vos, ¿Qué te hace pensar que alguien de mi grossa familia estaría por aquí?

-Ah cierto, lo siento, a la otra vamos a Reñaca a buscarlos.

-¡Martín! ¿Primo, sos vos? –De pronto un joven vestido con un short y sudadera y los lentes de sol puestos se acercó a ellos y le dio un abrazo al rubio quien miraba perplejo al sujeto.

-¿Agustín?

-¡Y quién más pibe! Che, hace tiempo no nos vemos, no sabía que andabas por aquí…

-Ah, sí… -Martín miraba hacia todos lados, como si ahora estuviera esperando que sus tías y el resto de sus primos salieran detrás de quitasoles y carpas para asustarlo. A su lado, Manuel solo reía y reía.

El primo Agustín y sus amigos estaban bordeados de toallas por todos lados, así que no les quedó más que seguir caminando, pero luego de diez minutos ya estaban instalados y comenzaron a dispersarse. Los primeros en desaparecer fueron Miguel y Francisco quienes proclamaron querer ir a escalar las rocas en un rincón de la playa. ¿Iban a hacer eso realmente? Ni Martín ni Manuel querían saber.

-¿Seguro que te quedai solo con las cosas? –Preguntó Manuel mientras se quitaba las zapatillas.

-Sí flaco, no te preocupes.

-No te mandi a cambiar pa ir a coquetear con cualquier mina –Siguió con los lentes de sol y su reloj.

-Che, pero si yo solo tengo ojos para vos –El rubio puso su mejor sonrisa y el moreno se sonrojó al ver que las tipas a un lado de ellos se giraban a mirarlos y se sonreían.

-No digai weas –Finalmente se levantó, pero antes de irse volvió a mirar a Martín- ¿Te pusiste bloqueador verdad? Vai a parecer jaiba si no.

-Mi amor, me gusta tanto que te preocupes así por mí –La polera de Manuel le llegó a la cara y comenzó a reír mientras el enfurruñado chileno se alejaba. Luego de perder a Manuel de vista el rubio se puso a buscar el bloqueador en los bolsos a su lado, pero no lo encontró. Conformándose con el quitasol que tenía dándole sombra, no le dio mayor importancia y se recostó para descansar un poco. No tenía planeado quedarse dormido, y mucho menos que unos niños pasaran corriendo por atrás y le movieran el quitasol.

-Mmm, solos por fin –Miguel apoyó su cabeza en el hombro de Francisco y ambos observaron las olas quebrando en las rocas a unos metros de ellos.

-Mmm…

-Un día hay que venir a la costa solos.

-Mmm…

-Comer algo y luego caminar por la costanera, dicen que es muy bello.

-Mmm…

-¡Oye! ¿Me estás escuchando? –Miguel se apartó de su novio y le dio un empujón. Francisco que había comenzado a cabecear se exaltó por el grito del otro.

-Sí, perdón, perdón –Como Miguel no parecía mucho más calmado Francisco lo abrazó por la cintura y le dio un beso en la mejilla- Lo siento, estoy un poquito cansado y estar aquí contigo es tan relajante… –Sus palabras y los repetidos besos en la cara convencieron a Miguel y pronto este estaba sonriéndole de vuelta a su pareja y sosteniéndole la cara con las manos.

-Oh, mi mono –Comenzaron a darse más y más besitos, hasta que estuvieron prácticamente pegados el uno al otro. Tan distraído estaba Francisco, que no se percató que su pie iba directo a un pedazo de vidrio incrustado en las rocas.

Manuel se encontraba disfrutando la sensación de flotar en el océano, estaba atestado de cabros chicos y minas en tanga pero el chileno pudo encontrar un rinconcito libre para él y comenzó a relajar su cuerpo sintiendo la suave corriente del agua salada a su alrededor.

-¡Ahhh!

Escuchó un grito estruendoso y casi enseguida supo que era Francisco. Puso los pies en la arena y junto a un gran número de personas se puso a buscar de dónde vino aquel grito.

-¡Ahhhh!

Otro grito se oyó pero aquel no era Francisco, era Martín.

-¡Argh! –Manuel se tomó la cabeza y eso provocó que varias personas se giraran a mirarlo.

"Weones culiaos" Pensó antes de sumergirse bajo el agua.

De todas maneras terminó en la sala de espera de urgencias de la posta más cercana con un aweonao insolado a un lado y otro con la pata cortada en el otro. Y Miguel dándose vueltas por ahí exigiendo que los atendieran más rápido.

Se ve que no tiene idea de cómo funciona la atención pública.


vayan a pasearse por deviantart en estos días porque Aris tiene un dibujo de este capítulo que quiere que vean (? xD