*Disclaimer: No soy dueña de Dragon Ball Z, ni de sus personajes.
-Aléjate de ella si no quieres que lo siguiente patee sea tu cabeza, insecto.
Al parecer la amenaza funcionó, ya que rápidamente el sujeto detuvo lo que hacía y se quitó de encima de la peliazul; quien sorprendida por la repentina aparición de aquel sujeto atractivo, también se levantó alejándose lo más posible de su agresor.
-¿Quién te crees que eres para interrumpir mi velada? ¡Idiota!-
Un golpe resonó en la habitación. Pero este fue provocado por Vegeta; o mejor dicho, por su puño impactando en el estómago de aquel sujeto, ahora inconsciente.
-¡Kakaroto! Quita a esta escoria de mi vista- ordenó a su camarada, quien había presenciado lo sucedido desde la puerta -Me repugna su presencia- escupió con una mueca de asco.
El joven de cabello alborotado ingresó a la habitación, y Bulma lo reconoció como el amigo que jaloneaba a Vegeta cuando ella casi lo atropella.
-Claro, Vegeta. Yo me encargo- El chico entró, y tomando al sujeto por ambas piernas, lo sacó fuera del cuarto.
-Disculpa, ¿te encuentras bien?
Bulma se volvió hacia la voz, encontrándose una chica pelinegra igual de joven que ella; con un lindo vestido de noche y bien arreglada.
-¿Ese idiota llegó a hacerte algo?- preguntó con sincera preocupación, alcanzándole un vaso con agua para que se tranquilizara. Bulma no se había dado cuenta de que estaba temblando.
Ella cogió el vaso aún con los nervios de lo sucedido -No... yo, me encuentro mejor ahora- Tomó un sorbo de agua antes de volver a hablar -Muchas gracias por venir a ayudarme...- hizo una pausa para que le dijera su nombre.
-Milk, soy Milk. ¿Y tú eres?
-Bulma, un gusto conocerte pese a las circunstancias.
-Que nombre tan particular; pero como decía, no tienes nada que agradecerme. La verdad, quien te escuchó gritar fue el amigo de mi novio- dijo señalando a uno de los muchachos que se encontraban en el marco de la puerta, hablando sobre qué hacer con el tipo. Bulma no supo a quién señalaba; pero recordando momentos antes de todo ese lío, supo que no se dirigía a Vegeta –Nosotros solo lo seguimos después que él saliera de la habitación exaltado. No pensamos que algo así estuviera pasando en la habitación de al lado.
La peliazul soltó un suspiro de cansancio, claramente esta no había sido su noche -Esto no me había sucedido nunca... no pensé que algo así pasaría aquí.
-Hay peligro en cualquier lado, mujer. Nunca debes bajar la guardia por más tranquilo que los alrededores parezcan- Vegeta apareció repentinamente.
No sabía por qué había estado tan furioso cuando irrumpió en la habitación. Seguro debía ser por el hecho que no tolerara que abusen de cualquier forma contra una mujer.
Si, esa debió ser la razón. O al menos, la mitad de ella.
Bulma se sobresaltó por el tono tan masculino de su voz y no pudo evitar sentir una descarga recorrerle todo el cuerpo. Se sonrojó brevemente por sus pensamientos, al tiempo en que dirigía su mirada a aquel hombre.
Vegeta suavizó ligeramente su ceño fruncido al encontrarse con esos destellantes ojos azules. Los mismos que le habían atraído a primera vista, cuando casi lo arrolla esa mujer. El recuerdo hizo que curvara su boca, simulando una sonrisa. Agradecía haber apagado la estúpida radio de la habitación donde estaba.
Su amigo había estado insistiendo en que conociera a su novia y futura esposa, él se había negado diciéndole que no tenía importancia que la conociera, que de seguro sería como las demás mujeres cazafortunas, toda una arpía. Luego de haberle estado persiguiendo por más de una semana con lo mismo, aceptó solamente para que lo dejara tranquilo. Si bien se equivocó en lo de cazafortunas, tuvo razón en lo de arpía. Aunque debía aceptar que era la indicada para su amigo. Y ahí estaba... con la arpía de su amigo de años y la desconocida mujer ojiazul.
-Ah! pero mira nada más, ese idiota te rasgó el uniforme- exclamó Milk con amargura -Ya regreso, traeré algo para que te cambies.
-No te molestes, no es necesario. Iré por mis cosas y…- Milk le cortó el palabreo.
-¡Ni hablar!, no puedes estar andando de esta manera. Ya regreso Bulma- rápidamente la pelinegra salió del lugar, dejándola solamente con Vegeta.
Bulma caminó hasta llegar a uno de los sillones y tomar asiento. Vegeta la miró fijamente y notó como ella trataba de cubrir la parte superior de su atuendo de trabajo, abrazándose a sí misma. Sin pensarlo, se acercó hasta donde estaba la peliazul y tomando el saco que llevaba, la cubrió tomándola por sorpresa. Bulma se sonrojó nuevamente ante la cercanía de su rostro al pasarle el saco por los hombros.
Luego de aquello, Vegeta tomó asiento frente a Bulma, se cruzó de brazos y recostó su espalda contra el sillón.
-Gracias, que gentil de tu parte- habló la peliazul agradecida antes de levantar el vaso de agua para tomar otro sorbo.
Vegeta le dio otra de sus sonrisas de lado, queriendo saber su reacción ante lo que diría.
-Hn. Si otra fuera la circunstancia, créeme que no hubiera dudado en seguir disfrutando la vista- dijo lo último dirigiendo sus ojos a donde habían estado sus pechos parcialmente expuestos.
Bulma se le quedó viendo unos segundos antes de que sus ojos se agrandaran, finalmente entendiendo lo que había dicho. Escupió el agua que no había tragado, empapándole a Vegeta.
-¡MUJER!
N/A:
Holis de nuevo n.n/
Me demoré algo con este capi, pero bueno… aquí está xD La inspiración me llegó cuando limpiaba mi cuarto jijiji :D
Gracias a todos los que me siguen y se dan el tiempo de comentar x3
Nos leemos en la siguiente actualización c:
