Holaaaaaaa! Sé que no esperaban actualización tan pronto pero me gusta sorprenderlas de vez en cuando :P, aquí les dejo un capítulo extra, básicamente para aclarar algunas cositas entre nuestro lobo y Bulma, espero sea de su agrado y muchísimas gracias por sus reviews! ¿Qué haría sin ustedes? En verdad las adoro preciosas! Gracias gracias gracias! Besos infinitos y nos leemos muy pronto!
Disclaimer: Los personajes utilizados en ésta historia pertenecen a Akira Toriyama.
Capítulo extra
Un momento de recuerdos
Durante los minutos que se quedó pensativo y aletargado después de la abierta amenaza de muerte que había hecho, aún no salía de su estado sombrío y asesino, sus instintos de lobo le gritaban que actuara, que no dejase que aquel piense que podía tratarlo como quería, pero por otro lado – y el más importante quizás – estaba que Bulma podría salir lastimada si actuaba movido por su bestia, en esos precisos momentos algo dentro de su mente se activó y muchos recuerdos golpearon su mente, no sabía describir de cuándo ni de qué épocas eran, pero se veían muy lejanos.
Flashback
Esperar no era de su agrado, a pesar de todo a sus cortos diecinueve años, se impacientaba con mucha facilidad, y ahora más que nunca. Vegeta era un muchacho demasiado pasional para alguien de su clan y eso traía muchos problemas a su padre - aunque eso a él le daba un poco igual. En realidad el problema residía en su bestia, que siempre hambrienta en muchos sentidos, lo tentaba con placeres inalcanzables, haciéndolo sufrir. Ahora esa bestia estaba furiosa por la inactividad, por la incertidumbre. Su amiga Calíope estaba herida, moribunda en un hospital y su padre estaba más interesado en saber quién había querido matarlo a él en lugar de pensar que a la pobre muchacha la habían atacado precisamente porque era la favorita del alfa más poderoso de la región. Vegeta dio un puñetazo a la mesa con los ojos rojos de ira, gruñendo por lo bajo. Resopló por la nariz, estaba solo en aquel gran reservado, y lo que más deseaba era saber qué había pasado con Calíope.
Escuchó un murmullo al otro lado de la cortina que daba acceso al reservado, una voz femenina y voces más toscas, seguramente la de los otros miembros del clan. Inquieto por su situación, incapaz de mantener la calma y la mente fría, se asomó para saciar su curiosidad.
- Ah, vaya... ¿no me digas que me he equivocado de pasillo? Que tonta... jajaja... si estaba buscando el baño... - una muchacha que parecía casi de su misma edad intentaba cruzar al otro lado del pasillo, pero dos tipos le impedían el paso. En la diestra sostenía una copa de cristal con alguna bebida que se derramaba de tanto en tanto por sus aspavientos. Se rio de forma contagiosa, se notaba que había bebido de más cuando estuvo a punto de perder el equilibrio. - ¿Entonces... no está por aquí? Puff... qué manera más tonta de perderse... ja...
- Señorita, no puede estar aquí - insistió uno de los trajeados, empujándola un poco para que volviera fuera - Esta es una zona de clientes exclusivos.
- Ay... que me haces daño... ya me voy... pero dime dónde está el baño... necesito saber si tengo el maquillaje en su sitio... ¿Lo tengo en su sitio? - preguntó mirando fijamente al hombre del traje.
- Disculpe... Señorita, yo puedo indicarle dónde está el baño - Vegeta había salido de su escondite y se había acercado hasta la muchacha, a la que cogió de la mano con una deslumbrante sonrisa. La joven parpadeó varias veces para enfocar su rostro y se rio como una tonta. Uno de los hombres fue a decir algo, pero dejó que Vegeta se llevase a la mujer hacia el interior del reservado.
- Ay... gracias - suspiró la chica con otra risa. - Ésta gente... que estirados que son... ¿por qué... me miras... así? - preguntó un poco confusa. Vegeta la contempló como si fuese una obra de arte, la más hermosa obra de arte que jamás hubiese visto antes. Ella tenía el cabello azul, largo, suelto, ondulado, como alguna recordaba que vez una visión así lo perturbó en sueños. Llevaba un traje azul muy ajustado, la falda apenas tenía un palmo de largo y los finos tirantes se sostenían sobre unos curvados y finos hombros. Su sonrisa se quedó prendida en la comisura de sus labios, sus mejillas adquirieron un matiz rojizo y su mirada se turbó avergonzada por la intensidad con la que aquel atractivo joven la estaba mirando.
El vástago se acercó a ella y rodeó con un movimiento su estrecha cintura, el ademán derramó un poco de bebida por el borde de la copa. La desconocida se sonrojó un poco más y desvió la mirada de los ojos del lobo hacia sus labios, y de nuevo a sus ojos, eran tan bonitos, de un azul tan exquisito y revelador... El lobo podía sentir el cuerpo cálido de la mujer pegado a su cuerpo, cómo su respiración se volvía pesada, cómo sus pechos apretados en el interior de su vestido se erizaban de placer, y lo más importante, como su corazón empezaba a latir a un ritmo mayor. La joven abrió la boca para decir algo, pero nublada por el alcohol, apenas pudo pronunciar una sílaba coherente antes de que él fundiera sus labios a los de ella en un beso apasionado. Se rindió fácilmente a él, sus piernas empezaron a temblar, su cuerpo a estremecerse y ni siquiera había rozado su lengua cuando rodeó su cuello con los brazos y le devolvió el beso con ansiedad.
La copa se estrelló en el suelo rompiéndose en mil pedazos, las manos de Vegeta se deslizaron por sus caderas para meterse bajo la falda y subió la tela hasta la cintura para dejar al descubierto su ropa interior. Ella no opuso ninguna clase de resistencia, al contrario, estaba más que encantada por como suspiraba y tan solo emitió un quejido de protesta cuando el lobo le arrancó de un tirón la ropa interior de color azul con encajes verdes sin dejar de saborear sus labios. Aunque la tenía a su merced, no quería dejar nada al azar y acarició su muslo desnudo siguiendo un camino decidido hacia el interior de sus piernas.
Como si de un hipnotizador se tratase, Vegeta retrocedió unos pasos y atrajo el cuerpo de la muchacha sin hacer nada más que mover la mano que tenía metida entre sus muslos. Ella se dejó guiar sumisa, obedeció dócil cuando presionó para que subiera a la mesa y allí se tumbó mirando al techo, aunque no veía nada salvo placenteras brumas y puntitos brillantes. Por esa razón no pudo ver como el rostro del apuesto muchacho mostraba ahora una faz de hambrienta lujuria, pues ella tan solo podía sentir como sus manos descubrían sus pechos, sus dedos pellizcaban sus pezones y sus labios dejaban un rastro de calor por toda la cara interna de su muslo.
Una oleada de placer la obligó a arquear la espalda cuando Vegeta mordió suavemente su pierna. De sus labios surgió un ahogado suspiro y se estremeció entre jadeos en una espiral de inmenso placer. El lobo se había imprimado de ella, su sangre caliente le abrasó la garganta y al tiempo que se deleitaba con el preciado aroma que desprendía su cuerpo, acarició su intimidad. El olor de aquella mujer era distinto, cuando más excitada estaba ella, más intenso y adictivo se volvía. Lamió suavemente su herida como un pequeño cachorro y cubrió de besos su entrepierna, acariciando sus muslos. Pero antes de que ella pudiese dejarse llevar, se separó.
- ¿Cuál es tu nombre? - preguntó con la vista clavada en sus hermosos orbes celestes. Ella se había llevado las manos a la cabeza, suspirando de placer y protestó por el trabajo a medias.
- Bura... - gimió cuando él metió un dedo con fuerza en el interior de su intimidad.
- Esta noche serás mía, mujer... - afirmó Vegeta, volviendo a la carga. Aferrando sus piernas, la arrastró fuera de la mesa y se sentó sobre el sofá acolchado con ella encima. La miró fijamente, enloqueciéndola, y ella no pareció darle importancia al hecho de que él tenía los ojos de un color rojizo sangre, le sabía a gloria, cuando lo besó apasionadamente...
Fin del flashback
Abrió los ojos sorprendido por aquel recuerdo que azotó su mente, ¿Acaso era posible?, ¿Acaso aquella mujer a la que alguna vez poseyó era la misma que ahora estaba alojada en sus pensamientos? Y si eso fuese así… ¿Por qué ella le mintió? Le había dicho que se llamaba Bura…no Bulma. Y lo más importante aún, ¿Cómo pudo olvidar aquel momento?, ¿Por qué no lo recordó antes? Entonces comprendió todo…recordó haberse imprimado cuando joven, de una mujer a la que jamás volvió a ver, aunque la busco, perdió su rastro. Durante varios años su padre hizo hasta lo imposible por hacerlo volver al clan, pero él se había aislado de todos, se volvió un lobo solitario y ahora lo recordaba…fue por ella, siempre había sido por ella.
